Por: Limyaael
Traducción: José A. Cantallops Vázquez
1) Párrafo de acción o diálogo, luego, interminables párrafos de descripción/exposición
Digamos que tu historia comienza de esta manera:
—¡Ven aquí, Beldeira! —dijo Seylli suavemente—. No pienso que deberíamos ser escuchados, no si no queremos que rompan nuestros dedos. Quiero saber, por favor, que demonios están haciendo Syelli y Beldeira. No quiero descripciones interminables del cuarto en que están, cuan hermosas son, como es la vista desde la ventana, y como es este tapiz de aquí que muestra la batalla de Rockingroll, luchada hace diez mil años y ganada por el Rey Avediwhoop. No hay nada como eso para detener la acción de forma chirriante. Deja caer pequeños pedazos de descripción y exposición a medida que avanzas, en vez de apilarlos todos de una vez.
2) Empezar con una escena diseñada para que de inmediato hagamos «¡awww!»
Los personajes usualmente tienen que ganarse mi simpatía. Establecer una escena en la que el personaje principal es abusado de niño, violado o despreciado por otros personajes sin alguna razón en particular, es pura manipulación emocional. A manera de ejemplo en este punto: ver El peón de la Magia (Magic’s Pawn), de Mercedes Lackey. El personaje Vany el comienza ganando una pelea, y de inmediato es derrotado, le rompen el brazo, y es despreciado por sus hermanos. El segundo capítulo completo es puro lloriqueo. No es una buena idea.
Una vez que el lector descubre que está siendo manipulado emocionalmente, es mucho menos probable que el personaje le resulte simpático. Otra cosa mala que trae esto es presentar al héroe o a la heroína como una víctima. Aunque puede ser una estratagema fácil para ganar atención, después de eso será difícil convertir a este personaje en un héroe de forma convincente.
3) Comenzar con un flashback en el cual el personaje recapitula toda su vida reciente
Sí, bien. Por favor, muéstranoslos más tarde en la historia. Para un buen ejemplo publicado de esto lee La maldición de Chalion(The Curse of Chalion) de Lois McMaster Bujold. El personaje aparece primero caminando por una carretera, obviamente lleno de dolor por lo que ha sucedido en su pasado, pero Bujold no salta inmediatamente a un flashbacksobre como su pasado fue cruel y aterrador, oh dios mío. Da primero un bosquejo de los primeros detalles, diciéndonos que Cazaril fue esclavo en una galera, y solamente más tarde vemos cuan aterrador fue, cuando otros personajes, que no conocen su historia, le preguntan. Para ese momento, la simpatía del lector (o al menos la mía) ya está comprometida con Cazaril, algo que no sucede con un personaje que da un paso en la historia y de inmediato empieza a pensar sobre sus nueve hermanos y hermanas y como tuvo que esclavizarse como prostituta por ellos.
4) Tener un prólogo mitológico que no tiene aparentemente nada que ver con la historia que le sigue
Esto era original (pienso) cuando David Eddings lo hizo, estableciendo leyendas que tuvieron relevancia para sus Objetos de Búsqueda.[1] Ahora parece que cada autor aficionado de fantasía comienza con algún tipo de profecía o mito sobre los dioses. Yo hago una lista de comprobación. ¿Son los dioses los personajes principales de la historia? ¿No? Si es así, comienza con el personaje, por favor. ¿Es el escritor bueno con el lenguaje mitológico? No (¿acaso no es esa la respuesta la mayoría de las veces?). Entonces deja de intentar hacer algo en lo que no eres bueno. ¿Está usándolo el escritor como un vertedero de información basura? Sí (¿no es cierto casi todas las veces?). Detente.
5) Tener un punto de vista no discernible
Este punto de vista flota de la cabeza de un personaje a la de otro, o incluso describe cosas que los personajes posiblemente no podrían saber, como cuantas veces las lunas se han alzado desde que el mundo comenzó o como el océano ha cambiado la forma de la tierra durante miles de años. Aburiiido. Esto multiplica los problemas de la exposición, ya que no hay ni siquiera un párrafo de diálogo o de acción que intente engancharnos. Algunos autores claman por un acercamiento «de película», donde primero hacen como si fuera una cámara situada en un castillo o una escena, y entonces eligen un personaje con el que comparten la percepción. No pienso que esto funcione muy bien, ya que si las técnicas de los libros a menudo no se pueden traducir a la pantalla, lo mismo es válido a la inversa. Las películas son esencialmente un medio dramático; nos muestran imágenes visuales, así como un drama nos muestra actores, y estas nos muestran lo que hacen o dicen los personajes, no lo que está sucediendo en el interior de sus cabezas. Los libros tienen que tener algo de interioridad, o es realmente difícil relacionarse, y la interioridad necesita mantenerse de forma al menos parcialmente constante. He leído historias que cambian de punto de vistas cada pocos párrafos, o cambian entre capítulos y nunca regresan a ciertos personajes, y es realmente, realmente molesto. Creo que muchos autores de fantasía intentan usar múltiples personajes con puntos de vista porque piensan que esa es la manera en que se debe escribir la épica. Sin embargo, la mayoría de los autores deberían probablemente esperar hasta que tengan algo de práctica con puntos de vista únicos y aferrarse a ellos antes de intentar la multiplicidad.
Cuando la haga, la siguiente diatriba será principalmente sobre la infancia del héroe.
[1] De una manera cojonuda, debe decirse.




