Limyaael 029 Magia, parte 1

Por: Limyaael

Traducción: José A. Cantallops Vázquez

Este será un post dividido en dos partes, porque si no sería absurdamente largo. Además, estoy segura de que mañana pensaré en más cosas que quiero decir.

¡Fragmento de un poema de Swinburne! de El triunfo del tiempo (The Triumph of Time), un poema acerca de perder el único amor de su vida y decidir no decirle que la amaba.

Tus ágiles manos me atraen, tu rostro arde a través de mí

Soy rápido en seguirte, ansioso de ver;

Pero el amor carece del poder para redimirme o deshacerme;

Tal como he sido, sé que seguramente seré;

¿Qué deberían hacer los tipos como yo? ¡Nada!,

Peor fuera mi papel si escogiera jugar;

Pero lo peor es esto después de todo; si me conocieran,

Ni una sola alma sobre la tierra sentiría lástima de mí.

Y no juego por su lástima; pero tú

Si viste con tu alma el hombre que soy,

Alabarías al menos que mi alma atravesada En dos partes se rompiera para ti, detestando las vidas que mienten;

Las almas y labios que son compradas y vendidas,

Las sonrisas de plata y besos de oro,

El perro faldero ama ese lloriqueo mientras mastica,

Los pequeños amantes que maldicen y gritan.

1) Si basas tu magia en la fuerza física, asegúrate de que tiene consecuencias

Uno de los tipos más comunes de magia, y tiene la ventaja de ser muy fácil de usar, es la magia que depende del cuerpo de forma semejante a la histamina. Esto está bien mientras imponga limitaciones. En la práctica, mucha magia como esta resulta no estar limitada, porque los protagonistas pueden casi siempre encontrar más fuerza, y porque muchas fantasías tienden a ignorar cosas como cuándo fue la última vez que los personajes comieron o durmieron, en favor de concentrarse en las «cosas importantes».

Imagina cuán difícil sería para un mago cuya fuerza mágica depende de su fuerza física, usarla cuando se siente como un perro cansado, no ha comido bien en días y está muy sediento. Para esto puedes imaginar cuan difícil resulta pensar en cualquier cosa que no sea tener la vejiga llena, cuando tienes la vejiga llena. Todas estas condiciones pueden ser razonablemente aplicadas durante una persecución por enemigos, por las que la mayoría de los héroes de fantasía pasan al menos una vez en el libro. A veces se hacen menciones fugaces sobre como que los personajes no pueden encontrar otra cosa que no sea bayas para comer, pero el mago sigue disparando bolas de fuego tan fuertes como siempre.

Esto podría ser generalizado en una regla general: asegúrate de que las reglas de tu sistema mágico se apliquen siempre, si tu mago está a punto de desmayarse, entonces su magia debe también estar a punto de desaparecer.

2) No rompas tus propias reglas sin una buena razón

El ejemplo de esto que más me ha hecho quejarme son las historias que solo permiten tres deseos, y el personaje principal termina consiguiendo un cuarto. La mayoría de las veces, esto parece ser debido a la falta de memoria del autor, pero otras veces lo he visto justificarse así: ¡Bien, Syrenna es la heroína, así que por supuesto, tendrá otro deseo!

Cualquiera de esas dos razones no son más que vagancia. Es un desarrollo argumental perezoso, lo cual es mucho más difícil de perdonar.

Eres perfectamente libre de crear leyes arbitrarias sobre lo que puedes hacer o no con la magia, digamos, algo parecido a las leyes de la física. ¿Este tipo de magia solo es común con las mujeres? Grandioso. ¿Solamente los niños pueden crear flamas azules y el resto de las personas rojas? Bien. Pero no cambies de opinión a mitad de la historia. La mayor libertad creativa la puedes tener cuando creas un bosquejo de lo que quieres, el principio de la historia. Más tarde, si has cambiado de ideas, deberías haber pensado en todas las posibles consecuencias, si hay un par de reglas que dependen una de la otra, alterar una alterará la otra, o, debería, y recuerda que te has condenado a revisar todo el texto y cambiar todos los lugares en que se aplica esa regla para que todo tenga coherencia.

3) No le des la magia más poderosa a los chicos buenos

Si parece que los enemigos malvados son incompetentes y poco poderosos, ¿cuál es la gracia de luchar contra ellos? El lector muy probablemente bostezará y negará con la cabeza, mientras tu historia sin suspenso se desarrolla. También parecerá muy extraño que los chicos no tomen simplemente un atajo mágico y terminen la guerra. El autor usualmente pone obstáculos verdaderamente ridículos en el camino de los héroes para justificar desequilibrios igualmente ridículos.

Línea final: Si tu chico bueno puede leer la mente de las personas, lanzar bolas de fuego y revivir a los muertos, el villano debería ser al menos capaz de enviar una plaga.

4) No dejes tus trampillas de escape a la vista

Un truco favorito de la fantasía es dejar que los desvalidos ganen, y la manera favorita de hacerlo es dejar un agujero dentro de un encantamiento mágico o juramento que el héroe pueda usar a su favor. Sin embargo, la mayoría de los autores de fantasía no son lo suficientemente habilidosos como para encubrirlos, haciéndolos parecer al final como si esta fuera una salida plausible, pero evitando revelar su mano demasiado temprano. Si tu héroe recoge un dije que el viejo y sabio mago le dice solemnemente que conserve, puedo garantizarte que la mitad de la audiencia estará gritando «¡dispositivo argumental!»

Hay varias maneras de evitar que tus agujeros sean solo artículos de trama. Una es imbuirlos con un elemento real de suerte o riesgo; el héroe usa el amuleto mágico varias veces y este lo traiciona un par de veces, lo cual significa que no puede estar seguro de que funcionará cuando se enfrente a los malos. Otro modo es hacer que los chicos malos puedan usarlo con la misma facilidad (esto significa que el riesgo de que se lo roben, encuentre y usen contra el héroe es real). O que otro personaje, no completamente leal al héroe, se haga cargo de él, y puesto que el héroe no puede controlar las acciones de los otros personajes, no sabe si esa persona lo ayudará.

Si nada de esto funciona, haz que el amuleto necesite un verdadero sacrificio. Si el héroe lo usa, entonces salva el mundo, pero destruye a su amor verdadero. Algo como esto puede terminar como un melodrama barato, pero también podría terminar forzando a tus personajes a tomar verdaderas decisiones morales y hacer ver que la victoria es pírrica, lo cual es por mucho mejor que si no es más difícil que un vulgar paseo por las montañas.

5) Nada de clichés inocentes

Este es otro de esos vehículos narrativos que escojo como ejemplo específicamente porque los odio. Un cliché inocente se da cuando el lado del mal no puede usar una pieza en particular de la magia o un dispositivo en particular porque solo puede ser usado por alguien «verdaderamente inocente», «el lado del bien», o «los puros de corazón». ¡Qué truco tan barato! Convierte a tus personajes en recortes de cartón blanquinegros y no dejan ninguna duda de quién es el Bueno y quién es el Malo, y desaparece todo el suspenso. Además, ¿qué tipo malvado inteligente que se respete dejaría la magia o el dispositivo tranquilo allí, en vez de intentar destruirlo?

Mucho mejor, digo, es hacer moralmente ambiguos a los personajes que obtengan esa magia o dispositivo, y convertir toda esa estupidez en una confusión. O, simplemente, no tenerlos en absoluto.

6) No te saltes los detalles sobre la magia destructiva solo porque el lado bueno está usándola

No puedo decirte el número de fantasías que he leído donde el lado malo usa terribles magias que son descritas con horribles detalles, los intestinos desparramándose, las personas siendo rostizadas vivas, los gritos de las personas buenas que mueren, mientras que de alguna manera cuando los buenos usan una magia igualmente de poderosa y destructiva, no hay gritos ni nada más allá de un ligero olor a carne asada. Algunas veces la magia que emplean los buenos se usa para «limpiar» el lugar donde están las fuerzas del mal, sin ninguna referencia al hecho de que los chicos buenos acaban de destruir una multitud de seres vivos. Si esos seres vivos fueran buenos, créeme, el autor se hubiera referido a ello como terrible.

No hagas esto. Las personas quemadas no huelen bien, no importa a quien guarden obediencia. Las magias poderosas y destructivas pueden inspirar temor, pero no deberían ser solo atemorizantes en las manos de los «buenos» y horríficas en las manos de los «malos».

7) Mantén un ojo sobre el realismo de las limitaciones de tu magia

Una de las cosas agradable sobre los sistemas mágicos en los libros de Harry Potter, aunque a veces parece demasiado simple, es cuan fácil sería destruir la magia al igual que usarla. Toma la varita de un mago o rómpela y quedaría casi indefenso, a menos que sea una de las pocas personas que son poderosas y especializadas (como los animagos).

De igual manera, si tienes un sistema de magia que depende de sutiles gestos con las manos y palabras arcanas, tapar la boca de un mago y atarlo (puedes romper sus manos), sería una manera muy sencilla de sacarlos del juego.

Aunque eso parece no ocurrírsele a los villanos a que se enfrentan estos magos. Estos solo se sientan y se quedan boquiabiertos mientras los magos devastan sus filas.

Línea final: Tus magos nunca deberían ser todopoderosos, y nunca deberían descubrir milagrosamente una manera de salir de cada situación donde son débiles. Incluso si tu magia depende de algo exterior al mago, como gestos arcanos o una fuente de poder en alguna parte del mundo, más que de lo que hay en su interior, eso no debería ser una excusa para tenerlo por ahí lanzando montañas sobre quien se le oponga. Por ejemplo, ¿cuáles son las limitaciones físicas de su fuente de poder? ¿No sería un mago más poderoso mientras más cerca esté a ella, y más débil cuando se aleje? Uno esperaría que fuera así, pero esto no parece afectar realmente a la mayoría de los usuarios mágicos (o encuentran modos de burlar esto, como en el mundo de Mercedes Lackey, en el que la magia proviene de nodos de poder, y las personas que han agotado uno simplemente van hacia el siguiente más fresco).

La magia siempre debería venir con alguna debilidad, lo mismo si es una complicada teoría arcana, o algo tan simple como la vieja prohibición del hierro frío y la sal para mantener dañar la magia de las hadas.

Sí, definitivamente tendré más mañana.

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