El adjetivo y el adverbio

GONZALO MARTÍN VIVALDI

            Los adjetivos son palabras que modifican a los nombres sustantivos: nuevos aviones; cielo azul, este libro; mi sombrero.

El nombre sustantivo tiene una significación muy extensa: hombre abarca a todos los hombres; pero si digo hombre grueso o este hombre, restrinjo la significación de hombre, calificándolo (grueso) o determinando a qué hombre me refiero (este).

Todas estas palabras que reducen, precisan o concretan la extensión indefinida del sustantivo se llaman «adjetivos».

Es, por tanto, nota esencial del adjetivo la de acompañar y modificar el sustantivo.

Los adverbios son palabras que modifican a los adjetivos o a otros adverbios.

EJEMPLOS:

  • El tren marchaba muy rápidamente.• Animales terriblemente feroces.• Juan vive muy lejos. FRASES ADVERBIALES: tal vez, en seguida, en realidad, en rigor, en efecto, en derredor en medio, en fin, en primer lugar, en un tris, en cuclillas, ante todo, desde luego, nunca más, por fin, sin más, sin comparación, y otras muchas.

Abundan las construidas con la preposición «a» a menudo, a veces, al fin a la postre, a caballo, a pie, a la chita callando, a tontas y a locas, a escondidas, a medias, a gatas, a la buena de Dios, etcétera.

Son abundantes también las locuciones adverbiales que llevan la preposición «de»: de repente, de súbito, de veras, de verdad, de burlas, de hecho, de memoria, de cuando en cuando y muchas más.

Algunas normas prácticas de redacción para el adjetivo y el adverbio

Del adjetivo

 

  1. CONCORDANCIA DEL ADJETIVO. Un solo adjetivo puede referirse a varios sustantivos. ¿Debe ponerse en plural o en singular, concordando con el más próximo? Predomina la concordancia en plural: «Geografía e Historia americanas»; pero también se puede decir «Geografía e Historia americana». Cuando los sustantivos son de distinto género, entonces el adjetivo se pone en masculino y plural o en masculino singular.

EJEMPLO:

Son necesarios mucho dinero y mucha paciencia.

Es necesario mucho dinero y mucha paciencia.

  1. COLOCACIÓN DEL ADJETIVO. Las lenguas germánicas, por regla general, anteponen el adjetivo al sustantivo: «un negro caballo», en vez de «un caballo negro». Hay autores que defienden esta colocación diciendo que, al anteponer el adjetivo «negro», imagino primero la idea de color para adjudicarla inmediatamente al caballo. En cambio, posponiendo el adjetivo, pienso primero en el caballo para adjudicarle después el color. Y como el color más corriente en el caballo no es precisamente el negro, sino el castaño, resulta que -según esta opinión-la posposición del adjetivo en este caso exige un doble esfuerzo mental.

Quienes así opinan, olvidan que la operación mental por la que imagino «un caballo negro» es instantánea. No hay tiempo para imaginar primero el color y luego el animal al que se aplica. Tan rápida, es dicha operación que no hay lugar para estas degresiones bizantinas. Con la misma razón podríamos argüir que, al decir «un negro caballo», imagino primero a «un negro» -confundiéndolo con un hombre de color-, para después tener que desglosar la idea primera y aplicarla a un caballo, todo esto no es más que una disección mental, psicológicamente falsa.

  • En español, el adjetivo antepuesto al sustantivo atrae la atención sobre la cualidad a que dicho adjetivo se refiere: bello paisaje.• El adjetivo pospuesto es el que nos dice cómo es el objeto para distinguirlo de otros: caballo alazán y caballo blanco.• Recuérdese también que, a veces, la idea varía según la colocación del adjetivo: un pobre hombre y un hombre pobre; un hombre grande y un gran hombre, noticia cierta y cierta noticia.
    C. Es muy importante evitar la aglomeración innecesaria de adjetivos de análoga o similar significación.

EJEMPLO:

Notorio y manifiesto; ilustre y preclaro; bello y hermoso…

(Azorín ha dicho: «Si un sustantivo necesita de un adjetivo, no lo carguemos con dos. El emparejamiento de adjetivos indica esterilidad de pensamiento. Y mucho más la acumulación inmoderada».)

  • Evítense los adjetivos inexpresivos, que no dicen nada nuevo. Son éstos los que algunos gramáticos llaman términos vacíos porque se pueden aplicar a cualquier cosa o hecho.
    EJEMPLOS:

Una tarde maravillosa.

Un espectáculo lindo.

  1. E) Es frecuente «encariñarse» con algún adjetivo que resulta cómodo y del que se abusa sin medida. No es raro encontrar personas para las que todo es estupendo, o maravilloso o magnífico… Este es un vicio que conviene vencer, sobre todo al escribir.

En resumen, las principales virtudes de la adjetivación son la variedad, la propiedad y la riqueza. Los vicios son: la monotonía, la vaguedad y la pobreza.

            Del adverbio

 

NORMA GENERAL. El adverbio ha de ir lo más cerca posible de la palabra que modifica.

EJEMPLOS:

Canta maravillosamente.

Se expresa correctamente.

ADVERBIOS DERIVADOS EN «MENTE». Esta facilísima forma de transformar adjetivos en adverbios (mansa, mansamente) tiene el inconveniente de la monotonía y de la cacofonía, producidas por el abuso de estos sufijos en «mente». Cuando los adverbios modales de este tipo son consecutivos, se aplica la terminación en «mente» sólo al último.

EJEMPLO:

Vivíamos tranquila y holgadamente.

Este defecto puede subsanarse utilizando como adverbios a otras palabras. Por ejemplo: si suprimimos el sufijo «mente», podemos decir, en vez de «se expresa muy oscuramente», «se expresa de un modo muy oscuro». O también: «pronuncia claros», en vez de «pronuncia claramente».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *