108 Fantasía en primera persona

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

(Ahí lo tienen, ¿no sonó lo suficientemente pretencioso? Pienso que ha pasado un tiempo desde que tuvimos un título presuntuoso).

Tiempo de confesión.

Me gusta la fantasía en primera persona, bueno, la mayoría de las veces. Disfruto ver como los autores usan la primera persona, que tipo de explicaciones elaborarán para contar la historia y, el hecho de que la primera persona mayormente está encerrada dentro de un único punto de vista en vez de ir saltando como un loco por todas las cosas que hay en el campo (Robert Jordan cae aquí por sus constantes saltos entre personas). Pero, definitivamente hay formas de desaprovecharla, especialmente, cuando alguien que nunca antes ha contado una historia así usa la primera persona, porque piensa que no hay otra manera de hacerlo.

Así que, aquí les dejo algunas formas que pienso son buenas para usar el poder de la primera persona mientras evitas los errores comunes.

1) Decide que mecanismo vas a usar para contar la historia.

Hay una convención que te dejará salir con la pretensión de que el narrador de la historia está contándote las cosas mientras ocurren, como un narrador en tercera persona y, él o ella, resulta tener una memoria perfecta para las conversaciones o, tiende a describir los eventos comunes de su vida en pasado. La mayoría de las personas no notarán esto, aunque he oído que se cita como una de las razones por las que las personas no les gusta leer historias en primera persona.

Sin embargo, sí eliges esta convención, apégate a ella. Nada de flachazos del futuro o pistas de algo que el narrador no pudiera haber sabido en ese momento. “Tal como resultó, no debería haber confiado en él, pero no podía saber eso hasta más tarde.” Eso es un tabú dentro de esta convención.

Es más fácil cuando estás presentando la historia en primera persona en forma de diario, o (como hace Steven Brust) la narración del personaje principal a un escucha desconocido. Entonces puedes decir cosas como esta, que cito de Yendi de Brust, “Me giré, pienso, debido, a que como parece me has estado escuchando tan pacientemente y tan bien, realmente no me gusta el dolor.” El narrador puede saltar más fácilmente fuera de la historia y resumir eventos, dar descripciones o, apuntar diferencias entre lo que sabe “ahora” y que sabe “entonces” (el tiempo de la historia). El usual marcador de este es el presente. “Cuando vivía en Brookstream, era una pequeña ciudad, pero ahora supongo que es una mucho más grande, con cielos alborozados y tiendas radiantes con el agradable olor del cilantro.” Etcétera.

He visto historias leíbles en todos los formatos de historias escritos, algunas de ellas están entre las mejores fantasías que he leído. (El narrador del mismo tiempo: La saga Rai-kirah de Carol Berg. Formato de diario: Las trilogías del Farseers de Robin Hobb. Contándoselo a un narrador desconocido: La mayoría de las historias de Vlad Taltos, los primeros cinco libros de Ámbar de Roger Zelazny). Lo importante es escoger un formato y apegarte a él, en vez de estar saltando por todos lados.

2) Sí alternas entre puntos de vista de primera persona, hazlos a) claramente separados y b) suficientemente separados en tiempo para evitar molestar al lector.

Es un dolor de culo leer una historia desde dos puntos diferentes de primera persona y nunca saber cuándo los capítulos cambian, sí el autor ha continuado con el primer personaje o ha saltado al segundo. (Las narrativas en tercera persona, por supuesto, usualmente no tienen este problema a menos que haya varios narradores sin nombre). Así que asegúrate de que la aclaración sea clara, ya sea una separación en el capítulo, poniendo los nombres de los personajes al comienzo de sus secciones, usando itálicas en los flashbacks o, algún otro método para decirle a tu audiencia, “Nos estamos moviendo.” Orca, de Brust es una diversión para leer primariamente debido al efecto vertiginoso de su estructura, con puntos de vista en primera persona anidados  e interrumpidos por interludios en los cuáles los personajes en primera persona cuentan partes de la historia de la esposa del segundo personaje. Aunque ella no revela nada, el lector está más dispuesto a adoptar su perspectiva, aunque no es el único o siquiera la única primera persona en el libro. Orca hace que te esfuerces para leerla y encuentro eso maravilloso.

Sin embargo, me hubiera vuelto más molesta con Brust sí hubiera saltado entre ellos cada pocas páginas o párrafos. Esta fue la estructura que usó Elizabeth Kerner para su Canción en el Silencio y, continuamente picando en pedazos la acción para contármela desde el punto de vista de otra persona. Dejé de leer mareada y, he jurado nunca leer de nuevo nada que ella escriba debido a eso (bien, eso, el jugoso lenguaje romántico y su flamante heroína a lo Mary Sue). No pude soportarlo.

3) No hagas que tu narrador en primera persona esté en demasiadas conversaciones secretas, reuniones o asesinatos.

Casi siempre puedo decir cuando el autor no se siente realmente confortable con la primera persona y es probablemente más usada como una forma de descargar información a través de la voz omnisciente, debido a que “sucede” que su personaje ha oído de más puntos argumentales de los que puedes encontrar sí persiguieras una oveja furiosa. Esa no es una buena manera. Parte de la diversión de tener un narrador en primera persona es mantenerlo(a) en la oscuridad y dejarlo(a) seguir el argumento en vez de forzarlo a su alrededor. A veces podemos seguir los pensamientos de un narrador en primera persona más fácilmente que los de un narrador en tercera persona y, así los lectores pueden triunfar y llegar a las conclusiones correctas con el narrador. Puede no funcionar así de bien con los argumentos de misterio (Brust los hace funcionar, pero otros pocos autores pueden), pero en un típico argumento de alta fantasía o de intriga cortesana podría funcionar de maravillas.

Por supuesto, el narrador en primera persona no debería estar al borde de toda la acción y escuchar los reportes demasiadas veces. En ese caso, probablemente lo que quieras es hacer a esa persona, tu narrador, el centro de la acción, a menos que planees darle a tu personaje menor una perspectiva verdaderamente interesante y hagas la historia mucho más sobre sus observaciones que sobre los eventos del argumento.

4) No le des a tu narrador todas las frases buenas.

Es fácil distraerse queriendo sofocar a tu narrador en primera persona cuando es un sabelotodo, especialmente cuando es un poco obvio que es una querida del autor y hace que las personas que ni siquiera sagaces se queden atontadas con sus respuestas. El narrador en primera persona no debería flotar en una pequeña burbuja protectora porque sea menos probable que muera. De hecho, es muy efectivo escribir la historia en primera persona, hace que tu audiencia se relaje pensando, “Oh, está contando la historia, no puede morir,” y entonces hacerla tropezar con un agujero lleno de mierda que haga que tus lectores salten impactados. Carol Berg hace esto muy bien en su saga Rai Kirah, dónde Seyonne sufre y sufre, pero nunca se vuelve auto-lastimero.

Pienso que la mejor técnica para evitar ambas, la auto-lastima y a los sabelotodos, es rodear al narrador con personajes completamente realistas que puedan sacar a golpes al personaje fuera de sus lloriqueos y tener ingenio propio. Me gusta hacer esto con casi todo narrador en primera persona que escribo en la fantasía y, sus muertes o sufrimientos pueden ser tan traumáticos como la muerte del narrador en otro libro. También ayuda combatir la Enfermedad de la Querida del Autor, dónde el narrador puede salirse con las suyas por que el autor está babeando a sus pies.

5) Las largas descripciones de belleza suenan incluso peor en primera persona que en tercera.

La lección número uno en la descripción de personajes para cualquier tipo de escritura debería ser, “No pongas a tu personaje delante de un espejo y deje que mire su propio reflejo,” pero esto se duplica en el narrador de la primera persona. El autor podría librarse diciendo, “Tenía ojos como océanos tormentosos y oleadas de cabellos de un dorado profundo fluyendo hacia su espalda como campos de maíz y, sus mejillas eran lo suficientemente altas como para encantar a la mayoría de los observadores,” eso me haría partirme de la risa hasta que me diera la urticaria, pero ahora veamos que sucede cuando el personaje se describe a sí mismo. “Tenía ojos como océanos tormentosos y, el cabello, olas de profundo dorado que fluían hacia mi espalda como campos de maíz y mis mejillas eran lo suficientemente altas como para encantar a la mayoría de los observadores.” Guácala. Guácala. Asco. No.

Sí no gastas parte del libro en el punto de vista de otro personaje que pueda describir al narrador desde fuera, entonces la mejor manera de hacerlo en lo que a mi compete, es rodear al narrador con personas que tengan algunas de las mismas características y dejar caer una que otra información aquí y allá. “Ella tenía ojos azules como los míos,” sería un ejemplo, o “Como todo nuestro pueblo, tenía alas tan amplias como sus brazos abiertos.” De nuevo, no lo sobreutilices, o el lector estará propenso a pensar (correctamente) de que solamente has creado al otro personaje como una táctica más sofisticada que la del espejo. Divídelo en pedazos y deja pasar la información cuando es necesaria y, el lector podrá construir una imagen completa de su narrador sin tener que escucharla rapsodiar sobre su propia belleza.

6) El narrador debe ser lo suficientemente interesante como para hacer que nos guste.

Pensaría que el narrador en primera persona sería el que menos problemas tendría con esto de todos los personajes en la fantasía, pero los autores son propensos a dejar que los clichés que atacarían en cualquier otro lugar se escurran dentro cuando son parte de los pensamientos de un narrador en primera persona. Podrían despreciar escribir un monólogo angustiado que dura diez páginas sobre cuán mala es su vida a través de un narrador en tercera persona, pero un narrador en primera persona se lamentará mentalmente y seguirá, seguirá así sí lo dejas, especialmente en esas escenas dónde no hay más nadie. O podría soltar un montón de clichés feministas dentro de su diálogo con sus padres que quieren que sea una señorita y, debido a que el autor está contando con la identificación del lector con el personaje, el escritor patina por encima de eso.

Elimina esto. Tu narrador en primera persona no tiene que ser intensamente agradable, pero deben ser interesantes; fuera de los buenos que ya he mencionado, diría que Seyonne es el más agradable, incluso cuando comete errores. Fitz actúa débil la mayoría del tiempo, es testarudo y hosco, además de que no le gusta disculparse. Vlad es un asesino, jefe de la mafia y chulo que a primera vista no ve nada malo en asesinar a otras personas para que así pueda vivir más confortablemente. Corwin tiene temple y sacrifica las vidas de otras personas para acercarse a su objetivo, el trono de Ámbar. En la otra mano, la heroína principal de Elizabeth Kerner, Lanen, es una pseudofeminista, quiere Aventura, tiene Poderes Mentales Especiales, describe su propia belleza, se enamora en pocos días, casi es sacrificada a los demonios, se angustia y, a pesar de que compartí su punto de vista durante una buena porción del libro no fue divertido.

 

Pienso que más personas deberían intentar la primera persona o, al menos darle a esos libros escritos en ella una oportunidad. Pueden ser sangrientamente aterradores, sí, pero cuando están hechos bien, son a menudo mucho más divertidos que los “épicos” que van saltando de personaje sinsentido a personaje sinsentido solamente para mostrar cuán grande es el elenco.

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