
En el siglo XXII, cuando los grandes países como Estados Unidos y la Unión Svoiética se han balcanizado en multitud de pequeños estados y reinos, hay una ciudad musulmana en alguna parte del Norte de Africa cuyo nombre no interesa. La estrofa de Just like Tom Thumb blues, la canción de Bob Dylan en la que Effinger confiesa haberse inspirado para el título de esta novela, dice en español, aproximadamente: Cuando estás en Juárez, perdido en la lluvia, y es Pascua / Y tu gravedad falla y la negatividad no te salva / No te des aires de grandeza al pasar vencido por la Rué Morgue Avenue / Allí tienen a unas mujeres hambrientas que te dejarán hecho una porquería.
Y si sólo se pudiera cambiar Juárez por Budayén, ese mismo casi podría ser el himno de la zona menos legal de la ciudad, así conocida, con una ubicación a la vez adecuada e irónica: justo a ocho cuadras de la puerta Este, más allá de la cual sólo hay desierto y exilio, y a otras tantas del cementerio. Quien se interna en sus callejones lo hace consciente del peligro que corre: ni sus habitantes -prostitutas, proxenetas, transexuales y traficantes de drogas- ni la policía se preocupan demasiado si un desconocido aparece acuchillado y tirado en una esquina.
Y en Budayén vive Marid Audran, un hombretón franco-argelino, musulmán de nacimiento pero no demasiado religioso, y tan enorme (y terco) que nunca ha necesitado cargar encima con ningún arma. Todos lo respetan por su independencia, aunque se gana la vida al borde de la ley: es una mezcla de operador a baja escala, buscavidas y detective privado… y muy parecido a Sam Spade, el personaje creado por Dashiell Hammet: inflexible, agrio, irónico, extremadamente duro, pero justo y honesto… a su manera, claro.
Así que cuando alguien que parece un pequeño burócrata de la ex-Unión Soviética pretende contratarlo para encontrar el rastro de su hijo perdido, no lo piensa dos veces… sólo que en el momento en que el ruso iba a pagarle un adelanto sobre sus honorarios, llega al bar alguien actuando como James Bond, el agente 007 y le mete un plomo entre ceja y ceja. Con lo que el héroe queda en una situación a la vez cómoda, extraña… y sospechosa: con los billetes en la mano y un ruso muerto en la mesa ante él.
Pero, hombre de principios, incluso así se zambulle en la investigación, durante cuyo curso descubrirá los sucios secretos y las oscuras personalidades de alguna gente que creía conocer muy bien…. y acaba plegándose a lo que nunca creyó que aceptaría: la interfase electrónica cerebral.
Para complicar el asunto más todavía, resulta que hay un psicópata suelto en la ciudad que además utiliza un moddy del mercado negro para torturar, sodomizar y matar a algunos amigos de Marid… y a él, por lo visto, también lo tiene en su lista.
Y es que este mundo está determinado por los daddys y los moddys: los primeros son potenciadores de funcionalidad o implantes de información que no alteran el carácter del usuario; quien se conecte uno de alemán ya puede hablarlo fluidamente sin haberlo nunca estudiado, ni dejar de ser él mismo… hasta que se lo quite. Mientras que un moddy es algo bastante más drástico: un auténtico modificador de personalidad; alguien con el de Sherlock Holmes operativo se creerá el gran detective inglés hasta que se retire el módulo de su cabeza; un moddy llevaba el sucedáneo de James Bond que mata al ruso preocupado por su hijo perdido en la primera escena de la novela.
A Marid le aterra utilizar daddys y moddys, por lo que la valentía artificial que estos podrían otorgarle la busca en algo mucho más antiguo: las drogas… de todos tipos, colores, sabores y efectos. Se trata probablemente del protagonista que más droga consume durante el libro de toda la CF, si es que no de toda la literatura (excepción hecha, tal vez, de alguno de los de William Burroughs)
Una excelente novela cyberpunk, y sobre todo, muy original: con buen conocimiento de las complejidades inherente al mundo islámico, y por ello mismo alejada de la mayoría de los convencionalismos del género. Violenta, sí… pero irónica hasta la exquisitez, con un intrincado entramado de la historia detectivesca. Y por si fuera poco, con toda una galería de personajes musulmanes bien trazados, sin estereotipos ni prejuicios, algo raro de encontrar en la literatura occidental ya desde la Guerra de Reconquista española.
Una advertencia: contiene durísimas escenas de violencia explícita, bien que no gratuita, más infinidad de referencias sexuales y constantes apologías al uso de toda clase de drogas; Marid no sólo no siente remordimiento moral alguno al respecto, sino que incluso invita al lector a consumirlas. Aunque se puede alegar en defensa de Effinger que sólo estaba siendo coherente: para la cultura mahometana a la que pertenece su protagonista, el hachís y el kif no tienen las connotaciones peyorativas e inmorales que en la civilización occidental: tal significado lo guardan para las bebidas alcohólicas, paradójicamente tan aceptadas en nuestra idiosincrasia.
Como era de esperarse, el hecho de tratar temas tan oscuros y sensibles, así como utilizar a otra cultura tan “alienígena” y “sospechosa” como la árabe por punto de referencia, hizo que esta obra fuera ignorada por la mayoría de la hipócrita crítica estadounidense, aunque luego (incluso a pesar del atentado de Osama Bin Laden contra las Torres Gemelas en New York) se ha convertido en una auténtica novela de culto del género.
Descargar libro: Cuando falla la gravedad





ya estoy aqui nakama
Bienvenido, yo estoy ahora adiestrándome en la pincha nueva
hola nakama
Dime
que hay mira me gustaria colaborar junto con ustedes o puedes colaborador con nosotros en otakus cubanos
Bueno, la principal colaboración que puedo darte, son novelas ligeras. Y por acá, lo que más agradecemos para colaborar son artículos útiles, noticias y esas cosas.
A ya bueno mejor todavia nakama entonces colaboras con nosotros en novelas ligeras
Después te voy a pasar un listado de las que me quedan en casa, siento no poder colaborar más, pero hace una temporada que ha dejado de ser otaku activo.
ño q lastima nakama
y gracias nakama
De nada, se ayuda en lo que se puede.
es verdad pero bueno que se le va hacer
Pues con tener una buena conexión en casa y poder administrar el blog en casa se podría empezar.
bueno yo no tengo computadora asi que yo me conecto desde el joven club todo los dias
Yo aprovecho la conexión universitaria, que se me acaba este año, ya veremos que pasa entonces con el blog. Sino, sale de navegación que tu conoces.
si hermano ya se y de donde eres manin
Bueno, nos leemos después, voy a jamar