Por: Limyaael
Traducción: José A. Cantallops Vázquez
Una mezcla extraña, para decir algo.
Ahora algo de Swinburne, de su Himno a Proserpina,[1] en el que compara a la virgen María con Afrodita:
Sí, una vez tuvimos la vista puesta en otra: pero ahora ella es reina, dijeron esos.
No como la nuestra, no como lo fue nuestra madre, un florecimiento de mares floridos,
Vestida con el deseo del mundo así junto a su ropa, bella como la espuma,
Y más rápida que el fuego ardiente, y una diosa, y madre de Roma.
Porque la tuya vino pálida y sirvienta, y hermana de la pena; pero la nuestra,
Su profundo cabello cargado con aromas y colores de las flores,
Rosa blanca entre las rosas, agua blanca, un resplandor plateado, una llama,
Se inclinó hacia nosotros que le suplicamos, y la tierra se tornó dulce con su nombre
Porque la tuya vino llorando, una esclava entre esclavos, y rechazada; pero ella
Vino excitada desde mar cabalgando en una ola, e imperial, su pie sobre el océano.
¡Y, ahora, la diatriba!
Estas no me irritan por sí mismas, de la manera en que lo hacen las profecías. Solo que las personas lo usan de la manera equivocada la mayoría del tiempo.
1) Conoce el propósito de las armas
Las espadas no son armas de lanzamiento. Los arcos largos son muy poderosos, pero necesitan una gran fuerza para cargarlos. Las picas retrasan las cargas de los caballos. Etcétera. Es deprimente cuanto sentido común se ignora por el bien de lucir «genial»; así vemos que los héroes de los autores aficionados corren por ahí lanzando sus espadas.
Los arcos son un problema especial. Por ejemplo, no puedes mantenerlos encordados todo el tiempo. No puedes cargar un arco largo sin un montón de práctica y unos brazos fuertes. La cuerda restallará fácilmente hacia adentro para golpear la parte interna del brazo del arquero, lo cual hace que muchas personas que dispararan por primera vez un arco terminen soltándolo. La práctica en la arquería es tan necesaria como la de la espada.
Aun así, los autores aficionados siguen teniendo montones de gente que cogen un arco por primera vez, y disparan la flecha justo en el blanco, sin ninguna práctica.
Aquí es cuando es una buena idea mostrar a tus protagonistas entrenando, o, realmente si quieres saltarte eso y meterte dentro de «las cosas buenas», incluye protagonistas más viejos que razonablemente podrían haber entrenado solos hasta alcanzar cierto nivel. Nada de adolescentes milagrosos, por favor.
Y no necesariamente bases lo que sucede en lo que vez en las películas. La carga de los rohirrim colina abajo contra los orcos en TTT,[2] fue magnífica, por supuesto, pero también estuvo completamente mal. Los caballos deberían haber sido lanceados hasta la muerte. Los piqueros que se emplazan detrás de sus picas son la única manera de detener una carga de caballería. Semejante carga suicida puede convertirse en un buen modelo para algo que quieras que un general idiota haga en tu historia, pero no lo copies literalmente a menos que tengas una buena excusa.
2) Aprende ciertos hechos acerca de los caballos
Diana Wynne Jones en La ardua guía a la tierra de Fantasía remarca que los caballos en la tierra de Fantasía definitivamente no deben ser seres reales, porque pueden mantenerse avanzando por siempre sin pararse a descansar, y nunca parecen comer o cagar. Algunos consejos para evitar que parezca que tus héroes están montando animales mecánicos son:
Los caballos comen mucho, y no pueden comer de todo sin enfermarse. Alguna mención sobre comprar forraje para ellos haría más realistas a muchas historias.
A los caballos no pueden simplemente dejarlos por su cuenta cuando los héroes se detienen a acampar. Deben ser desensillados, peinados, alimentados, darle agua —una tarea hercúlea en sí misma si tu grupo no ha acampado cerca de una masa de agua—, y ser encadenados, o amarrados de alguna manera para que no puedan escapar. Cualquier grupo fuera de las tierras de Fantasía que traten a sus caballos como lo hace mucha gente en la fantasía aficionada despertarían la mañana siguiente para encontrar a sus caballos vagando por ahí, y probablemente medio muertos de hambre, ya que no pueden comer con los bocados en sus bocas.
Se necesita entrenamiento, para ambos jinete y caballo, para que estos respondan sin espuelas. Si tus personajes generalmente montan a pelo, no pueden hacerlo en caballos desconocidos. Los caballos que han sido amaestrados con silla y bridas responden a las señales de las riendas tan bien como al jinete, y, simplemente se confundirían cuando alguien intente usar solo las piernas.
Todas esas personas trotando sobre caballos corcoveantes solo están siendo idiotas. Hay razones para que los pura sangre en el mundo real sean montados muy raramente: son demasiado salvajes. Las yeguas y los capones son muchos más constantes y menos propensos a desperdiciar las energías encabritándose salvajemente o intentando aparearse (a menos que las yeguas no estén en celo, por supuesto).
Los caballos de guerra tienen que ser entrenados también. Las posibilidades de que un caballo no entrenado patee deliberadamente o muerda a un enemigo, sin entrar en pánico por los sonidos de la batalla y el olor de la sangre, son minúsculas. Entrenar caballos toma tiempo, así que los caballos de guerra deberían ser valiosos en tu mundo.
En distancias cortas, los humanos pueden correr más rápido que los caballos, pero los caballos te atraparán al final. Y la única cosa que puede detener una carga de caballería son los piqueros o su equivalente (ver arriba). He leído algunas historias de fantasía de personas que corren más rápido que los caballos durante más de una milla o más, o rompen una carga de caballería de caballos de guerra entrenados a base de gritos. Mal.
3) Las personas no prolongan la vida tras una herida fatal solo para hacer dramáticos discursos de última hora
Las heridas fatales incluyen heridas a través del corazón, ingle o garganta la mayoría de las veces. Incluso cuando a alguien le han cortado la mayor parte de su garganta, y de alguna manera logra vivir por algunos minutos, no sería capaz de hablar. Lo mismo se aplica a las heridas en el corazón; el shock debería ser demasiado grande. Las heridas en los intestinos provocarán algún retraso en la muerte, pero de nuevo, es mucho más probable que la mente de las personas heridas esté más concentrada en el dolor que en decir algún proverbio o recitar alguna lección moral a tu joven héroe.[3]
4) Las heridas a través del corazón son difíciles de lograr
Las costillas en están en el camino. Puede ser hecho, definitivamente, pero alguien sin entrenar e inexperto en medio de su primera batalla haría mejor yendo por la garganta o por la ingle, es difícil imaginar un golpe suertudo que corte todos los huesos (aunque es fácil de imaginar una hoja atrapada en ellos). Cortar la arteria femoral o la garganta causará una pérdida masiva de sangre y una muerte rápida, son mucho más seguras que el corazón.
5) De igual forma, no es fácil decapitar a alguien
Se necesita un montón de fuerza, alguien que lo intente probablemente desperdiciará su tiempo cortando el cuello. Mientras tanto, un enemigo vendrá y te golpeará.
Las ejecuciones no son lindas ni limpias. Se estima que hicieron falta quince cortes para decapitar a María, reina de los escoceses. Si quieres que tu enemigo sufra, esta podría ser una buena idea, pero tu joven héroe poco entrenado que nunca ha manejado una hoja antes sería incapaz de realizar un corte limpio.
6) La muerte apesta
Los cuerpos que se quedan sin enterrar en un campo de batalla, especialmente en medio del verano, comenzarán a apestar. Esto puede hacer que las personas se enfermen. También, si no son enterrados a suficiente profundidad, pueden contaminar las aguas y hacer que las personas se enfermen. Es mucho más fácil construir fosas comunes o piras masivas, para las cuales se debe reunir un montón de madera, que crear tumbas individuales para cada héroe.
La sangre huele y nada agradable para cualquiera, excepto posiblemente para un vampiro. Si estrangulas a alguien, provocarás un último movimiento estomacal y eso apestará. A menos que tu punto sea enfatizar en la brutalidad de la guerra, no sería una buena idea hacer que tu rey vaya directo del campo de batalla a su coronación. Créeme, no olerá como una rosa.
7) No hagas un ejército «bueno» y otro «malo»
Si miras la historia, es muy probable que un ejército conquistador saquee, queme, esclavice, mate y viole como cualquier otro. A menos que tu héroe de alguna manera logre conquistar su reino con cien personas, o incluso mejor con cincuenta a los que pueda tener vigilados todo el tiempo, no tendría ningún sentido que los malos sean los únicos que hagan desear a los campesinos no haber nacido como tales. Es particularmente enfermo insistir en que todo el mundo en el ejército de los buenos es un brillante parangón de la virtud, si el héroe lo que ha contratado son mercenarios. A los mercenarios se les paga, por su puesto, pero están allí probablemente por lo que puedan llevarse después de la batalla, víctimas incluidas.
La Batalla Entre el Bien y el Mal de alguna manera toma precedencia sobre todas estas pequeñas cosas, incluso cuando no debería.
[1] N del T. Diosa griega de la fertilidad
[2] The Two Towers, Las dos torres, segunda parte de El señor de los anillos.
[3] N del T. Pero en la historia hay una excepción. Se dice que cuando Brutus apuñaló a Julio César, le dio tiempo a cubrirse con la capa y recitar en latín: «¿Tú también, hijo mío?». Pero bueno, no cuenta, Brutus no era ningún joven héroe.




