Por: Limyaael
Traducción: José A. Cantallops Vázquez
…y por qué pienso que las personas no deberían escribirla.
¿Debería la gente escribir acerca de lo que los apasiona?
Seguro.
¿Debería la gente escribir fantasía que incluya problemas controversiales (abuso, incesto, esclavitud, violación, tortura)?
Seguro.
¿Debería la gente escribir fantasía que copie los problemas políticos de nuestro mundo y los suelte, apenas disimulados, en otro?
NO.
Esto último es a lo que llamo «fantasía de mensaje», donde el autor realmente debería estar escribiendo un panfleto o un ensayo, pero, por alguna razón ha decidido escribir una novela de fantasía. La historia no es lo importante, tampoco los personajes o el lenguaje, o el escenario, aunque este último es vital para convencer a tus lectores de que están leyendo un libro ubicado en otro mundo. Lo importante es la tribuna que el autor ha montado y lo que está determinado a contarte acerca de cada una y todas las permutaciones de sus ideas.
Examinemos los resultados de este «mensaje», en cada uno de estos aspectos, por turno, ¿comenzamos?
Argumento
En fantasía pueden ser algo mañosos. Pueden ser compactados hasta la simplicidad, como los de la Búsqueda o la Guerra, ya que la fantasía es tan cercana a los arquetipos y ha heredado los dispositivos y trampas de géneros más viejos cuyos argumentos se esperaban fueran más directos. Pero si toda tu historia es así, entonces tienes grandes problemas. Si el lector puede predecir todo lo que tus personajes harán, y hacerlo desde la primera página hasta la última, tus problemas son aún peores. Y, si la razón por la que el lector puede predecir tu historia es porque los personajes están todos centrados en el feminismo, la religión, salvar el medioambiente o promover problemas familiares, entonces no deberías estar escribiendo fantasía.
Personajes
Algunas personas podrían argüir que no todas las historias deben ser conducidas por los personajes. Yo probablemente estaría de acuerdo, aunque con el corolario de que pienso que las mejores son las conducidas por personajes. Si no lo son, el argumento y la ambientación tienen que ser condenadamente buenos, como en Tolkien; la Tierra Media como escenario soporta la historia mucho mejor de lo que lo hacen la mayoría de los personajes. La «fantasía de mensaje» no se preocupa en realidad por los personajes, ya que todos están ahí para actuar como portavoces del autor, y probar la superioridad de sus valores, o como portavoces de la oposición y probar cuánto apestan.
Los personajes se vuelven planos y superficiales, reconocibles a primera vista: el Malvado Chovinista, La Heroica Mujer que se Enfrenta a los Hombres, el Horrible y Malvado Destructor del Medioambiente, la Feminista Destroza Hogares, la Mujer Buena de la Wicca, y así continúa. Los personajes no son personas que cometen errores y tienen puntos de vista limitados, quienes pueden intentar dar lo mejor de ellos, pero, aun así, no pueden ver «el panorama completo»; son perfectamente correctos o perfectamente equivocados. Todo es negro o blanco, en la búsqueda del ideal del autor. Es bastante divertido para el autor, y presumiblemente para aquellos que concuerdan con él, pero es la muerte de cualquier profundidad en los personajes.
Lenguaje
El lenguaje de la fantasía, tal y como el escenario, tiene un gran poder y fragilidad al mismo tiempo. Eres libre de usar muchas palabras que te harían sonar como un idiota si las dices en una ambientación moderna, pero, simultáneamente, tienes que eliminar aquellas que podrían encajar en una ambientación moderna y no en una más antigua. La «fantasía de mensaje» no respeta esa distinción. Opino que muchos de los que escriben este tipo de fantasía ni siquiera lo comprenden. Hablar acerca de «derechos de mujeres», o de la «fémina sagrada», o el «orgasmo vaginal» es inútil en un mundo dónde la historia no ha incluido tales conceptos. De cualquier forma, si el autor ha construido un mundo que incluye esos conceptos, es posible que este sea idéntico al mundo real y no un verdadero mundo de fantasía (mira debajo).
Escenario
La fantasía está ubicada en otro mundo, incluso aquellas fantasías que tienen lugar en la Tierra, ya que incluyen conceptos que la mayoría de las personas no aceptarían seriamente en la Tierra que conocemos. Como Tolkien apuntó, uno debe saber la diferencia entre lo que existe y lo que no, o no podría escribir fantasía. En última instancia la fantasía descansa en la razón, la verdad y los hechos, depende fuertemente de ellos para proveer un sentido de contraste con el mundo que establece. Un mundo que es exactamente como el nuestro, excepto por esos conceptos que el autor desea agregar para fundamentar su punto de vista, como una magia que destruye el medioambiente, es una construcción falsa e imitativa. Un mundo que es supuestamente ajeno pero que incluye las mismas estructuras políticas, problemas y mensajes que el nuestro es igualmente falso. Abraza la fantasía con todo tu corazón, o no la escribas. ¿Cuál es el punto de hacer que tu heroína tenga un esposo malvado y entonces descubra que puede luchar por los derechos de las mujeres en un mundo dónde su historia no le permite hacer ese tipo de cosas? ¿Por qué no ambientarla en el mundo real, en el cual sabes que funcionará mejor?
Estoy harta de toda esa fantasía feminista, medioambientalista, religiosa (ambas, cristiana y wiccana), derechos de familia y cualquier otra fantasía que piense que la política de nuestro mundo es más importante que construir algo Ajeno y Vivo.





