Limyaael 154 Bildungsroman

Autor: Limyaael Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez Definición rápida de un bildungsroman, cortesía de dictionary.com: una novela cuyo principal tema es el desarrollo moral, psicológico e intelectual de un protagonista generalmente joven. Así que tienes a un protagonista adolescente, y estás infernalmente atado a escribir una historia de fantasía suya (o de él, como puede ser el caso), de su crecimiento y encontrarse a sí misma. Así que, ¿cómo puedes hacer que esta línea argumental tan vieja como las colinas brille?   1) Comienza tan cerca como sea posible de punto donde tu personaje está listo para un cambio. Por supuesto, es necesario introducirla y establecer algo de trasfondo. ¿Qué ha sido de su vida hasta este punto? ¿Cuáles son sus gustos y disgustos? ¿En contra de que se está revelando? (Y, por supuesto, tienes que responder a esa pregunta, ¿debido a que es una historia de fantasía con un protagonista adolescente sin que el adolescente se revele en contra de algo?) Pero no necesitas doscientas páginas de esto. Pueden ser fascinantes para ti, y quizás tienes la habilidad para hacerlo fascinante para tu audiencia… Pero lo dudo. Incluso un autor cuyo protagonista adolescente me agrada, Tad Williams, pierde muchos lectores en El trono de huesos de dragón al tomarle más de 200 páginas hacer que su niño adolescente, torpe e inocente, Simón, salga del condenado castillo. Una vez que lo hace, muchas cosas excitantes y genuinamente aterradoras suceden, a menudo unas encima de la otra, y Simón realmente puede comenzar a cambiar, debido a que el medioambiente del castillo lo mantenía estático. Pero Williams, también está interesado en explorar la historia del castillo, el Hayholt, y el cómo Simón está por ahí escalando los viejos edificios, y como a Simón coquetea con las fregonas, y un buen pedazo de la historia del mundo, y el “aprendizaje” de Simón con el erudito residente en el castillo. Habla sin parar, y habla sin parar, y habla sin parar. Es bueno para el aspecto de worldbuilding, y para cosas que entrarán en juego en el tercer libro de la trilogía, pero es difícil en el aspecto bildungsroman de la historia. Cualquier historia conducida por el personaje debería comenzar tan cerca como sea posible del centro del cambio del personaje, o los eventos que lo inspiran. Ese es un consejo común, y muchas personas se las arreglan con protagonistas adultos. Sin embargo, los escritores de fantasía centrada en adolescentes, a menudo parecen asumir que sus lectores realmente quieren leer sobre como el adolescente es molestado y abusado, o lo que tiene para desayunar cada mañana, los duetos que canta con el Mr. Pájaro Azul. No, a la mayoría de los lectores no les importa. Queremos ver como esta persona tímida/torpe/inocente/lerda/molesta se vuelve alguien valiente/confiado en sí mismo/sabio/grácil/tipo duro. Eso debería recibir más espacio en tu historia que los flashbacks. Si hay información sobre la infancia del protagonista y su vida temprana que es absolutamente esencial que la conozcamos, trabaja en ello más tarde, en vez de intentar apilarla toda de una vez. 2) No tomes a tu historia con completa y total seriedad. El otro escritor de fantasía que escoge protagonistas adolescentes que genuinamente me gustaron como personas y pensé que funcionaban en la historia es Dave Duncan, autor del cuarteto A man of his word. (Magic Casement, Faery Lands Forlorn, Perilous Seas y Emperor and Clown, son los títulos – y por qué, sí, todos esos vienen de los mismos versos que hay en “Ode to a Nightingale” de Keats). Usa que podrían ser personajes absolutamente estereotípicos, Inosolan la princesa y Rap el mozo de cuadras, quien es su amigo y protector. Y desde el comienzo, se niega a tratarlos como el centro del universo. Tienen que crecer y cambiar para justificar incluso ser tratados seriamente. Inos se mete en todo tipo de situaciones ridículas que son su propia culpa, y es regañada por ambos, su padre y su tía Kade (uno de los personajes más maravillosos en la fantasía). Rap tiene lo que parece ser una habilidad mágica para controlar a los caballos, pero es usada al principio para propósitos absolutamente prácticos, y entonces Rap lucha en contra de varios enemigos contra quienes su magia no lo ayudó del todo. A través de ello, el autor gentilmente va insertando la diversión en ellos, y los otros personajes los tratan como personas ordinarias, o, en el mejor caso, como peones políticos y mágicos. Y para el final, funciona. Otros autores de fantasía pueden hacer, y han hecho, cosas mucho peores que imitar esta manera de mirar a sus protagonistas. Sepárate de ellos solo durante un segundo resplandeciente. Piensa en ellos en el contexto de todo el condenado mundo, y si eso no funciona – debido a que son realmente las personas más importantes en el mundo, o lo que sea – entonces piensa en ellos a través de los ojos de las personas a quienes no les importan. Eso puede servir para dejar inconscientes a los personajes y fijarlos con una o tres clavijas en la mente del autor, lo cual por sí mismo, más que la manera en que los personajes se comportan en la historia, es a menudo el problema. No insistas en que tus lectores miren a los adolescentes con asombro divino. No funciona e irrita a las personas. Y la mayoría del tiempo no es incluso justo, debido a que estos son, y están destinados a ser, adolescentes típicos, no santos resplandecientes. 3) Dales lecciones en la escuela de los golpes duros. Demasiadas novelas de fantasías centradas en adolescentes me desagradan debido a que el protagonista no hace una condenada cosa buena para conseguir su final feliz. Es un golpe de la fortuna, un golpe de “amor” por parte de alguien más, o el protagonista ganando debido a la línea sanguínea o la magia. Los finales deus ex machina sobre los que he parloteado antes son mucho más comunes aquí que en cualquier otro lugar de la fantasía. Incluso la trilogía de Williams sufre de ello hasta cierto punto; todavía me gustan los libros, pero el final deslució mi disfrute. Tú adolescente puede responder a los problemas, situaciones y personas alrededor de ellos en maneras típicamente adolescentes, al esconder su cabeza en la arena y negarse a lidiar con ellos, pero más tarde o más temprano necesitas excavarla y ponerla en la carretera. Necesita aprender responsabilidad, autocontrol, sabiduría, perceptibilidad, fortaleza interior y como no enterrar su cabeza en la arena. Demasiadas novelas de fantasía no hacen nada para enseñarle a sus protagonistas eso, una búsqueda de la autorrealización o no. Sin embargo, al menos con un protagonista adulto que se está recuperando de un amor perdido hubo algo como eso, hay un sentido de que este personaje podría haber aprendido algo en el pasado. Una adolescente que tímidamente se enamora de un chico, toma lecciones de magia, y derrotar al villano en el final con el poder del Amor ha aprendido – ¿qué? ¿Esa magia es la respuesta? ¿Es se amor es siempre correspondido? No lo sé. Ciertamente no es por lo que parece que el autor lo ha enviado fuera a aprender. 4) El sufrimiento por sí mismo no es la respuesta. Algunas veces las personas van por el lado opuesto y hacen a sus protagonistas adolescentes el centro de un agujero negro de angustia. Sus padres los odian. (Siento lástima por los padres atrapados en la historia con estos Niños Malcriados del Infierno). Tienen [inserta el Problema Adolescente]. No tienen amigos, y todos cercanos a su edad los molestan. Sus hermanos son más hermosos o realizados. Etcétera. Para el final de la historia han “crecido” debido a que han “sufrido.” Supéralo. Un adulto es perfectamente capaz de sufrir durante años sin aprender como dejar de cometer los mismos errores. Pienso que un adolescente es realmente más capaz de ello, debido a que él o ella no tiene tanta comprensión retrospectiva o experiencia de la que agarrarse, y es visto como alguien cuyos errores realmente no son su culpa. Esto está bien si intentas escribir un libro donde el adolescente no es realmente un héroe y/o solamente ha crecido parcialmente hacia el final. No está bien si realmente se supone que el adolescente se volvió más sabio y mejor a medida que el libro avanza. Si ella sufre, recuerda que su reacción al sufrimiento es la cosa más importante. El sufrimiento no excluye que tengas que hacer la caracterización. La hace más difícil, te conduce de manera más profunda hacia tu protagonista, y debería, la mayoría del tiempo, convertir de manera más rápida a un adolescente en un adulto. No te saltes los pasos intermedios. 5) Haz las epifanías genuinamente asombrosas. Es demasiado fácil convertir una búsqueda por el autoconocimiento o la autorrealización dentro de una búsqueda de cupones argumentales, indistinguible de la fantasía normal excepto que el héroe está encontrando lugares comunes en vez de personas u objetos que necesita para salvar el mundo. “Oh, aquí es donde aprende que el amor es siempre la respuesta. Y aquí la tolerancia racial. Y aquí es donde aprende que su pueblo estaba equivocado al perseguir a los elfos. Y aquí es donde está la lección sobre que la religión de la Diosa Madre es la única verdadera.” Bostezo. El autor apila las temáticas con una paleta, y la historia se ahoga en Significado. Se más útil que eso. Presenta el protagonista adolescente con al menos unas pocas situaciones donde no hay una respuesta sencilla, e incluso aunque toma una decisión y vive con ella, no es un campista feliz. Lecciones que son fáciles de abrazar, en el estilo de “¿por qué simplemente no podemos seguir adelante?” no lo desafían. Robará de un argumental a cupón argumental sin mucho problema, y la audiencia invertirá en palillos de dientes para mantener sus ojos abiertos. También, haz que el protagonista adolescente aprenda algunas cosas poco atractivas o problemáticas sobre sí mismo. Así podría ser el salvador del mundo y el último heredero de la línea sanguínea del rey. Pero también podría ser desconsideradamente cruel en el pasado, o podría estar genuina y persistentemente equivocado respecto a alguien, o tan preocupada por su misteriosa herencia que falle en apreciar lo que tuvo en el presente. Deja que su rostro se sonroje, sus manos tiemblen, sus ojos miren hacia abajo. La frustración y la vergüenza pueden ser grandes catalizadores para el crecimiento. 6) No trates las creencias y experiencias del personaje como una tabula rasa. ¿Esas infancias en las que demasiados autores pasan mucho tiempo? A menudo, en el centro carecen de principios. El adolescente que emerge puede tener una magia extraña, un pasado misterioso y abuso. Y demasiado a menudo, eso es todo. El autor lo deja como una hoja en blanco así que la experiencia que tendrá el mundo exterior lo impactará tan fuertemente como las primeras lecciones a un niño. Ese es el por qué es tan fácil para ella vagar de un lugar común a otro lugar común y aprender por sí misma “cosas nuevas.” Realmente no tiene muchas cosas viejas que cambiar. Lo siento, pero a menos que tu personaje tenga amnesia o sea mentalmente discapacitado, esta es una trampa clara. Un adolescente no es un niño. Si estás usando personajes humanos con psicología similar a la humana, entonces su entrenamiento de la infancia puede y debería vincularlos, ayudarlos y entorpecer los. No deberían ser capaces de ir por ahí adoptando nuevos lenguajes y habilidades con la espada como si no tuvieran ningún problema, y no deberían ser absolutamente libres de abrazar creencias. Algunos autores intentan poner esto un lado al mostrar al adolescente cometiendo errores factuales. “Oh, bueno, nunca supo que los elfos fueron perseguidos, ¡así que tendrá que aprender que lo fueron?” Pero el momento en que el adolescente aprende la verdad, abandona a su pueblo que, o mi dios, tiene creencias prejuiciada y adopta las nuevas de un trago. Ninguna crisis de fe, ningún preguntar … Sigue leyendo Limyaael 154 Bildungsroman