11/11/19

Lo mejor es soñar, por Raúl Piad Ríos

por: José Alejandro Cantallops Vázquez

Durante años, el premio David, auspiciado por la UNEAC, es el premio más prestigioso al que puede aspirar un autor novel en nuestro país. En especial, sí cuándo lo gana, es en la escurridiza categoría de ciencia ficción, quién tiene cómo último ganador (2017) a Raúl Piad Ríos, un autor matancero de ciencia ficción y fantasía que se ha ido haciendo un nicho en el patio.

Y aunque ahora tenga par de libros publicados, creo que no hay una mejor manera de presentarlo que a través de este libro de cuentos: Lo mejor es soñar.

El futuro ya no es lo que imaginábamos antes, los carros voladores, la inmortalidad y las inteligencias artificiales son bondades que solo los más ricos disfrutan. Para el resto de la Humanidad, pos más de la misma pobreza y personas que luchan con dientes y uñas por ascender aunque sea un escalón social.

Bajo esta premisa, Raúl Piad hila los nueve cuentos que comparten nombres comunes, referencias de segunda mano y  un gran universo común, abordando temas tales como: inteligencias artificiales que salen al espacio a cazar a su matriz biológica originaria. Drogas que pueden cambiar todos tus recuerdos, traficantes de información que pueden eliminar tu identidad por completo y convertirte en su esclavo. ¿Qué si todo lo que crees es una mentira, un recuerdo fabricado? Y uno de los más aterradores de todos, que pasará cuando llegue el momento en que seamos nosotros y no la tecnología quienes seamos el componente reemplazable.

Todo esto y más hay dentro de las nueva historia de este pequeño volumen de 134 páginas. Historias llenas de un futuro, donde, cómo dice su propio título: Lo mejor es soñar.

Sin embargo, este no es un libro perfecto. Ningún primer libro lo es. Algunos cuentos pudieron haber sido mejor logrados, algunos personajes darle más vida a la historia. Pero el resultado del conjunto es positivo, ya Piad escribirá otros libros, sin embargo, será sobre las bases de este, dónde apostó todo por un buen comienzo y ganó su pase al mundo editorial cubano.

Las Tunas, 02 de noviembre de 2019

11/9/19

Limyaael 018 Diez opiniones populares sobre el Fandom

Por: Limyaael

Traducción: José A. Cantallops Vázquez

Principalmente para los de El Señor de los anillos/Silmarillion, y algunos de Harry Potter.

  1. El incesto no me escandaliza. En lo absoluto. Tengo quejas sobre la forma en que se escriben los fanfics, o sobre lo fácil que se maneja la relación, no reacciones del tipo «OMG INCESTO NO!!!»
  2. Tomo todos los fanficscomo fantasía (con la muy ligera excepción de los universos alternativos (o rellenos en el canon) trabajados con mucho rigor. Por consiguiente puedo leer slash, gen, her, lo que tengas sin ningún problema. No creo que una relación romántica entre Aragorn y Legolas ocurriría en el canon, pero eso no evita que la disfrute como una fantasía inofensiva. Si me aburre la dejo.
  3. Y ya que estamos en el tópico no creo que los escritores sean moralmente responsables de lo que su audiencia extraiga de su fanfics. Los fics sobre incestos no inspiran el incesto, etc. Si alguien es influenciado por un relato ficcional a hacer algo como esto, es que ella o él tiene problemas para distinguir la fantasía de la realidad que va más allá de los fanfictions.
  4. La trilogía de Draco me aburre hasta las lágrimas.
  5. Enfermedad Poéticaes risible. Este es el tipo de cosas donde los autores escriben cosas como: «El corazón de Arwen es un bol de cristal lleno de magia oscura que algunas veces cambia con sus emociones». Si no puedo distinguir de qué se trata el fanfic, o el único objetivo es mostrar la «vena artística» del autor, entonces generalmente pienso que ese autor necesita practicar la escritura clara.
  6. Predicar cualquier asunto con un fanfic(cristianismo, sexo seguro, feminismo, derechos de los gays) es estúpido. Escribe panfletos si quieres hacer ese tipo de cosas, no hagas a un personaje del canon salirse de su caracterización solo para escupir tu retórica pomposa.
  7. La gente que toma como una ofensa personal cuando alguien dice que no le gusta un género de fanfic particular deberían ir a buscar algo mejor que hacer con su tiempo. (Se levanta la prohibición en los casos donde la otra persona está comparando a la gente que escribió ese fanficcon Hitler o los pilotos del 11 de septiembre).
  8. Llamar constantemente a Harry Potter «el chico de ojos esmeraldas» o «el chico de pelo de cuervo», o «el Gryffindor», llamar constantemente a Ron Weasly «el cabezaroja», y llamar constantemente a Draco Malfoy «el rubio genial» «el chico de ojos plateados», o «el Slytherin», es molesto. Los autores que hacen esto deberían escribir fanfics de al menos 2000 palabras usando consistentemente solo los nombres propios y pronombres.
  9. Adorar a la gente que escribe Mary Sues porque sean tus amigos es tonto. ¿Qué hace tan diferente a su historia sobre una chica-soltada-dentro-de-la-Tierra-Media? No necesitas inflamarte, pero no veo por qué las opiniones deban cambiar como las mareas solo porque alguien conoce al escritor.
  10. Existen personajes femeninos TAN Fuertes tanto en Tolkien como en Harry Potter. Solo que la gente no quiere pasar el trabajo de sacar la información sobre ellos fuera del canon.
11/6/19

Limyaael 152 Personajes hermosos

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

Pienso que los personajes con una extraordinaria belleza sean necesarios, incluso (o especialmente), en la fantasía, pero hay formas de tenerlos y no hacer que suenen engreídos, arrogantes o hechos un completo lío en la historia.

 

  • No introduzcas personajes hermosos desde el exterior.

Muchas fantasías hacen esto. Comienzan desde afuera dando una visión panorámica de, digamos, de un promontorio que se adentra en el mar, una playa o un castillo (empujando a un aburrida Limyaael por todo el trayecto), y desciende sobre una princesa, sirvienta, príncipe o quién sea que estuviera mirando la escena. Este es un ejemplo completamente creado, pero debería ayudarte a que comprendas el punto:

Las Rocas de la Visión se habían detenido por encima del Océano Limori desde tiempos inmemorables, quizás desde que el Rey Ciego viniera sobre las olas. Se alzaban como los dientes de un lobo de las verdes tierras altas dónde habían sido plantadas por esas desconocidas y antiguas manos, las caras talladas sobre ellas mirando constantemente fuera del océano. En todos esos siglos desconocidos, ninguna de ellas se habían caído. Miraban la lluvia, el sol o la nieve interminablemente, siendo las mismas.

Recostada sobre ellas estaba ahora una hermosa mujer joven curo pelo dorado resplandecía pálidamente con la lluvia que caía, sollozando como si su corazón fuera a romperse. Sus hombros alzados mientras lloraba, arrugando la seda de su delicado vestido, y cuando finalmente tuvo tiempo para mirar la lluvia, pestañeando confusa, las lágrimas que brillaban en sus impactantes ojos verdes no lucían muy diferentes de las gotas.

Se está haciendo tarde, pensó Dimari, restregándose la cara con una mano. Debería regresar a casa.

Esto es aborrecible. Estaría preparada para simpatizar con Dimari si ella estuviera llorando y la idea de que estuviera llorando es lo suficientemente dura para no notar que la lluvia indica que su dolor es profundo. Pero el escritor no comienza con sus pensamientos o su personalidad, el porqué está llorando o que le habría causado a ella reaccionar de una manera tan intensa. En vez de eso, conseguimos una descripción física, y no una que le permita al lector maquillarla en su mente. No, debemos saber que es “hermosa,” tiene un cabello “brillante” e “impactantes” ojos verdes, probablemente unos como esmeraldas. (Nunca he leído una fantasía dónde un personaje tenga los ojos verde pálido. Si son verdes, casi siempre son esmeraldas).

¿Por qué hacer esto? Hace parecer como si fuera la parte más importante de tu personaje, y la impresión que se lleva el lector es la de alguien rubio y con los ojos verdes –no la de alguien capaz, fuerte, valiente, sarcástico, inteligente, ambicioso, orgulloso, o cualquier otro rasgo que podrían convertir al personaje en una persona distinta. En vez de eso parece uno recortado en cartón, y se mantiene de esa forma hasta que lo vuelves real.

Hazlo real y considera hacerlo desde dentro hacia fuera y traer las apariencias más tarde, no desde el comienzo.

  • No uses la apariencia del personaje para sustituir el argumento.

He escuchado a algunos escritores clamar que por supuesto, los personajes hermosos no necesitan ser profundos y complejos, debido a lo que realmente fascina al lector es su belleza, o que debido a que las personas hermosas “consiguen todo lo que quieren” en nuestro mundo, lo haría también en el mundo de fantasía. Pura mierda. No recuerdo haber leído un libro completo solo debido a que el personaje principal tuviera ojos plateados. (Ahora estoy avergonzada de algunos de los libros que me gustaban hace diez años, pero incluso entonces encontraba algo con lo que enfatizar con los personajes). No deberían las reacciones de otros personajes hacia la belleza consistir solamente en babear, lenguas colgando, o ofrecer ayudarlo o ayudarla con cualquier cosa que él o ella quiera.

En primer lugar, la fantasía está a menudo atestada de personas atractivas, salvo por las pocas personas celosas del héroe o heroína. Aún así ellos no consiguen tantas paradas como el protagonista, solo debido a que ella es la protagonista. Eso es en cuanto a la hermosura garantizando las mismas cosas para todos es una ficción, sino realmente el favor del autor quién lo hace. Y muchas personas en el mundo de fantasía son mostradas usualmente como ingeniosas, inteligentes, sutiles o poseedoras de algo de autocontrol, incluso si el autor solo intenta contar y no mostrar eso. ¿Dejarían todos que solo sus reacciones físicas guíen sus acciones? Podrían estar más influenciados por la belleza de lo que piensan que están, pero dejaría una historia disgustada si encuentro al cortés villano adulador a los pies de la heroína y dejando que haga lo que quiera solo porque le sonrió, cuándo también sabe que ha jurado destruirlo.

Tus personajes pueden ser tan hermosos como el día es largo, pero a diferencia de un cuento de hadas, no debería ganar a sus ayudantes de esta forma. Y si tienes una heroína que se supone está en un cuento de hadas, estás escribiendo un subgénero diferente del resto en la fantasía. Eso significa que todo lo otro también tiene que ser diferente –la ambientación, los villanos, los personajes de apoyo, el tono, el lenguaje- y no te da la licencia de escribir una fantasía supuestamente realista con una belleza con cabeza de burbuja como principal.

3) No uses la belleza del personaje para hacer una declaración moral

Esto también es sorprendentemente fácil de hacer, incluso cuándo el autor no se lo propone. Las personas hermosas tienden hacia el bien. Las únicas que tienen espinillas son los chicos malos, o el aprendiz patoso mirando por encima de la hermosa heroína y dándose cuenta de que nunca la tendrá. (Si se vuelve de valor para ella, milagrosamente habrá perdido su agné). En esas cuestiones, los únicos con cicatrices poco atractivas, marcas de nacimiento o lunares, son los chicos malos. Si una heroína hermosa hace que la golpeen, sus heridas sanarán para dejar cicatrices que la hagan más especial, o alguna otra nauseabunda afirmación Sus marcas de nacimiento por significativas y no del todo feas. Los lunares son lugares de belleza. Y etcétera.

Muy raramente, tienes a un villano o a una villana hermosa, pero ese tiende a durar solamente hasta la primera derrota, en cuyo punto “su rostro se torcerá, y repentinamente se volverá consciente de su rabia interior.” La belleza no puede ser realmente malvada, arruina la idea, asú que es sacada cuando el villano pierde su genialidad.

Chapucerías

Vamos. Si a tu heroína le han contado que es hermosa desde el nacimiento, mimadas, consentidas y han recibido cada amabilidad, especialmente si ella es de una clase social superior, ¿cuáles son las posibilidades de que también sea el epítome de la amabilidad y compasión? Como mucho, probablemente sea un poco snob y no esté por encima de la caza de cumplidos. Si se mete en una pelea y consigue una cicatriz en su hombreo, ¿cuáles son las posibilidades de que termine luciendo como una estrella o como un corazón? Intenta imaginar a tu personaje tan concretamente en tu mente como puedes, y solamente con ojos que lucen como lentes de contacto y que su cabellos luce lavado con Pantetina. Mira su rostro. Ahora imagínalo ruborizado por la furia, retorcido por la lujuria, arrugado por el dolor. Para eso, ve directo a través de tu escritura y busca descripciones para eso.

Si no puedes encontrarlas, o las encuentras solo aplicándolas a los villanos, ajusta un poco más baja tu belleza. También debería cansarse, tener hambre y frustrarse. Si llora durante el tiempo suficiente, sus ojos deberían hincharse. Si lava platos durante el tiempo suficiente, sus dedos deberían lucir como pasas. No la hagas la excepción de las molestas consecuencias solo debido a que es hermosa.

 4) Haz la belleza una invitación a entrar, no una barrera.

Una consecuencia a la cuál podrías arriesgarte si enfatizas continuamente en que el protagonista es alto, pálido como la luna, con el pelo plateado, los ojos violetas, delgado como un elfo desanima a un lector que luce completamente diferente. No tiene que ser de esa manera, mientras que tu personaje haya sido lo suficientemente bien. He cabalgado en la mente de muchos personajes diferentes y he disfrutado la manera en que piensan. Pero si el autor parece pensar que la característica más importante del personaje son sus ojos violetas, en vez de su mente y alma, ¿entonces, cuál es mi vínculo con ella? No tengo los ojos violetas. Voy a encontrar difícil reconocer alguna similitud con ella y superar la barrera.

No hagas a los personajes hermosos intocables y los ubiques en un pedestal por encima del lector. En vez de ello, invita al lector a través de las descripciones. Guarda las expresiones en sus rostros. Graba la manera en que miran durante un momento de excitación salvaje o celebración (algo que pienso mostraría de una mejor manera a los personajes más heroicos de la fantasía en vez de las calmadas contemplaciones que usualmente consiguen). Has que otros personajes los describan con metáforas y símiles inusuales, para que así puedas alejarte de los clichés como “ojos destellantes” y “cabello como ala de cuervo.” Si estás escribiendo desde el punto de vista de un personaje que le hace el amor a esta hermosa persona, entonces enfatiza como responde en la cama y como su compañera se siente, no como luce desnuda.

Corta todos los accesos a la mente del personaje y tus lectores se quedarán mirando a una estatua. Trae a la estatua a la vida y entonces también puedes tener la belleza y la admiración.

5) Date cuenta de que la belleza es altamente subjetiva, y tiene sus propias consecuencias.

Siempre me ha intrigado que una heroína pueda viajar de una cultura en cultura y todavía ser considerada bella. Parece que cada ideal de persona encaja en ella (o, más aún, los ideales de las creaciones del autor encajan con las del autor, lo cuál es quizás meno una sorpresa). Si es rubia y viaja en medio de personas con el pelo oscuro, todos la admirarán y llamarán a su pelo luz del sol. Si es rubia y está en medio de personas rubias, entonces todavía es más hermosa que cualquiera, probablemente debido a que tiene ojos únicos. Si tuviera un cuerpo muy delgado, ese sería absolutamente el tipo de cuerpo ideal en todos lados. Las personas que no las miran de manera extraña el 95% de las veces están celosas de su belleza.

Si quieres ser realista, no puede funcionar de esa manera. Lo siento. Un elfo brillando podría ser hermoso entre su pueblo, pero déjalo caer en medio de los humanos ordinarios y me imagino que estarían medianamente asustados. ¿Consideraría un enano a una mejer la mitad de su peso como el epítome de la deseabilidad? (Y no dejaré encerrados aquí a Gimli y Galadriel. Dado que ella hace algunos intentos para comprenderlo y realmente le habla en su propio lenguaje, probablemente el gesto definitivo en el concesionario del mundo de Tolkien, no puede ser discutido que ella solamente lo encanto con su belleza). ¿Se alabaría en una tierra dónde es absolutamente necesario para una mujer traer a muchos niños a una mujer que es lo suficientemente delicada para que sus huesos presionen su piel?

Sobre esas sirvientas demasiado delicadas. Imaginaría que serían las personas más inútiles en la búsqueda si se quedan atrapados entre la nieve, tienen que trabajar a bordo de un barco para pagar el pasaje o encuentran una vía bloqueada y tiene que mover las piedras aun lado. No sería capaz de hacer demasiado esfuerzo físico, no podría sacar reservas de energías de su cuerpo, le tomaría un largo tiempo hacerse musculosa. También, no debería ser capaz de esgrimir un mandoble. Lo siento, pero esas cosas son jodidamente pesadas. Cualquier mujer que quiera blandirlas tiene que tener algo de músculo. Todos los acróbatas o clones de Ally McBeal que los autores parecen favorecer como sus heroínas necesitan no hacer la solicitud.

Mantén esto en mente. Tus personajes no deberían ser del tipo de físico perfecto para cada cultura y cada situación. Si realmente quieres que ella solo tenga 1.50 de altura con un pelo largo y sedoso y brillantes ojos, recuerda que su cuerpo más pequeño no le permitirá llevar paquetes pesados , que el pelo sedoso se enredará en las ramas, y que esos brillantes ojos podrían ser el color que la cultura del siguiente valle considere altamente feos.

 

Actualmente soy más una defensora de las personas promedio, no de las hermosas, pero los autores de fantasía al menos podrían dejar de escribirlos como si solo el exterior importara.

11/5/19

Té con el dragón negro, R. A. MacAvoy

Por: José Alejandro Cantallops Vázquez

Una madre que viaja a ver su hija tras un misterioso mensaje es el comienzo de esta historia. Marta Macnamara es un personaje único, música de profesión, abierta de pensamiento y madre luchadora en proceso de encontrarse con su hija que la ha hospedado en un lujoso hotel. No sabe porque su hija sigue sin aparecer al día siguiente de su cita y eso le preocupa, mientras se decide a salir a buscarla, conoce a Mayland Long, un misterioso personaje que captará por completo su atención.

Mayland Long, tiene la apariencia de un oriental oscuro. Sus manos son un misterio, firmes, cambiantes, al igual que su mirada intensa y voz modulada. Todo en sí destila poder y erudición, pero parece estar loco. Cuando se emborracha dice ser un dragón negro, un poderoso dragón imperial que ha conocido a muchas personas importantes a lo largo de la historia. Todos creen que no está en sus cabales, pero Marta no, ella ve en él algo más profundo, que la atrae, que la hubiera atrapado sí no tuviera que buscar a su hija.

El señor Long también ha quedado cautivado de Marta, a quién denomina la culminación de su espera, el cumplimiento de la profecía que hacía años un sabio le hiciera. Ella es su verdad, la que siempre ha estado esperando, cientos de años, de la que tantos sabios con los que ha compartido le han mostrado, pero que él no encuentra. Porque en realidad es un dragón, un dragón negro, un erudito y quizás el último de su especie, pero los dragones no pueden crear, solo observar y admirar. Por eso, no deja que Marta vaya sola en búsqueda de su hija, aunque apenas se conozcan desde hace dos días, ha jurado ayudarla y los dragones no rompen sus promesas.

Estos hechos serán el comienzo de un thriller de persecución en busca de Liz, la hija de Marta, quién resulta estar hundida en asuntos muy turbios. El mundo de las computadoras de los ochenta se muestra como una sociedad llena de estudiantes esperanzados y empresarios que buscan ser los magos de las nuevas tecnologías. Volviendo el código compilado la esencia de la magia, esa que con la que tras escribir una simple orden pueden hacer aparecer decenas de miles de dólares en una cuenta bancaria. Una magia a la que Liz no ha podido resistirse.

El señor Long debería estar desfasado con todo esto de las tecnologías, pero es un dragón negro y aprende rápido, así como también sabe que debe actuar rápido. Marta también es secuestrada y sabe que sí no actúa a tiempo, su esperanza recién encontrada puede morir. En un maratón de tres días, su búsqueda se vuelve intensa y llena de una acción que le daría envidia al detective hardboiled más duro de las novelas negras. Siempre con clase, tenacidad y negándose a incumplir su promesa.

El rescate de las dos Macnamara se ha vuelto su credo y no dejará que la verdad encontrada en Marta, se le escape tan fácilmente.

Descargar libro: Té con el dragón negro

11/4/19

Cómo enfrentarse a la página en blanco

Por: José Alejandro Cantallops Vázquez

Lo admitiré, durante mucho tiempo le tenía tanto miedo a la página en blanco que casi dejé de escribir. Estoy seguro que si te dedicas a esto de escribir comprenderás mi sensación, sentarte frente a la página en blanco del Word y no saber que escribir. Teclear una oración, releerla y borrarla enseguida, y repetir el proceso unas cuántas veces, hasta que cansado y frustrado por no lograr escribir nada bueno cierras el documento de texto.

La página en blanco es frustrante, porque cuándo intentas escribir y no te sale nada que consideres bueno comienzas a preguntarte si realmente eres un escritor. La página en blanco es una bestia que nos comerá si la dejamos. Pero la verdad es que estamos yendo a la guerra cómo tontos, sin prepararnos, claro que la página en blanco ganará todas las batallas.

Con el paso de los años he aprendido que la mejor forma de enfrentarse a la página en blanco y escribir todos los días es siempre tener unos cuantos trucos sucios y varias artimañas preparadas para cuándo hay que sentarse y dejarse la vida en el teclado para escribir una historia. Así que en este artículo te contaré las que mejor me han funcionado y espero que también sirvan para ti.

No te sientes directo a escribir, piénsalo un poco

Cuántos de nosotros a veces nos decimos: “Hei tío(a), no escribes hace un par de semanas, quizás deberías sentarte y escribir algo.” Y allá vamos y nos sentamos frente a la computadora, abrimos el Word y nos quedamos mirando la página en blanco tratando de exprimirnos el cerebro para teclear aunque sea media palabra. ¿Te ha pasado? A mí me pasaba a menudo y aunque ahora trato de escribir todos los días, hace un par de años  era la manera en que intentaba escribir.

Tras varios meses pasando por el mismo trauma de la página en blanco y sin escribir un cuento que mereciera la pena ser llamada cómo tal, me puse a pensar en cuál era el problema. ¿Estoy seguro de que lo has captado? Y era bastante obvio, claro que no iba a producir nada de buena literatura si lo único que hacía era sentarme, sin darle tiempo a mi cerebro a pensar en nada de la historia que quería escribir.

Aunque muchos autores escriben por inspiración (no soy uno de esos) y lo sueltan todo de una tirada, yo soy más de tomar una idea y darle un poco de forma en mi mente antes de escribirla. Este proceso no tiene que demorar mucho, con que te tomes algo de tiempo durante el día en pensar sobre que irá tu cuento, ¿cómo comenzará? ¿qué personajes tendrá? O cualquier otro detalle que creas sea importante calentará a tú cerebro, el principal músculo de la escritura, y cuándo te sientes frente a la página en blanco no tardarás mucho en llenarla con el cuento al que le has ido dando forma en tú cabeza.

Hazme caso y dedícale unos cuántos minutos a pensar la historia que quieres escribir antes de sentarte al teclado e invocar al demonio. La página en blanco no es la gran cosa cuándo ya has plantado la semilla del cuento en tu mente.

Un artículo que podría ayudarte más con este tema es: ¿Cómo escribir hasta 10.000 palabras en un día?

Bancos de ideas, ten siempre una idea a mano

¿Cuántos no hemos tenido una idea repentina, genial para un cuento y a los pocos minutos ya ni la recordamos? Esto es algo que llega a ser frustrante, por eso, desde hace un año, cada vez que se me ocurre una idea relámpago saco el celular y escribo un esbozo rápido antes de que se me olvide. Eso es a lo que llamo un banco de ideas, una lista de ideas y cosas que me han llamado la atención y que voy anotando.

Veo algo que me parece interesante y que se podría explotar en un cuento, lo anoto, veo una clase de personaje que me gusta y quisiera incluir en mi cuento, lo anoto. Anoto todo lo que creo merece la pena y créeme, he llegado a llenar dos páginas de ideas en un solo día. Ahora, la magia de este banco de ideas está cuándo lo combinas con el punto anterior y coges una idea, la que más te guste, tienes para escoger, la trabajas un poco en tu mente y te sientas frente a esa página en blanco y le enseñas quién es un buen escritor que no le tiene miedo.

Otra ventaja que tiene este método, es que evita las ideas conejo. Si no sabes que son las ideas conejo te lo explico enseguida: son esas ideas que se te ocurren de repente y te sientas enseguida a escribirlas y a mitad de cuento ya no sabes que hacer, porque esa idea que vino rebotando de aquí para allá no tiene la menor lógica ni verosimilitud. Recuerda que el mayor recurso que tienes en la vida es el tiempo y ese hay que aprovecharlo de la mejor manera. Por eso, cuándo usas un banco de ideas puedes tomar esa idea conejo y dejarla reposar unos cuantos días y si cuándo vuelves a leerla consideras que todavía merece la pena escribirla, entonces tendrás ya un cuento ganado.  

Escribe, escribe y no mires qué

Bien, sigue sin gustarte ninguno de mis dos métodos anteriores, porque tienes un bloqueo literario y no eres capaz de pensar en nada que merezca la pena. Entonces quizás necesites aplicar el consejo más antiguo de la literatura y uno de los mejores que he escuchado:

Escribe, escribe y escribe aunque sea mierda.

No hay manera más fácil de enfrentarse a la página en blanco cuándo tienes un bloqueo literario, que escribir lo primero que te pasa por la cabeza. No te preocupes porque sea buena literatura, simplemente escribe, apila una idea loca sobre otra idea loca y síguele la corriente. La cosa es que escribas.

Una de las principales causas por la que los escritores se bloquean, descontando los problemas personales y familiares, es que no confían en que puedan escribir algo que valga la pena. A mí me sucedió cuando pasé el Onelio en el 2016, consumí tanta buena literatura que cuándo la comparaba con lo que yo escribía perdí la confianza por completo. Me pasé seis meses sin poder escribir nada, siempre comparándome con los grandes y pensando en toda la teoría literaria que había aprendido, sintiéndome inferior. Pero al final lo mandé a la mierda y me senté a escribir un montón de ideas inconexas que todavía debo tener guardadas en mi disco duro.

Funcionó, volví a confiar en mí mismo cómo escritor y la página en blanco ya no me aterraba tanto, luego le perdería el miedo por completo con mi banco de ideas. Pero tú, sí, tú, el que estás leyendo este artículo ¿quieres acabar con esa página en blanco a la que sigues enfrentándote todos los días y que no te deja escribir? Suénate los dedos y comienza a escribir:

Querida página en blanco, te odio mucho…

 

Espero que este artículo te haya servido y cuándo vuelvas a abrir el Word puedas escribir todas esas historias que tienes en la cabeza sin que la página en blanco sea un problema. Me gustaría saber sí tienes otras formas de luchar contra la página en blanco, el bloqueo de escritor o alguna anécdota sobre, así que no temas al cuadro blanco de los comentarios y déjame uno, siempre respondo.

 

Las Tunas, 19 de septiembre del 2019