Autor: Limyaael
Traductor: José A. Cantallops Vázquez
¿Por qué? Pues porque no.
Superstición aleatoria del día: Se creía que los gatos que se acostaban encima de los bebes les chupaban todo el aliento. Una de las muchas, muchas razones por las que los gatos fueron matados y quemados vivos durante la Edad Media.
La mayoría de las fantasías tienen política, incluso sí no son el foco de la historia. (Las historias que las tienen como centro son a menudo una subespecie más pura de la fantasía política, como el misterio o la guerra, ya que generalmente la política involucra a la guerra y las intrigas). Pero es posible que un pequeño error desenvuelva una subtrama completa, o incluso, en ocasiones el libro completo. Y esos errores vienen la mayoría de las veces de comportamientos poco realistas, ya sea de acuerdo al sentido común o a las leyes de ese mundo de fantasía.
1) No dejes que “el héroe debe lucir genial” tome precedencia por encima de “debemos placar al enemigo.”
La mayoría de los héroes de fantasía tienen algunos genes de sabelotodos. Los autores a veces muestran esto haciendo que hagan bromas ingeniosas, superen en inteligencia a sus enemigos (aunque a veces esos planes son tan transparentes que hacen a sus enemigos idiotas), y decir cosas escandalosas a gente importante.
El problema surge con ellos siempre librándose sin daño de decir cosas escandalosas a gente importante.
La mayoría de las situaciones políticas son demasiado delicadas para que un héroe de fantasía típico sirva como embajador, a menos que un monarca u otro gobernador realmente quiera comenzar una guerra. ¿Puedes imaginarte a tu típico héroe de fantasía soltando uno de esos insultos que el autor quiere tanto poner en su boca a un enemigo de la reina? Habría un momento de silencio por el shock, por supuesto, pero cualquier autor con un poco de sentido común vería que eso no debería ser la única consecuencia. El héroe podría fácilmente causar que el enemigo de la reina declare la guerra en el acto, sí se siente lo suficientemente insultado.
Las personas que están acostumbradas a ser tratadas de una mejor manera, presumidas o no, simplemente no deberían quedarse con la boca abierta y asentir en dirección al héroe cuando dice semejante estupidez genialidad.
2) No uses siempre la metáfora del ajedrez.
Sí, quizás esto es un punto menor, pero está dondequiera, la comparación de la política en la fantasía con un juego de ajedrez, y por todos los dioses que han existido, es molesto. La mayoría de las veces, la similitud es muy débil, especialmente cuando los autores han telegrafíado cada movimiento de sus héroes o villanos, y no hay nada genuinamente sorprendente. La comparación de los héroes con peones o reinas es algo nauseabunda, así como está muy trillado el escenario dónde “el peón se convierte en una pieza importante.”
Sí un rey o señor está realmente a alguien más como una reina, entonces eso significa que él o ello no está dispuesto a estar en la línea frontal, la manera en que las reinas son raramente amenazadas hasta el final del juego de ajedrez. Y sí el monarca realmente no tiene mucho uso para el héroe y, todavía, intenta usarlo como un peón, ¿le diría eso a la cara al héroe? Difícilmente. Le diría algo que satisfaga al héroe y esperanzadamente asegure su lealtad, no hacerlo enojar y hacer que haga algo drástico por el amor de una metáfora inteligente.
3) Has que tus líderes políticos sean o verdaderos líderes políticos, estén bajo el control de alguien más o estén muertos.
En un mundo con todos los peligros de nuestro propio periodo medieval, agrégale o quítale el poder de varias naciones y la iglesia, más magia, más maldad supernatural encarnado en un Señor Oscuro, no hay lugar para líderes políticos irresponsables. Los reyes que no hacen nada todo el año excepto cazar y comer en platos dorados no deberían existir en tu mundo de fantasía. Sí lo hacen, es probable que alguien se haya desplazado para llenar el vacío, ya sea un consejero, un grupo parecido a un consejo o parlamento, o los nobles. Alguien más siempre estará listo para vestir y soportar el poder político, sí la persona que lo tiene solo está interesada en la caza con trampas.
Al mismo tiempo, no siempre muestres como villanos a aquellos ansiosos por vestir y soportar el poder. Un país con un rey bufón muy bien necesitaría personas como estas sí hay que tomar cualquier decisión. La reina hacia la que los nobles se giran en su desesperación podría hacer un mejor gobernante que su esposo, sí solamente quiere. Alguien más podría haberse cansado lo suficiente como para quitar al rey del trono; esto sucede en la saga de Canción de Hielo y Fuego de Martin. ¿Es eso una cosa malvada? Pienso que es siempre mostrado de esa manera en la fantasía porque la mayoría de los tronos de fantasía tienen poca relación con las tierras a su alrededor. Allí, está bien que los reyes tengan gavilanes, no tener más nada que hacer y alguien es malvado cuando decide realmente hacer cosas.
Por supuesto, eso no significa que el usurpador siempre debería tener los motivos correctos. La mayoría de las situaciones políticas fantásticas podría ser considerablemente más grises de lo que son.
4) Incluso las partes más “aburridas” de la política pueden dar buenas historias.
Esto puede incluir construir carreteras, imponer impuestos o tarifas, socorrer a campesinos con campos inundados o cosechas dañadas, construir ciudades, catedrales o cualquier otro gran proyecto, moderar consejos, etcétera. Sin nada más, la mayoría de estos pueden proveer buenas motivos para la guerra. Es increíble cuantas guerras fueron causadas en la Tierra por desacuerdos comerciales o respecto a las tarifas. La Revolución Americana comenzó en gran medida como una propuesta en contra de los impuestos.[1] Otras veces, los nobles pueden molestarse con el monarca que está tomando demasiado dinero para sus proyectos favoritos como iglesias para las que no ven ningún uso, o quitándole a los mejores trabajadores de ese campo para participar en los proyectos. También, una decisión hecha para aumentar el comercio puede tener enormes consecuencias. El movimiento de aislamiento en Inglaterra, el cuál encerró los campos, haciendo que miles de campesinos se quedaran sin trabajo y migraran hacia las ciudades, especialmente a Londres y comenzara la urbanización moderna y sus problemas. Algo como esto deberían tener bases en ambos, el sentido común y ser una razón no trillada para el conflicto.
También puede funcionar sí tu héroe es el monarca acosado. Sí está aplastado bajo el peso de trabajo como este, tu lector podría ser más simpático a su deseo de salir y cazar todo el día. Y la princesa o príncipe que escapa porque no quieren el peso de todo esto sería mucho más creíble que uno que escapa porque no le gustan los trajes de gala o la noción de que se espere que se case con alguien por cualquier razón que no sea el amor.
5) Decide cuáles son las costumbres diplomáticas en tu mundo.
Quizás en tu mundo no hay tal cosa como inmunidad diplomática, y un monarca puede golpear a un embajador sin comenzar una guerra. En ese caso, podría no tener sentido para los diplomáticos ser personas inofensivas primariamente entrenadas para luchar con palabras (aunque todavía tendría sentido no enviar alguien de temperamento tan fiero como tu típico héroe de fantasía). Quizás al espadachín o mago más fuertes, podría ir alguien que ha viajado al extranjero para aprender en guerras foráneas o aprender su magia. Debe ser capaz de defenderse a sí mismo y tener una buena posibilidad de regresar a casa con vida.
Sí vas a usar la inmunidad diplomática, los diplomáticos de hablar suave en las presentaciones formales ante las cortes del enemigo, etcétera, hazlos serios y creíbles intentos a la hora de presentarlos. Muchos monarcas de fantasía cometen lo que serían serios errores incluso en un mundo gobernado por las mismas leyes que el nuestro. El héroe de fantasía de temperamento fiero como embajador es solo uno de ellos. También envían diplomáticos que no saben nada de la situación, violan la inmunidad diplomática, se burlan y ríen de la idea de evitar la guerra, rompen tratados, a veces con la completa aprobación del autor. Esto parecer ser como sí los otros países ni siquiera deberían perder el tiempo enviando a alguien; solo deberían comenzar a almacenar armas.
6) Usa raras herramientas legales.
La magia es a menudo usada como un arma para la guerra y la intriga, o como una señal de una minoría que es perseguida en un reino de fantasía, pero es mucho menos usada como una herramienta para la diplomacia. Imagina un embajador que esté armado con la habilidad de saber cuándo alguien está mintiéndole, o incluso un mundo dónde todos tienen esta habilidad. Animaría el desarrollo de una política con doble sentido y le daría un ambiente natural para desarrollarse, lo cuál podría ser un cambio respecto a los mundos de fantasía dónde todos son aparentemente son fanfarrones, honestos y de buen corazón hasta que comienzan a hablarle a un diplomático.
El lenguaje también puede ser una buena herramienta de organización política. Es un poderoso vehículo de cultura e identidad, e incluso hoy hay algunas minorías lingüísticas en la Tierra que lo consideran un asunto importante. Los hablantes del vasco en España, quiénes quieren un liberarse de ese país tienen un grupo terrorista, el ETA, quiénes regularmente plantan bombas y secuestran hombres de negocios en un intento de animar al gobierno de Españas a darles libertad política. El gobierno británico casi ha erradicado a los galos, pero los hablantes del galo luchan en las escuelas y lo incluyen en los programas de enseñanza. Las diferencias de lenguaje entre los hablantes del Francés y el Inglés son un gran problema ahora mismo en Quebec. Está presente, pero justamente tan raro como una grieta en la mayoría de la fantasía. Allí, los desacuerdos son casi siempre debidos al Señor Oscuro o el miedo a la magia.
Solo algunas ideas con las que jugar.
[1] Sobre el té y el papel de timbre. Lo extraño es que fueron a la guerra por eso y desde entonces se pasaron al café.




