Diatribas de Limyaael

Limyaael 114 Escenario emocional, parte 1

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Puede que últimamente haya estado leyendo demasiadas historias cortas, pero parece como que más y más personajes se están convirtiendo en robots sin emociones.

1) Ve por las descripciones de las emociones, pero no descripciones cliché.

Amo cuando un autor puede hacerme sentir lo mismo que un personaje siente, ya sea por una analogía, descripción de las reacciones físicas, diálogo o algo más. Sin embargo, demasiado a menudo los autores hacen eso mediante métodos baratos y establecidos, tales como usar diálogos fácilmente predecibles o esas horribles boberías en las que terminan demasiadas escenas de fantasía romántica.

Entonces, por supuesto, algunas veces el personaje dice cosas “furiosamente” o reacciona con “intriga” y yo no obtengo ninguna emoción.

Lee tan ampliamente como puedas las descripciones emocionales de otros autores, pero no te dejes influenciar abiertamente por ellos. Pienso que todos los personajes, ya sea si reaccionan a confrontaciones, confesiones, batallas o asesinatos, deberían hacerlo como ellos mismos, no como la Mujer que Escapa de Hombres Malvados #2389 o el Adolescente que se Revela en Contra de sus Padres #9472. Cuando la heroína comienza a vomitar diálogos como este, “¡Nunca podrías manejar con una mujer de verdad!” mientras la otra persona opuesta a ella dirá, “¡Me gusta una mujer con espíritu!”, abandono el libro. He leído esto antes y la mayoría del tiempo, si el autor me ha tenido engañada durante tanto tiempo en la historia, no puedo ver a la heroína diciendo eso de ninguna manera.

Y, por favor, por favor, por favor, vigila las descripciones románticas. “Sus palabras tocaron su corazón” o “Miró dentro de sus ojos y comenzó a ahogarse,” son simplemente malas. ¿Un personaje realmente pensaría y se sentiría de esa manera? Y si lo hacen, ¿cómo los diferencias de las masas indiferenciadas en los otros libros?

Emparejado con una caracterización correcta, incluso las palabras aparentemente más trilladas pueden ser poderosas. “Uno podría haber pensado que el sol había hecho de su residencia aquel cuarto frío,” esa es una frase de Restauración de Carol Berg, que me hizo llorar como una bebé, aunque era cliché, debido a lo que la precedía.

2) Aprende a distinguir entre emociones de adorno y emociones que deberían seguir a lo que sucede.

Amo sentir que un personaje tiene profundidad e historia, y una manera de convencerme de eso es no diciéndome toda su historia de frente. Aun así, los autores a veces lo hacen demasiado. Debido a que quieren que sus personajes parezcan completos o misteriosos, los hacen castañetear de miedo ante palabras aparentemente inocentes o mirar oscuramente en la distancia sin explicación. Todo esto está bien como un incentivo para adentrarnos en la historia, pero si nunca es explicado o mezclado con el resto de la personalidad del personaje, es una molestia y una distracción.

Algunas veces, no podemos conocer qué tipo de “malvado recuerdo” tuvo que enfrentarse el personaje. Esa línea del malvado recuerdo es un adorno, una aventura sobre la que solo podemos fantasear. Bien. Pero si el personaje va a tener una reacción violenta cada vez que su compañero mencionan el nombre “Lelli” y nunca es explicado, tendré una reacción violenta contra el autor. Es incluso más violenta cuando el resto del tiempo es un alma gentil y calmada que nunca se enfurece con nadie. Libro, conoce al muro.

Tampoco abuses demasiado lo del personaje misterioso. Deberían tener razones para jadear ante una información o lucir particularmente ceñudo cuando alguien es mencionado y si continuamente se niegan a explicarlo y/o el autor se olvida de ellos, se convierten en personajes de Robert Jordan.

3) No uses el “¡Pero estaba en shock!” para excusar cada falta de una reacción emocional.

He leído historias de fantasía donde los personajes ven a sus padres asesinados frente a ellos… y diez páginas más tarde están riéndose y hablando como si nada hubiera pasado. El shock es lo suficientemente poderoso por si como para hacer actuar extraño a las personas durante un rato, pero el punto del shock es que se desvanece. En algún punto, tu personaje debería llorar, comenzar a gritar, jurar venganza o tener alguna otra reacción convincente que sea consistente con la manera en que ha sido escrito.

Creo que los personajes tienen reacciones muy, muy poco valoradas que pueden ser tan traumáticas como cualquier grito repentino. Pero, una vez más, esas reacciones deberían aparecer en algún lugar, incluso si es solo cerrar los ojos o una negación a reconocer que esas personas en particular están muerto. Los personajes que se mantienen en shock por el resto de la historia son esos robots sin emociones de los que hablé, quienes parecen tener interruptores que el autor enciende y apaga. “Todo bien, ahora queremos lágrimas… ahora risa… ahora una cara pálida haría… mierda, ¿el botón de furia se quedó pegado de nuevo?”

4) No apuestes por reacciones que estarían fuera de lugar debido a que es una persona particular de esa historia, no importa cuán “morales” sean.

No comprendo del todo a esos guerreros de fantasía endurecidos que han luchado cientos de batallas, que hablan casualmente de la muerte, asesinan sin remordimientos, y aun así comienzan a llorar cuando ven un campo de batalla y hablan sobre el terrible desperdicio de vida que es. Sí, sí, comprendemos que no quieres volver la guerra algo romántico, lo entendemos. Entendemos que el joven guerrero cuyas habilidades son probadas por primera vez vomite (aunque no entiendo por qué todos ellos parecen vomitar solo después de la primera batalla). Sabemos que quieres que veamos esta guerra como un gran desperdicio, una pérdida para ambos bandos.

Simplemente encuentra otro personaje para predicar sobre eso.

Para regresar a una saludable obsesión mía, este es otro punto donde sobresalen los libros de Rai-kirah de Carol Berg. El narrador, Seyonne, pasa por varios cambios dramáticos que le van quitando más y más de su humanidad. Pasa mucho tiempo estando molesto por eso, pero no todo. También usa sus nuevos poderes para ayudar a su causa y las de sus amigos. Te lo dije, ¿no?

Esos héroes lloricas de fantasía que comienzan a lamentarse del hecho que tienen un poder desde el momento que aprendieron que lo tienen, puede irse ahora mismo a una esquina y llorar.

5) No le des a un personaje una reacción “genial,” solo para que sea más genial.

Empiezo a dar brincos arriba y abajo en mi asiento cuando el protagonista se para en medio de las personas desagradables que se han estado aprovechando de ella y les da lo que se merecen. Sin embargo, eso solamente funciona cuando realmente ha pasado toda una historia o libro, construyendo la consciencia del narrador respecto a la manera en que la trataban y como librarse de ellos. No funciona cuando la heroína apenas ha interactuado con, digamos, su horrible padre y entonces regresa y se lo cuenta.

Sep, las confrontaciones y los héroes deshaciéndose de la autoridad de sus lazos parentales, reales, sexistas o raciales son geniales. Pero no pueden ser geniales en aislamiento. La historia completa tiene que tender hacia eso, ya sea mediante el coraje construido por el narrador hacia esa confrontación o la necesidad establecida de una. Después de todo, algunas veces el narrador ni siquiera sabe que va a suceder y tiene que averiguar que no es nada normal que alguien más le esté robando su magia. Si esa epifanía no está bien manejada y no encaja con el resto de su personalidad, es un disgusto, no el momento en que el autor quería que las personas se levantaran y lo aplaudieran.

Las reacciones “geniales” hacia eventos traumáticos son también un tabú. El héroe debería estar solamente allí haciendo comentarios sagaces al villano solo si está dentro de la forma de ser del personaje. (Y si son realmente ingeniosos. Muchos autores de fantasía están tristemente confundidos sobre cuan bien pueden escribir el humor). La heroína debería solo llorar sobre el cuerpo de un amigo si ella ha amado a ese amigo y es el tipo de persona que lloraría su dolor. Si, en vez de eso, es el tipo de persona que tomaría un hacha de batalla y se iría a cazar el asesino, no destruyas su personalidad solo por la oportunidad de mostrar un poco de su “lado blando.”

6) Trata de mirar a cada personaje como una persona completa, ya sea tanto dentro como fuera de ella, con una rica vida emocional.

Cualquier deidad en la que creas sabe que esto es duro, especialmente cuando estás dentro de la cabeza de tu protagonista, simpatizas con sus problemas y odias a sus enemigos, pero pienso que las mejores historias de fantasía vienen de eso. Pueden generalmente decirte cuando el autor ha creado un personaje solo para ser el “padre abusivo” o “la malvada figura de autoridad” y “el tipo cómico.” No se les está permitido tener profundidad emocional. No se les permite cambiar o crecer. Deben continuar haciendo lo que sea que hacen desde la primera vez que aparecen, lo que provoca un solo tipo de reacción emocional al héroe. La única cosa que cambia (posiblemente) es si el héroe les responde. Si el villano comienza pareciendo pedante y pequeño, no hay ningún cambio en la percepción propia u autoconfianza del villano. Es la manera en que el héroe lo percibe.

Pura mierda.

Si vas a escribir desde uno o dos protagonistas, es más difícil incluso que si escribes desde el punto de vista de muchos, pero todavía es posible. Deja que tus personajes estén equivocados sobre alguien que pensaban que era superficial y egocéntrico. Deja que el personaje cómico diga algunas cosas sabías, incluso si el héroe no sabe por qué. Ciertamente, mostrar el desconcierto del héroe es una buena manera de recordarle a tu audiencia que tu personaje no está 100% en lo correcto respecto al mundo y todo lo demás (y así, siendo una Mary Sue). Las limitaciones pueden ser una buena manera de desarrollar a otras personas y así un mundo, algo generalmente esencial en la fantasía.

Y también, por el amor de cualquieras sean los dioses en que creas, no crees a un personaje para ser sólo el abusador. No vas a ir a la secundaria por siempre y no deberías infringirle esa mentalidad a tus personajes. Si leo un libro más donde el antagonista de la heroína adolescente no tiene otra motivación en la vida excepto burlarse de como luce ella, su herencia mágica, su clase social o lo que sea, inventaré un condenado portal al interior del libro solo para cortarle la garganta a ese llorica.

*Hagamos un cartel “Las Chicas Malvadas en la Secundaria también eran Personas.”*

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

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