Diatribas de Limyaael

Limyaael 054 Planificando una novela de fantasía

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Increíble. Tuve mi primera clase de literatura ambientalista hoy y pienso que me va a gustar.

En algún grado, por supuesto, las novelas de fantasía son como las otras novelas, tienen que tener un comienzo, un medio y un final, un incremento de la acción, un climax y un desenlace, sí las miramos de esta forma. Pero hay algunos problemas específicos de la planificación que pienso se aplican a las novelas de fantasía exclusivamente.

1) Trata de hacer el comienzo movido.

El mítico prólogo, la lección de historia, el protagonista sentado en la cima de una colina mirando el campo mientras la voz del narrador nos ahoga con cuan precioso luce, todo esto son comienzos típicos de una novela de fantasía y, todos ellos comparten un problema común. Son usualmente muy lentos e inundan a lector con un montón de información o bloques de descripción antes de ninguna acción, diálogo o incluso aparezca algo de acción.

Pienso que los comienzos dinámicos son una buena manera de describir historias interminables o infinitos campos para hacer que el lector se interese en tu novela de fantasía y probablemente sea mejor. El lector que se está preparando para avanzar con dificultad a través de lo que es básicamente una introducción y nada más se siente repentinamente, digamos, rodeado por personajes que están planeando un ataque a medianoche. Conoce personas, se da cuenta de la forma en que hablan y que tipo de armas y magia son posibles en este mundo, una información que adquirirá mayormente a nivel inconsciente, en el estilo de los nombres de los personajes y los recuerdos que los puntos de vista de los personajes podrían sacar a relucir. La introducción al mundo de fantasía es necesaria, pero intenta tener una introducción que sirva a la historia también.

2) Controla cuidadosamente la anticipación.

Por supuesto que el amenazante Villano del que no Nos Atrevemos a Decir Su Nombre, mostrará su rostro de un momento a otro. El problema es que cuando lo hace, el autor de fantasía novato pierde el control del ritmo. Ya sea haciendo que la anticipación se alargue, tortuosamente, por la mayoría de toda la historia, demasiado o ponga una siniestra capa sobre todo en la historia hasta que el villano aparezca, demasiado pesado para mi gusto.

Una vez que lo que has estado esperando suceda, al menos ten algunas escenas que sean ordinarias, particularmente sí toman lugar desde el punto de vista de otro personaje o en otra locación. El lector no va a olvidar que esto es una novela de fantasía y el villano debería aparecer en algún punto. Cada página no necesita un cuervo sobrevolando o al protagonista teniendo visiones de él mismo ahogándose en sangre. Más que nada, el personaje necesitará tiempo para reaccionar a la llegada y, tener un nuevo evento llegando demasiado rápido hará parecer que las advertencias no tuvieron casi ningún efecto sobre él. También puede aburrir a tus lectores, cuando el argumento presente es sacrificado al completo en favor de uno futuro.

El mismo problema se aplica cuando la aparición se dilata y dilata y dilata, con el villano apareciendo al final de la novela, noveleta o incluso, al final de la trilogía. Tu audiencia se dormirá con la repetición y puede que no le importe mucho el villano tanto como la tormenta que se acerca y hace que tu heroína salga corriendo en medio de la noche, porque ya saben que es lo siguiente que va a suceder; has estado anunciándolo a voz en cuello con cada página. De nuevo, mezcla las escenas de anticipación con las normales y no tengas a los personajes preocupados por las amenazas de lo que sucederá en vez de preocuparse por lo que está pasando, especialmente sí las profecías y visiones supuestamente son misteriosas.

3) Usa juiciosamente los clímax.

Una cosa es hacer un clímax sí muestras que sucede en el siguiente capítulo o unos capítulos después en el futuro. (Martin, que alterna entre un alrededor de once diferentes puntos de vista, es habilidoso con esto y, nunca se aleja demasiado de un personaje que está en medio de una crisis). Otra cosa es no regresar allí hasta que unas cientos de páginas han pasado. Los clímax que son retardados demasiado matan la tensión, no la construyen. Tu audiencia para ese entonces se habrá interesado en otro personaje o situación.

El ejemplo más notorio de es esto es al terminar un libro y dejar a un héroe posiblemente vivo o muerto. Esto no funciona demasiado bien con los héroes de la fantasía, porque el lector sabe, en esencia, que el Show Debe Continuar y, el autor probablemente no mate a su o sus héroes. Pero con personajes secundarios dónde el suspenso es real, que un autor lo haga es simplemente manipulación emocional. Hazlo demasiadas veces y los lectores se llenarán de disgusto y simplemente dejarán de leer.

4) No relates importantes escenas en flashbacks.

Muchas veces, parece como sí los autores de fantasía fueran reluctantes a escribir las escenas importantes que ellos mismos han establecido: batallas, confrontaciones entre personajes de bandos opuestos, o escenas dónde un personaje averigua un gran secreto. Así que se lo saltan y, cuentan todo en un flashback, algo como; “Recordó el fluir de la batalla. Espadas, sudor y la necesidad desesperada por mantenerse con vida. Pero no podía recordar más nada.”

Mientras esto le puede agregar cierto sabor a la historia y, puede funcionar con personajes como soldados inexpertos que nunca han estado en una batalla, demasiado a menudo sacrifica la acción en favor de la exposición. Como noté en el punto uno, siento que la fantasía tiene demasiados problemas con esto. Los vertederos de información para explicar un mundo de fantasía son a veces aceptables, sí el autor lo hace habilidosamente. Pero no debería ser usado para evitar escribir una escena llena de drama, pasión y acción. El lector también va a notar sí el autor sigue haciéndolo y, sí la acción siempre es explicada de segunda mano es como sí la historia no sucediera.

Te gusto o no, la acción en las batallas y los diálogos cargados de significados son herencias de las novelas de fantasía. Los flashbacks no son sustitutos para ellas.

5) Recuerda que tus lectores no saben todo acerca del argumento como tu lo haces.

Quizás sientas que está justificado cambiar del dramático ataque del príncipe Dinderoo contra la Fortaleza de la Oscuridad a la expedición para recoger margaritas de la Princesa Zella porque sabes que la Princesa Zella averiguará su destino en el siguiente capítulo. Tu lector, sin embargo, no sabrá nada de eso y, estará muy irritado contigo por alejarlo de una escena que parece por mucho más importante por una que no parece tener ninguna inmediata y obvia importancia.

Esto está relacionado a la regla acerca de los clímaxs, pero también tiene un pie en el sentido opuesto: Sí tienes una buena situación en marcha, no la interrumpas. No hay ninguna regla que diga los personajes, incluso aquellos que tienen la misma importancia, tienen que tener la misma cantidad de páginas en el libro. Quizás la Princesa Zella será importante en el Libro Dos y, allí el lector sentirá justificado el ir y ver que está haciendo cada diez páginas más o menos. Pero por ahora, es la batalla del Príncipe Dinderoo y, sí realmente quieres que esa batalla sea el clímax del libro, escribe tanto de ella como puedas, haciéndola una escena continua. Haz un aparte con la Princesa Zella cuando la acción no esté en su máximo, digamos después de una escena en los campamentos una noche después. Hacerlo cuando el Príncipe Dinderoo es el primero en cargar o cuándo está a punto de luchar contra el Señor Oscuro es un error a menos que esté hecho jodidamente bien y, sacrifica la tensión que el autor ha construido en favor de un argumento futuro (No es algo que deberías hacer, mira el punto 2). Sí la Princesa Zella y el Príncipe Dinderoo supuestamente comparten el clímax del libro, deberás encontrar una manera para asegurarte de que su destino sea igual de excitante, no una escena tranquila.[1]

6) A menos que sea el final de la historia así como también el del libro, no hagas que el desenlace sea demasiado relajado.

A veces hay un problemas con los libros de fantasía entre el deseo del autor de hacer la historia independiente como sí fuera un libro independiente y proveer un link al siguiente libro en la trilogía/serie/lo que sea. Pienso que el mejor recordatorio que un autor de fantasía puede recibir es que el libro está terminado, pero la historia no, a menos que realmente sea el último libro en la trilogía/serie/lo que sea. No hagas parecer como sí los problemas de la historia se hubieran solucionado. Quizás tus héroes han escapado a la seguridad por ahora y tienen un período de descanso para decidir que hacer con el Señor Oscuro. Aclara que es un periodo de descanso. Recuérdale al lector las pérdidas finales y los cabos sueltos. No tengas al héroe y a la heroína riéndose en los ojos del otro, seguros de que pueden hacer lo que sea y, no menciones para nada a las fuerzas del mal. El lector puede realmente justificar que asumió que la historia realmente se detuvo allí y que el libro no necesita una séquela (algo que es, desgraciadamente, una verdad para demasiadas novelas de fantasía).

De hecho (y esto es una preferencia personal), pienso que los finales deberían ser tan claros. Esto no es porque el autor necesite dejar un gancho para la siguiente historia por todas partes, sino porque hace parecer como sí el mundo de fantasía hubiera sido construido solo para contar esa historia, no también por el placer de la creación. El rey está en el trono y, la historia del mundo así como la de los personajes termina. Hace de la ambientación, la parte más importante de cualquier novela de fantasía, algo plano y falso, como un escenario pintado.

Eso se extendió más de lo que esperaba.

[1] El final de Malaz: El libro de los Caídos, tiene dos clímax realmente buenos y Erikson se las arregla para que aunque el primero fue la batalla más épica que he leído en la fantasía (alrededor de medio millón de soldados, unos noventa mil miembros de otras razas, seis aspirantes a dioses, dos ancestrales y la sangre de uno de los dioses de la guerra cayendo desde el cielo). Hacer que el segundo climax, la liberación de un dios encadenado resultará igual de conmovedora y épica más allá de simples palabras.

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

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