080 Introducción e interacción del personaje

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

hice uno de diálogo, de personajes secundarios, pero últimamente he estado leyendo demasiados libros que me irritan por pequeñas cosas que pienso que hay cosas que deben ser dichas.

Superstición/creencia aleatoria: Las personas que veían elfos en los bosques eran advertidos de que no aceptaran regalos de oro de ellos. Cualquier oro que dieran se convertiría en hojas secas por la mañana.

La primera parte de esto cubrirá la introducción.

1) No intentes introducir un grupo demasiado grande al mismo tiempo.

Algunos autores parecen sentir que esto no puede ser evitado, y así es como conseguimos largas listas de nombres y descripciones. Esto sería una cosa sí fuera hecho en favor del efecto, para dar una impresión de, digamos, nombres de nobles o el tipo de ropas que los personajes están vistiendo, pero demasiado a menudo estos personajes vuelven a aparecer de nuevo. Lord Leonardo puede no ser importante en la página 50, pero sí regresa en la página 200, el autor esperará que sepas quién es. Probablemente esperará que recuerdes que es el hermano de Lady Sissindra, y le gusta vestir ropas azules y etcétera. Demasiado a menudo, he tenido la desagradable experiencia de decir, “¿Hum?” cuando el autor suelta una pista como un yunque y entonces soy forzada a leer esa apresurada escena de introducción de nuevo para comprender de que está hablando.

Es mejor darle más importancia a los personajes significativos con más fanfarias que a los menos significativos, es mejor introducirlos de uno en uno o en pares cuando sea posible. De esa manera, resolverás dos problemas para tu lector: el estará en mejores condiciones de seguir la pista de los nombres y rostros, será capaz de saber quiénes serán importantes para la historia y quiénes puede con seguridad olvidar. Esto puede arruinar un poco el suspenso, especialmente sí el autor suelta yunques alrededor de cierto personaje marcándolo como un traidor o un espía, pero le ahorrará a tus lectores la impaciencia de regresar e intentar adivinar exactamente que está sucediendo.

2) Deja que la descripción introductoria depende de las circunstancia del encuentro.

Es increíble cuantos héroes de fantasía, mientras escapan de sus enemigos y van dentro de los brazos de un Extraño Servicial, todavía tendrán tiempo de mirar al Extraño Servicial y notar cada detalle de su color de ojos, tipo de pelo y ropas. Ahorra las descripciones para el momento en que el héroe tenga el tiempo libre para hablar de ellos, y cuando podría, plausiblemente preocuparse más acerca de eso que cualquier otra cosa. Mientras está escapando por su vida no es el momento para notar que su rescatador tiene los ojos violetas.

También, considera el tipo de lugar que el héroe y el nuevo personaje se conozcan. Sí está oscuro, exactamente, ¿cómo se supone que notó que tiene los ojos violetas? ¿O el pelo castaño? Sí está detrás de él, ¿cómo se supone que notará cada detalle de sus ropas? Sí está en una mazmorra, y el personaje es descrito como “hermoso,” tendré la urgencia de reírme. (Entonces tendré la urgencia de patear al ator). Sí están a la luz del día o del fuego y el personaje no ha estado viajando por el campo durante semanas, entonces el o ella podría convincentemente lucir muy bien. De otra manera, ¿Cómo se supone que el héroe sepa que el pelo de la heroína en ordinariamente de un insano rojo brillante, largo, lacio y suave? No luciría de esa manera cubierto con mugre y trenzado alrededor de su cabeza para facilitar el viaje.

3) No haga al nuevo personaje comprensible tras la primera impresión.

Sí es un caso de ese cansado viejo cliché acerca de que la apariencia es descriptiva o el caso del héroe canon Mary Sue/Marty Stu que nunca se equivoca, hay demasiados personajes en la fantasía que terminan encuadrados dentro de un estereotipo de personalidad. Esto es obvio desde el momento en que el personaje principal los mira a los ojos. No necesariamente tiene que tener un estereotipo de personalidad que corresponda con su apariencia; el personaje puede lucir afeminado y no ser gay. Pero sí el protagonista siente una “fuerza oculta” en ellos, no resultará que son débiles. Sí son animados, no resultará que tienen un pasado oscuro. Esto es Una Regla.

Esta es una Regla que necesita ser especialmente rota.

Considera. ¿Hay alguien que hayas conocido durante años y que nunca te ha sorprendido? ¿Realmente conoces todo acerca de ellos en el primer momento en que los vistes? ¿O piensas honestamente que eran una cosa y resultaron ser una cosa completamente opuesta?

La mayoría de las personas no son perfectamente perceptivas o perfectamente ciegas. Ten un balance entre ellos, para ambos, tu protagonista y el nuevo personaje, y sí están asociado para una buena parte del libro, lo que tendrá una inesperada profundidad para el desarrollo del personaje. Los mejores tipos de pasados oscuros, debilidades secretas y etcétera, son las únicas con las que el autor me sorprende, no las únicas dentro de una página dónde conoces el personaje.

Para una interacción:

4) Agrega pistas que no sean diálogo o adverbios.

Algunas veces, realmente no hay otra manera de poner algo más que “¡Dame la espada! Dijo furiosamente.” Pero la mayoría del tiempo, el adverbio y el diálogo son solamente atajos que toman los autores. Hay otras maneras, más vívidas, para mostrar las emociones de los personajes.

Estudia el lenguaje corporal. Nota la manera en que las personas actúan cuando están interesada en una conversación: se inclinan adelante, se le dilatan las pupilas, asienten en las partes apropiadas, ríen, se enfocan intensamente en la persona que cuenta la historia. O nota la manera en que las personas actúan cuando tratan de intimidar otras personas: el cuerpo se pone tenso, aprietan los puños, contacto visual directo y hostil, bajan su voz. No todos tendrás todas las señales, pero puedes mezclarlas y encajar las necesarias para crear a una “personalidad” para tu personaje.

No cada personaje debería tener que decir las cosas “furiosamente” o “directamente”, o bufar, gemir o balbucear en vez de hablar todo el tiempo. Muestra a tus lectores como se mueven, como escucha y como discuten.

5) Cambia sutilmente las interacciones del grupo cuando aparece un nuevo personaje.

Muchos autores son buenos haciendo esto en un estilo dramático, como mostrar a una pareja que se besa apartándose cuando alguien nuevo entra en el cuarto. Pero las dinámicas más sutiles son algo en lo que no piensan mucho. Dos personas hablándose la una a la otra como harían tres personas y dos grupos de tres hablando de la misma forma.

En la vida real, no es así. Algunas veces un grupo ralentizará la conversación y hará un lugar para la nueva persona en ella. Otras veces, la ignorarán. Podrían evitar ciertos temas ahora que la nueva persona ha llegado. Pueden adoptar ligeros cambios de personalidad; sí Lyona conoce a Dara como una persona dulce y amante de la diversión, pero Dara es más ordinaria y desagradable en frente de George, Dara probablemente adoptará una mezcla de las dos cuando Lyona entre a su conversación con Georg. Esto no siempre va a ser una decisión consciente. Muchos de nosotros tenemos personalidades distintas. Quiénes somos en el trabajo no es quiénes somos en casa, ni tampoco las mismas personas que somos en Internet. Intenta pensar sobre los tipos de personalidades que estas ansioso a adoptar, y cual adoptaremos completamente. Quizás Dara está un poco menos irritada por ser interrumpida por Lyona, y dirá cosas cerca de lo impropio o compartirá bromas privadas con George.

6) No conviertas a los personajes en hablantes y oyentes activos.

La única excepción a esto que puedo pensar es cuando los personajes tienen una relación maestro y sirviente, e incluso entonces, es improbable que el sirviente nunca pregunte cuestiones, o solamente pregunte las adecuadas. Cuando el protagonista saca su largo cuento agonizantemente de abuso sin preguntas, apuntes o pensamientos del personaje que le está hablando, me vuelvo sospechosa. El autor parece haber olvidado al otro personaje y sus acciones. Otras veces, la persona, incluso sí es un perfecto extraño, lo interrumpe solo con exclamaciones de horror, o pregunta cuestiones que está completa y totalmente fuera de personajes (como los bandidos captores quiénes repentinamente se vuelven simpatéticos cuando escuchan toda la infancia apestosa de su infancia). Esto glorifica el protagonista a expensas de otro personaje. Hazlo capaz de tener sus propios pensamientos, pregunte cosas estúpidas o equivocadas, o, maravilla de maravillas, no presta atención realmente. Esto es especialmente verdad sí él o ella no está acostumbrada a ser un oyente pasivo en una conversación. Dara no debería domar todos sus pensamientos y solo escuchar a Lyona sí es agresiva y está acostumbrada a ser escuchada.

 

Puede que más de esto mañana. Solo tengo que pensar más cosas que me molesten.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *