Autor: Limyaael
Traductor: José A. Cantallops Vázquez
Probablemente más corto que otros. Los consejos que tengo para esto pueden ser condensados en unos pocos y simples puntos.
1) Comienza con diálogo, acción, movimiento. Este es mi consejo para todos los libros de fantasía, demonios, para cualquier historia, pero es especialmente importante con los libros intermedios. Incluso sí el autor usualmente comienza con una excitante escena de batalla o los personajes entrenándose, existe la tentación de en un libro intermedio mirar hacia atrás y tener a un personaje meditando sobre la última batalla y cada movimiento que el villano ha hecho y entonces mirar a los ojos muertos de su mejor amigo. La idea es que uno tiene que resumir el libro por el amor de cualquier lector que se adentre en un libro de mitad de la saga.
Pienso que esto es menos un problema de lo que muchas personas creen. Fuera de que la mayoría de los lectores les importa asegurarse de no comenzar en el medio de una saga, los lectores de fantasía usualmente recordarán las hazañas necesarias para saltar de libro en libro. Ciertamente puedes recordarles que sucedió, pero no tienes que volver a resumirlo todo de nuevo.
2) Teje un resumen de los libros anteriores entre los nuevos eventos.
Incluso cuándo un libro tiene unas pocas páginas de acción y diálogo, o incluso, me quedo sin aire, un capítulo completo antes de adentrarte en el resumen, las reminiscencias tienden a ser dadas en grandes pasos. Las páginas y párrafos pasan sin que el personaje haga nada más que fumar su pipa y pensar sobre la última batalla.
Mal. Narrativa lenta. Aburrido.
Los libros intermedios necesitan ser libros intermedios, no solo receptáculos de eventos pasados o futuros. (Sí los haces esos receptáculos, los estás tratando de nuevo como hijos bastardos). Sí, absolutamente, necesitas que los personajes deben recordar eventos específicos por cualquier razón, ten esas memorias tejidas dentro de nuevos eventos. Así que el Ojos Dorados que son más oscuros de lo que piensas, baja corriendo la colina en una escaramuza en contra de los soldados del Señor de la Luz y piensa sobre las semejanzas que tiene con la batalla que luchó en contra del Señor de la Luz al final del libro anterior. Entonces los enfrenta y ve un hombre que se le parece por un momento ser el teniente renacido del Señor de la Luz, incluso aunque sabe que mató al teniente. Entonces mata al hombre y se da cuenta de que está vistiendo la armadura supermágica que el Señor de la Luz estará alardeando en el siguiente libro.
Hacer esto es mucho, mucho mejor que tener al Ojos Dorados que son más oscuros de lo que piensas, explorando desde la distancia mientras revive la batalla en perfecto detalle en su mente.
3) Reduce tu dependencia sobre las repeticiones exactas.
Una frase que crea una impresión sobre un personaje y se convierte en un mantra puede ser repetida, una y otra vez sin hacerme tener una convulsión (a menos que sea una frase extraordinariamente estúpida). Reproducir cada matiz de la conversación entre el personaje y el villano, comenzar el segundo libro con la última escena del primero, es algo perezoso y usualmente gratuito. En primer lugar, los personajes no tienen memorias tan buenas. Segundo, da la impresión de que no ha pasado tiempo entre el final del primer libro y el comienzo del siguiente y eso es muy raro en la fantasía. Los días pueden pasar, meses, incluso años en el caso de las épicas.
No le recuerdes a tus lectores mientras les cuentas una historia que estás en medio de una historia. Esta es también otra razón para evitar la voz omnisciente al comienzo de un libro. ¿Cómo puede un personaje saber que te lo está resumiendo? (Es incluso peor en esos casos dónde el autor incluye cosas que los personajes no podrían posiblemente saber, sin ninguna razón).
4) Reduce tu dependencia de los sueños.
Una manera común de escurrir resúmenes está en tener al personaje soñando o teniendo pesadillas sobre la mala experiencia que ha tenido con el villano en el último libro.
¿Cuántos sueños vívidamente detallados que pueden recordar cada matiz de una conversación previa y cada exacta emoción que has tenido?
No hay razón para fragmentar la realidad de un mundo de fantasía con este tipo de sueños. Los sueños proféticos son un poco diferentes, ya que los autores los usan un poco menos y tienen el ingenio de hacerlos más oscuros cuando lo hacen. Pienso que una gran dependencia de los sueños proféticos puede ser igual de peligroso, pero su función narrativa es diferente y encaja más suavemente que el pequeño y feliz sueño de resumen.
5) Sí te estas saltando años, no cubras cada detalle de esos años, solo los importantes.
Sí tu segundo libro de fantasía comienza después de diez años, en improbable que los personajes todavía reaccionen exclusivamente a lo que les sucedió en el primer libro. En la otra mano, sí quieres continuar la historia, tendrás que mostrar como están conectados.
El truco está en decidir que detalles son importantes e incluirlos, solamente esos. Algunos autores, por supuesto, una definición torcida de lo que es importante, lo que nos guía a presentar detalles íntimos de la sanación mágica hecha a un personaje durante esos años e ignorar completamente ese pequeño detalle del matrimonio y el hijo. Pero la mayoría del tiempo, los autores serán capaces de filtrar los detalles importantes. Lo que los detiene de presentar solo estos es la convención de que la audiencia querrá saber todo sobre el personaje.
En esto, confía en mi. Es improbable que alguien más ame el personaje tanto como tu, o quiera saber cada pegajoso detalle íntimo. Resumir cada pegajoso detalle íntimo es abusar de nuevo del pobre libro intermedio.
6) No uses el conveniente agujero “nada sucedió” sí saltas en el tiempo.
Hay sagas de fantasía allá fuera dónde el primer libro termina con un clímax o algo parecido, el siguiente es unos años después y aparentemente el villano y el héroe han estado sentados sus jodidas manos por todos estos años. El autor quería años de por medio. No quería pensar en las consecuencias lógicas de una guerra de varios años.´
Por supuesto, la narrativa tiene sus propias reglas, para una cosa, puedes mostrar los eventos uno tras otro, cuando realmente ocurre simultáneamente o incluso en orden inverso, pero en algún punto el sentido común tiene que intervenir. Sí terminas el primer libro con una guerra a punto de comenzar, alguien a punto de matar a alguien más, dos personajes teniendo una gritada y tensa confrontación, maravillas a tus lectores y tu historia detalla las consecuencias de ese sucedo. No te lo saltes y los dejes en el fango y, no asumas que los personajes los personajes decidieron irse y quedarse enfadados en vez de luchar después de ese tipo de cosa.
Pobres libros intermedios. Abrazémoslos.




