02/23/19

Hardwired, el hombre-maquina

Al ver sus principales ciudades medio destruidas por un terrible ataque con meteoritos controlados, la Tierra del futuro se rindió a los Orbitales. Y las cosas cambiaron drásticamente: ya el centro no controla a la periferia, sino al revés; ahora el poder está en el cosmos, y la superficie la domina un puñado de compañías espaciales. Su economía y mercados, y toda la Tierra, dependen de frías decisiones sobre gastos y utilidades, tomadas en asépticos despachos orbitales.

Los humanos afortunados viven arriba, en la órbita de la Tierra; los pobres desgraciados sobre la superficie del planeta. Ya no existen los EUA ni ningún otro de los antiguos gobiernos; todos desaparecieron cuando la guerra que perdieron desintegró por completo sus esferas de influencia. La población terrestre depende estrechamente de la supertecnología orbital en su lucha por la supervivencia, y en los núcleos urbanos impera la ley del más fuerte.

En medio de esta anarquía de postguerra, dos personas singulares luchan día a día por mantener su independencia. El Cowboy: un “tanquista” que se gana la vida transportando contrabando (drogas, chips, lo que sea) apretado dentro de un sofisticadísimo vehículo cibernético de colchón de aire, blindado y ultraarmado, como antes lo hizo por el aire en un ala delta; y Sarah, guardaespaldas o prostituta con un mecanismo cibernético de ataque implantado en su faringe, la cobra, que sueña con reunir dinero para algún día poder abandonar el fondo del pozo gravitatorio junto con su hermano, que ingiere drogas y hormonas para seguir pareciendo adolescente y poderse prostituir en las calles, mientras la culpa de la muerte de sus padres en la guerra.

Drogas de diseño y chips que sólo pueden fabricarse en el espacio. La mafia rusa. Avatares de IAs orbitales. Pugnas entre altos ejecutivos de distintas compañías espaciales, el resentimiento de los soldados sobrevivientes contra los vencedores… Y alta tecnología al alcance de quien pueda pagarla. Mézclese todo, y la próxima revolución podría estallar en cualquier momento a partir de tan explosivo coctel social.

La historia se toma su tiempo para despegar, porque antes Williams se regodea presentándonos a sus héroes, sus motivaciones, historias personales y ambientes… pero cuando empieza la acción, todo se acelera y se vuelve imposible soltar el libro. Una novela ciberpunk sencillamente indispensable para comprender el género.

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02/23/19

Entre los latidos de la noche

Una interesante novela hard estructurada en dos partes; en la primera, que se inicia en el 2010 (y por tanto ya cronológicamente obsoleta ¡cómo pasa el tiempo!) tras un holocausto nuclear planetario que destruye la Tierra, el puñado de sobrevivientes de las escasas colonias orbitales decide abandonar el Sistema Solar en sus hábitats, en busca de nuevos mundos con recursos naturales abundantes. Será un viaje lento, de miles de años, pero es la única opción, si no quieren que la especie humana desaparezca junto con su destruido mundo original.

Y entre ellos hay un equipo de investigadores del sueño, que estudiaban animales con capacidad de hibernar, buscando resolver un “pequeño” problema: que los humanos pasemos 1/3 de nuestra vida durmiendo, aparente y enorme desperdicio de tiempo para algunos. Inesperadamente, su trabajo los conducirá a una forma de control del tiempo muy peculiar: el espacio-L.  

La segunda parte tiene lugar milenios después; en el año 27 698. Los descendientes futuros de los humanos salvados del ya remoto cataclismo han llegado a una miríada de los nuevos mundos que sus antepasados soñaron… para encontrárselos controlados por los Inmortales, unos humanoides misteriosos parecen vivir eternamente y tienen la capacidad de recorrer años luz en sólo unos días. Con tan fantásticos poderes, parecen decididos a controlar  rigurosamente cada aspecto de la existencia de los simples mortales.

Si bien no todos aceptan ese dominio; en el planeta Pentecostés, un pequeño grupo de colonos humanos se prepara para enfrentar a los nuevos dioses del tiempo. En su búsqueda de armas para vencerlos comprenderán el sorprendente origen de los Inmortales y sus poderes ¡son ellos mismos en el futuro, cambiados por el secreto del espacio-L! y descubrirán una nueva amenaza que se cierne sobre ellos, sus enemigos ¿o alter egos?… y toda la galaxia.

Un libro que se atreve a jugar con hipótesis audacísimas sobre el entramado del espacio-tiempo, virtual y no relativista, con un gran sentido de la maravilla… aunque, por desgracia, ni el estilo ni el sistema de personajes y peripecias están siempre a la altura de tan imaginativo (de hecho algo inconexo en comparación con otras de sus obras) aparato teórico.

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02/23/19

146 Angustia versus Tragedia

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

Este está inspirado por un comentario de que avrelia hizo en el post anterior (gracias, avrelia), tengo definiciones muy estrictas de la angustia y la tragedia, lo suficientes como para poder saber usualmente en unos pocos capítulos si disfrutaré un libro “triste” o no, pero pienso que podría ser agradable articularlas.

(Solo para dejarlo claro, amo la fantasía trágica, y pienso que la angustia necesita ser pateada desde lo más alto de un edificio).

 

1) Conflicto externo vs. Conflicto interno.

La angustia será  primero, la tragedia después. (Por el resto de esta lista, puedes aplicar esa regla). O, en otras palabras, un desarrollo argumental angustiado, especialmente una angustia romántica, es una motivada mayoritaria o solamente por conflictos externos, estúpidos, aburridos, sobreusados, mientras que los internos de un argumento trágico son fuertes, dinámicos, y tienen giros frescos sobre un tema trágico.

Comenzaré con el romance, ya que será el ejemplo más fácil que te dejará ver de lo que estoy hablando. El héroe y la heroína están juntos y enamorados. Ella camina hacia su departamento cuando lo ve besar a otra mujer que se parece a su hermana. Inmediatamente se enfurece, la acusa de traicionarla, le grita y alucina tan fuertemente que el no puede decir nada, y entonces corre con lágrimas en los ojos… usualmente directo a los brazos del chico malo. O no dice nada sobre ella, se llena de resentimientos hace él por un “crimen” que el no tiene idea cometió, y explota en momento aleatorios. Aun así, usualmente si el héroe le pregunta que pasa, ella se niega a decirle nada.

¿Qué edad tiene esta mujer, doce?

Este es un conflicto estúpido. Está motivado no por la inseguridad de la heroína –usualmente, hasta este punto parece confiar completamente en el héroe, y él no le ha dado razones para desconfiar- pero debido a contradictorios eventos exteriores lo hace. El autor le está dando una sobredosis de desconfianza. También es un conflicto que podría ser resuelto en dos minutos hablando, algo que nunca, nunca sucede.

La mayoría de los Grandes Malentendidos son de este tipo, y es la razón por la que los romances angustiados pertenecen a los malos fanficción no a la fantasía. A la Fantasía se le permite ser gloriosa, apasionada, grande y, bien, épica en una manera en que otros géneros no lo son. ¿Por qué querrías perder eso introduciendo algún pequeño y estúpido enredo?

La tragedia, por otra parte, está motivada por los conflictos internos de los personajes. Una heroína que es tan insegura que, por ejemplo, aleja al héroe, es una participante de un romance trágico –unido a que el héroe es lo suficientemente orgulloso para no regresar porque la “comprende,” y lo suficientemente fuerte como para decirle que ella es una desilusión. Dos personajes que están enamorados y en lados opuestos de la guerra, aunque es un conflicto sobreusado, es uno que todavía puede ser hecho con algo de frescura (mientras no hagas que ambos mueran en los brazos del otro, lo cuál tiende al pathos). Sus principios son sus principios, en ese caso, no algo que el autor forzó en ellos. Son perfectamente capaces de ser personas inteligentes, racionales y todavía ser trágicamente incapaces de llegar a un acuerdo.

Deja que tus personajes sufran por medio de algunas de sus propios defectos. Querer mantener el estatus quo en “ninguna de las faltas es suya” es una de las razones por las que muchas terminan siendo angustia.

2) La pasividad de los personajes vs su terquedad

Esto es algo relacionado con el punto 1, pero incluso una historia sin conflictos artificiales externos puede todavía convertirse en angustia si el autor no te toma la preocupación de hacer a sus personajes los suficientemente fuertes. Y no, por fuertes no me refiero a una mujer blandiendo un espadón y declarando que puede cuidarse de si misma. (La mayoría de las veces, con una como esa, solamente necesitas esperar; dentro de unas cien páginas, como mucho, la mujer que ha declarado que puede cuidarse de si misma necesitará ser rescatada por algún hombre). Por fuerte me refiero a personajes que son proactivos, no solamente reactivos, y que ocasionalmente toman el mando de la historia en vez de servir solamente a los giros argumentales.

Una vez más, el autor es perfectamente capaz de hacer sufrir a sus personajes, ya que es parte de la definición de la angustia. El problema es que no puede respaldar su sufrimiento debido a que hacen cosas. Así los personajes lo aguantan y lucen hermosos, y les lanzan los problemas.

Y bajo esto, incluyo problemas pobremente hechos que son intrínsecos a los personajes. Número Uno, y la más desafortunada víctima, es cuando el autor intenta tomar un Problema e hilvanarlo alrededor de su personaje. Este personaje ya no es más la Mary JoOjosdorados. Esta es Mary Jo Ojosdorados, la Víctima Abusada. O Mary Jo Ojosdorados, la Cortada. O Mary Jo Ojosdorados, la Bulímica. O Mary Jo Ojosdorados, la Prostituta.

Puedes no pensar que el último encaja con el resto, pero te aseguro que si lo hace. Muestrame un personaje de novela de fantasía que se haya convertido en prostituta debido a sus propios errores, o a través de la economía y fuerzas sociales, y te mostraré un diamante en un campo de carbones. La mayoría del tiempo, es forzada por su familiar, o un amante o por los prejuicios de otros, oh, la angustia, y llora lágrimas silenciosas en la noche, oh, la perdición, y sueñas desesperanzadamente el día en que su verdadero amor vendrá para sacarla de allí…

Urg. Discúlpenme. Mi estómago acaba de rebelarse.

Esto mantiene al personaje como un personaje pasivo del destino, una víctima pura e inocente postrada ante el autor y el Problema. Ignora ciertos problemas de la vida real, tales como que las víctimas de abuso se convierten en abusadores en el futuro, o que quiénes se cortan no lo hacen para ser artísticas sino para dejar salir el dolor, o que la bulimia tiene increíbles malas consecuencias para la salud. O que las prostitutas históricamente no fueron casi siempre vírgenes limpias con corazones de oro, estuvieron a menudo enfermas, madres de hijos no deseados, alcohólicas o adictas al opio, y sufrieron muertes prematuras.

“Pero no queremos que esto sea realístico,” podría decirse que la angustia del autor se cierra defensivamente sobre su Problema. ¿Se supone que esto sea fantasía?

¿Quieres tragedia? ¿Quieres que tu personaje sufra realmente cosas que hagan que el corazón de tu lector se abrace, en vez de solo hacerlo llorar unas lágrimas falsas que serán olvidadas en unas pocas horas? Entonces no cortes el corazón humano de esta (el élfico, de grifo, de hombre lobo, el que sea).  Tu personaje no puede ser alguien que solamente tome en cuenta los aspectos románticos de un Problema. Entonces se mantendría como un imán de la angustia, y una verdadera tragedia no acercaría a una milla de distancia de ella. Deja que sufra por cosas que no pueden ser alejadas. Deja que el Problema la transforme en alguien que no hace cosas muy buenas debido a ello. Encuentro difícil de imaginar que un personaje luchando desesperadamente por proteger el secreto de que se corta lloraría solamente lágrimas falsas y sangraría solo en patrones artísticos y nunca diga nada significativo o hiriente a otra persona que se acerque demasiado a descubrir su secreto. Encuentro incluso más difícil de imaginar que un niño cuya infancia fue completamente arruinada por el abuso crecería como un paragón radiante de virtud y sonría, además de relacionarse con otras personas sin esfuerzo.

Parte de la tragedia es que es irrevocable, que incluso aunque pueden ocurrir dulces cosas mientras sucede, el sentido de un siempre más dulce “qué podría haber sido” siempre estará allí. Sí puede ser lavado tan fácilmente que tienes un nuevo personaje que brilla como si fuera nueva cuando haya terminado, si sus únicas cicatrices son de las atractivas, si solamente sufrió por lo equivocado y nunca hizo nada, tienes angustia.

3) El Argumento Idiota vs el argumento dirigido por el personaje.

Ya conoces el Argumento Idiota. Es el único que funciona solamente debido a que todo los personajes se comportan como idiotas.

Esto sucede con la mayoría de los villanos, pero también sucede con los héroes angustiados. Cuando tendría más sentido escuchar lo que alguien más le está diciendo, el héroe angustiado escoge no escuchar.  No debido a que quiere legitimar algún problema, como la desconfianza sobre si lo que le está contando la persona contiene un pedazo de información relevante; sucede debido a su “preocupación más interna” o algo así. Eso me desespera.

Cuándo dos personajes podrían resolver sus problemas en dos minutos hablando, el autor los meterá en una furiosa pelea agitando sus manos para asegurarse de que nunca vuelvan a hablarse hasta el final del libro. El chico malo aparece de repente, la heroína se aleja en uno de esos típicos “¡Puede cuidarme por mi misma!,” los aliens atacan, lo que sea. Algunas veces los personajes nunca hablarán siquiera, y la angustia se convierte en algo estúpido, lo cual es a la diversión lo mismo que la angustia y esta para la verdadera tragedia.

Cuando resolver el misterio principal depende de una pista que el lector puede ver desde una milla de distancia, los héroes no la verán, no lo harán, no lo harán. Todos sus problemas financieros podrían ser resueltos encontrando, por ejemplo, la llave que abre la mina de diamantes de la Reina Astalda, pero aunque incluso el lector sabe perfectamente bien que la llave es el misterioso amuleto que la madre muerta de la heroína le dio, más nadie lo hace. ¿Por qué? Porque entonces el autor no tendría la excusa para escribir trescientas páginas y todos los coros de “¡Somos tan pobres!¡Oh!”

El personaje que conduce el argumento, por otra parte, tiene personajes trabajando en propósitos cruzados debido a que ello tiene sentido para ellos, así que lo hacen. Pueden querer cosas completamente incompatibles. Pueden tener distintos conjuntos de principios (de nuevo la cosa con el conflicto interno). Su compromiso con cada uno puede importa menos que sus objetivos. Puedes tener un personaje a quién solo le importa más el poder, la venganza, el dinero o lo que sea que cualquier quiera. Esta es la esencia de la tragedia, una vez más, el sentido dirigente de “Demonios, si solo…” más que “Si solamente el autor dejara de hacer que cosas aleatorias sucedan.

4) Falta de detalles vs peso.

La angustia usualmente es muy rápida, ya sea en un fanfiction o en una obra profesional de ficción. El autor apenas sienta las bases de la situación antes de soltarle una larga cantidad de historias manidas al lector. O hay muchas pistas vagas, pero no se le ha dado al lector una razón lo suficientemente buena como para que le importe la situación y entonces comienzan los lamentos de los protagonistas. Esto se debe en parte debido a que muchas historias de angustia hacen un buen uso de la “ambientación gastado,” situaciones estropeadas que supuestamente no necesitan explicación debido a que el lector las ha visto un millar de millones de veces antes.

Sin embargo, es esa carencia de explicación lo que convierte a la historia en un Cola Dietética. No me importa nada sobre la joven chica a la que han despedazado su osito de peluche a menos que me cuentes que la hace diferente, y especial, y cuanto significaba ese osito de peluche para ella, y como su pérdida afecto su vida. (Aunque en ese caso, debería ser más que un osito de peluche; ver punto 5). Tendrías que hacerme ver a Lellsy Jones gritando al lado de su osito de peluche, sorbiéndose la nariz, lloriqueando y planeando una malvada venganza con ganchos para carne. Si solo veo una joven niña –probablemente una a la que se le enrojecen los ojos cuando llora, y que no “grita,” sino que “deja escapar una sola lágrima traslucente” –no voy a sentir si quiera un mínimo de compasión. Sí, podría llorar, si está escrito lo suficientemente bien. El problema es que no termina allí. No has infectado a tu lector con un sentimiento de tragedia si la has hecho llorar. Cualquier película tonta puede hacer eso. Las películas de Disney pueden hacer eso. Para ganar, tienes que hacer que tus lectores comiencen a pensar y sentir algo por esa persona única en particular, no solo cualquier chica niña con un osito de peluche en su regazo.

Esta es Aún Otra Buena Razón (¿realmente necesitas más de una ahora?) para no comenzar tu historia con una escena de angustia. Todavía no sabemos lo suficiente de esa persona. No hemos sido investidos dentro o con sus circunstancias. Cualquier lágrima que lloremos serán falsas, basadas en la lástima por la situación, no la persona. O el lector está llorando debido a sus problemas personales. Sé que tiendo a molestarme cuando los objetos amados son destruidos, pero estoy pensando más en como me siente si alguien fuera detrás de uno de mis libros, no mi osito de peluche. Mantén la atención del lector en la historia.

Las tragedias tienen peso, fuerzas, inevitabilidad. Llegan a un punto en el que una historia verdaderamente trágica dónde sabes que los personajes no pueden hacer nada más. Están encerrados en sus desesperados cursos de acción, y no pueden cambiarlos. Eso es lo que hace que las tragedias de fantasía de pura sangre sean tan pocas, como los Leones de Al-Rassan, o fantasías con escenas trágicas en ellas, como El Señor de los Anillos, son tan grandiosas. Kay no resuelves profundos conflictos religiosos con agitar las manos, y pone hombres buenos en contra de otros hombres buenos, hombres que pagarían cualquier precio para no tener que hacerlo –excepto renunciar a sus fes. Los elfos de Tolkien se fueron, desvanecieron y murieron, sus anillos perdieron el poder cuando el Anillo es destruido, y no hay ninguna cura milagrosa para eso al final. Aunque para ese momento hemos recolectado esas partes, nos hemos sumergido profundamente en los personajes y mundos, y muchas escenas también han desechado todas las posibles opciones, una por una. Una buena tragedia toca la esperanza como con un arpa, desperezando las notas hasta el momento cuando no hay nuevas canciones por tocar.

5) Prioridades mal ubicadas vs buenas prioridades.

Este es un problema casi único de la angustia de fantasía, pero puede mostrarse en otros géneros también. La Fantasía tiene todos estás grandes preocupaciones: salvar el mundo, salvar un alma, poner al verdadero gobernador en el trono, rescatar a una raza moribunda, etcétera. Aún así, lo autores angustiados continuamente sabotean estos grandes objetivos con otros mucho menores, haciendo que lo que le sucede a un personaje en su vida amorosa o el destrozo de su osito de peluche sea más importante que el mundo.

Ahora, no es necesario que cometan estas prioridades mal ubicadas. Si tienes una fantasía centrada más en lo personal, o una fantasía dónde el mundo no está en peligro, entonces el amor de la vida del protagonista ciertamente puede ser una preocupación más importante. Pero usualmente el autor presenta una Gran Equivocación justo enfrente. Es un cliché de la fantasía que los personajes comenzarán huyendo del malo en los primeros tres capítulos, pero es un cliché debido a que es resistente. Todavía puede ser poderoso en las manos correctas.

Así tienes una escena en la cuál se le cuenta a la heroína es la última descendiente de una línea con la responsabilidad hereditaria de encadenar el Hombre lobo de Gleledon en su caverna nuevamente. Ella asiente solemnemente, pondera el increíble peso de esa carga, y la acepta.

Entonces, dos capítulos más tarde, está convencida de que el insulto del guardia chauvinista es el peor dolor en su vida. Más, el autor espera que te sientas de la misma manera.

Si quieres evitar la angustia, es absolutamente imperativo que desarrolles el donde de mostrar a tus lectores que las percepciones del personaje no son idénticas a las del mundo que la rodea. Puede sentir que el guardia chauvinista es el peor dolor en su vida, y dos capítulos más tarde puede estar consumida por el terror ante el pensamiento del chico adolescente que le gusta la note. Pero el autor no debería forzar al lector, que probablemente estará pensando más sobre el Hombre lobo de Gleledon, para estar de acuerdo.

Empuja la angustia demasiado bueno, y podrías volverse loco y unilateralmente hilarioso. El personaje se lo brinca como un guijarro sobre la superficie del agua de preocupación a preocupación, nunca realmente hundiéndose en ninguno de ellos. Va por ahí como una cabeza vacía porque el autor ha decidido que debe estar siempre angustiada sobre algo. Y cuando el Hombre lobo de Gleledon llega, su derrota es completamente no ganada. Ella no ha gastado los capítulos de su cuesta aprendiendo las habilidades para derrotarlos, o secándose sus lágrimas y aumentando su coraje, aprendiendo algo sobre si misma que la haría capaz de mirar dentro de los ojos de un hombre lobo y aceptar la bestia en ella. Solamente está preocupada, llorosa, y es recompensada de cualquier manera.

Ese es el segundo problema con las prioridades mal ubicadas: los personajes consiguen las recompensas por sus estúpidos y superficiales recompensas. La chica que vive soñando de día sobre el chico que ama se le permite soñar en paz, incluso aunque debería estar centrado en vigilar a los chicos malos para aprovechar la ventajas. Su preocupación casi siempre comprendida de inmediato, aceptada, y acunada por las personas a su alrededor, y, peor, por el autor.

La tragedia debería ser parcialmente parte de los personajes, como siempre, y si se convierte en alguien más preocupada con el hombre “negando su independencia” que con el Hombre lobo Gleledon, esperaría que el Hombre lobo le sacara el corazón cuando se encuentre con ella. Recuerda el punto 4: la tragedia tiene peso. Me molestan mucho las pequeñas preocupaciones que no se conectan entre sí para hacer la angustia de cada día, no la tragedia.

 

Bien, ese fue uno largo. Odio la angustia demasiado, aunque (una razón por la que prefiero leer fanfictions cómicos si voy a leer fanfic; la cantidad de fanfics llenos de mala angustia es increíble).

02/23/19

145 La historia perfecta de Limyaael

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

Bien, ¿por qué no?

 

  • Que esté escrita en tercera persona limitada, ya sea desde el punto de vista de un solo personaje o un unido elenco limitado.
  • Que todos los personajes principales sean fuertes, fascinantes, y que actúen por motivos realísticos, y que no sea fácil simpatizar con ellos.
  • Que haga que los conflictos entre esos personajes sean comprensibles, memorables, y llenos de diálogos ingeniosos.
  • Darle a la magia su propio y único lugar en la historia, no solo usarla como una serie de dispositivos argumentales.
  • Tener descripciones líricas limitadas que no se extiendan por páginas, que no sean cargadas o rosas, y que NO SUENEN COMO POESÍA MALA DE T. S. ELIOT.
  • Usar un estilo límpido, flexible y fuerte, fácilmente adaptable en sí mismo a cualquier cosa que vaya desde largos diálogos a largas escenas de peleas.
  • Que no tenga protagonistas que han sido abusados, o comiencen con un protagonista abusado que hace algo para sacar adelante su vida, joder, que no se quede allí lamentándose, lloriqueando y quejándose, teniendo flashbacks.
  • Que introduzca las escenas “¡Eso es jodidamente genial!” dónde son apropiadas, como cuando un personaje idean un plan jodidamente genial a pesar de que las probabilidades están en su contra, o cuando el dolor de la historia y el sufrimiento han creado un telón de fondo contra el cuál el autor puede recostarse y llevarse toda la gloria.
  • Que no tenga romances, o que los tenga complicados, romances enredados de todos tipos- el dulce, el querido, el desechado, el fiero, el divertido, el trágico- excluyendo solamente el angustioso, el cuál pertenece a las malas novelas románticas y al mal fanfiction, no aquí.
  • Que incluya el humor cuando es apropiado, de cualquier clase, y no tan estúpido, ni los altamente poco ingeniosas “respuestas” dadas por héroes en obvio peligro.
  • Que cree villanos que pueda comprender pero que al mismo tiempo quiera realmente, realmente ver morir en medio de viciosos gritos de agonía.
  • Que cree héroes que piensen por su cuenta y que superen en ingenio a los villanos, no simplemente que tengan bolas de fuego más fuertes que las que ellos tienen.
  • Que me den un vistazo de la increíble naturalidad, profundidad y altura del mundo de fantasía, en vez de solamente mostrar esas partes relevantes para el argumento o relevantes para el adolescente de cartón.
  • Que termine en una hecatombe impactante o una explosión de tragedia, no en angustia o vacío.

 

Las fantasías que más me gustan son aquellas que tienen al menos alguno de esos. Nunca he encontrado una saga que tenga los catorce, pero puede que algún día escriban una. O yo lo haga.[1]

[1] Malaz cumple 13 de los catorce, pero no creo que es una literatura que le gustara a Limyaael.

02/23/19

144 Narrativa, continuación

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

Este es más sobre algunos aspectos de la narrativa que podrían interactuar con otros aspectos de la cultura de tu mundo.

 

Historia: ¿En tu mundo, dónde terminan las leyes y mitos y dónde comienza la historia?

Esta es una cuestión que necesitas considerar. La respuesta importa en demasiados niveles. Primero que todo, puede ser influenciada por el tipo de pueblo sobre el que estás escribiendo. Típicamente, los humanos pueden olvidar la verdad de los eventos en unos pocos cientos de años, así que una anécdota que suena mejor y más dramática ha sido sustituida por los aburridos “hechos históricos.” Sí estas escribiendo sobre elfos, los cuáles típicamente viven cientos de años y son caracterizados por tener muy buenas memorias, podría tomarle algunos miles de años, y al menos un evento catastrófico que dañe sus registros, para que lo olviden.

En otro nivel, la respuesta a varios acertijos de tu historia dependerá de que es verdad, que se imagina sea verdad, y que es por derecho falso. Muchas fantasías salen con el truco barato de, “¡Sorpresa! ¡Están vivos!” cuando cierta raza no humana o malvado enemigo que habían pensado había sido derrotado hace siglos regresa. En algunas novelas, esto funciona un poco mejor.[1] Fui capaz de captar el sentimiento de inseguridad de las historias dónde había una fuerte posibilidad de que el mal o los no humanos pudieran regresar. O, también, que hay ciertas personas vivas que recuerdan la verdad, incluso sí nadie más lo hace, y conocen las razones para que ocurra ese probable regreso (Tolkien elige este camino). Pero algunas fantasía tienen una separación tan marcada entre la historia y el mito que el autor no podría convencerme. Ya sea sí los personajes que había pensado que eran elfos fueron míticos toda sus vidas los aceptaron sin un pestañeo, o el autor que ha intentado forzar el truco de que todos han olvidado la verdad y todo lo demás tras tan solo unos veinte años, lo cuál es algo completamente tonto.[2] Intenta asegurarte de que tus historias llenen ese espacio traicionero entre el mito y la historia y que hagan sonar como si pudieran estar allí o no como si deberían ser verdaderos o falsos.

En un tercer nivel, la distorsión es divertida. Quizás averiguas que la persona que ahora adoran como un dios, era un mortal común y corriente mientras vivía,[3] y mientras ellos están sentados sobre sus traseros, esperando que regrese y les salve el culo, no va a regresar debido a que no era inmortal, y a que ellos no reconocieron a su verdadero salvador en su momento. Quizás la “espada” que piensan que el héroe blandirá es realmente otro tipo de arma, pero que ahora nombran espada porque era más dramático, y nadie puede encontrarla debido a que todos están buscando el arma equivocada todo el tiempo. Deja que pase el tiempo suficiente, deja que los ganadores escriban los libros de historia, y que los villanos se conviertan en héroes y viceversa. Janny Wurts uso esto de una muy interesante en sus engreídas Guerras de Luz y Sombras, dónde el personaje adorado como un dios de la Luz tenia una personalidad muy diferente a la de un dios en la vida real.

Y, finalmente, deberías saber la verdad, o ser muy bueno inventándote explicaciones muy plausibles en medio de la historia. Tus personajes no deberían saber sí los unicornios realmente existen o no le podrías agregar la diversión. Que tu no lo sepas puede hacer que tu historia sea altamente contradictoria, y no tan divertida.

Religión: ¿Son las historias religiosas muy diferente de los “cuentos de hadas”? ¿Cuántas categorías de cuentos existen en tu mundo de cualquier manera, y que tipo de prestigio tienen ante los ojos de las personas que los cuentan? En algunas sociedades, un sacerdote relatando los milagros de su dios va a conseguir algo de respeto que no obtendrá una vieja bruja barbotando sobre el Pueblo Fae.

Por supuesto, no hay necesidad de hacer que las historias de tu religión sean de cualquier clase en particular. Muchas religiones de fantasía, incluso las que no están basadas específicamente en la Cristiandad, toman parábolas como sus modelos y piensan que las historias religiosas deberían enseñar lecciones morales. No necesariamente. ¿Qué lecciones morales pueden ser sacados del cuento griego de Filomena, por ejemplo, que fue violada por su hermanastro Tereus? Le cortó la lengua para que así no pudiera decirle a nadie, pero Filomeno tejió la historia en un tapiz y se lo envió a su hermana, Procne, esposa de Tereus. Procne mató a su hijo, Itylus, y se lo sirvió a Tereus para la comida. Al final, los dioses endacenaron a Procne en una superficie y a Filomena en una señora de la lámpara.

Sí, quizás es, “No violes personas” o “No cortes en pedazos a tu hijo y se lo sirvas de comida a tu esposo.” Pero es mucho menos discernible que algo como una parábola de los talentos.

Experimenta con los ciclos de tus mitos. No solo hagas mitos de creación, parábolas y nada más. ¿Cómo interactúan tus dioses? ¿Sí tienes una sociedad monoteísta, cómo se relaciona su dios con su pueblo? ¿Hay diferencias entre mortales especiales, escogidos, como sacerdotes, y que hay de los laicos? ¿Qué hay de las razas no humanas, o los animales inteligentes como los dragones (sí los dragones son inteligentes en tu mundo)? Una estructura como la del mito Griego que te permite una variedad de relaciones, algunas que no “explican” nada más que la elección de un símbolo particular de un dios.

No asumas que tus historias religiosas tienen que ser recuentos de fenómenos naturales o un dogma disfrazado. Hay mucha diversión allí que puede ser explotada.

Ciencia. Muchos autores de fantasía tienen mitos de creación en alguna parte de sus historias, debido a que la mayoría de los autores de fantasía no lidian con la cosmología científica en sus historias. Aunque, podrían hacerlo. Por ejemplo, ¿qué sucedería si tienes una sociedad dónde la ciencia es la providencia de unos pocos, algo así como durante el Renacimiento, y la mayoría de las personas tienen sus dudas y son campesinos asustados? ¿Seguramente se inventarían historias sobre lo que creen que los científicos están haciendo?

No todos tienen que ser variaciones de los “sabbats negros,” aunque esa fue una de las historias más populares de nuestro propio mundo: que los científicos eran magos negros con tratos con el demonio. Quizás tu mundo no tiene una conveniente figura diabólica o dios oscuro del que aferrarse las historias, en cuyo caso tendrás que planear algo más. Puede que exista una disciplina a medio camino entre la magia y la ciencia, como la alquimia, y la manera en que la mayoría de las personas explican la ciencia es murmurando, “¡Malditos alquimistas!” y agitan la mano. Quizás hay historias específicas para cada científico en cuestión. (Mira, los hechiceros se las arreglan para conseguir esas en muchos mundos de fantasía). Quizás se piensa que el científico obtiene consejos de los no humanos, quiénes podrían ser considerados más avanzados, y aceptados como considerablemente más avanzados. Quizás los campesinos ven a los científicos más como un hombre santo.

Quizás la ciencia no es solo para las élites, y está allá fuera, entre las personas comunes. Deberías todavía ser capaz de crear historias sobre ella. No hay,  o no debería haber, una sección etiquetada como “ciencia” para cada cultura, dónde el estudio del mundo natural se base en el aislamiento mientras todos tejen cuidadosamente sus palabras a su alrededor. Si no hay nada así, conviértelas en anécdotas. ¿Qué cosas divertidas o fascinantes podrían hacer los científicos, quizás mientras discuten en sus universidades, que puedas recordar?

Magia. La magia consigue una cantidad de tiempo en la historia remarcablemente corta en la mayoría de las fantasía. Está usualmente allí en la forma de una espada mágica o un animal parlante en un mito de creación, como en nuestro mundo. Pero a diferencia de nuestro mundo, en uno de fantasía dónde la magia realmente existe, y en muy pocos de ellos la hacen tan rara que muchas personas deberían hablar de ella aunque sea de pasada, en vez de hacer como en nuestro mundo. ¿Por qué no darle una sección a sí misma?

¿Cómo las personas se relacionan con ella? Si dividen a la magia en varias categorías, quizás los cuentos de la magia blanca son heroicos y esos de la magia oscura son aterradores. Quizás es visto como apropiado tener a los magos invocándolas, pero cualquier bardo que intente cantar sobre un héroe campesino tomando una espada conseguiría una mirada ceñuda. (Desearía enviar a esos campesinos que se quedan mirando tras los autores de fantasía que insisten en revivir el cansino argumento “de que el chico campesino realmente es el secreto heredero real.”)

El miedo necesita más tiempo en escena. Una cosa que me irrita como demonios acerca de la forma en que los autores de fantasía se acercan a la magia es que es como boxear con tu sombre. Hay todo tipos de advertencias cobre las cosas inmensas y terribles que la magia hizo una vez –usualmente vagas historias sobre una tierra devastada- y preocupaciones de que la magia de la joven adolescente se salga de control. Pero cualquier cataclismo máico es evitado, y la adolescente logra entrenarse a tiempo.

Deja que la magia se salga de control de vez en cuanto. Si tu intención es comenzar en tu mundo el equivalente a las historias de horror, o sí deberías hacerlo debido a que es tan poderosa y oscura, entonces has que cosas más horrorosas sucedan que la creación de una tierra devastada que ocurrió hace tantos años atrás que a la mayoría de las personas no les importa.

Dos autores que hacen esto maravillosamente son Terry Pratchett y Simon R. Green. Pratchett usa la magia para llamar dragones en ¡Guardias!¡Guardias! Una sociedad secreta que invoca un dragón que ellos piensan estará bajo su control, excepto que no lo está, y el dragón se convierte en un desastre que respira fuego, un depredador hambriento en una gran ciudad. El ascenso de la luna azul, de Simon R. Green usa el Bosque Oscuro, el lugar favorito de los demonios, y Green deja que los demonios salgan y maten a las personas, incluyendo a todos los habitantes de una pequeña ciudad minera en uno de las escenas más espectacularmente aterradores que he leído nunca en la fantasía. Los cuentos del Bosque Oscuro y los cuentos del dragón son unos que, sientes, al final del libro saldrán de esos libros con vida e irán a aterrizar personas.

Si la magia es una fuerza natural en tu mundo, y una poderosa, deja que haga más que crear antiguas tierras devastadas y lanzar bolas de fueo en los momentos oportunos. ¿Qué está haciendo el resto del tiempo?

 

Deseo que hubiera más ciencia en los libros que leo últimamente. Y muchas menos heroínas adolescentes.

[1] Ejem, Canción de Hielo y Fuego.

[2] Puñalada a la Espada de la Verdad.

[3] Libro ocho de Malaz, el Redentor (una de las muertes más épicas del libro T.T)