Diatribas de Limyaael

Limyaael 180 Escribiendo personajes diferentes, parte 1

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Bien. Justo antes de comenzar con esto, quiero citar a mi autor favorito, Guy Gavriel Kay, debido a que expresa el núcleo principal de lo que estoy intentando explicar aquí más claramente (y en menos palabras), de lo que puedo:

“Así como para la psique femenina, solía ser zalamero cuando las personas decían que hacía personajes femeninos convincentes, pero últimamente confieso que me desconcierta. La idea implícita bajo el comentario es que es sorprendente que un hombre pueda hacer de manera plausible personajes femeninos. Si empujas esto un poco, tienes que preguntar como cualquier mujer podría hacer un hombre convincente, cuantos jóvenes escritores podrían escribir un geriátrico, cuantos de nosotros podríamos hacer alguien que no… fuéramos nosotros. Crear personajes es, en gran medida, un acto de empatía imaginativa, y me resisto a la idea de que haya límites absolutos para ello. Al final, tengo que decir que realmente estamos hablando sobre buena y mala escritura, más que sobre hombre y mujer, joven o viejo.”

-La cita es de esta entrevista en el sitio oficial de Kay, por Bright Weavings.[1]

Además de la historia alternativa, la fantasía urbana y las fantasías históricas claramente basadas en algo que sucedió en la historia de nuestro mundo, la fantasía es en teoría libre de crear nuevas categorías: nuevas relaciones de razas, nuevos colores de piel, nuevas especies, nuevas relaciones de género (y nuevos géneros completamente nuevos si eso es lo que quieres), nuevas sexualidades, nuevas clases, nuevas religiones, animales representados como humanos o híbridos animal/humano, plantas sintientes, y esto no tiene fin. Incluso las novelas de ciencia ficción, las cuales idean aliens muy creativos, todavía necesitan invertir tiempo en representar como estos aliens son físicamente posibles y una explicación científica de cualquier habilidad que puedan tener. Con un mundo de fantasía y magia, la necesidad de simples explicaciones como explicaciones es menor, y la habilidad de investigar las sociedades y mostrar las relaciones entre diferentes grupos es mayor.

Aun así, en la práctica, una cantidad asombrosa de novelas establecidas en otro mundo tienen básicamente personajes blancos, humanos, que practican religiones basadas en el cristianismo o la wicca. Los animales inteligentes que aparecen generalmente están restringidos al estatus de amantes, apoyo, compañeros telepáticos para adolescentes angustiados. Las preocupaciones de los personajes y sus valores son remarcablemente del siglo veintiuno, y pocos de ellos son otra cosa que heterosexuales; los campesinos que aparecen casi siempre se convierten en clase alta o resultan haber sido herederos reales todo el tiempo.

Así, desde que la pregunta “por qué” es una que tiene una respuesta demasiada obvia o es una cuestión demasiado amplia para ser respondida siquiera, en vez de eso estoy preguntando: ¿cuáles son algunas maneras de cambiar eso?

1) Piensa dos veces en hacer blanco el color de piel.

Estoy intentándolo, y fallo al recordar un libro de fantasía que haya leído que acepte cualquier otro color de piel que no sea el blanco cómo el por defecto[2] y describa, digamos, alguien bronceado con el pelo rubio y ojos marrones cómo “una improbable persona blanca con el pelo rubio y ojos marrones.” Sin embargo, hay un montón de personajes que tienen la piel “negra,” “marrón,” “roja,” “cobre,” “leonina,” “oliva,” “amarilla,” o “cetrina” que son descritos primero por ella, incluso antes que su color de pelo u ojos sean decorados con medio millón de adjetivos. En la mayoría de las novelas de fantasía (incluidas las mías), estos personajes son extranjeros, incluso si vienen de una cultura que está cercana o han sido conocidos por los personajes blancos durante años. El autor siente la necesidad de enfatizar su color y hacer que los personajes blancos los miren.

Supongo que esto sucede debido a que muchos autores de fantasía son blancos. Pero, aun así, digamos que estás escribiendo una fantasía en otro mundo. No tienes que replicar cualquiera de las relaciones de raza que tienen lugar en nuestro mundo. ¿Por qué adoptar una sociedad blanca sin pensarlo, o hacer a todos los personajes en la historia blancos? Más allá de perpetuar los estereotipos que se reflejan de mala manera en el trabajo, lo cual diría no todos los libros hacen, limita de manera cortante algo del potencial creativo de la fantasía.

Ah, digo, humanos. Incluso las especies de fantasía no humanas más comunes (elfos, enanos, gnomos, cualquier tipo de raza halfling que el autor adopte, hadas, etcétera), tienen generalmente un color de piel blanco. Los únicos que a menudo son diferentes, digamos amarillos o grises, son los goblins o los orcos, y esos son los chicos malos.

Por supuesto, siempre está el peligro de escribir un personaje de una raza diferente y hacerlo ofensiva o ineptamente (otra razón por la que pienso que muchos escritores no lo hacen). Pero piensa en ello. Por ejemplo, si hay una sociedad que vive en un mundo que es por completo diferente a la Tierra, digamos que está hecho en su mayoría de elementales de fuego, ¿estos van a ser necesariamente blancos? ¿O podrían tener el color de las llamas? Las llamas más comunes son realmente naranjas, en vez de rojas.

2) La simple inversión de géneros establece trampas.

Cualquiera que haya leído una “fantasía feminista” que se convierte en una fantasía de mensaje sabe esto. Solamente pon a las mujeres en la cima, ve al peor de estos libros, y todo estará bien. Las mujeres son inherentemente pacíficas, así que no habría más guerra. Las mujeres están más cerca de la naturaleza, así que su gobierno será bueno para el medioambiente. Las mujeres llevan a los niños, así que están en más contacto con la “vida” (los autores raramente definen exactamente a que se refieren con esto). Las mujeres son inherentemente más espirituales (algo que hace que esta mujer atea ría muy fuerte), así que su gobierno mejora toda la sociedad.

Ve por este camino, y es virtualmente imposible que acabes terminando con una réplica de una sociedad que es tan opresiva de la otra manera, o demasiado perfecta y pastel para ser real –generalmente es la última. La misma razón por la que la fantasía utopista es tan difícil de escribir es que no sucede ningún jodido conflicto en una sociedad perfecta. El autor tiene que traer a un extranjero para que la amenace, generalmente liderado por esos desagradables patriarcas, y antes de mucho tienes la tradicional lucha de la Luz vs la Oscuridad, o el Bien vs El Mal, esta vez con la idea agregada de que el “género correcto” con la moralidad “correcta” va a ganar.

No me mires a . No tengo idea de por qué los autores prefieren esta estupidez simplista.

Complica la inversión. Infiernos, complica las relaciones entre géneros. Las mujeres podrían ser medio libres, capaces de hacer cosas que se considerarían “poco femeninas” en una sociedad medieval pero todavía no en igualdad con los hombres (algo que realmente, es, muchas veces, el caso de la actualidad). Las mujeres y hombres, ambos podrían tener roles sociales bien definidos que son más o menos iguales, pero no menos restrictivos que nuestras propias ideas antiguas. Podría haber controles más sutiles ya sea en uno o en ambos géneros de los que tenemos ahora. Podría haber un tercer sexo, o un cuarto sexo, o las personas que tienen características de ambos sexos en diferentes etapas de sus vidas o cambia-sexos. Podría haber otras formas de reproducción por otro medio que no sea el embarazo. ¿Por qué no?

Pienso que la cuestión es “¿Por qué no?” que no se pregunta lo suficientemente a menudo en el cambio de género.

3) Intenta presentar a los no humanos de alguna otra manera que no sea como compañeros o exóticas flores moribundas.

A menudo cuando un elfo típico aparece en la fantasía grito debido a que sé que va a suceder al menos una de estas cosas:

  1. El elfo se convertirá en un objeto representativo de su raza en una banda de harapientos que intentan salvar el mundo.
  2. El elfo pertenecerá a un número de elfos (generalmente), quienes ejemplifican una cultura misteriosa, moribunda y a menudo similar a la zen por la que los humanos se quedan enganchados por un rato, derraman una lágrima o dos, y entonces se van.

Algunas veces suceden ambas a la vez.

Una vez más, esto es despedazar demasiado el potencial creativo que va con esto. ¿Qué está pensando el elfo en el grupo? ¿Cómo luciría la cultura élfica desde el interior? No lo sabemos, debido a que un punto de vista élfico no es el punto del libro; es mostrárselos a los héroes humanos. Hace algunas diatribas atrás, hablé sobre los peligros de las historias demasiado centradas en los héroes. Este es otro de ellos. Incluso cuando el autor se las arregla para infundir a un personaje secundario humano con ánimo y energía, a menudo los no humanos terminan convertidos en personajes tipo.

Por supuesto, esos estereotipos no son necesariamente negativos, pero siendo tan pasteles como la perfecta sociedad matriarcal no es mejor. Los elfos que cuelgan de los árboles, no matan, no se casan dos veces, y definitivamente nunca, abusarían de los niños son mostrados generalmente como carentes de cosas que caracterizan a las sociedades humanas, no atributos positivos por sí mismos. La misma cosa se aplica a los enanos, quienes generalmente carecen de calurosos hogares y cualquier tipo de restricción sobre la violencia. Simplemente son espejos de la sociedad humana, e incluso si el autor tiene a sus personajes lamentándose de que los elfos están muriéndose o de que es tan horrible, lo que los humanos están haciéndoles, el foco viene directamente de vuelta a la única especie que compone el núcleo del libro.

Intenta concebir no humanos, y sus sociedades como entidades independientes. Sus destinos pueden bien estar conectados a lo que los protagonistas hacen o dicen, pero no tienen que ser solo un reflejo de lo que los humanos realmente desean que fueran o no son. Y tampoco tienen que ser reflejos de lo que se ha hecho antes en la fantasía. Escarba en las leyendas más antiguas si quieres, pero también tuércelas así que tus elfos realmente nunca antes han caminado sobre la tierra.

Y, casi siempre, pienso que es bueno inventar de manera completa los no humanos y escribir historias desde sus puntos de vista. Cambia el propósito de tenerlos en el libro de una exploración con los ojos abiertos o adoración a tener otras personas allá fuera, otras miradas que te la regresan, y hacen las cosas mucho más complicadas, conflictivas y divertidas de escribir.

4) Mezcla un poco las relaciones de clase.

Parece haber (bueno, al menos), dos estereotipos en la mayoría de las novelas de fantasía para las clases altas, bajas y medias. Depende en si los personajes son los héroes/o son simpáticos a los héroes, o son los enemigos odiados.

  • Buenas personas de clase alta (generalmente nobles y la realeza) son graciosos, nobles, ingeniosos, inherentemente buenos, generalmente poseen un gran poder mágico y son el centro de las profecías si son los héroes, y pueden salvar al mundo sin parpadear. También son completamente abiertos de mentes sobre cosas como clase –mientras también gobiernan sobre los campesinos y recolectar los impuestos, pero olvídate de ellos, como muchos autores de fantasía parecen decir. Generalmente las personas de alta clase malas son dandis, tienen pecas, están demasiado sumergidos en la decoración y el dinero, están deseosos de reclamar posiciones que no pueden ser suyas, y odian al héroe noble o de la realeza por ser diferente.
  • Los campesinos buenos son honestos, trabajan duro, son limpios, inherentemente morales, pueden hacer muchas cosas inteligentes con sus manos, de alguna manera algunos han sido educados como nobles a pesar de todo lo que tienen en su camino, a menudo son los focos de las profecías y tienen una magia poderosa y pueden salvar el mundo sin pestañear. Generalmente también tienen sangre real en algún lugar de su trasfondo, lo cual es otro agitar las manos del tipo “¡olvídalo, sigue adelante, nada que ver aquí!” Los campesinos malos se supone que son sucios, mentirosos, actuar como abusadores para acobardar a aterrorizados héroes y heroínas campesinas, quieren que sus hijos sean “verdaderas” damas/hombres, son cerrados de mente y sospechosos, y están allí para que el héroe lo golpee o gobierne sobre él.
  • Los buenos mercaderes son ingeniosos, parte de la resistencia o la red de espionaje para las personas correctas, tratan a sus trabajadores bien, y realmente merecen tener el dinero que tienen. Los malos mercaderes son gordos, ambiciosos, usan cadenas de oro, tienen dedos gruesos, le gusta violar a las personas (especialmente a los niños), y están allí principalmente para hacerle la vida un poco más difícil a los protagonistas.

Puedo apostar que puedo pensar en media docena de sistemas mejores que esto sin proponérmelo. Además, te puedo apostar que puedes pensar en mundos con mercaderes, nobles y campesinos donde los personajes podrían ser realmente personas, no estereotipos, o tener movilidad social, ser rebeldes y escapar, o revolucionarios y tomar el poder de la sociedad.

Esos mundos y sistemas de clase son mostrados raramente en la fantasía. Y cuando lo hacen, a menudos son campos para la nueva sociedad principal –como la pacífica sociedad tribal con una economía de intercambio que existe principalmente para darle al héroe una oportunidad de moralizar.

Esto parece ser simplemente el producto de una rutina. Las personas escriben fantasía pseudo-medieval que muestra las clases de esta manera, y cada autor que sigue esa dirección se apoya más y más pesadamenteen los estereotipos, más que en la investigación sobre las verdaderas sociedades medievales y otras maneras de vivir. Los personajes son definidos no por la clase sino por una pseudoclase.

Pregúntate a ti mismo cual es el mejor sistema que encaja con tu mundo. mundo, no el Mundo Clon de Fantasía #4862564. Y si escoges a los mercaderes, campesinos y nobles para actuar fuera de sus estereotipos, roles de clase “destinados”, ten una razón realmente buena. Y dime esa razón, ¿por favor? No puedo pensar en una.

Esto sería demasiado largo si intentara hacerlo de una vez. En vez de eso pronto está llegando otra.

 

[1] http://brightweavings.com/ggkswords/sfchannel.htm

[2] En el Portador de la Luz, de Brent Weeks, el color de piel por defecto es el trigueño y los blancos son una minoría. Lo mismo sucede con Las Guerras del Loto, de Jay Kristoff, cuyos personajes son asiáticos y las personas de piel blanca (gayjins), son vistos como despreciables.

Comparte esta entrada y ayuda al blog.

Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *