Por: Limyaael
Traducción: José A. Cantallops Vázquez
¿Adivina quién terminará sin trabajar en sus ensayos hoy?
Ah, bien.
(Esto de admitir mis predilecciones se está volviendo algo habitual en las diatribas).
Además de C. S. Lewis, El señor de los anillos de Tolkien fue la primera novela real de fantasía que leí. Él logró infectarme no solamente con su fascinación por los no humanos, sino con el bicho de la lingüística. Pienso que incluso los autores profesionales deberían prestar más atención a los lenguajes en sus novelas de fantasía, pero algo de atención es al menos mejor que el desastre que resulta del intento de algunas personas de crear su propio lenguaje.
No uses letras capitales o apóstrofes en medio de las palabras
Simplemente no lo hagas. Las hace lucir extrañas, y tus lectores pasarán más tiempo preguntándose como pronunciarlas que leyendo la historia. ¿Se pronuncia diferente Lima que Limya o lImya? ¿Qué hay con Li´mya? A veces los autores intentan incluir algo en el principio de la historia como, «El apóstrofe debería ser pronunciado como una parada glotal», pero eso envejece muy rápido. Se supone que los apóstrofes y las letras capitales le confieran un sabor exótico al lenguaje, pero aquí lo exótico cruza la línea y se convierte en extraño y confuso.
Tampoco uses series tontas de letras
Seguro que puede lucir «alienígena» llamar a un dragón Jwxgchiblwz. Pero esto solamente confunde a tus lectores, que esperan leer fantasía no un libro donde tal parece que los dedos del autor sufrían espasmos de vez en cuanto sobre el teclado. Evita eso, al igual que las letras capitales y los apóstrofes en medio de las palabras. Si realmente quieres un sabor exótico, construye los nombres de cada cultura con una regla estricta, y cuando se encuentren a una nueva cultura o grupo de personas, entonces modela los nombres según otra regla. Estos serán distintivamente diferentes y convincentes para tus personajes, sin que provoquen hernias a tus lectores.
No aceptes sin pensar la hipótesis sapir-whorf
En su forma simple (la forma en que la mayoría de las personas la conocen), la hipótesis Sapir-Whorf dice que el lenguaje estructura el pensamiento. Así, alguien que solamente tiene dos palabras para los colores en su lenguaje, como las palabras para luz y oscuridad, supuestamente no puede reconocer el rojo oscuro y el azul oscuro como colores distintos. Por medio de experimentos sencillos con personas que hablan este tipo de lenguaje se ha demostrado que esto es manifiestamente falso. Ellas fueron capaces de reconocer los diferentes colores como diferentes, y aprender con facilidad las palabras para ellos en otros idiomas. El lenguaje no es una cadena de hierro sobre el pensamiento, y muchos pensamientos tienen lugar sin la intervención del lenguaje. La «nueva lengua» de Orwell hubiera fallado. De igual forma, un lenguaje de fantasía que es supuestamente el «lenguaje del mal» o el «lenguaje del bien» fallaría dentro de estrictas bases lingüísticas. Las personas que hablan ese lenguaje aún serían capaces de pensar fuera de sus limitaciones. Por supuesto, el mismo Tolkien violó esta regla con la «lengua negra», pero Tolkien tenía un fino oído para las diferencias lingüísticas (para él, el galés era agradable y el gaélico no, y podía haber modelado algunas pocas palabras de la «lengua negra» en base al gaélico. Así nazg, la palabra para «anillo» en «lengua negra» es similar a nasc, término gaélico para «anillo»), y podía salir airoso con este tipo de cosas. Él no representó al lenguaje como la fuente del mal, era malo por quien lo hizo.
No asumas que los idiomas construidos se diseminarán necesariamente en una sola generación
De nuevo, la «lengua negra» de Tolkien parece ser la excepción a esto, algo irónico, es el único idioma completamente creado en la Tierra Media, Sauron es el único personaje en la Tierra Media que comparte el hobby favorito de su autor, pero su creador era inmortal, y este lenguaje se desarrolló de forma natural después de ser, como quien dice, soltado dentro de lo «salvaje», dividiéndose en muchas lenguas orcas. (Como mucha de la información que uso sobre los lenguajes de Tolkien, esta viene de Ardalambion, o De las lenguas de Arda Of the Tongues of Arda], el mejor sitio sobre los lenguajes de Tolkien, el cual los animo a consultar).
Muchos autores aficionados de fantasía no son ni remotamente tan cuidadosos. Un lenguaje puede ser creado y difundido y nunca cambiar. Las «lenguas comunes» son un particular mal ejemplo de esto. Raramente hay alguna historia natural tras ella, ya sea que la muestre como el único idioma dominante en la tierra, una lengua franca creada por la fusión de dos lenguas, o la mezcla natural de muchos idiomas diferentes. La mayoría de las razas hablan la lengua común además de su propio lenguaje. ¿Pero por qué? ¿De dónde viene? Los autores no se molestan en explicarlo.
Esto me lleva a…
Date cuenta de que en un mundo vasto existirán diferencias lingüísticas
Robert Jordan es realmente, realmente muy malo en esto. Tiene culturas distribuidas a lo largo de un amplio continente e incluso una cultura que ha pasado cientos de años al otro lado del océano y, todavía todos hablan la misma lengua, con solo un ligero acento.
Piensa un poco. Los mundos de fantasía no tendrán comunicaciones globales, o las tendrán con limitaciones (para mensajes realmente importantes podrían usar la telepatía, como hace Marion Zimmer Bradley en la serie de Darkover, pero incluso allí, es posible solo porque el «lenguaje» mental es común para todos los telépatas y es diferente del hablado). No tiene mucho sentido que alguien que viva al otro lado del mundo hable el mismo idioma que alguien que vive cerca, incluso si es una «lengua común». Deberían haber al menos variaciones regionales y, probablemente, mucha más diferenciación de la que hay entre, digamos, el inglés británico y el americano. Los personajes en fantasía con problemas lingüísticos o bien viven en mundos que aparentemente tienen algún medio secreto de comunicación global, o conocen siempre a una persona que puede hablar su idioma, o se las arreglan para aprender milagrosamente la nueva lengua en cuestión de días o semanas. No es posible, porque…
Recuerda que la habilidad para los idiomas disminuye con la edad
Los niños son los mejores para aprender idiomas, y pueden crecer hablando fluidamente dos o más con facilidad, mientras sus padres insistan en que los aprendan. Las habilidades lingüísticas como esta declinan a partir de los diez años o un poco después, salvo en raros casos de genios políglotas. Un protagonista que tiene dieciséis, y ha hablado solamente la «lengua común» toda su vida, no será capaz de aprender así de fácil el lenguaje de una tribu que lo ha salvado de morir congelado, particularmente si no hay un traductor para guiarlo. Los nombres de objetos y algunas acciones concretas pueden aprenderse con facilidad, pero imaginen intentar explicar el concepto de «ser», «no», «sí», «ayer», «mañana» o «rojo» sin términos comunes. Si alguien le grita a la heroína por tocar una olla, esta nunca sabría si las palabras realmente significan «¡No!» o solo, «¡No toques eso!» Necesitaría múltiples intentos para estar segura. Mientras, ella estaría lidiando con varios ejemplos como este, y además con todos los problemas no lingüísticos.
Es fácil ver por qué los autores quieren una solución rápida para este problema. Pero desafortunadamente esto destroza una de las claves de la realidad en un mundo medieval, especialmente uno lleno con varias culturas y lenguajes diferentes. Si tienes complejidad lingüística en tu mundo, deberías aceptar el costo asociado a ella.
Muchos de los mundos de fantasía no tienen prensa escrita, y la alfabetización no es obligatoria
A menos que logres explicar como tu protagonista aprendió a leer, el lector promedio va ser un poco escéptico acerca de esto. Los nobles tienen la mejor excusa. Otras veces, algo se puede idear (ver El libro de las palabras, de J. V. Jones, donde el héroe, Jack, aprende a leer durante un período de cinco años copiando libros de imágenes y palabras, los cuales había sido contratado para copiar precisamente porque no sabía leer). Pero muchas veces, los héroes y heroínas surgidos de la nada, en una granja no particularmente próspera, pueden leer y escribir. Es alucinante.
Otro problema es la amplia disponibilidad de libros en muchos mundos de fantasía fuera de las academias, casas de nobles ricos, o monasterios, lugares en los que es razonable encontrarlos. Si este mundo tiene imprentas, bien. Aun así, de alguna manera los protagonistas siempre están teniendo acceso a libros en mundos donde no los tienen. Esto parece ocurrir especialmente si los libros son antiguos, cuando uno piensa que debería ser más difícil conseguirlos.
Tampoco existe nunca la menor duda de que la información que hay en los libros es precisa, a pesar de la propensión de los escribas a cometer errores mientras los copian, insertar pequeñas notas, o intentar hacer mejoras al texto original. Solo por una vez me gustaría ver a un héroe que tenga que leer la respuesta en un libro antiguo y se tome un momento para cuestionarse su veracidad.
Pienso que la fuente de este problema es que la mayoría de los autores de fantasía están adaptados a los libros de nuestro tiempo. Podemos leer y encontrar libros dondequiera, así que no pensamos que esto sea nada del otro mundo. Pero es un gran problema cuando tienes un héroe campesino que nunca debería haber aprendido a leer fluidamente en las filosofías de su mundo. (En ocasiones, los autores incluso violan sus propias reglas, como unas pocas historias que he leído que establecen ardientemente que a las chicas en sus mundos no se les enseña a leer y luego muestran a sus heroínas descifrando mensajes secretos, sin explicar cómo es que lograron leerlos).
Por favor, no hagas juegos de palabras que dependan de tu idioma
Con esto he visto arruinar libros que de otra manera serían buenos. A menos que tu libro esté ubicado en una Tierra moderna, o sea una fantasía histórica, es una buena apuesta suponer que tus personajes no están hablando en tu idioma. Hacer que resuelvan acertijos o bromas cuyas respuestas dependen de una palabra en tu idioma, o peor aún, de cómo se escribe esta palabra en tu idioma, me hace convulsionar. También destruye la cuidadosamente construida suspensión de la incredulidad (asumiendo que el autor haya logrado hacerlo).
Intenta mantener consistentes los nombres
Si tomas todos los nombres de tus personajes basados en los de un país como España, y los de los personajes de otro país de Italia, bien. Si haces que la mayoría de los nombres de los personajes femeninos terminen en –ian, y que los de los hombres terminen en –er, bien. Pero mezclar los nombres realmente me molesta, en especial cuando se combinan nombres modernos de la Tierra con nombres inventados y nombres de otros períodos históricos de la Tierra.
Por supuesto, Tolkien está en un extremo de la escala, ya que no solo adaptó específicamente los nombres de sus hobbits de las fuentes del inglés antiguo, sino que también inventó la historia de qué habrían sido algunos de esos nombres en oestron.[1] No todos tienen que ser como él. Pero, por favor, por favor, por favor, eviten el ejemplo hilarante (no intencionalmente) de La redención del peregrino de Sara Douglass, la cual usa festinadamente nombres bíblicos, portugueses, y nombres como Conductor de Estrellas (Star Drifter). Y cuya heroína se llama Faraday.
La mayoría de los autores de fantasía pueden situarse en algún punto intermedio.
Probablemente innecesariamente detallado, pero soy muy, muy sensible al lenguaje.
[1] Lengua común de la Tierra Media




