077 Diálogo

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

Continuando con el tema del diálogo…

Algunos de estos consejos serán inútiles sin un oído para el diálogo. Pienso que la mayoría de las personas puede desarrollarlo sí no lo han hecho ya. Escuchar a las personas hablando a tu alrededor, no solamente sentir que están diciendo, sino el ritmo de las palabras, el vocabulario que usan, los titubeos que realizan. Entonces balancéalo con un sentido de lo que la historia requiere.

1) No usas la formalidad excepto para personajes o escenas formales.

Esto es un problema cuando el escritor no puede decidir dónde la narración debería terminar (a través de la voz del narrador) y el diálogo informacional debería comenzar (por medio de la boca de un personaje). Así, un personaje puede terminar sonando casi exactamente como el narrador, usando las palabras elegidas y soltando oraciones completas como “Sí escuchas de la manera en que es adecuada para una joven señorita, sabrías que los Leones del Reino cruzaron el borde en los días de los ancestros de ninguno de los que viven y fueron los primeros en tejer forjar la amastita de los sueños en los Salones de los Esplendores.” Esto es especialmente inapropiado cuando el personaje no se supone que sea formal, tedioso o académico. Carece de contracciones, lenguaje altisonante y oraciones extremadamente largas, especialmente esas sin las convenientes pausas para respirar, son algunas de las cosas que harán que tus personajes suenen desafortunadamente formales.

Este es un lugar dónde la caracterización debe venir primero. ¿Puedes tener un vertedero de información a través de la boca de un personaje, por qué ella o él habla así? ¿Todavía tendrán personalidad cuando el autor se deje llevar por los vertederos de información? ¿O (como sucede muy a menudo) el personaje experimentará un cambio completo de personalidad que lo volverá un amigo vivaz, feliz e informal? Sí es así, entonces estás confiando demasiado en los diálogos para proveer información y no crees que realmente suenen como un discurso. Encuentra otra manera de poner los vertederos de basura. Sí, de cualquier manera, estás usando la voz omnisciente del narrador, la carencia de contracciones y las palabras como “argénteo” pertenecen a este sitio. Sí tienes un personaje tedioso, asegúrate de mantenerlo tedioso cuando el momento ha pasado.

Lo mismo se aplica para las escenas formales. Está todo bien para un personaje que su comportamiento se vuelva orondo cuando está siendo presentado al Rey. Fuera de la habitación, debería estar de vuelta a su informalidad normal. No hagas que tus personajes oscilen hacia delante y detrás sin ninguna razón.

2) Elimina las dudas.

Este es un lugar dónde necesitas balancear el realismo con las necesidades de tus historia. En la práctica, todos sabemos que las personas usan constantemente usan una muletilla cada pocas palabras, como “sabes” o “interesante,” o dudan y dicen “hum” bastante a menudo. En una historia esto es agudísimamente aburrido de leer, y ninguna cantidad de llamados al realismo puede justificarlo. El diálogo debería responder al menos a cuatro propósitos: caracterización, información, avanzar la historia o contextualizar una escena. Por supuesto, cuando hablamos normalmente, esto varia mucho más ampliamente, pero para un autor intentar representar una conversación absolutamente normal mataría la historia. Trilla el exceso.

Esto se aplica incluso para las muletillas adorable, creatividad profana o un personaje con tartamudea, que serán áreas dónde el autor estará tentado de incluir cada pequeña permutación en la conversación como sí fuera caracterización. Represéntalo algunas pocas veces y, después de eso, nótalo solo como descripción. Los tartamudeos son lo peor, y tener que leer cada línea del personaje como “D-d-detengan el S-señor O-oscuro” irá escalando en la escala de molestia mucho más allá de lo que muchos lectores pueden tolerar. Puedes poner “Tartamudeó” o “Volvió a maldecir” sin hacerlo parecer como sí estuvieras obsesionado con pequeñas y adorables característica a expensas de la historia.

3) Decide cuantas conversaciones circulares o vueltas a discutir permitirás.

Por supuesto, en la vida real, ocurrirán todo el tiempo, dos personas pueden estar evitándose emocionalmente por años y darse los mismos saludos vacíos cada vez que se ven. En la fantasía, dónde se requiere un avance más rápido que el normal y estos dos personajes serán unos entre muchos, no puede permitirse que arruine la historia.

Camina entre la fina línea de mostrar que estos personajes tienen problemas y nunca hacer avanzar la historia. Sí no lo haces lo suficiente bien, el lector podría nunca saber que se supone que haya un problema. En la otra mano, sí cada conversación se torna en otra sesión infructuosa de cosas repetidas que ya sabes y se ofenden el uno al otro, entonces la historia se atasca, los personajes se miran uno al otro y tu lector (o yo, al menos), cerraré el libro.

La frustración más grande me llega con las escenas de romance. Dónde el héroe y la heroína tienen los mismos pensamientos y dicen pequeñas variaciones de las mismas palabras una y otra vez, entonces solamente el final feliz parecerá forzado, sino el viaje para llegar allí estará también estancado, será como trotar en el lugar que correr por un camino.

4) No fuerces la caracterización a través del diálogo.

Este es un lugar dónde el compromiso con el realismo necesita ser mayor que con la historia. Muchos autores saben que el diálogo es un gran lugar para mostrar el personaje. El problema viene en como lo usan.

Sí tu personaje cuenta toda la trágica y triste historia de su pasado durante diez página a alguien que apenas acaba de conocer, entonces la historia se ha alejado del realismo. Primero que todo, es difícil que un extraño se detenga a escuchar la historia completa. Habrá pausas, dudas, algo de edición interna. Tu heroína realmente podría querer compartir el dolor de su pasado abusivo, pero, ¿se lo dirá de una vez todo a alguien con quién no tiene relación? Difícilmente.

Segundo, el autor estará descuidando otras pistas que pueden ayudar a mover la historia y romper los diálogos de absoluta redundancia sobre revelar el pasado. Enfrentémoslo, las largas, largas conversaciones son aburridas de leer, particularmente cuando no hay razón para ellas y la audiencia no ha tenido la oportunidad de preguntarse fervientemente que esconde el personaje. Has que el personaje se vire, incline su cabeza para que así su pelo cubra su rostro, se vaya pronto, gesticule con sus manos desde su pecho, pestañee, trague, mire. Todas estas cosas le recuerdan al lector que es una persona real a quién pertenece esta historia, no solo un monólogo infinito de dolor.

Finalmente, ¿cómo puede hablar alguien perfectamente y sin errores por el tiempo que te tome leer esos pasajes en voz alta? Su voz se irá haciendo ronca, el doble de rápido sí realmente está ronca de llorar o gritar. Pregúntale que sí quiere tomar algo de agua al menos, o simplemente se vaya.

Siempre puedes condensar la historia. No hay necesidad de que el lector sepa absolutamente todo, incluso sí has hecho el pasado de la heroína un misterio por un tiempo y la audiencia está muriéndose por saber que es. Incluye solamente información que sea relevante para la historia. No describas la vez que se cayó por las escaleras y se rompió la rodilla cuando tenía diez, sí no tiene lugar.

5) Incluye algún accidente, pero no confíes solamente en el.

Hacer que un personaje suelte algo y eso lo meta en un problema como resultado es una mezcla interesante de caracterización y avance de la historia, y algunas veces pueden proveer información o contextualización también. El problema viene que lo usas demasiad, teniendo un personaje que siempre revela el secreto importante en el momento equivocado, o teniendo la respuesta cada simple misterio que se ponga en su camino.

Las personas se interrumpen unas a otras, dicen cosas que no quieren, se gritan furiosamente por razones sin importantes, apuñalan por la espada a otros con palabras por razones insignificantes, etcétera. Pero los personajes tienen que servir a los propósitos de la historia y no solo a la conveniencia. Sí un personaje ha mantenido su temperamento y su secreto durante miles de kilómetros de salvaje viaje acompañado por el mal tiempo, comida mala y una princesa heredera llorica, ¿realmente gritaría la devastante información solo porque se golpeó un dedo? Podría ser muy conveniente para el autor, pero destruiría la caracterización y un poco el suspenso que ha ido construyendo. Algo oculto usualmente necesita una revelación dramática, como que la esposa del héroe lo ha traicionado debido a los problemas de su matrimonio. Una revelación insignificante pone esa joya de información en una ambientación llena de basura.

6) Haz la conversación interesante de leer.

Las conversaciones puramente informacionales no lo son. Ni tampoco lo son esas que tienen demasiadas dudas y temas circulares que mencioné en el punto 3. Ni lo es una conversación dónde un personaje es ingenioso y burlón, mientras el resto de los personajes se quedan con las bocas abiertas del asombro (incluso cuando remarcas que no son particularmente inteligentes).

Haz que los personajes sean compañeros iguales en la conversación. Lo que no veo muy a menudo es un diálogo dónde ambos compañeros sea igual de inteligente y hábiles para crear juegos de palabras, bromas o frases inteligentes con impunidad. Muchos autores capaces de completar este desafío con un personaje, así que no creo que sea falta de ingenio. Pienso es más de identificación con el personaje y de que nadie debería ser capaz de igualarlo. Intentar darle alguien que lo iguale. No será el fin del mundo.

Otras maneras de hacer igualitaria la conversación son:

  • Un personaje intenta molestar al otro, el otro mantiene su temperamento y cambia de tema de conversación.
  • Un personaje es ingenioso, inteligente o dramático, pero el otro mantiene el poder sobre él (siendo el captor).
  • Ambos personajes están igualmente furiosos, desesperados o (inserta un adjetivo emocional).
  • Un personaje se mantiene preguntando cuestiones y siendo escéptico, el otro tiene que responder.
  • Los personajes están siendo abiertos el uno con el otro después de un largo tiempo en silencio.

Hay muchas maneras de hacerlo y la mayoría de ellas son mucho más interesantes que el bromista ingenioso o el sabio lector dispensando su conocimiento a las masas.

 

Es increíble cuanto varían los diálogos. A menos que el autor tenga un mal oído o sea la primera vez que los escriba, puedo usualmente ver todos los distintos niveles en una historia: creíble, diálogo fácil; palabras que puedo aceptar bajo las circunstancias; y el diálogo no debería tener nunca sentido después de un millar de años.

 

 

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