Diatribas de Limyaael

Limyaael 179 Buenos romances fantásticos

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Ya que me burlo tan a menudo de ellos, supongo que es justo mostrar lo que considero un buen romance en la fantasía –no necesariamente, uno saludable, ya que las relaciones torcidas pueden ser divertidas de leer (y escribir) sino uno bien retratado.

1) No uses la palabra “amor” para forzar la unión de dos personajes básicamente incompatibles.

He leído fantasías de autores hábiles en la caracterización, quiénes se las arreglaron para convencerme de que estas dos personas muy diferentes y separadas nunca vivirían pacíficamente juntas. Sus debilidades no se complementan con las del otro. Sus riñas eran superficiales, alimentadas por el enfado más que por la lujuria. Frecuentemente desacreditan las creencias e ideales del otro, y no hacían ningún esfuerzo para empatizar con el otro. Tenían trasfondos tan diferentes que parecía como si nunca fueran capaces de comprometerse.

Y entonces el autor los declara enamorados.

Me refiero a, ¿por qué? ¿Por qué no mostrarlos comprometiéndose con objetivos, discusiones donde se dan cuenta de sus diferencias en vez de lanzárselas a la cara del otro, momentos de compañerismo donde se las arreglan para superar sus diferencias y ver al otro cómo persona en vez de objetos sexuales? Siempre estoy buscando este tipo de romances, esperando encontrar el mágico punto de giro donde el autor podría haber indicado cómo estas personas podrían haber durado en una relación. Siempre estoy decepcionada.

La idea de que los “opuestos se atraen” tiene algo de mérito, así como lo tiene el que “los pájaros con el mismo tipo de pluma se juntan” y algunas parejas podrían funcionar más en base a la lujuria y la atracción antagonista que sobre el fofo amor romántico. Pero si no comparten ningún vínculo ni interés común y realmente no se gustan los unos a los otros, ¿por qué están enamorados en vez de ser personas que quieren sexo? (Probablemente debido a que la mayoría de los autores no pueden concebir el sexo sin amor). Ya sea para mostrar cómo son capaces de funcionar, o rendirse ante la noción de que deben estar enamorados debido a que es el destino, etcétera.

2) Confía en las situaciones dramáticas más que en los rescates de último minuto.

La fantasía tiene un grupo de problemas al representar a los personajes femeninos. Para darles crédito, algunos autores de fantasía intentan mostrar mujeres que no caen dentro del cliché de la “princesa desvalida” o la de la “mujer guerrera.” Sin embargo, en una fantasía de romance, la mujer, incluso si es fuerte, gasta una porción increíble de la historia desmoronándose y siendo rescatada por el héroe.

Primero que todo, ¿por qué hay una necesidad de ser rescatada? Los autores de fantasía abusan aterradoramente demasiado de esto, y en este punto es uno de esos argumentos donde puedes predecir cada tropo, desde las ratas y la paja en las mazmorras y al rescatador cargando en el justo momento donde la prisionera está a punto de ser violada/sacrificada/asesinada. Segundo, ¿por qué siempre es la heroína la que es capturada, y por qué ella siempre es el cebo para engañar al hombre (asumiendo que está involucrada en un romance heterosexual)? En las fantasías dónde la heroína es la protagonista y poderosa por derecho propio, ella es todavía más vulnerable a ser capturada, debido, a mmm, bueno, alguna razón. No me preguntes. Y el objetivo es casi siempre atrapar al protagonista masculino, a pesar de ser la mujer la poderosa. Puedo recordar muy pocas fantasías donde el villano captura la heroína solo para ponerla fuera de juego, o secuestra a su amante para así hacerla ir hacia él y atraparla. Cuando, y si el villano secuestra alguien importante para la heroína, es casi siempre un niño o un hermano más joven, nuevamente un juego basado en los estereotipos maternales.

Intenta poner a las personas enamoradas en alguna otra situación que toque, estire o pruebe la fuerza de su vínculo. Algunas otras ideas más allá de los dramáticos rescates:

  • Uno de ellos esconde un secreto importante (no algo estúpido y tonto que él o ella simplemente no quiera contar), el otro lo averigua y hablan sobre ello.
  • Fallan en alguna parte importante de su misión.
  • Toman una decisión que causa daño a otras personas.
  • Pierden uno de sus hijos.
  • Algo le sucede a uno de ellos en lo que él otro ha dado una ayuda indirecta para causarlo.
  • Hay una relación abusiva o desigual entre ellos (muy común en las relaciones “malvadas” que el autor nunca se preocupa en trabajar, muy rara en las supuestas situaciones de romance.)

3) Muestra secciones duras y secciones dulces durante todo el camino.

El patrón de muchos romances de fantasía es comenzar con una pareja peleando y odiándose el uno al otro, hasta que tienen su epifanía (generalmente construida en base a la lujuria sexual o ese completamente inconvincente rayo de luz que baja del cielo azul que les dice “¡han estado enamorados del otro!”) Después de eso, todo está bien. Las peleas siempre son afectadas, podrían ponerse furiosos, pero se disculpan a la vez, su magia se combina y salva el día, derrotan al Señor Oscuro debido a que están enamorados –por favor mira el punto 6- etc.

Oh, por favor.

Me quejo de este tipo de romance debido a la misma razón de la que me quejo de los romances donde los amantes pueden escuchar los pensamientos del otro/son amantes reencarnados condenados destinados a estar juntos a través de la eternidad/sus almas están ligadas (todas las cuáles son tentaciones increíbles, bueno, tentadoras en la fantasía). Es aburrido. El autor elimina todo conflicto desde la historia pasada hasta cierto punto, por el amor de crear muchas escenas adorables dónde los personajes toman la mano del otro y sonríen como tontos. Es, de hecho, una forma especial de limpieza de defectos. Pero el autor limpia todo ese conflicto desordenado, por el amor de crear una relación que el lector supuestamente no puede odiar sino amar.

Retener el conflicto en el romance le da otra fuente de inconformidad/dolor/e intriga que explorar. Hecho bien, cada problema resuelto traerá otro problema con el que lidiar, y cada compromiso no puede ser permanente, y puede ser duradero, fastidiando pequeñas cosas que nunca se irán. Las personas en el romance se mantienen personas, no se transformam, como a menudo sucede, en perfectos y brillantes ídolos que el lector solo encaja para inclinarse ante ellos.

4) También ubica al compañero romántico en el centro del peligro.

Y no me refiero solo al peligro de los rompimientos o los celos, lo cual hacen muchos autores. Me refiero al tipo de peligro de la fantasía: batallas, asesinatos, grandes y desagradables tormentas mágicas, Señores Oscuros, plagas, disturbios, etc. Otra cosa que a menudo sucede cuando el autor proclama que este será el protagonista y este será su interés amoroso es el indicador para disminuir el peligro para ellos. La audiencia sabe que es improbable que el héroe muera, sino que lo dejarán enamorarse y es improbable que sea mutilado o que tampoco sea golpeado seriamente por la tragedia como contrario a la angustia. (¡Después de todo no puede tener cicatrices en esa cara tan guapa!) Y su interés amoroso comparte su inmunidad. Ahí se va algo de la tensión de la historia por la ventana.

Si te sientes incapaz, como autor, de dañar a tus pájaros enamorados, entonces tienes que volverte realmente, realmente bueno en el crear la ilusión de que puedes. Esto es lo que llamo “suspensión de la incredulidad como suspenso.” Podría tener la fuerte sospecha, basada en mi familiaridad con otros libros de fantasía, de que la heroína va a sobrevivir, triunfar y conseguir su chico, pero ¿por qué debería leer la historia siquiera si el autor está de acuerdo conmigo y presenta cada posible “peligro” cómo tonto o trivial? Una vez más, conflicto = historia. Carencia de conflicto = tedioso y aburrido himno a la perfección de los personajes.

Y de vez en cuando, es realmente agradable ver una pareja aumentando su cercanía, aparentemente en la cima del mundo, sobreviviéndolo todo –y entonces el autor mutila a uno de ellos, o le da una magia poderosa que causa celos en su compañero, o mata a uno de ellos, y el otro tiene que revolcarse en la devastación. Eso es el uso del contraste, convenciones usuales del género para buen efecto.

5) Evita el síndrome del “yo real”.

El “síndrome del yo real” es a lo que yo llamo cuando un personaje se enamora de otro personaje en la fantasía, y prontamente declara, o susurra, que nunca nadie más ha visto su “yo real” y que le han puesto una máscara falsa a todos los demás. Esto es especialmente cierto cuando son personas de diferentes clases sociales, como la princesa y el campesino, que caen enamorados, o personas de diferentes razas, de diferentes especies, o lo que sean. De alguna manera, a pesar de que los personajes tienen una familia amada y amigos, se sienten compelidos a mentirles (¿por qué?) y su amante es la primera en verlos “como una persona real” (¿por qué?).

Parece ser que la diferencia del amante es lo que compele a los personajes a mostrar sus verdaderos yos, los cuales a menudo no varían demasiado de sus supuestamente falsos yo que han estado mostrando a otras personas. La noción de hacer que dos personas diferentes se enamoren solo para que puedan mostrarse las cicatrices el uno al otro es, bueno, intrigante. Si se supone que el punto sea que estas personas están cruzando clases, culturas, razas o límites religiosos, particularmente cuando son personas que han sido enemigos (un argumento honrado y gastado por el tiempo), ¿de cualquier manera no necesitarían tener las mentes abiertas para percibir la humanidad dentro de cualquier diferencia? Una auto-absorción y un ansia de mostrar su auto-lástima a otras personas parece contradecir eso.

6) No hagas del amor la solución para todo.

Justo detrás del mago que de alguna manera descubre su amor por todos y usa eso para controlar su magia en el final de una fantasía cliché hay una pareja qué, unida en la pureza y maravilla de su amor, es capaz de derrotar al Señor Oscuro.

Si, son felices y estoy segura que ambos son buenos en la cama, ¿pero eso es realmente suficiente para cambiar el mundo?

Hablando seriamente, pienso que tales finales abaratan la relación romántica, no la profundizan. No se le permite existir por su cuenta, como un vínculo en el que los personajes se adentran, se enamoran, se tuercen, rompen, se fortalecen, etcétera, de la manera en que funcionan las amistades y las relaciones parentales en la fantasía de manera más usual. Se reduce a un dispositivo argumental. El héroe bien podría tener una lista de chequeo:

  • Discutir con una chica bonita.
  • Atrapar destellos de ella bañándose.
  • Angustiarme por derrotar al Señor Oscuro.
  • Enamorarme/tener sexo.
  • Derrotar al Señor Oscuro.

¿Es esa realmente la manera en que quieres que tus lectores perciban a tus personajes?

El amor puede ser parte de la solución, pero pienso que es mejor tener amantes que confíen lo suficientemente el uno en el otro para tomar decisiones difíciles, seguirse dentro de la batalla cuando nadie más puede (algo que encuentro mucho más interesante que el rescate dramático), y dejarlo ir si es necesario. Nada de esto los eleva por encima de otros amantes, quienes aparentemente no pueden derrotar al Señor Oscuro incluso si tratan. Nada de esto los exalta simplemente por estar enamorados. En vez de eso muestra las consecuencias de estar enamorados, y puede que eso realmente sea suficiente para cambiar el mundo.

Debo pensar sobre que diatriba hacer a continuación.

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

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