Los acentos

ORESTES CABRERA DÍAZ

            En castellano hay tres clases de acentos: tánico (ortográfico), prosódico y diacrítico. Muchas gramáticas sitúan sólo dos acentos: el tónico y el diacrítico.

El acento tónico se pone sobre la vocal de la sílaba que se pronuncia con más fuerza: cantará, carácter laúd.

Acento prosódico se le llama comúnmente a la sílaba que se pronuncia con más fuerza que las otras: temprano, emperador, casa, mano.

No es seguro que a todo acento ortográfico corresponda uno prosódico. Por ejemplo, la palabra vigésimo tiene acento prosódico y ortográfico; pero cuando va seguida de otro ordinal, como vigésimoquinto, pierde normalmente su acento prosódico, aunque lleve el ortográfico.

Por su parte el acento diacrítico se utiliza para distinguir dos vocablos iguales, pero de diferente significado:

El (artículo) Él (pronombre).Tu (adjetivo posesivo) (pronombre).De (preposición) (del verbo dar).Aquella (adjetivo demostrativo) Aquélla (pronombre demostrativo).Como (cuando significa del modo o de la manera que) Cómo (cuando significa de qué modo o de qué manera).

Acento tónico

Se acentúan las palabras agudas (oxítonos), o sea las que su última sílaba se pronuncia con más fuerza, cuando terminan en vocal, nos. sofá, jamás, batintín, según.

Las palabras agudas que terminan en consonantes que no sean N o S no se acentúan: arroz, pared, barril, cantar.

Se acentúan las palabras llanas (paroxítonos), o sea las que su penúltima sílaba se pronuncia con más fuerza, cuando no terminan en vocal, N o S: Alcázar, Apóstol, César, Cristóbal, Núñez.

Se acentúan las palabras esdrújulos (preparoxítonas), o sea las que su antepenúltima sílaba se pronuncia con más fuerza: crítico, cámara, lámpara, héroe, míralo.

Si al posponer un pronombre a una forma verbal esta se convierte en palabra esdrújula, hay que acentuarla como tal: abriéronse, sacáronla, devolviéronles, etcétera.

Las palabras esdrújulas siempre se acentúan.

Las palabras sobresdrújulas, que son en las que se carga la pronunciación en tres y aun cuatro sílabas antes de la última, también se acentúan: sácaselos, contándoselo, oblíguesele, quédatelo, etcétera.

Cuando una forma verbal lleva acento lo conserva aun cuando se le agregue un pronombre: castigóme, conmovióla, suplicóle, etcétera.

Cuando un vocablo se compone de dos elementos, ha de suprimirse el acento que corresponde al primer componente: decimosexto, decimoséptimo, rioplatense porque el primer componente pierde normalmente el acento prosódico, lo cual no ocurre en los adverbios terminados en mente, en que ambos componentes conservan su tonicidad propia.

La pronunciación de esos adverbios con un solo acento, es decir, como voces llanas, ha de tenerse por incorrecta. Se pronunciará pues, y se escribirá en el adverbio marcando en el adjetivo el acento que debiera llevar como simple: ágilmente, cortésmente, lícitamente.

Cuando los vocablos están formados por dos adjetivos unidos con guión, cada elemento debe conservar su acento: físico-químico; y cuando dos gentilicios designen una fusión deben escribirse sin separación: anglosajón, francoalemán; mientras que cuando no haya fusión se escribirán con guión: hispano-cubano.²²

La cuestión de los acentos cambia de aspecto cuando los vocablos, o una de sus silabas, son diptongos o triptongos. Entonces el acento se usa para deshacer el diptongo o el triptongo, si la pronunciación lo exige: laúd, baúl, país, transeúnte, rúa, río, tío, raíz, decíais, decidíamos, sufría, egoísmo y otros.

(…)

Quiere decir que un diptongo se deshace acentuando la vocal débil del mismo (que es siempre la i o la u), y un triptongo, acentuando una de las vocales débiles; como íais, de decidíais o de decías. Si no se acentuara la primera i del triptongo, el vocablo tendría que pronunciarse cargando en la sílaba ci, en el primer caso, y en la sílaba de, en el segundo.

Nuevas normas

Los monosílabos: fue, fui, vio, dio, se escribirán sin tilde.

Los pronombres: éste, ése, aquél, con sus femeninos y plurales llevarán normalmente tilde; pero la Real Academia autoriza prescindir de ella cuando no exista riesgo de anfibología.

La partícula aun llevará tilde (aún) y se pronunciará como bisílaba cuando pueda sustituirse por todavía, sin alterar el sentido de la frase.

Aún está enfermo.

No ha llegado aún.

En los demás casos, es decir, con el significado de hasta, también, inclusive (o siquiera con negación) se escribirá sin tilde: Aun los sordos han de oírme.

No hizo nada por él, ni aun lo intentó.

La palabra solo en función adverbial, podrá llevar acento ortográfico si con ello se ha de evitar una anfibología.

(…)
Contrariamente a lo que se había anunciado al publicarse las nuevas normas de ortografía, no hay que suprimir el acento ortográfico en los infinitivos terminados en air, eir y oir. Así embaír, reír, sonreír, oír, desoír, deben llevar acento ortográfico.

Casos especiales de acentuación

En algunos casos las reglas que hemos expuesto no se cumplen. Veamos esos casos especiales en que se disuelven los diptongos y los triptongos: rí-o, continú-a, permitirí-ais, apreciarí-ais, ba-úl, ma-íz, pa-ís, frí-o, sitú-an, sonre-írse.

En estos ejemplos vemos como se infringen las reglas de acentuación de las palabras agudas y breves por causa de la disolución de diptongos y triptongos, formándose dos sílabas.

Conjunciones y preposiciones

Las conjunciones e, o, u, y la preposición a no llevan tilde. Sólo la lleva la conjunción o cuando va entre cifras para evitar que se confunda con el cero: Uno u otro.

Madre e hija.

María va a casa.

5 o 6 niños.

También la Real Academia recomienda la acentuación de las letras mayúsculas.

Las voces extranjeras se acentúan de acuerdo con las reglas castellanas; pero los nombres propios extranjeros se escribirán sin ponerles ningún acento que no tenga en el idioma original.

Esto, eso y aquello

Las palabras esto, eso, aquello no se acentúan nunca, porque su función es invariable.

Las vemos acentuadas con frecuencia debido a que se las confunde con estos, esos, aquellos, sin reparar que esas voces son los plurales de este, ese, aquel, y no de esto, eso, aquello, que repetimos, no cambian de forma ni de función.

Pienso eso, digo esto, pero hago aquello.

¿Qué precio tiene esto?

Acento diacrítico

Acento diacrítico es el que se aplica para distinguir la función o el oficio de ciertos vocablos de igual escritura o con carácter homónimo; entre ellos hay varios monosílabos como: el, si, se, mi, tu, de, te, mas.

Los términos que, cual, quien, cuyo, cuando, cuanto, como, donde, adonde, se acentúan cuando tienen carácter de interrogativos o admirarlos.

Casos de hiatos

En cuanto a la acentuación ortográfica en los casos de hiatos, se dejan de lado las reglas generales y se coloca la tilde sobre la vocal débil, o sobre la primera vocal, si ambas son débiles.

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