Limyaael 023 Fantasía de adolescentes

Por: Limyaael

Traducción: José A. Cantallops Vázquez

De nuevo, debo admitir mis prejuicios aquí. He leído tantos libros con protagonistas adolescentes que realmente me he cansado de ellos. Hace falta que sea un autor que yo sé que escribe bien, como Terry Pratchett, o una premisa interesante para hacerme comenzar una historia cuando sé que el personaje principal será un adolescente. Y ya que mucha fantasía en la web es del tipo «¡Princesa adolescente escapa de su casa y descubre que es la salvadora del mundo, y, además, la más poderosa hechicera de la historia!», siento que mi preocupación es ampliamente justificada. Pienso que los protagonistas adultos tienen un montón de ventajas, mientras que los adolescentes son usados tan a menudo y de maneras tan semejantes, que es difícil escapar de las trampas que describo abajo. Como los bildungsromans, pienso que puede ser bien hecho, pero, también como los bildungsromans, es más difícil hacerlo bien cuando tantas personas están influenciadas por historias similares.

1) Adolescentes cuyas percepciones son idénticas a la realidad

Esto, para mí, es la señal número uno de una canónica Mary Sue o un canónico Marty Stu. La mayoría de los personajes tienen una experiencia subjetiva del mundo de fantasía, así que pueden descubrir que el sistema mágico que estaban usando tiene una base horrible (así como la serie Un hombre de palabra (A Man of His Word), de Dave Duncan) o que algunas personas no son tan malas como pensamos, mientras otras son peores (Canción de Hielo y Fuego de Martin). La canónica Mary Sue o el canónigo Marty Stu puede cometer errores factuales, pero nunca cometerá errores de percepción. Cuando miran a algo, incluso si es por primera vez, ven su verdadera naturaleza.

Esto es muy jodidamente aburrido.

Incluso tiene menos sentido con un adolescente que con un adulto. Los adolescentes a veces tienen poca experiencia con el mundo, incluso, más a menudo, los autores de fantasía escogen deliberadamente héroes y heroínas quienes han sido criados en aislamiento, así pueden contarle al lector acerca del mundo de fantasía mientras se lo cuentan al protagonista al mismo tiempo. Sin embargo, la mayoría de estos adolescentes no experimentan ningún cambio interior. Si están viajando con un grupo de personas y sospechan que hay algo mal con alguien, esa persona siempre resulta ser el traidor. Si respetan y confían en alguien, esa persona siempre será buena y amable y, merecerá su confianza, incluso si otros tienen razones para sospechar de él o ella. Es molesto, es aburrido y, significa que los adolescentes, en vez de cambiar en respuesta al mundo, estaban en lo correcto acerca de todo, incluso antes de salir de su casa.

Esto no tiene ninguna base real. Probablemente muchos de los adolescentes pueden recordar, al menos, una situación en la cual fueron forzados a revisar sus presunciones iniciales acerca de una persona como fea, divertida, estúpida, celosa, etc., y a medida que se adentran en la adultez, esas situaciones solamente se vuelven más frecuentes, no menos. Sin embargo, de alguna manera los adolescentes protegidos en la fantasía son unos genios instintivos acerca del mundo.

No lo son, de verdad. Solamente lo son porque el autor quiere que lo sean.

2) La educación, o la carencia de ella, es idealizada

Un protagonista adolescente no educado será presentado como puro e inocente, no desaventajado, vago o estúpido. Un adolescente educado será presentado como alguien que no estudia todo el tiempo, y se impacienta con sus profesores, porque obviamente, esos tutores no le están enseñando lo que realmente necesitan saber. En la realidad, hay un montón de personas que no son buenas en algunas materias, otras que hacen el vago en la escuela, y otras que tienen la oportunidad de aprender lo que necesitan saber y lo olvidan.

Pienso que mucho de este trabajo se hace para evitar el estereotipo nerd, pero desafortunadamente todo lo que hace es poner otra vez a los protagonistas en la trampa de los «genios instintivos» (ver punto uno). No esperes que me crea que alguien que se resiste a aprender a leer y odia la geografía será capaz de aprender un alfabeto extranjero fluidamente y recordar mapas a la perfección. Algunas veces me pregunto si los adolescentes de la fantasía no son realmente humanos, sino alienígenas a quienes el conocimiento les llega cuando lo necesitan.

Por supuesto, una explicación mucho más simple es que el autor está interfiriendo de nuevo para darle ventajas que nunca le son dadas a ningún otro personaje.

3) Estos no lucen como adolescentes

Intenta recordar el número de chicas adolescentes en la fantasía que tienen lunares, pecas o alguna forma de acné, o una piel grasosa. Intenta recordar el número de aquellos a quienes se les ensucia el pelo cuando vagan por el bosque, o se hacen heridas que deberían haber dejado cicatrices o algún moretón, y que esto sea mencionado más de una vez.

¿No es muy elevado, no? Esto sucede a pesar de que no hay cremas para la piel, avanzados tratamientos médicos o champú en la mayoría de los mundos de fantasía. ¡Increíble!

Los chicos adolescentes en la fantasía parecen más realistas, ya que a los autores les gusta describirlos como desmañados, torpes, y coltish, y algunas veces hablarán acerca un muchacho con la cara llena de granos que mira con asombro a nuestra heroína. Sin embargo, estos personajes casi nunca son los héroes. Los héroes son producidos en la misma Fábrica de Piel y Cabellos Perfectos en la que se hacen las chicas.

Ahora, algunas personas pueden argumentar, ¿Quién quiere leer acerca del acné? A los cuales les replicaría, «Prefiero leer acerca de eso que sobre otra chica de dieciséis años con la piel perfecta».

El punto es: si realmente no piensas que tus lectores quieren saberlo, o que puedes manejar protagonistas adolescentes con muchos de los problemas de los adolescentes, entonces solo evita los extremos. No describas cada defecto si te molesta, pero no esperes tampoco que crea que estos adolescentes son pequeños adultos, en todo excepto…

4) Inmadurez

Lloriquear, dar perretas, gemir, quejarse, gritar, lamentarse, angustiarse. Tiene muchos nombres. Y envejece reaaaalmente rápido.

Es muy difícil de creer que adolescentes que han crecido bajo duras condiciones (en la sección más pobre de muchas ciudades de fantasía, como siervos, o niños pobres en una granja), estén ajenos a las demandas que han puesto en ellos esas vidas cuando tienen quince o dieciséis años. Puede que no le gusten algunas tareas, tal como ordeñar vacas, pero realmente no pienso que se quejen de que sus padres los tratan como esclavos.

Lo contrario también es válido. Si tienes un mundo tradicional de fantasía donde se espera que las mujeres acepten el rol de peones en el matrimonio como finas damas, ¿cuán realista es que una chica noble de dieciséis años esté lamentándose por tener que usar un vestido o un matrimonio arreglado? Especialmente cuando todas las muchachas o mujeres a su alrededor lo aceptan. Un repentino cambio en su estilo de vida, sí, apostaría por eso, una chica a quien se le ha permitido andar en libertad durante catorce años y luego es forzada a usar un vestido, es algo bastante diferente a una que ha sido criada de esa manera desde el principio. Pero, de nuevo, ¿cuántos nobles en un mundo de fantasía realmente van a permitir que sus hijas hagan eso? Los autores generalmente no se molestan en desarrollar un trasfondo que haga que este tipo de angustia parezca realista. Es solo, «¡Ah, todo el mundo quiere vestir un vestido y actuar cínicamente, pero no Krystalynne! ¡Ella es diferente! ¡Es fuerte! ¡Es inteligente!». Incluso cuando Krystalynne ha tenido la misma educación en lenguas y música, además de costura que el resto de las chicas nobles, e incluso aunque la manera de ser fuerte y lista de Krystalynne es quejarse de cuan estúpidas son las personas a su alrededor.

Esa es otra cosa a considerar. ¿Cuántas quejas y lloriqueo es realmente necesario para atrapar a la audiencia? Los personajes adultos en la fantasía a veces tienen una paciencia poco realista con los adolescentes llorosos. Los miman y son indulgentes con ellos hasta mucho después de que yo haya sentido la urgencia de abofetearlos, o, por lo contrario, abusan de ellos sin ninguna razón. Ambos extremos se deben evitar para así evitar los clichés. De nuevo, esto puede hacerse bien, pero usualmente, solo a través de un golpe brusco y repentino, como un cambio dramático en su estilo de vida. Después de una vida de abusos, el adolescente no lloriquearía en público nunca. Después de una vida de mimos, la mayoría de los padres habrían adquirido una adicción al alcohol o al opio, o por lo menos se habrían resignado a que nadie quisiera casarse con esa mocosa quejica.

No entiendo porque la inmadurez es considerada un signo de fortaleza.

5) Muestra adolescentes que cambien en formas que no incluyan el envejecimiento físico o la repentina adquisición de poderes mágicos

Supuestamente, el gran atractivo de un protagonista adolescente es que ejemplifica el crecimiento en poder de un héroe, lo cual también es parte del atractivo de los mitos y cuentos de hadas. Sin embargo, muchos adolescentes en la fantasía escrita por aficionados no muestran ningún tipo de crecimiento.

Esto me lleva de vuelta al punto 1, con los adolescentes que de forma milagrosa conocen todo acerca de la naturaleza humana, a pesar de haber crecido en una pequeña villa, pero esto se puede manifestar de otras maneras. En los casos más extremos, los adolescentes no aprenden a superar las cosas que les suceden, como las muertes de amigos. Gritan y lloran, lloriquean y se quejan y, todavía siguen haciendo exactamente lo mismo al final de la historia. Cuando el autor puede poner a sus personajes en medio de una batalla y sacarlos de allí sin haber cambiado en ningún aspecto, excepto por la tendencia a lloriquear, es que algo está muy mal.

Como otro ejemplo considera los personajes de Robert Jordan. Diez libros, docenas de batallas y muertes y un enemigo intentando conquistar el mundo, y todavía están más preocupados por insultos insignificantes, y por quién va a acostarse con quién. Estos son preocupaciones supremas de los adolescentes, pero no debería permitirse que se apoderaran del mundo fantástico. El foco no debería estar en las cosas que les importan primariamente, o incluso solo a los adolescentes. Hay lugares adecuados para ese tipo de cosas, pero no están en la fantasía. Están en las secundarias y en los culebrones televisivos.

Finalmente,  nuevas habilidades no significan nueva iluminación. Muchas veces el adolescente termina siendo el salvador del mundo o un mago poderoso, pero no tienen que adaptarse a eso, solo lo aceptan y de alguna manera ganan responsabilidad. En la realidad, la mayoría de las personas con gran poder cometen errores, algunas veces devastadores. Intenta evitar que tus adolescentes se conviertan en gurús solo porque son el corazón de una profecía.

6) Reconsidera importar problemas del mundo moderno dentro de un mundo de fantasía

En los casos donde los protagonistas adolescentes no tienen padres muertos sobre los que gastar su poderosa angustia, tienen padres que «no los comprenden», «quieren controlarlos» o (para las chicas) «quieren que actúen como damas». Quejidos, quejidos, quejidos, quejidos…

Esto me provoca tres reacciones inmediatas:

1) Viven en un mundo en el que las hambrunas, las plagas y los poderes malvados son problemas, ¿y se preocupan por qué?

2) Me pregunto cuanto hay aquí de los problemas personales del autor

3) Aquí va la caracterización de los padres.

Comenzando por el último punto: muchas veces, los padres que «no comprenden» a sus adolescentes en fantasía no son presentados como personas imperfectas que hacen su mejor esfuerzo para criar a sus chicos. En vez de eso, están equivocados, o son absolutamente malvados. Al final de la historia, terminan destruidos, humillados hasta el punto de disculparse con sus hijos por cosas como prohibirles ir a una montaña que se rumora que esta embrujada. La profundidad de la amargura contra los padres en fantasía es sorprendente.

Esto nos lleva a la segunda preocupación. Demonizar a nuestros padres en el nombre de añadir realismo a una historia nunca es una buena idea. En particular, no tiene mucho sentido que, si una chica tiene que preocuparse por ser la heredera de un trono que no puede reclamar, hay enemigos intentando matarla, y una magia amenazando con quemarla y aniquilar a todo el mundo, lo que más le moleste sea que su madre intentaba criarla para ser una dama. Esto suena al autor usando al personaje como un medio para mostrar sus propios problemas en vez de escribir una persona separada de sí mismo.

Y, finalmente (esto se aplica a cosas como los intereses amorosos de los adolescentes), si tus personajes realmente tienen otras cosas de las que preocuparse, entonces no hagas que se preocupen más por el tipo de cosas que podrías escuchar en discusiones de los pasillos de tu secundaria. Esa chica que estaba celosa y trató de robarle el novio no será nada próxima a Asedrin, el maestro de sueños que quiere torturar a muerte a tu personaje por robarle algo que es de él, o, al menos, no debería ser. Cuando la última acción de la historia no es la derrota de Asedrin, o alguna escena tranquila y reflexiva, sino que la heroína vuelve a su pueblo para humillar a la chica celosa, cierro el libro o le doy a la tecla de borrado, aunque me quedo aliviada de conocer donde están las prioridades del autor.

En ocasiones, los protagonistas adultos caen dentro de estas mismas trampas, pero a menudo los autores de fantasía que los escriben parecen asumir que a ellos, al menos, les está permitido pensar acerca de cosas diferentes de como lucen, si le gustan a alguien, y si le gustan a los que les gusta a ellos.

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