Autor: Limyaael
Traductor: José A. Cantallops Vázquez
De nuevo, personal. Porque me gustan que cuenten historias y no son historias cuando el autor dice, “¡Mira lo bien que escribe!” esta lista está centrada en lograr claridad, la cual, pienso es algo que muchos autores novatos de fantasía necesitan mucho.
1) Pregúntate a ti mismo y a otros, sí el lector puede realmente ver que está sucediendo.
Algunas oraciones lucen bien, hasta que comienzas a preguntarte a ti mismo que significan. Uno de mis ejemplos favoritos es, sin sorpresas, Robert Jordan, citado en esta reseña por Dork Cynic:
“La racha de viento aplastó la capa de Rand al´Thor a su espalda, haciendola latiguear sobre sus piernas color tierra, para entonces fluir tras el.”
Aparentemente, el viento está soplando en dos direcciones diferentes simultáneamente. ¿Lo está? ¿Jordan quiso decir que primero sopló en una dirección y entonces en otr? ¿Quién puede decirlo?
Tal oración luce bien en la superficie y, toda la audiencia puede, posiblemente, ser capaz de imaginarlo. Pero “puede, posiblemente,” no es suficientemente bueno, especialmente en peleas y otras escenas de acción dónde la descripción es importante a la hora de convencer a un lector que la vida de un personaje está en peligro mortal. Muestra estás secciones de tu prosa a tus lectores. Estudia la manera en que el viento está soplando. Intenta leer esto como sí fueras un extraños. ¿Qué detalles están establecidos en el papel como grumos confusos y, que detalles están todavía en tu cabeza y necesitan ser transferidos a la página?
2) Mantén el lenguaje tan simple como sea posible.
Esto no significa la ausencia de detalles. Significa no usar dos palabras dónde solamente habría una, no usar varios y grandes párrafos de exposición (una ofensa peor que la descripción) cuando unas pocas oraciones conseguirían expresar lo que quería y, no divagar con digresiones cuanto tu lector lo que quieres es que vayas al grano.
Miremos este pasaje:
“La princesa Karyn siempre había disfrutado el final del profundo y verde jardín, dónde los árboles se encontraban con los muros, dónde las sombras eran más profundas y acogedores, dónde la esencia de la fruta pendía fuertemente del aire de verano. Le gustaba caminar allí y pensar acerca de lo que podría haber sí se hubiera casado con el Príncipe Falstein. Después de todo, no había ley que dijera que no se podían casar, ¿existía? Nada más que la inmutable ley de su propio corazón. La princesa Karyn siempre había soñado que podría haber pasado sí no hubiera seguido esa inmutable ley y, algunas veces los sueños eran más placenteros que la realidad. Pero otras veces regresaba para pensar en la realidad y, miraba a su alrededor con una sonrisa satisfecha, feliz de no haberse casado con el Príncipe Falstein.”
No hay nada particularmente mal con esto, excepto que está lleno de loas. Repite la misma cosa una y otra vez, de maneras ligeramente diferentes (algunas veces usando el mismo lenguaje). Esto está mejor:
“La Princesa Karyn siempre había disfrutado pasear cerca del muro del jardín, bajo las ramas de los árboles, en la compañía de las sombras y la pesada esencia de las frutas de verano. Algunas veces se encontraba el lugar guiando sus pensamientos hacía el Príncipe Falstein. ¿Hubiera sido más feliz sí se hubiera casado con él que ahora? Pero la luz del sol, las sombras y la esencia de las frutas de verano nunca le daban una respuesta, guiándola de vuelta a su principesca realidad.”
Pienso que esto es superior porque:
- a) elimina las cosas que no tienen mucho sentido, como “jardín profundo y verde” ¿Cuán profundo es el jardín?
- b) combina la descripción con lo que le gusta hacer a la Princesa Karyn allí, eliminando espacio desperdiciado.
- c) incluye el doble de detalles físicos, al final y al comienzo; el primer pasaje los omite completamente.
- d) enfatiza en la inseguridad de la Princesa sobre que hubiera sido sí se hubiera casado en contraste con su realidad, sin repetirse una y otra vez y, sin ser vago, cómo sucede con las cinco oraciones del primer pasaje.
Escribir claramente no es siempre solamente eliminar el exceso de verborrea, sino también la repetición y exceso de contenido.
3) Usa palabras afiladas.
Sí quieres decir cuchillo, di cuchillo. No digas “esa cosa.” Sí te refieres al asesinato, di asesinato. No digas “evento.” Sé que esto parece contradecir el mal ejemplo que di arriba, dónde el autor divaga y divaga, agregando un exceso de detalles, pero lo malo con un montón de descripciones de fantasía que la descripción, desafiando al sentido común, todavía se mantiene vaga. El autor escribe largos monólogos acerca de “cosas diferentes sí se hubiera casa con el príncipe,” en vez de decir que hubiera sido diferente. El autor nota la esencia, los colores y tamaño de los árboles pésimamente descritos, cuando “robles” hubiera sido una imagen clara.
Sí no te sientes capaz de usar robles en vez de árboles porque no sabes mucho acerca de los robles, por el amor de los cielos ve e investígalos. No hubiera sabido que los robles florecían antes de que salieran sus hojas, sí no lo hubiera buscado. El autor debería saber las palabras afiladas para así poder usarlas. Entonces podrían detallar y compactar al mismo tiempo.
4) No dejes que los personajes usen metáforas dónde la audiencia podrían confundirse con ellas.
Sí tu personaje habla vagamente sobre una manzana picada a la mitad y, se supone que sea una metáfora para su corazón roto, diría ¿Ehh? (Esto sucede solamente porque no puedo adentrarme en el libro y no puedo entrar en el libro y golpear al personaje hasta matarlo con una palanca). Similarmente, el personaje hablando por tres párrafos acerca de como la manzana rota representa su corazón partido me hace soñar tristemente con ir dentro del libro usar un gancho garfio con él.
No te asombres con tu propia poesía. Las metáforas pueden ser herramientas efectivas, pero solamente cuando están sirviendo al propósito de la historia, no porque te da la gana. (La poesía es dónde las metáforas pueden brillar por propio derecho; ponlas allí). Cualquier cosa que requiera que el lector de un paso para cruzar un abismo intuitivo o golpear la cabeza del lector con el, apesta. Mantente dentro del contexto de una metáfora que pueda ser explicada en no más de un párrafo y, especialmente uno que es inusual o que tengo un tono irónico. La manzana rota para el corazón roto es un ejemplo muy malo, pero al menos no es el anillo representando el eterno ciclo de su amor. Odio esa.
5) Tampoco confíes en los clichés de le fantasía para hacer tu punto.
He leído demasiadas escenas ubicadas en tabernas, en campamentos militares, autopistas y otra típica situación de fantasía dónde el autor apenas se molesta en describir nada. Hay que confiar en la experiencia del lector de fantasía con sus docenas o cientos de escenas similares para llevarles una descripción. Muy divertido, esos detalles que usan para agregar algo a menudo son los más estereotípicos, como la moza de taberna con el escote que se le sale del vestido y el gordo tabernero con sus pequeños ojos de puerco. Esas cosas no me hacen ver a la Sirena Nadadora; me hacen ver la Taberna Genérica 2,300,456.
Cierra los ojos antes de comenzar a escribir tal escena. Ves la taberna, la autopista y el campamento militar en tu mente. ¿Ahora pregúntate a ti mismo que los hace únicos? Esta es el mejor detalle a usar, conjunto de detalles. El lector todavía puede agregarle la moza de taberna, el polvo y las tiendas en filas ordenadas. Pero ahora sabrán que la carne rostizada sobre el fuego huele fatal para tus personajes, que las curvas de la carretera pasan a través de ese pequeño grupo de árboles y, que el viento está soplando del norte, golpeando el estandarte encima de la tienda del líder.
6) Siempre asegúrate de que tu grupo de detalles no se contradiga con otro grupo de detalles.
Esto está relacionado con los problemas de las auto-contradicciones en todos los niveles de la escritura, por supuesto, pero en la fantasía, con su autor soportando la responsabilidad de crear un mundo alternativo, es especialmente importante en el nivel del detalle. Digamos que un autor gasta un montón de tiempo convenciéndome del sol de veranos, el polvo, las moscas zumbantes alrededor de los cuerpos abiertos, las cabezas colgadas en los porches. Entonces el héroe entra a la posada del pueblo, hay un fuego ardiendo en su chimenea, el cuál el autor procederá a describir en localización, tamaño, color y calor mientras miro con horror el libro.
¿Fuego en un verano tan caluroso? Estas personas no tienen aire acondicionado. Probablemente deberían dejar a un lado el guiso y la comida caliente para hacerse comidas frías con pan, queso y carne seca mientras dure el calor del verano.
Mantén esto en mente. Nada de amorosas descripciones de las ropas de seda de la princesa cuando ya, amorosamente, la has descrito caminando bajo una tormenta. Nada de descripciones amorosas del mar desde el punto de vista de un personaje que está sufriendo el mal del mar en ese momento. En general, los detalles que vienen primero deberían atarte, a menos que tengas una razón argumental realmente convincente para incluir al segundo gripo. Alterar los primeros detalles constantemente para acordar con los segundos es una señal de escritura perezosa, no respetando lo que se ha hecho antes y casi siempre termina con posibilidades de guiarte a otros problemas. Puede que realmente necesites esa tormenta en unas pocas páginas, mientras no importe sí la princesa está vistiendo seda o ropas sensiblemente más gruesas.
No estoy muy seguro de dónde salió el post. ¿Qué tan vago es?




