12/1/18

Jack Williamson

Jack Williamson

Jack Williamson (EUA, 1908-2006)

Por Yoss

Nacido en Arizona, en una familia de rancheros, John Stewart Williamson pasó en Texas y Nuevo México su infancia y adolescencia. Siendo aún muy joven, mientras usaba la biblioteca local para instruirse, descubrió la mítica revista fundada por Hugo Gernsback, Amazing Stories… e influido por su lectura, a los 20 años escribió su primera narración de CF. Y poco después comenzó a publicar en diferentes revistas.

Ya en los años 30 era un autor establecido y respetado en el campo, sobre todo como creador de space-opera: Isaac Asimov siempre hacía referencia a la postal de felicitación que le enviara en 1933 cuando publicó su primera novela, Un guijarro en el cielo. Ambos fueron autores apadrinados por John W. Campbell y su Astounding.

Autodidacta convencido, Williamson sólo vino a graduarse de una universidad en 1950; en la de El Portal, Nuevo México. Murió con 98 años, siendo considerado por sus colegas “el decano de la CF norteamericana”, como antes había sido llamado “el rey de la space-opera”. Siempre fue una persona afable, optimista y sencilla, que a menudo decía sonriendo que había sido un privilegiado por haber visto todas las etapas de la CF, desde su modesto nacimiento en las revistas pulp hasta su triunfal invasión de las grandes librerías.

En efecto, tres generaciones de lectores crecieron con sus novelas de este subgénero, como la inmortal La legión del espacio, cuyo estilo puede parecer hoy tosco e ingenuo y sus personajes casi unidimensionales, así como ridículas sus malvadas medusas voladoras, pero que sin duda resultó muy novedosa en su momento, y tan influyente en su subgénero que llegó a ser explícitamente parodiada por Harry Harrison con su hilarante Bill, el héroe galáctico.

En su larga carrera Williamson escribió cientos de cuentos y decenas de novelas, incluidas cuatro colaboraciones: tres con Frederik Pohl (Marinia, 1954; Aventuras bajo el mar, 1956; y su continuación, Ciudad sumergida, 1958) y una con James E. Gunn (Puente entre estrellas, 1955)

Se le debe el término “terraformar” hoy tan frecuente dentro del género (aunque otros apuntan que James Blish ya había creado el concepto, con su Pantropía) que apareció por primera vez en una de sus muchas historias publicadas en Astounding, en 1942.

Notable paradoja: lo último que escribió, una novela corta titulada precisamente Terraformar la Tierra (2000), y que hoy pocos recuerdan, fue el texto que le hizo ganar en 2001 los premios Hugo y Nébula en esta categoría, y al año siguiente el John W. Campbell Memorial, compartido con Los cronolitos, de Robert C. Wilson.

Nunca fue un estilista, y aunque es obvio que no obtuvo muchos galardones literarios en el género mientras se mantuvo en activo, ya al final de su vida su constancia y significado para la CF fueron ampliamente reconocidas por el fandom, sus colegas y los críticos: en 1975 fue el segundo autor (Heinlein había sido el primero) que recibió de la SFWA la honrosa categoría de Gran Maestro por su trayectoria. En 1985 le fue entregado el premio Skylark por su contribución al género y también en 1985, con su autobiografía Wonder´s Child: My life in science fiction, ganó el primer Hugo de su larguísima carrera… si bien en la categoría de no ficción. En 1994 se le concedió el Premio Mundial de Fantasía por el conjunto de su obra, y en 2006 el premio Heinlein por sus obras de CF hard y escritos técnicos sobre la exploración espacial.

Entre 1978 y 1980 fue presidente de la SFWA.

12/1/18

Olaf Stapledon

Olaf StapledonOlaf Stapledon (Inglaterra, 1886-1950)

Por Yoss

William Olaf Stapledon nació en la península de Wirral, cerca de Liverpool, Inglaterra, y pasó los seis primeros años de su vida con sus padres en Port Said, Egipto. Se educó en la Escuela Abbotsholme y en el Balliol College de Oxford, donde obtuvo una licenciatura en Historia Moderna en 1909 y una maestría en 1913. Después de un breve tiempo como docente en la Manchester Grammar School, trabajó en sendas oficinas de envíos, en Liverpool y Port Said, desde 1910 hasta 1913.

Durante la I Guerra Mundial, aún siendo objetor de conciencia (era un pacifista convencido) sirvió en una unidad de ambulancias entre Francia y Bélgica desde julio de 1915 a enero de 1919. En 1920 se mudó con su esposa (una prima australiana con la que mantuvo correspondencia toda la guerra) a West Kirby, también en su amada península de Wirral. En 1925 Stapledon recibió el doctorado en filosofía por la Universidad de Liverpool.

Ya en 1929 había escrito su Modern theory of ethics, pero pronto se volcó hacia la CF con la idea de llegar a un público más amplio.

Y nació así su primera novela, Last and first men, a veces traducida como «Primera y última humanidad«, o más a menudo como Los primeros y los últimos hombres, que narra la evolución de la raza humana a lo largo de millones de años, pasando por 18 especies humanas, la mayor parte de ellas sucesivas. La novela tuvo un gran éxito y lo convenció de convertirse en un escritor a tiempo completo. En este libro abordó temas como la evolución biológica, la genética, el cosmos, otras formas de vida y el desarrollo de la inteligencia y la espiritualidad como características de la vida.

Lo seguirían otros libros del mismo género, como el incomparable Hacedor de Estrellas (1937), especie de discurso onírico que apenas si es una novela, aunque tiene justa fama de ser el texto más cargado de ideas de toda la CF.

Por ejemplo: Freeman Dyson, físico y matemático célebre por sugerir la posibilidad de la existencia de las inmensas estructuras esféricas espaciales y circunsolares teóricas que llevan su nombre, decía que la idea la había tenido leyendo este libro, y que por tanto, en justicia se les debía llamar “esferas de Stapledon”: También menciona la terraformación, la ingeniería genética y las razas de estrellas y nebulosas inteligentes.

El libro es también el que más amplio panorama temporal recorre: justo desde el principio hasta el mismo final del universo que conocemos. Jorge Luis Borges afirmó: «es, además de una prodigiosa novela, un sistema probable o verosímil de la pluralidad de los mundos y de su dramática historia«.

Luego vendrían: Juan Raro (1935) cuyo protagonista, (modelo del Übermensch o superhombre de Nietzsche) es un mutante, individuo de una inteligencia extraordinaria que sospecha que su existencia tiene una finalidad en el mundo; y Sirio (1944), sobre un perro que tras un experimento neurológico adquiere una inteligencia superlativa y desarrolla una ética reflexiva que lo ayuda a vivir en un mundo en que el rechazo siempre lo acoge en todas partes, porque se sabe un extraño tanto entre los hombres como entre los animales.

Stapledon influyó directamente en autores tan notables y diversos de la CF como Arthur C. Clarke, Brian W. Aldiss, Stanisław Lem y John Maynard Smith, e indirectamente en muchos otros, contribuyendo con creativas e inteligentes ideas, en su mayoría inspiradas por su profundo interés por la filosofía.

Como agnóstico, era francamente hostil a las instituciones religiosas, si bien no hacia la búsqueda espiritual implícita en ellas. Cabe señalar que tal postura filosófica no era compartida por H. G. Wells y provocó un distanciamiento entre ambos escritores, como muestra la abundante correspondencia que mantuvieron. Stapledon también tuvo desavenencias con C. S. Lewis, cuya Trilogía Cósmica o de Ramson (Fuera del planeta silencioso; Perelandra; y Esa horrible fortaleza) de CF  más o menos disimuladamente “cristiana” consideraba una “ingenua, pacata y exagerada reacción a la supuesta pero necesaria inmoralidad de un mundo que cambia más aprisa de lo que su moral puede aceptar” aunque por su parte Lewis confesaba admirar su estilo literario y fértil inventiva y haber sido influido por sus concepciones.

Stapledon también sostuvo una copiosa correspondencia con Virginia Woolf, una confesa admiradora de Los primeros y los últimos hombres y de Hacedor de estrellas, como también lo fueron intelectuales de la talla de J. B. Priestley, Bertrand Russell, Algernon Blackwood,  Hugh Walpole, Arnold Bennett, y hasta Winston Churchill.

En 1940 la familia Stapledon se trasladó al vecino suburbio de Caldy, y después de 1945 Olaf viajó mucho dando conferencias; visitó los Países Bajos, Suecia y Francia, y en 1948 habló en el Congreso de Intelectuales por la Paz, en Wroclaw, Polonia. Asistió también a la Conferencia por la Paz Mundial, celebrada en Nueva York en 1949: fue el único británico al que se le concedió la visa.

En 1950, se integró al movimiento contra el apartheid. Poco después, al terminar una semana de conferencias en París, canceló un previsto viaje a Yugoslavia y regresó a su casa en Caldy, donde murió repentinamente de un ataque al corazón. Su viuda y sus hijos esparcieron sus cenizas en la arena de los acantilados sobre el estuario de río Dee, uno de los lugares favoritos de Olaf, que inspiró más de una idea para sus libros.

Otras de sus obras de ficción, aunque no de CF, y nunca traducidas al español, son: Last men in London (1932);  Darkness and the Light (1942) Old Man in New World (un cuento de 1944); Death into Life (1946); The flames: a fantasy (1947); A man divided (1950); y Four encounters (1976).

Pero también escribió numerosas obras de no ficción, incluyendo el libro de poesías The latter-day psalms (1914): A modern theory of ethics: a study of the relations of ethics and psychology (1929); Waking world (1934); Saints and revolutionaries (1939); New hope for Britain (1939); Philosophy and living (1939, en dos tomos); Beyond the «isms» (1942); Seven pillars of peace (1944); Youth and tomorrow (1946); y The opening of the eyes (1954).

Ninguna de sus novelas o cuentos han sido filmados hasta hoy, aunque en los 50 el director George Pal compró los derechos cinematográficos de Juan Raro, sin mayores consecuencias.

12/1/18

Aldous Huxley

Aldous HuxleyAldous Huxley (Inglaterra, 1894-1963)

Por Yoss

Aldous Leonard Huxley nació en Godalming, Surrey. Entre sus antepasados se cuentan figuras muy destacadas del arte y la ciencia británicas y mundiales, como el célebre biólogo Thomas Henry Huxley, apodado “el bulldog de Darwin” por su fiera defensa de la teoría de la selección natural y el origen de las especies en un recordado debate contra el obispo Wilberforce, famoso polemista religioso ¡que ni siquiera se había leído el libro de Darwin!

El hermano mayor de Aldous, Julian, fue un famoso físico; su padre fue Leonard Huxley, también biólogo, y que dirigió la revista Cornhill Magazine. La madre, Julia Arnold, tuvo el honor de ser una de las primeras mujeres que estudiaron en Oxford, además de nieta del poeta Matthew Arnold y hermana de la novelista Humphrey Ward, quien fuera protectora de Aldous cuando, teniendo sólo catorce años, murió su progenitora por culpa de un tumor; la sombra del cáncer marcaría trágicamente toda su vida.

Huxley estudió en Eton, el más prestigioso College inglés. A los 16 años enfermó de queratitis punctata, que causa opacidad en las córneas; estuvo casi ciego por 18 meses. Con la voluntad que lo caracterizaría siempre, aprendió a tocar el piano y a leer en Braille. Por suerte, recuperó la vista, al menos parcialmente: un ojo apenas podía distinguir entre luz y oscuridad, con el otro sólo tenía una visión limitada.

Años más tarde conocería las teorías sobre la reeducación visual del doctor W. H. Bates, y al ponerlas en práctica, logró en muy poco tiempo una mejora notable de su capacidad ocular. Fruto de esta experiencia, escribió en 1942 El arte de ver.

Por culpa de su dolencia visual, tuvo que renunciar a estudiar medicina; en cambió, se graduó en literatura inglesa en el Balliol College de Oxford (1913-1915). Al cumplir los 22 publicó su primer libro, The burning wheel (1916), una colección de poemas, al cual seguirían tres volúmenes más del mismo género: Jonah (1917); The defeat of youth (1918) y Leda (1920), ninguno editado en español. Su primer trabajo fue como profesor, precisamente en Eton, aunque no permaneció mucho en el puesto.

Poco después se sumó al equipo de redactores de la prestigiosa revista Athenaeum (1919-1921), en la que escribía con el seudónimo de Antolycus, y a partir de 1920 colaboró con la Westminster Gazzette. En ambas revistas tuvo un amplio perfil: críticas dramáticas, de arte y música, reseñas de libros, ensayos diversos. Algunos de estos trabajos están recogidos en su libro Al margen (1923).

La revista Athenaeum la dirigía J. Middleton Murray, esposo de Katherine Mansfield y gran amigo del escritor D. H. Lawrence. Ese fue el origen de la amistad entre Huxley y Lawrence; lo retrataría en el personaje Rampion de Contrapunto (1928) considerada una de sus mejores novelas. Al morir Lawrence, en 1930, Aldous compiló sus cartas, y las publicó junto con un exquisito ensayo a guisa de prólogo.

Su primera obra en prosa fue Limbo (1920), un libro de cuentos. En los siete años siguientes publicará otras cuatro colecciones de cuentos: La envoltura humana (1922); Mi tío Spencer (1924); Dos o tres gracias (1926); y Fogonazos (1927). Junto a su esposa, una belga refugiada de la I Guerra Mundial en Inglaterra, Huxley se traslada a Italia en 1921; en un principio el matrimonio se establece en Florencia, luego en Forte dei Marmi, al norte de Pisa, donde el autor escribe su primera novela, Los escándalos de Crome (1921), que le valió una sólida reputación como narrador. En sus páginas describe como un grupo de intelectuales snobs, sensuales y cínicos pasan un fin de semana precisamente en Crome, donde en la ficción se asienta la casa de campo de Henry y Priscilla Wimbush, una pareja típica de la sociedad inglesa del momento. Hay muy poca acción, pero muchas disquisiciones literarias y filosóficas, y sátiras afiladas contra los intelectuales, algo típico de la primera época de Huxley.

En el período de entreguerras, Aldous participa activamente en la vida literaria inglesa; gran hostigador de la burguesía británica y sus costumbres, se ganó el apelativo de enfant terrible de las letras inglesas.

Fue un viajero empedernido, aparentemente incapaz de permanecer mucho tiempo en el mismo sitio. Tras el éxito de Los escándalos de Crome y de su segundo volumen de cuentos, La envoltura humana, el matrimonio Huxley adquiere un Citroën que, conducido por su esposa, los llevará a lo largo de muchas carreteras europeas. Muchas de estas experiencias quedarán retratadas en  el libro de ensayos sobre viajes A lo largo del camino (1925).

Su segunda novela fue Danza de sátiros (1923). Se trata de una de sus obras más irónicas, que rezuma el humor y la jocosidad propios de los escritores ingleses de la época. Luego vendrá Arte, amor y todo lo demás (1925).

En 1925 los Huxley van a Túnez, y luego emprenden un viaje alrededor del mundo. Embarcan hacia la India, que visitan durante cuatro meses; continúan hacia Singapur, Birmania, Malasia, Filipinas, China, Japón y finalmente los Estados Unidos. Las impresiones de este viaje quedarían recogidas en el libro Jesting Pilate: an intellectual holiday, publicado un año más tarde. A su regreso a Europa, en el verano de 1926, se radican en Cortina (Italia), donde Aldous inicia Contrapunto (1928), un auténtico alarde de virtuosismo técnico, complejidad y riqueza de personajes, y por ellos mismo uno de sus mayores éxitos.

En octubre de 1928 se trasladan a Francia: Suresnes, cerca de París, donde permanecerán durante un año y medio, interrumpido por algunos viajes a Inglaterra, Italia y España. El primer viaje a España, en abril de 1929, lo realizan en automóvil desde Suresnes, para visitar el Museo del Prado en Madrid. Unos meses después regresan a la península ibérica con motivo del Congreso de Cooperación Intelectual de Barcelona, al que Huxley fuera invitado. Tras una semana en Barcelona, visitan Tarragona, Valencia, Almería, Granada, Ronda, Jerez, Cádiz, Sevilla, Madrid, Burgos y finalmente vuelven a Francia por San Sebastián, en el norteño País Vasco. Su último viaje a España, en 1933, los llevó por Madrid, Toledo, Ávila y Segovia.

En 1930 Huxley se muda al sur de Francia, cerca de Tolón; se aficiona a la pintura y pasa muchas horas haciendo retratos de su mujer, su hijo o alguna de sus visitas. Entre éstas se cuenta la escritora argentina Victoria Ocampo, con la que mantendría una gran amistad.

En 1931 comienza a colaborar con el Chicago Herald. Ese mismo año publica otro libro de poemas, Las cigarras, y una colección de ensayos sobre temas muy diversos, Música en la noche. En 1932 escribe en cuatro meses la obra que lo haría más famoso: Un mundo feliz, distopía futurista, con una sociedad regida por el condicionamiento psicológico y un sistema inmutable de biocastas.

Ha habido numerosas adaptaciones radiales, teatrales y televisivas del libro: Brave new world (radio) para CBS Radio Workshop (1956); Brave new world (TV) (1980); Schöne neue welt (Musical de rock) (Alemania, 1994); Brave new world (telefilm) (1998); Brave new world (adaptación al teatro) (2003); y Schöne neue welt (musical) (Alemania, 2006)

Aunque nunca ha tenido una versión cinematográfica, la influencia de esta novela ha sido inmensa: En la película Demolition man, con Sylvester Stallone, su coprotagonista, interpretada por Sandra Bullock, se llama Lenina Huxley, por Lenina Crowne y Aldous Huxley; el grupo de heavy metal británico Iron Maiden tituló su duodécimo álbum homónimamente «Brave new world«; el cantante inglés Richard Ashcroft, que se dio a conocer con su banda de rock The Verve, incluye en su álbum en solitario Alone with everybody un tema titulado Brave new world; otra banda de heavy metal británica, Motörhead también interpreta una canción con ese nombre; y una alemana, Iron Savior, fue la primera en hacer referencia al trabajo de Huxley, incluso antes que Iron Maiden o que Mötorhead, en su primer disco, en 1997. El cómic Megalex, escrito por Alejandro Jodorowsky y dibujado por Fred Beltrán, está muy influido por la novela Un mundo feliz.

La película La Isla, dirigida en 2005 por Michael Bay y con Ewan MacGregor en su papel principal, refleja una sociedad muy similar a la de Un mundo feliz (seres humanos incubados y condicionados desde el nacimiento para pertenecer a una casta -alfas, deltas, etc…-), aunque limitada a un centro tecnológico.

Durante el verano de 1932 prepara Texts and pretexts, una antología de poesías, la mayoría de autores ingleses, clasificadas por temas y acompañadas de breves comentarios.

Al año siguiente, el matrimonio se embarca en el trasatlántico Britannic, y visitan el Caribe, Guatemala, Honduras y México. De aquí saldrá el libro Más allá del golfo de México (1934). A su regreso a Francia, Huxley reanuda la escritura de una novela sobre la que llevaba tres años trabajando, Ciego en Gaza (1936). Personal e íntima, aborda el conflicto entre lo intelectual y lo sexual, y su posible solución: el misticismo. La curiosidad por este tema lo acompañaría hasta su muerte; había terminado su “etapa escéptica”

El mismo declaró: «El interés negativo se tornó positivo, no a resultas de un solo suceso, sino más bien porque todo lo demás -el arte, la ciencia, la literatura, los placeres del pensamiento y de las sensaciones- terminaron por parecerme insuficientes. Uno llega a un punto en el que se dice, incluso al pensar en Beethoven, al pensar en Shakespeare: ¿Eso es todo?»

Publica un nuevo libro, The olive tree (1936), de ensayos, forma que desde entonces irá convirtiéndose en parte cada vez más importante de su producción literaria. En ellos aborda un sinfín de temas: arte, música, literatura, historia, psicología, pedagogía, política, ciencia, etc.

En 1937, los Huxley abandonan su residencia en Francia y, en compañía de su amigo Gerald Heard, parten hacia los Estados Unidos, supuestamente de modo temporal, buscando una mejor universidad para su hijo. Pero ya permanecerán en EUA el resto de sus vidas. A su llegada realizan un viaje en auto por varios estados norteamericanos, para terminar en la finca que su difunto amigo D. H. Lawrence poseía en Nuevo México, donde pasan el verano y Huxley concluye El fin y los medios (1937), ensayos en los que describe su credo pacifista, que ya había defendido en la última parte de Ciego en Gaza.

Luego siguen rumbo a California, y se establecen en Los Ángeles. En Hollywood traban amistad con actores como Charles Chaplin y Greta Garbo y directores de cine como George Cukor y Alexander Korda. En sus primeros años en Estados Unidos, el polifacético británico escribe guiones para la industria cinematográfica. El ambiente de Hollywood aparecerá en su siguiente novela, una de las 3 de CF que escribió, junto con Un mundo feliz; y La isla, y que trata sobre la inmortalidad biológica y su precio social: Viejo muere el cisne (1939).

Dos años más tarde publica una extraordinaria biografía, Eminencia gris (1941) sobre la vida del padre José, consejero y emisario del cardenal Richelieu en la Francia del siglo XVII. Con conciso dinamismo, devela la compleja historia europea que sirve de fondo a las actividades del enigmático monje capuchino. Ese mismo año, traba conocimiento con la literatura mística de la India por intermedio de su amigo, el escritor Christopher Isherwood; conoce a Swami Prabhavananda y a la Sociedad Vedanta de Los Ángeles. Colaboraría en su revista bimensual Vendata and the west hasta 1960.

En 1942, los Huxley abandonan Los Ángeles y se retiran a vivir a Llano, pequeña localidad californiana junto al desierto de Mojave, amado por el escritor debido a su místico simbolismo. Sus lecturas y meditaciones mientras lo recorría aparecen en su siguiente novela, El tiempo debe detenerse (1944). También está inspirada en una de sus lecturas preferidas, el Libro tibetano de los muertos o Bardo Thödol. La misma influencia es obvia en una antología comentada de textos místicos de todos los tiempos, La filosofía perenne (1945).

En 1944, Huxley e Isherwood colaboran en una novela que para Hollywood y escriben Jacob’s hands, que no llega a publicarse. Doce años después la adaptaron para la radio, pero no será hasta 1998 que se publica como libro.

Al final de la II Guerra Mundial, el matrimonio abandona el desierto californiano para instalarse en Wrightwood, un caserío situado en pleno bosque, en lo alto de la sierra que separa Los Ángeles y Mojave y donde residen hasta 1949. Aquí escribe Huxley un pequeño volumen de ensayos, Ciencia, libertad y paz (1946) y una narración breve en forma de guion cinematográfico, Mono y esencia (1948).

En 1948 regresan a Europa y visitan París, Roma y su antigua residencia en el sur de Francia. A su vuelta a Estados Unidos se trasladan, una vez más, a una nueva casa con amplio jardín en King’s Road, en las afueras de Los Ángeles.

En 1950 acude con su esposa a Nueva York, donde se estrena la adaptación teatral de su cuento La sonrisa de la Gioconda (1948), y asisten a la boda de su hijo, antes de viajar de nuevo a Europa; visitan la pequeña ciudad francesa de Loudun, escenario de un singular caso acontecido en el siglo XVII, en el que un grupo de monjas fueron supuestamente víctimas de una posesión demoníaca. Realizará un interesante estudio psicológico del hecho en una de sus obras más notables, Los demonios de Loudun (1952) publicada simbólicamente en plena caza de brujas del senador Joseph McCarthy.

En 1952 le diagnostican a su mujer un tumor de seno, primer ataque del cáncer que años después la devoraría. La consciencia de la mortalidad, catalizada por la enfermedad de su cónyuge, cambia mucho a Huxley: comienza un período de apariciones públicas constantes, que en sus últimos años alcanzarían un ritmo vertiginoso. Muchos y variados visitantes recibe en su casa, acude a programas de radio o televisión regularmente… y sobre todo empieza, cada vez con  mayor frecuencia, a dar conferencias en universidades de EUA.

En 1953, lee un artículo sobre el empleo de la mezcalina en el tratamiento de la esquizofrenia y, llevado por su interés, busca a uno de sus autores, el Dr. Humphrey Osmond, con el que establecería una importante amistad. Ese mismo año, bajo la supervisión del Dr. Osmond y de su mujer, prueba él mismo los efectos de la droga, ingiriendo cuatro decigramos. Huxley describe esta primera experiencia con una sustancia psicodélica en un breve volumen, Las puertas de la percepción (1954), donde explica paso a paso las impresiones de aquel día. Este opúsculo influiría de modo radical en toda la filosofía hippie de la década siguiente; por ejemplo, Jim Morrison nombró a su banda de rock The Doors en su honor.

Entre los años 1953 y 1963 el escritor probó varias veces diversas sustancias psicodélicas (mezcalina, LSD y psilocibina) llevado por un puro interés intelectual, según revelaría  en Cielo e infierno (1956), un libro donde además ofrece una amplia panorámica de la ciencia, el arte y la religión a base de pequeños esbozos. En 1954 los Huxley realiza un nuevo viaje a Europa; primero a Francia (donde su agonizante esposa se despide de sus parientes belgas) y luego visitan Egipto, Líbano, Palestina, Chipre, Grecia y acaban regresando a la Italia de sus primeros años de matrimonio. De vuelta a California, Huxley da fin a una nueva novela, El genio y la diosa (1955).

Huxley enviuda ese mismo año, tras 35 de matrimonio. Después de dos meses de soledad, emprende un largo viaje por carretera por Arizona, Texas, Florida, Carolina y finalmente Nueva York, donde reanuda su vida con una actividad inusitada.

Al final del verano, regresa a Los Ángeles, donde retorna a su vida habitual; incluso volvería a casarse, al año siguiente, con la violinista y psicoterapeuta italiana Laura Archera, cuya vitalidad y dinamismo serán un poderoso estímulo para sus últimos años de su vida: en ese período publica dos nuevas colecciones de ensayos, Adonis y el alfabeto (1956); y Nueva visita a un mundo feliz (1958) e inicia un periplo de largos viajes: Perú, Brasil (invitado por el gobierno de ese país), Italia (donde imparte un ciclo de conferencias en diferentes ciudades), Inglaterra (visita a su familia), Suiza (asiste a las conferencias de Krisnamurti) y Dinamarca (invitado a un congreso de psicología aplicada). Finalmente, en 1961, vuelve a la India para el centenario de Rabindranath Tagore en Nueva Delhi.

Pero está claro los viajes más significativos para Aldous en estos últimos años los realizó por Estados Unidos, de universidad en universidad, siempre impartiendo conferencias y cursos: San Francisco, Stanford, Berkeley, Santa Bárbara, Massachusetts, Nueva York, etc.

En 1961, un incendio destruye completamente su casa en Hollywood, y el matrimonio pierde todas sus pertenencias y recuerdos, a excepción de unos pocos objetos que logran rescatar; como el valiosísimo violín de Laura (un Guarnieri construido en Cremona en 1707) y el manuscrito de su última novela, La isla (1962), en la que llevaba trabajando cinco años: se trata una especie de testamento literario, donde el autor recrea un orden social idílico que bien podría considerarse como la contraparte de Un mundo feliz.

En 1960 le diagnostican un tumor en la lengua, que logrará contener durante dos años más con radioterapia. A pesar de su extrema debilidad por los duros tratamientos, continúa impartiendo conferencias y asistiendo a congresos. Termina su último libro de ensayos, Literatura y ciencia (1963), que aparece dos meses antes de su muerte. En sus páginas trata de aproximar los mundos del arte y de la ciencia.

En 1963 asiste en Roma a un congreso mundial sobre agricultura y es recibido por el papa Juan XXIII. Regresa a Estados Unidos a continuar con el tratamiento y con renovadas fuerzas viaja a Suecia, donde asiste a la Academia Mundial de las Artes y las Ciencias. Ese verano lo pasa en Inglaterra con sus familiares y amigos.

El 22 de noviembre de 1963, el mismo día del asesinato del presidente John F. Kennedy, muere, con 69 años. A su muerte le fue leído al oído, según su propio deseo, el Libro tibetano de los muertos. Lo incineraron y sus cenizas fueron trasladadas ocho años más tarde a Inglaterra, donde descansan junto con las de su familia.

Fue un autor de saber enciclopédico y gran curiosidad intelectual, de ingenio incisivo y pensamiento abierto que, además de interesarse profundamente por el misticismo, lo hizo también por el mundo cotidiano y sus problemáticas: la paz, la ciencia, la conservación de los recursos naturales, etc. Su mentalidad increíblemente desprejuiciada no aceptó nunca el juego gratuito de las ideas y en su pensamiento es obvia la necesidad de aportar al mundo una estructura lógica y útil.