Limyaael 003 Reglas para hacer personajes femeninos que no apesten

Por: Limyaael

Traducción: José A. Cantallops Vázquez

Nuevamente, estas son altamente personales.

1) No sobredescribas su apariencia

Esto significa: no uses más de dos adjetivos seguidos, uno solo si puedes. «Largo, oscuro y sedoso pelo», apesta más que Simplemente sangre.[1] «Largo pelo negro» está mejor, «largo pelo» mejor aún. No cambies adjetivos. Si sus ojos son azules, entonces bien, llámalos azules. No comiences de pronto a llamarlos «celestes» en la página siguiente, ni en la otra «cerúleos». Si son verdes, no los llames «esmeraldas». Si son púrpuras (¿estás seguro que debes?), no alternes entre «lavanda», «púrpura» y «violeta». A menos que tú historia tenga la intención de ser una parodia, o a menos que todo esté escrito en un estilo antiguo y poético, no las uses. Usar un alto estilo poético para describir solamente la belleza de la heroína es una revelación de muerte de que esta heroína apestará.

2) No describas toda su apariencia de golpe, como aquí

«Feeareena Isilandria pestañeó mientras se miraba en el espejo. A veces deseaba no haber nacido con los ojos azules que lucían como el cielo después de una tormenta, o su sedoso, largo y dorado pelo que brillaba al caer en suaves ondas sobre sus hombros.

Suponía que su vestido zafio que se ajustaba a su cuerpo en todos los lugares correctos complementaba su belleza, pero esto hacía que todos los hombres la persiguieran, y eso la deprimía.» No puedo creer que acabo de escribir eso.

Me voy a lavar las manos.

Divide la descripción en varios pedazos y distribúyela entre varios lugares del texto, si realmente debes incluirla. Menciona su cabello en una página, y sus ojos veinte páginas después, solo de pasada. También considera: ¿Es realmente importante para tu historia que el lector sepa cómo luce tu heroína? Si la historia tiene algún tipo de profundidad, tus lectores amarán al personaje no a su apariencia. Si importa que tus lectores sepan que tu personaje es rubia (estoy pensando en una situación dónde esto podría importar, y solo me viene a la mente la necesidad de teñirse el pelo para disfrazarse, o por ser bastarda, pero podrían haber otras razones), entonces cuéntalo. ¿Pero necesitan saber realmente cómo luce? ¿Y necesitas golpear al lector con esta descripción una y otra vez, con constantes recordatorios de que tu heroína tiene los ojos verdes y el pelo azul? Si un lector pregunta si tu heroína tiene los ojos azules, podrías responderle que ese dato es innecesario para la historia.

3) No describas la belleza de tu heroína haciendo que se mire en un espejo o en una piscina

Ha sido hecho hasta la muerte. La mejor manera de hacerlo, si debes, es que sea otro personaje quien la describa, un personaje que tenga razones para darle rienda suelta a su poética, si es que tu descripción tiende a ser de ese tipo.

4) Dale a tu heroína fallas

Sí, por supuesto, el consejo más antiguo en el libro. Pero probablemente con esto me refiero a algo distinto a lo que interpreta la mayoría de las personas. No me refiero a que tenga un «temperamento explosivo» o «ella es demasiado compasiva», fallas que pueden ser ventajas en las situaciones correctas o peor, un chiste, que podrían ayudarla a capturar al Héroe de su Sueños. Intenta pensar en algunas faltas que no la ayuden en nada.

¿Es un desastre con sus ropas? ¿Insulta a otras personas cuando no lo merecen? ¿Se saca los mocos y se los come? No necesitas mencionarlo obsesivamente, pero deberías darle algunas cosas que la hagan humana.

5) Dale problemas reales

Dale más que un amor frustrado o padres que no la comprendan. Esos son problemas comunes, para un muy, muy pequeño grupo de personas, entre ellas las chicas adolescentes. Si vas a darle un problema romántico, intenta hacerlo más general que «¡realmente me gusta, pero mis padres se oponen!». Si vas a darle problemas con su familia, no lo hagas tan general como «¡Abuso! ¡Abuso! ¡Abuso!» o «¡Mis padres no me comprenden, GUAH!». Nadie tiene una familia perfecta, pero tampoco todos son víctimas del abuso, o el Adolescente Angustiado del Mes. Considera importar algunos de los problemas más comunes pero menos usados: rivalidades entre hermanos (en la cual tu heroína toma partido, y no es solo una víctima inocente); viejos secretos de familia de los que no desaparecerán; palabras dichas en un momento de furia pero que todavía te dan vueltas en la cabeza. Y, en general, pequeñas cosas que puedan volver loca a tu heroína.

6) Considera no darle un misterioso y oscuro pasado, más allá de la angustia adolescente

¿No es posible que sea una simple chica de pueblo que conoce realmente a sus padres y siente que estos la comprenden? Campesinos que descubren que son parte de la realeza es mi ejemplo personal más odiado de este cliché, pero hay muchos otros. Los secretos son divertidos, pero también pueden hacer caer a las historias en caminos extremadamente trillados. Si piensas que puedes manejarlo, sal con un secreto inusual, o manéjalo de una forma inusual. Por ejemplo, quizás tu heroína piense que su magia viene a ella porque su padre no es su padre real, pero entonces resulta que es realmente su hermana la que es producto de una relación adúltera.

7) Considera que tu heroína no cause fuertes impresiones a cada persona que conoce

La Heroína que Apesta tiende a inspirar instantáneo amor y devoción, o un odio persistente sin ninguna razón obvia. ¿Dónde están las personas que son indiferentes, divertidas o desdeñosas? A menudo no aparecen. Incluye personajes que no tengan mucho que ver con tu heroína, o que estén tan ocupados que no se meten en su vida.

No hagas el mundo para tu heroína; haz la heroína parte del mundo.

8) Reconsidera hacerla ingeniosa, y que tenga respuestas para todos

Las heroínas arrojadas solo son divertidas si se construyen exactamente bien, y se las hace humanas también. Prueba el diálogo con tus amigos y lectores. ¿Se rieron a carcajadas? Si estás escribiendo una historia divertida, ingeniosa, esta es la dirección que deberías tomar. Si tu heroína suena como una sabelotodo, reescribe.

9) Haz que tu heroína tenga dudas

No debería tomar decisiones enseguida acerca de todo, y no debería tomar decisiones que siempre resulten correctas.

Enfréntala con algunos personajes más poderosos/hermosos/inteligentes que ella y mira a ver qué pasa.

10) Haz que pierda algo

Digamos que tienes un personaje femenino del mundo de Harry Potter que realmente quiere ayudar a su casa a ganar la gran final de Quidditch. Personalmente no leería esta historia, porque sé qué va a suceder, su equipo ganará, probablemente gracias a la Señorita Apestosa, y hay una gran satisfacción para el autor y un gran disgusto para mí. Considera hacer que pierda. Considera no terminar la historia con la típica victoria de su casa.

Considera algo de pérdida real, decepción y compromiso. Si te gusta la literatura del siglo XVIICI o las novelas largas (aunque estas dos lo son simultáneamente), intenta leer Cecilia de Fanny Burney para que tengas un ejemplo excelente de lo que debe ser una heroína que, aunque cercana al estereotipo de la perfección de alguna manera, no tiene a todos trabajando para ella y tiene que enfrentarse a problemas reales.

11) Mantén a tu heroína interactuando realmente con otros personajes

Una cosa que me hace cerrar la página muy rápidamente (a menos que esté cazando Mary Sues, por supuesto), es la escena dónde la heroína nos explica su apestoso pasado con muchas lágrimas, mientras todos a su alrededor dicen ¡Oh! en los momentos apropiados. Otras heroínas apestosas no lo gritan, sino que tienen angustiosos monólogos internos acerca de su poderosa magia, madres muertas, y mascotas muertas. Muchas heroínas parecen autosuficientes, todo se relaciona con ellas, usualmente a voluntad del autor.

Esto va a la par con la idea de que no hay ningún personaje que reaccione con indiferencia ante una Señorita Apestosa, o tenga su propia vida. Todos se volverán pálidas sombras de ella. Dale a tu heroína algunas conversaciones, algo de dar y tomar, dónde no todo gire alrededor de ella, y dónde aprenda cosas acerca de los otros personajes mientras les imparta cualquier información urgente que tenga que darles.

12) No te identifiques demasiado con tu heroína

Recuerda que las críticas hacia ella no son críticas hacia ti. Es muy probable que cuando una persona critique a tu personaje, ni siquiera conozca la profundidad de tu identificación con la Srta. Apestosa, a menos, por supuesto que te hayas pasado posteando todo el tiempo lo mucho que significa ella para ti. Si puedes responder las objeciones hazlo, pero no solloces y grites acerca de cómo ella es realmente tu bebé.

¿Esto está empezando a sonar familiar, no?

13) Considera que tu heroína tenga una relación romántica fallida, o no tenga ninguna

Entre los más grandes clichés de todos (y que trascienden el género del romance) están los triángulos amorosos, las heroínas con amantes muertos que temen volver a enamorarse, y el amor a primera vista.

Escribe relaciones realistas dónde el hombre (o mujer) involucrado no se convierta en una sombra de la Señorita Apestosa. Hazlos reales, humanos y déjalos interactuar.

Las defensas han sido ahora derribadas.

[1] Blood Simple. Filme de neo-cine negro estadounidense de 1984 producido y dirigido por los hermanos Cohen. El título proviene de una frase acuñada por el escritor estadounidense Dashiell Hammett en su novela Cosecha Roja (1929) (Wikipedia).

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