Autor: Limyaael
Traductor: José A. Cantallops Vázquez
Algo un poco diferente hoy.
Por supuesto, una gran parte de la mala fantasía es que los autores no tienen consecuencias para sus héroes y todo el mundo casi siempre se libra de ella no solamente sin un rasguño, sino felizmente casados y revividos al final de la historia. Pero asumiendo que intentes poner las consecuencias en la historia, ¿cuán lejos deberías llevarlas?
1) Aprende a juzgar la “línea sádica.”
Este es mi término muy informal para el punto en el cuál la tortura, ya sea literal, mental o emocional, se vuelve tan prevaleciente en tu historia que el lector se va disgustado, asqueado e incapaz de leer más. Es diferente para casi todos los autores y todo lector. He tenido personas que me dijeron que no pudieron terminar libros que yo hice sin problemas, mientras he dejado libros (por poco tiempo o permanentemente) que otros adoran. Pienso que en mi caso en particular, la línea sádica, depende de cuanta autoflagelación se infrinja el personaje principal. Tengo una tolerancia muy baja con eso, mientras tengo una gran tolerancia con las descripciones de torturas físicas, sangre y gore. Pero, definitivamente no será la misma que la tuya.
De nuevo, aquí es dónde es una buena idea hacer circular una historia entre varias personas y no solo tus mejores amigos. Pueden ser demasiado reticentes a contarte que has cruzado la línea sádica, o puede que estas personas tengan una inusual tolerancia hacía lo que sea que estés haciendo. Obteniendo un rango de opiniones, en particular sobre las escenas controversiales puede ayudar. Y, por supuesto, mientras más consecuencias aterrizadas en escenas escribas, mejor te volverás juzgando cuando has escrito una escena aceptable y dónde has exagerado.
2) No ataques automáticamente a los personajes por su punto más débil.
Algunas veces me he encontrado extremadamente desconcertada, por qué los villanos saben que al héroe le asusta la oscuridad, o como consiguieron la información de que la mejor manera de torturarlo es con palabras. Parece como sí incluso los torturadores más habilidosos deberían investigar un poco antes de encontrar el tormento perfecto para su última víctima.
Muchas personas intentan ocultar que les da miedo, y no confiesan por ahí su mayor miedo a personas que no tienen razón para confiar. Sí un viejo amigo traiciona al personaje con el enemigo, entonces es razonable que el villano lo sepa, y agregaría angustia al héroe saber que su amigo lo traicionó (aunque es posible abusar de esto; sigue leyendo). Pero sí el héroe ha escondido con éxito cuanto le teme a la oscuridad, posiblemente obligándose a enfrentarla, los torturadores no deberían saber simplemente dejándolo en una celda oscura. Por favor, nada de lectura de mentes por el amor de hacer sufrir a tu héroe.
3) No todas las personas en el mundo deberían estar divididas entre bastardos traidores y personas absolutamente confiables.
No puedo decirte cuantos libros de fantasía he leído dónde el personaje principal fue traicionado una vez, por un amigo, por una esposa o un familiar, y ha jurado nunca confiar de nuevo en nadie, excepto, por supuesto, del vivaz interés amoroso/amigo que el autor acaba de poner. El vivaz interés amoroso/amigo nunca traicionará al héroe, por supuesto, no importa la motivación, a menos que el autor quiera un medio para hacer sufrir al héroe y hacerlo sufrir otra traición y más angustia.
Todas estas son reacciones altamente melodramáticas. La mayoría de las personas normales estarían heridas por semejante traición y, probablemente sean precavidos antes de comenzar otra amistad o relación romántica, pero todavía debo encontrar alguien en la vida real que haya jurado no tener amistades ni amor por culpa de las acciones de un simple idiota. Tener alguien que traicione toda confianza y alguien que no, son ambas, reacciones poco realistas.
Mucho mejor es poner a los personajes en situaciones altamente comprometidas. Digamos que el héroe le ha contado a un amigo un secreto que quiere mantener así, pero este secreto podría convertirse en un prejuicio para el (que va a luchar contra el Señor Oscuro solo, cuando la profecía de Evendra dice claramente que debe tener al menos un amigo con el). El amigo tiene una dura decisión: mantener el secreto estúpidamente, decirle a alguien más y arriesgarse a la ira del héroe, o, ¿ir con él y completar la profecía de Evendra? O quizás se le ofrece la oportunidad de convertirse en un traidor y, no la acepta, solamente para encontrar que el héroe no es el brillante parago que siempre pensó era. Estos y ejemplos comparables, son mucho más interesantes que personas que traicionarán cualquier cosa y a cualquiera a su alrededor, o mantener todo en secreto, sin ninguna razón.
4) También asegúrate de que tus héroes sufren consecuencias menores.
He leído libros dónde los héroes fueron torturados, esclavizados, violados y sobreviven para contar el cuento. Aunque pienso, a través de todo el libro nunca fueron:
- Bruscos
- Se equivocaron
- Tuvieron rencores
- Fueron arrogantes
- Hipócritas
- Se creen demasiado.
Hay algo mal con esta imagen: El héroe es traicionado por su mejor amigo, encadenado y azotado. En ese estado, cuando es apenas capaz de caminar, es rescatado por su esposa. Y en ese estado, cuando debería estar semiinconsciente en el mejor de los casos, de alguna manera escoge la mejor ruta para salir del castillo, incluso aunque estuvo inconsciente todo el tiempo cuando lo encerraron.
Sí puedes soportar el pensamiento de que tu héroe este medio muerto por sus heridas, pero no el de que sea capaz de cometer un error que podría ver otra persona, es tiempo de admitir que tienes un problema y registrarte en Consecuencias Anónimas. Regístrate más rápido todavía sí el héroe comete un error, pero todos los personajes, incluyendo los irritantes y cínicos, le perdonan sin dudarlo.
5) No gastes los estereotípicos instrumentos de tortura.
O: los villanos también deberían tener imaginación.
La mayoría de las torturas de fantasía caerán en la categoría del látigo o las golpizas, con imaginación, agregándole cuchillas cortantes, sacarle los ojos o la lengua, o algún instrumento medieval como el potro o la Doncella de Hierro (incluso sí su sociedad no está basada en la medieval). Todo esto en un mundo dónde hay magia.
¿Por qué no usar la magia para torturar? Eso podría convencer a los lectores de que tu héroe está en verdadero peligro, algo que a menudo no consiguen las herramientas estereotípicas. He leído solo un libro de fantasía hasta la fecha dónde el personaje principal, como rival de uno menor, saca sus ojos con una barra de hierro al rojo vivo (Corwin, en Nueve Príncipes de Ámbar), y gracias a sus poderes, realmente no importa al final. Magia que golpea mediante sueños o a través de los muros de una celda, funciona cuando no hay torturadores, introduciría un nuevo elemento. No tiene que dejar marcas particularmente desagradables sí no quieres.[1] Pero su ausencia en la inquisición y los sistemas de justicia me desconcierta grandemente.
Aquí tienes otra recomendación, estudia las técnicas históricas de tortura. Fueron muchas, más variadas y desagradables que las comunes que usan los autores de fantasía.
6) No aceleres el proceso de recuperación.
A menudo, los héroes de fantasía son rescatados de sus enemigos, no siempre de la tortura, aunque pueden también ser rescatados de la esclavitud o la simple cautiverio, solamente para salir completamente ilesos, o con algo de angustia que quiera mostrar el autor, pesadillas. El personaje despierta de las pesadillas gritando, pero nunca tiene problemas para caminar, nunca se sobresalta de las personas a su alrededor, nunca tiene flashbacks a su cautiverio, nunca muestra miedo de ser atado o encerrado en espacio pequeños.
No hagas esto. Sí tienes una heroína que ha tenido una experiencia asoladora, entonces deja que la experiencia asoladora deje sus marcas, por el amor de Eru. Puedes estudiar casos de Estrés Postraumático para tener una idea sí realmente quieres saber algunas de las consecuencias de un trauma. También puedes intentar razonar que puede salir de lo que le ha sucedido a tu personaje en particular (como un miedo al fuego sí tu héroe fue torturado con el). Pero no lo dejes sin marcas.
Esto es especialmente importante cuando tienes a un personaje sufriendo como resultado de algo que hizo para salvar el mundo. Sí ha perdido un ojo cuando la espada del villa lo golpeo y un brazo fue quemado cuando puso su brazo para detener una puerta caliente y no se cerrara, entonces no le restes importancia. No hagas que siga tan bien como siempre. Y no le des un nuevo ojo o brazo usando la magia. Hace que su sacrificio parezca barato, y ni siquiera un sacrificio.
Para ejemplos de libros que torturan a sus héroes y tienen buenas consecuencias, lee a Kay, Canción de hielo y fuego de Martin, La maldición de Chalion de Lois McMaster Bujold y la trilogía Rai-kirah (una de las pocas series de fantasía que esta cerca de cruzar mi línea personal de sadismo, ya que la tortura es detalladamente descrita y le sucede al héroe, quién cuenta la historia en primera persona. Pero al menos no lloriquea por ello).
Me irrita cuando los héroes simplemente se van marchando alegremente como si nada hubiera pasado.
[1] En el octavo libro de Malaz, Toll Hound, hay unos métodos de tortura bastante buenos, que operan bajo el principio de que el aislamiento y el hambre pueden hacer pedazos la resistencia y cordura del más duro. En la trilogía del ángel de la noche también hay una cámara muy buena de tortura.





