Limyaael 014 Reglas sobre la fantasía en general

Por: Limyaael

Traducción: José A. Cantallops Vázquez

Porque la idea me mordió, y el cuento corto que iba a comenzar se está escondiendo irritantemente entre los arbustos de mi mente en este momento.

Personal, como siempre.

En general:

1) Recuerda que los trucos de los escritores tienden a ser personales

Hay una razón para que un montón de consejos sobre escritura comiencen con algo parecido a «Esta es la manera en que lo hago yo. Puede que no funcione para ti». Adopta cualquier truco que funcione contigo. Si escuchar cierta canción o lista de reproducción te pone en el modo justo para escribir fantasía, genial. Si trabajas mejor en un ambiente ajetreado, genial. Si necesitas perfiles de personajes, o una cierta cantidad de tiempo, o un tipo de humor concreto, antes de poder escribir, bien. El mejor truco es saber qué es lo que funciona para ti y usarlo. Tiempo atrás intenté obligarme a escribir ejercicios literarios y ninguno de ellos funcionó, lo cual me provocaba una gran agonía. Desde entonces he aceptado que no puedo escribir de esa forma. No uso perfiles de personajes tampoco, pero eso no significa que no funcione para otras personas.

2) Decide cuanta «contaminación» estás dispuesto a aceptar

Hay algunos autores de fantasía, por ejemplo, Michael Moorcock, que no leen mucha fantasía porque no quieren ser influenciados por lo que ya se ha hecho. Esta puede ser la manera de hacerlo si quieres escribir algo completamente original, pero pienso que debes tener una buena base en la fantasía primero, o no tendrás la menor idea de lo que se ha hecho antes. Si amas el género, y lo has estado leyendo durante unos pocos años, entonces tu conocimiento será probablemente suficiente (y quizás tú estilo este ya suficientemente establecido) como para arriesgarte a hacer cualquiera de las dos cosas.

3) Ámala

Sí, la fantasía es literatura de género. Sí, un montón de ella es imitativa y no muy buena. Pero sinceramente espero que muchas personas no se sienten a escribir una novela de fantasía pensando que eso es lo que van a crear. Incluso escribir fantasía mediocre requirió probablemente esclavitud y trabajo duro. Pienso que es imposible escribir una buena fantasía en lo absoluto sin amar el género. No es algo que deba enfrentarse con descuido, a menos que realmente estés escribiendo por «entretenimiento personal» y no para escribir fantasía.

Worldbuilding

4) Ten una concepción física de tu mundo

Pienso que la parte más importante de una novela de fantasía es la ambientación. Es lo que categoriza tu historia, la hace diferente de una novela de realismo mágico o una novela donde las personas actúan ligeramente diferentes de lo que harían en nuestro mundo moderno. Deberías ser capaz de describirlo en suficiente detalle para que el lector pueda entrar contigo.

Los métodos de inmersión en la ambientación varían. Algunos escritores, por ejemplo, Kay, viajan por los países en que se basan las historias y se mantienen allí mientras escriben. Eso, obviamente, no es una opción para muchas personas, pero estudiarlo y mirar fotos sí lo es. O quizás estás usando el paisaje alrededor de tu casa, por el cual sientes un gran amor, y puedes usar ese conocimiento para crear un escenario real. O quizás puedes imaginar un lugar que no es como cualquier otro que hayas visto, pero puedes imaginarlo con la fuerza suficiente para hacerlo real. Si es nevado, haznos sentir el frio. Si es montañoso, haznos sentir la altura. Si es una ciudad, ¿qué la hace diferente del millar de las otras ciudades no descritas? Algunas veces puedes terminar con una descripción genérica; «pueblo» obviamente evoca una imagen diferente a «ciudad». Pero, al menos, algunos lugares deberían estar vívidamente descritos, o tu mundo se mantendrá siendo una Tierra de Fantasía Genérica.

5) No contradigas las características básicas de tu escenario, a menos que estés dispuesto a ir atrás y arreglar todo lo que has escrito

En otras palabras, si estableces que los dragones son una parte importante de tu economía al principio de la historia, entonces no debería tener sentido escribir absolutamente nada acerca de ellos. Menciónalos de pasada si la historia no se enfoca en ellos, pero ponlos allí. Algunos autores de fantasía que he leído (y esto es aplicable a los que publican), crean ricos detalles y luego parecen olvidarse de ellos, o establecen firmemente que una ley de la magia no conoce excepciones, y entonces inventan una. Esto es equivalente a darle a tu héroe un cuarto deseo para sacarlo de problemas. No lo hagas. Si a mitad de la escritura te golpea una idea mejor que la primera y quieres cambiar tu escenario para incluirla, pues hazlo sin dudar, pero debes estar preparado para el trabajo, por muy tedioso que este sea, de ir atrás y arreglar todas las contradicciones que se han generado.

La fantasía debe ser tan internamente consistente como sea posible, o vas a recordarle al lector que esto es un elaborado juego ficticio, uno inferior a esos que juegan los niños, cuyas reglas pueden ser cambiadas a capricho.

6) Acepta que algunos detalles no van a estar incluidos en tu historia

Si has pasado mucho tiempo construyendo la mitología/genealogías/perfiles de personajes, estarás tentado a compartir todo lo que sabes acerca del mundo con el lector. Esto no puede suceder. Alguna información no será relevante, quizás a Nadra, la asesina, realmente le guste el olor a naranjas, pero si nunca ha estado cerca de naranjas, ¿por qué debería mencionarlo el autor? Algunas informaciones serían simplemente tediosas para el lector, tales como listar todos los familiares del rey o todos los detalles de una religión en particular. Y algunos, francamente, es mejor mantenerlos fuera de la historia. Mantén un ojo vigilante sobre tu orgullo en los detalles del mundo creado, y aligéralos cuando amenacen con sobreponerse al argumento, o confundir a tus lectores.

Una fugaz mención de detalles puede darle profundidad a tu historia sin que requiera que expliques en detalle que sucedió en una batalla que tuvo lugar hace cuarenta años. (Míralo de esta forma: Si el lector es lo suficientemente curioso acerca de algo que has mencionado de pasada, él o ella siempre puede preguntarte).

7) Trata de evitar la inseguridad

Ser original es siempre algo maravilloso, pero si te sorprendes destruyendo tu propio orgullo y placer creativo mediante un auto escrutinio infinito, probablemente nunca vas a terminar la historia.

Digamos que realmente quieres evitar tener problemas de género. La manera para hacerlo es escribir la historia y entonces ver si es un problema. No necesariamente analizar cada conversación de tus mujeres y hombres para ver si son tratados igualmente, o hacer a las mujeres demasiado feministas, o a los hombres demasiado chovinistas. (Puedes reconocer la voz de la experiencia aquí). Si realmente tienes algún problema, es casi seguro que aparecerá. Si no, entonces preocuparte por la impresión que podría dejar tu historia en el lector es ridículo.

El bien

8) Considera que tus héroes tengan características normales

Esto se aplica a lo obvio, por ejemplo, no hagas a tus heroínas las cosas más hermosas que caminan sobre el mundo, pero también se aplica a cosas que no atraen mucho la atención. ¿Tiene tu personaje acné? ¿Pequeñas cicatrices en la pierna donde se subieron sus gaticos? ¿Dientes sucios? Cosas como estas que son mucho más raras que, por ejemplo, tener cicatrices conspicuas, marcas de enfermedades, o esas características estereotípicas como «ojos inteligentes», que la gente usa para indicar que sus personajes están del lado de los buenos. No te extralimites haciendo que tus personajes sean hermosos o dramáticamente feos. Muchas de las personas que caminan por la calle no lo son tampoco, y existe una buena probabilidad de que cualquier persona, entre las muchas que habitan tu mundo luzca ordinaria también. «Ordinario» es un estándar que puede ser diferente del de la Tierra, por supuesto. Si el azul es un color de cabello común en tu mundo, esa persona podría parecer maravillosa en las calles de Nueva York, pero perfectamente normal en el pueblo de Taiya. En palabras sencillas, no te extralimites con la apariencia de tu personaje.

9) Evita los lugares comunes

Algunas veces, la mejor respuesta a un gesto dramático, como el auto sacrificio, es el silencio. Una cosa a la que le tengo pavor en las novelas de fantasía es al discurso al final sobre cuánto mejor es el bien que el mal, o cuan poderoso es el amor, o como los héroes han salvado el día a pesar de que todo conspiraba en contra de ellos, etc., etc. Un motivo es una cosa. Quizás tu heroína arranque una flor al final que es igual a una que arrancó cuando niña. Esto fácilmente puede recordarle al lector el inicio de tu historia y, hacerle sentir reflejado. Si el personaje mira la flor y hace una exultación sobre la pérdida de la inocencia, es mucho más fácil que pierdas tu audiencia. No les llenes la cabeza con clichés o simbolismos. Si has hecho tu escritura bien, entonces el significado se deslizará en los lectores.

10) Evita la melodramática lágrima solitaria y cosas de esa índole

Recuerda que algunos gestos, tanto como las palabras, tienen la fuerza de un cliché. Derramar una sola lágrima que cae sobre el pétalo de una flor es el ejemplo más gratuito en que puedo pensar, pero hay muchos otros, particularmente, el héroe que tiene tiempo suficiente para contemplar a su amor antes de ir a la batalla. Si sientes realmente que hay una necesidad de un gesto, haz que sea intrínseco al personaje y eso le recordará a los lectores a esa persona, en vez de solo al heroísmo en general.

La fantasía usa arquetipos, sí, pero es mucho más difícil escribirlos como personas creíbles. Esta es una de las razones por las que detesto tanto a Terry Goodkind; comienza con un gesto que tiene significado para sus personajes Richard y Kahlan. Kahlan le sonríe a Richard sin mostrarle los dientes, lo cual es algo que ella solo hace para él, y a continuación lo hecha por tierra al extasiarse hablando de eso una y otra vez hasta que acabas queriendo poner a los personajes dentro de una picadora de carne. Arghhh!!! Los gestos, como las palabras o símbolos, tienen que ser usados con moderación y, si has hecho bien tu trabajo no necesitan la interminable elaboración que muchos autores dicen usar.

11) Considera hacer tus muertes rápidas y repentinas

Los personajes de fantasía se eternizan en la escena de la muerte, a menos que sean personajes menores, y se arrepienten de sus equivocaciones, o hacen discursos de despedida, o lo que sea que sienten que deben hacer. Esto sucede incluso cuando las circunstancias por las que están muriendo, tales como una espada que les atraviesa el corazón, no permitirían que tal cosa sucediera. La situación opuesta podría tener un efecto más grande. ¿Cómo se sentiría tu heroína si el héroe muere en el campo de batalla antes de poder alcanzarlo, y nunca puede darle una despedida adecuada?

Puede sufrir, puede crearse su propia despedida privada, puede odiarlo, pero de cualquier manera es mucho más fácil para darle mayor alcance y evitar el cliché sin esa demorada escena de muerte.

El malo

12) Dale una historia a tu villano

Y no estoy hablando de una historia tipo, como: «Su madre abusaba de él, así que creció para odiar a las mujeres.» El sadismo, la locura y el abuso infantil son por mucho, los motivos más comunes en la fantasía. ¿Por qué el villano no puede pensar que está en lo correcto, y puede, incluso, poner de su lado a una parte de los lectores? Esto no significa que deba ganar, sino que su motivación para conquistar el mundo es creíble.

Kay lo hace muy bien en Tigana, creando una banda de «héroes» quienes no se detienen ante nada, incluso la esclavitud, para lograr su objetivo, y un villano, Brandin, que hace lo que hace por el amor a su hijo muerto. Personalmente encuentro mucho más fácil simpatizar con Brandin que con Alessan, el líder de los «héroes». Pero la simpatía no tiene que llegar tan lejos, con hacer que el villano sea una persona con la que el lector podría simpatizar es a menudo suficiente.

13) Tampoco uses expresiones clichés para hablar del villano

¿Realmente tiene que ser «El Oscuro» o «La Sombra»? Aunque considero que Robert Jordan es el que más ha abusado en este aspecto, muchos otros autores de fantasía usan los términos Oscuridad y Luz, y aplican los mismos adjetivos a la Oscuridad: «corrupta», «malvada», «traicionera», «horrible», «mortífera», «malévola» y «monstruosa». Al final esto puede incomodar tanto como el discurso sobre cuánto más poderoso es el amor con respecto al mal. Ponte en los zapatos del Oscuro por un rato, y pregúntate a ti mismo si tu villano particular usa esas etiquetas, o si se inventaría una nueva para sí mismo.

14) Dale a tus villanos algo de sabor

Incluso los placeres del villano son usualmente mostrados como depravados, por ejemplo, tiene sexo con niños. Esto puede ser efectivo, pero es usualmente más usado por el impacto que causa. En ninguna parte dice que porque alguien quiera conquistar el mundo no aprecie las cosas finas. ¿Por qué no hacerlo un conocedor del arte, de los vinos, o de la música? Sí, esto es un poco jocoso, pero tiene que ver con lo de darle una historia simpática a tu villano; no tiene que ser malo, malo, malo, en cada una de las fibras de su cuerpo.

Lingüística (por mucho, mi área favorita, la amo)

15) Date cuenta de que tu mundo probablemente no tenga comunicación a nivel global

A menos que exista una situación similar a la existente en la Tierra, donde las personas distribuidas en grandes áreas están conectadas por sistemas de comunicación más o menos confiables, entonces es bastante improbable el extremo de que todos en un continente hablan el mismo lenguaje. No tienes que crear vocabularios de 10 000 palabras, ni trabajar en la gramática para todos, pero mencionar que hay otros lenguajes además del que habla el héroe es un buen paso en dirección al realismo. (Esta es otra ofensa particular de Jordan, las personas tienen acentos y frases idiomáticas, pero hablan el mismo lenguaje, no importa cuán aislados estén).

16) Date cuenta de que a veces, el lenguaje juega un papel altamente divisorio en la política

Mira Quebec, donde los francoparlantes quieren separarse de los angloparlantes. Mira las tensiones en los Estados Unidos entre las personas que piensan que el inglés debería ser la lengua oficial del país y los nuevos inmigrantes. Mira en España, donde una organización terrorista llamada ETA lucha por la independencia de las personas que hablan Euskera, el lenguaje Vasco. El lenguaje puede ser una excelente motivación para la intriga política.

17) Mantén en mente que tus personajes no hablan inglés

Esto significa que será imposible crear juegos de palabras, rimas y bromas que dependan del inglés (por ejemplo, la confusión entre hierro [iron] e ironía [irony]). ¿Realmente necesitas esa broma? Probablemente no. Si necesitas algo cómico, deberías mirar en otros lugares.

18) Mantén en mente que hay algunas palabras que no son apropiadas para un mundo de fantasía

Tales palabras incluyen no solamente a las obvias como «teléfono» o «refrigerador», sino términos como «figura paterna», «psicología» y «feminismo» (todas las cuales he visto en fantasías que supuestamente tienen lugar en mundos de la edad media). También hablo de palabras como «hercúleo» que dependen de leyendas, personas o lugares específicos de nuestro mundo. No todos son tan remilgosos, pero esos detalles trabajarán para ir destruyendo la ilusión de que tu mundo es una realidad separada donde nunca han oído hablar de la Tierra. No es algo que quieras hacer.

No humanos

19) No los muestres como inferiores a los humanos

Uno de los muchos trucos favoritos de los autores de fantasía es decir que aunque los elfos tienen largas vidas ¡no conocen el valor del amor como los humanos! Este es un truco barato, igual que la lágrima cayendo sobre la flor. Si vas a crear una cultura no humana, créala verdaderamente, en lugar de usarlos como contraste barato para los humanos.

20) No hagas a tus elfos, humanos con orejas puntiagudas

O a tus enanos humanos pequeños con barbas, o a tus dragones, lagartos con alas… ¿Captas la idea? Caer en este tipo de maquillaje es jugar el mismo juego vacío de las simulaciones que cuando cambias las reglas cada vez que quieres. Puede ser emocionalmente satisfactorio imaginar humanos con orejas puntiagudas y escribir acerca de ellos, pero si los lectores realmente no ven diferencias entre los humanos y elfos, entonces no cumple ningún objetivo escribir acerca de sus orejas puntiagudas, a menos que el autor realmente esté escribiendo para su propia satisfacción emocional, y no para mostrarlo a ninguna otra persona.

Finalmente…

21) No termines con una nota estática

¿Va a terminar tu mundo donde lo hace el libro? ¿Sabemos lo que va a suceder a continuación? La fantasía, con una porción extremadamente alta de finales felices, y su descendencia de los cuentos de hadas, corre el riesgo de que esto suceda. Una historia puede mantenerse real hasta el final y entonces volverse de cartón porque el autor lo ha atado todo, el heredero correcto de vuelta en el trono, casado con la mujer que ama, todos felices, los chicos malos muertos y, nada más sucederá. Es mejor dejar que el mundo siga existiendo fuera de la historia, porque eso lo hace más vivo.

No tienes que terminarlo todo con una nota de incertidumbre, pero incluso, las notas elegantes son buenas. Tad Williams, por ejemplo, tiene dos profecías en la trama de Añoranzas y Pesares, que no se explican o resuelven en los libros mismos. Se quedan allí para que el lector pueda imaginar y sorprenderse de qué puede suceder a continuación, pero nunca realmente lo sabremos.

22) Termina con una nota nueva

Si la historia ha sido muy seria, considera algo de humor. Si la historia comenzó en un lugar y regresó al mismo, entonces considera un final que mire hacia el futuro desde un lugar diferente. Esto te ayudará a evitar los finales trillados altisonantes y el simbolismo consciente que los autores de fantasía parecen empeñados en apilar. Puedes tener una muy buena imagen de un pájaro blanco volando sobre el mar, pero si está volando hacia el horizonte y la heroína lo mira y piensa acerca de que su alma es como el pájaro y está volando hacia el horizonte de esperanza y bla, bla, bla, es más probable que caigas de cabeza dentro del basurero a que sigas caminando.

Muy parcial, por supuesto. Pero me gusta.

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