Autor: Limyaael
Traductor: José A. Cantallops Vázquez
Estas divagaciones y quejas, es parcialmente un producto del hecho de que me he levantado temprano esta mañana y caminado hasta la escuela que está a 1.2 kilómetros de aceras congeladas. Estás advertido.
1) Prueba una nueva ocupación.
La fantasía está llena de guerreros y magos andantes, herederos reales y campesinos (que la mitad de las veces se convierten en guerreros o magos andantes o herederos reales, y algunas veces, las tres a la vez, así que es probable que ni siquiera cuenten). Raramente un héroe de fantasía parece tener otro trabajo. La existencia de los guerreros y magos, además de lagún tipo de iglesia que muestra que el mundo es no solo nobles y campesinos. Debe haber lugares dónde los campesinos vendan sus cosechas, dónde los nobles consigan lujos, dónde la ropa sucia desaparezca y entonces regrese limpia y oliendo bien.
Aparentemente, eso es algo para lo que no están hechos los héroes.
Esto no significa que debas hacer a tu héroe un criado, espías o mercader (lo cuál a menudo nos lleva a que de cualquier manera sean guerreros, magos o herederos reales). Por ejemplo, debería haber más héroes artistas en la fantasía, por supuesto, porque lo digo yo. Pero también le da un lado romántico a tu héroe que quiere ser un guerrero, lo que le dará una excusa a tu personaje para vagar y buscar trabajo, involucrando una investigación y rasgos de personalidad que no conseguirías sí tu héroe fuera de los estereotipos tradicionales. No hay suficientes de ellos, al menos no suficientes que se queden como artistas en vez de héroes. El único ejemplo verdadero de esto que puedo pensar es Caius Crispus de Guy Gavriel Kay, su héroe mosaicista en la dulogía del Mosáico de Sarantine.
Otras opciones que no son ni siquiera tan comunes como las tres primeras que mencioné, o usualmente son la “primera parada” antes de que el personaje se convierta en heredero o un guerrero:
-Profesor.
-Estudiante.
-Sacerdote.
-Posadero.
-Tejedor.
-“Mecánico” (o su equivalente mágico).
-Soplador de cristal.
-Herrero.
-Cartógrafo.
-Carpintero.
2) No deposites información básica sobre la ocupación del héroe en monólogos.
Diagmos que tienes a Talmin Laluten, el intermediario de un asesino (un personaje que he usado en una novela). Ha sido intermediario de asesinos desde hace un millar de años. Está en camino a recoger el dinero que le deben como contacto entre un asesino y un noble quisquilloso.
No hay razón para esté pensando, mientras camina por calles heladas, “Los intermediarios de asesinos son temidos y peligrosos. Debo ser quién tenga que matar al asesino sí toma el dinero y escapa, tengo que estar listo para matar a este noble si hace trampa. Y, de vez en cuando, como no soy humano, puedo tolerar el frío y hacer esto, y esto…”
Esto es un vertedero de información. Algo a lo que muchos autores de fantasía son propensos a hacer. Esto es algo a lo que el autor es incluso más propenso sí tiene un personaje con una ocupación exótica y quiere mostrarla.
Esto está MAL.
No debería haber razón para que alguien establecido en un trabajo en particular la mayor parte de su vida, o incluso solo unos años, pensar constantemente sobre sus características básicas ( a menos que tenga el tipo de personalidad obsesiva que cataloga las cosas que nos trae de nuevo y de nuevo la misma cosa, en cuyo caso debería estar haciéndolo durante toda la historia y no solo durante el comienzo). Es una introducción a la ocupación para tu audiencia, pero es una falsa y apresurada.
Mucho mejor es mostrar a Talmin haciendo su trabajo, con quizás una o dos acotaciones para aclarar las cosas, y que el lector se establezca. Pienso que los lectores de fantasía son demasiado a menudo más pacientes de los que el autor le da crédito. Esperan cientos de páginas para averiguar la respuesta a la profecía y, después de todo, quién es el heredero al trono. Seguramente pueden esperar una docena de páginas para aclarar la ocupación del héroe.
3) Resiste la tentación de animarlo.
Esta es la arrogancia de la invención. El autor ha inventado una flamante ocupación para el personaje. Quiere mostrarle a todo el mundo que sabe cuan jodidamente genial es esta. Así que hace que el personaje use lo mejor de sus habilidades. Cuando leo una novela que comienza con un personaje frustrando genialmente el plan de algún villano o ganando una promoción, puedo imaginarme fácilmente al autor tras él diciendo, “¡Ánimos! ¡Mira lo que he hecho!”
El problema es que el autor tiene un lapsus después de esto, ya sea porque pierde el interés de por sí o porque necesita al personaje para mostrar su trabajo un poco menos que perfectamente por razones argumentales. He leído demasiadas novelas en las que me pregunto que pasó con el maestro espadachín de las primeras páginas que ahora aparentemente no puede manejar a dos guardias que tropiezan. Sí puede manejarse tan bien bajo presión, seguramente su desempeño no debería declinar dramáticamente en una situación más relajada.
Asegúrate de que sí tu héroe comienza en la cima de su juego, que se quede allí. La genialidad entonces se vuelve parte del argumento y no la cosa esa que anima. Sí tiene un lapsus, tiene que ser por unas buenas razones, cansancio, la traición de un buen amigo o algo más que cause que su concentración vacile, más porque su trabajo ya no es tan genial como para garantizar tu mejor escritura.
Lo que me recuerda.
4) Usa los trabajos como parte del argumento.
Esta es la razón de porque todas las historias de granjeros que averiguan que son herederos de la realeza me parecen tan planos. ¿Por qué en el mundo haría a tu héroe un granjero sí no tiene nada que ver con el argumento? ¿Por qué no hacer que sea adoptado por una familia noble que vive distanciada de la corte? De esa forma, mantiene mayores posibilidades para ver su herencia, para no mencionar saber más de las costumbres nobles y tener una vida más agradable. Todavía estará lo suficiente distante de la corte como para que el autor pueda insertar todas esas escenas “cómica” de no saber cual cuchillo para comer.
Similarmente, esos personajes que son solamente bardos que averiguan que pueden cantar canciones mágicas me molestan. El autor podría tan fácilmente haberlos hecho músicos magos desde el principio, quién averiguaría que han conseguido una repentina mejora en su talento por razones extrañas.
No insertes una ocupación que se siente como un falso comienzo, o una de la que te olvides porque comienzas a prestarle atención a otras cosas. Sï quieres que el personaje comienza como algo y entonces cambia dramáticamente, haz que se aburra y se frustre de su actual trabajo como negociador entre los tribus guerreras de los D´ken y los Pa´link. Esto le da el ímpetu para cambiar, y lo hace un argumento mucho más agradable que el personaje abandonando sus responsabilidades porque descubre que tiene un poderes mágicos supergeniales.
5) Recuerda, o decide, las limitaciones para el trabajo.
Me he reído con historias de héroes cansados que se las arreglan de alguna forma para pelear una décima batalla en el mismo día, con armadura pesada y todo. No funciona así. Incuso una simple pelea de espadas dura unos pocos minutos, debido al peso de las espadas y la armadura. Las batallas de melee no durarán mucho, ya sea, porque el más frágil y cansado será derrotado rápidamente. Tu héroe que se está recuperando de una herida o del cansancio no debería ser capaz de resistir y luchar como sí nada sucediera.
Decide cual es el tiempo necesario para la ocupación de tu héroe, la que sea. De esa manera, sí inicias con una atrevida escena de ánimos, entonces puedes saber durante cuanto debería descansar antes de salir y hacerlo de nuevo. Sí tu o tu argumento no le dan la oportunidad de descansar, entonces no te sorprendas cuando tus lectores comiencen a bufar o roncar, con otra escena de ánimos. Ninguna persona debería ser capaz de correr sin detenerse, particularmente no en las típicas ocupaciones de alto stress de los héroes de fantasía, y no herirse, cansarse, tener hambre y necesitar desesperadamente vaciar la vejiga.
6) Elimina el estereotipo del solitario inconforma.
El clásico héroe de fantasía que está destinado a trabajar solo, “funciona mejor solo”,que no tomarán o desobedecerán deliberadamente órdenes, y siempre salvarán el día y a sí mismos genialmente. Esto es aburrido, así como también poco real. ¿Cuántos monarcas emplearían a un guerrero que se opone a ellos cuando quiere? Un 100 % d posibilidades de que encuentren alguien tan bueno que no está ansioso de probar su independencia rebanando sus gargantas.
El estereotipo solitario es demasiado común para ser interesante, y demasiado a menudo sucedo en situaciones dónde no tiene sentido trabajar solo, como soldados en un ejército, espías o asesinos. Sí el espía no escucha los reportes de los otros espías porque sabe que es mejor que ellos, no debería sorprendernos cuando camina directo a los brazos del enemigo. Y un asesino que no emplea ningún contacto como testaferro para obtener información acerca de las armas de su objetivo y defensas es un asesino muerto. Uno de los pocos asesinos creíbles que he visto nunca, es Vlad Taltos de Steven Brust, confía en que sus contactos le digan lo que le gusta comer y vestir a su enemigo, sus rutas más comunes y cuan nerviosos están por el asesinato así como también decirles cuanto será su comisión en primer lugar. Muchos otros asesinos parecer trabajar del aire y no son siquiera tan creíbles.
Hmm. Pienso que me he quejado de todo lo que quería quejarme.





