Limyaael 236 Diferenciando al drama del melodrama
Autor: Limyaael
Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez
Debido a que una cantidad aterradora de personas votaron por ello, este será el primero.
1) Vigila el lenguaje.
Podría parecer una cosa prosaica mantener el seguimiento de —¿y quién quiere ser prosaico cuándo tienes un drama al que llegar?—, pero tu lenguaje bien puede revelar dónde la historia está derivando hacia el melodrama. Específicamente, los autores que sienten que la historia se les está resbalando algunas veces intentan animar un poco el diálogo y la narración con puntuación, palabras y frases que atraen la atención. Lo que termina sucediendo es que el lector se despierta lo suficiente como para por ello reírse del autor.
Primero, signos de exclamación. Por favor, lee lo siguiente:
“¡Los traidores se nos están acercando!” jadeó Harulf mientras tropezaba sobre los restos rotos de la puerta, y se enterraban en sus costillas. Uno acababa de adentrarse profundamente en un pulmón; ¡lo sabía! “¡Pronto nos tendrán rodeados! ¡No hay manera de alejarse demasiado del castillo!”
“¡Sí, si lo hay!” gritó Dreselda, un brillo fiero en sus ojos. “Encontré un camino alrededor de ellos una vez cuando estaba explorando. ¡No ha pasado tanto tiempo desde que era una niña para olvidarlo! ¡Sígueme!” ella miró a Harulf. “¿¡¿¿O vas a rendirte ante mí?!??”
Oh, por favor.
Pensaría, si hasta este punto el autor ha construido a Harulf y Dreselda como personajes, y establecido a los traidores que los siguen como los villanos, herido a Harulf, y mostrado que ellos podrían morir, no hay necesidad de lanzar los signos de exclamación en cada oración. Ni hay ninguna necesidad para esa abominación conocida como ?!?? Dime, debido a que el diálogo es lo que se supone que escuchen los personajes el uno del otro, cómo van a conocer la diferencia entre un grito que termina con ? y uno que termina con ?!? Para ese caso, qué diferencia hay entre !? y ?!?? Respuesta: nadie sabe. Los autores simplemente piensan que luce genial.
Esto lleva tu drama directo hacia el melodrama. Evítalo. Si te encuentras a ti mismo poniéndole a cada oración signos de exclamación, elimínalos. A diferencia de las comas, puntos finales e incluso los signos de interrogación, estos pequeños fastidiosos son muy notables, y la sensación que llevan en la mente de alguien GRITANDO y no es diferente de tener en internet puestas las letras mayúsculas. Cuando van en abundancia, risita disimulada y mis ojos no pueden virarse más.
De igual manera, los clichés pueden comenzar a darse un banquete con la narrativa en cualquier punto, pero vienen como los chacales después de los leones cuando el autor piensa que su historia está muriendo. Todo es más grande, más rápido, más fuerte y más brillante —y, como un resultado, tan barato y chillante como una película clase B. Repentinamente cada personaje no solo sonríe; él o ella tiene que “sonreír cegadoramente.” Los villanos “cacarean malvadamente.” Cada personaje a la vista “exclama” o “grita” cosas en vez de decirlas. Las personas comienzan a gritar cosas como “¡Nunca te saldrás con la tuya!”
Vigílalo, o te dañarás a ti mismo, y a tus lectores. Sus músculos para virar los ojos nunca serán los mismos. Si sientes la necesidad de esparcir palabras y frases de esta manera a través de la narrativa, elimínalas. Lo más probable es que tu historia simplemente golpeará un terreno duro. Intentar usar signos de exclamación y palabras trilladas para “especiarlo” es como intentar usar un bisturí para darle un corte de cabello a alguien.
2) La exageración de las emociones en tiempos de suspenso todavía es efectiva.
Quizás los personajes se sujetan las manos antes de cruzar el arco para conocer al chico malvado. Quizás el personaje que está al pasar a través de un portal hacia un país desconocido toma una respiración profunda y levanta sus hombros. Quizás la mente de alguien se aclara justo antes de que choquen los ejércitos, y se da cuenta de que realmente va a asesinar a otro ser humano.
No tienen que haber lágrimas brillantes, “una tormenta de emociones,” o confesiones llorosas de amor para realzar momentos como este. De hecho, nuevamente, tales cosas abaratarán tu historia. Esto funciona de dos maneras, y algunas veces alguien es realmente especial y se las arregla para conseguirle ambas allí:
- a) Si hay una construcción del suspenso, desgarra el suspenso al ser alto y estruendoso en vez de quieto y aporreando el corazón.
- b) Lo hace parecer como si los personajes tienen cualquiera de las emociones convenientes para el argumento. ¿Cuántas de esas confesiones lloricas de amor son las primeras que han hecho los héroes y las heroínas? Muchas de ellos. El dispositivo para confrontar a un personaje con el peligro y entonces solamente inspirándola a confesar sus sentimientos que ella ha conocido todo el tiempo puede funcionar, si ella también es también buena al mentirse a sí misma o la otra persona. Es mucho más probable que resulte manipulativo.
Considera ir por la quietud cuando vas a seguir con el ruido, ya sea literal o figurativo. Eso provee un enfoque estrecho para las emociones de los personajes, una intimidad que no viene con “los lloriqueos torturados a medida que se confortan los unos a los otros,” y un incremento (o caída) desde el momento tranquilo dentro del ruidoso. También creo que también es efectivo para la tensión. He leído algunos autores que creíblemente podrían tener a dos personajes teniendo una conversación emocional mientras están galopando pegados sobre la espalda del caballo para Salvar el Mundo, pero no demasiados.
3) “Soy tu lector, no tu terapeuta, y todavía no te conozco.”
Algunos autores quieren que sus lectores empaticen con el héroe, heroína o múltiples protagonistas desde el comienzo de la historia. Es una ambición decente.
Lo que no es decente es la manera en la que lo hacen. Este es un largo y angustioso monólogo, algunas veces interno, algunas veces hecho a un compañeros simpático, ese que detalla todos los problemas de la existencia actual del personaje. “Bien, mi nombre es Karin, y hace seis meses mi madre murió, y cinco meses después mi elefante mascota murió, y hace cuatro meses me corté la mano con un pedazo de cristal, y hace tres meses un bardo errante me dijo que no podía cantar, y dos meses antes mi padre comenzó a hacerme hacer tareas hogareñas, y hace un mes mi pequeño hermano escapó, y hace dos días perdí mi canasta…”
Aw. Mala, mala opción. Posiblemente no puedo cubrir aquí todas las razones del por qué, pero cubriré las únicas que son relevantes para la actual diatriba:
Primero, un poco de sufrimiento atraviesa un largo camino cuando tu audiencia está conociendo por primera vez a tu heroína. Muestra algo malo que le ha sucedido al personaje, muestra sus consecuencias, y muéstralo lidiando con sus consecuencias, y los lectores deberían estar lanzados hacia su lado. Desenrolla una lista de toques emocionales melodramáticos, debido a que por supuesto, una cosa realmente mala sucediendo no es suficiente; ¡realmente deben ser dieciséis cosas malas! Una vez más, barato, yendo por la cantidad por encima de la calidad.
Segundo, algunos autores tienen una oreja de palo cuando llega el momento de escoger un momento de sufrimiento importante y cual no lo es. Cuando la muerte de un miembro de la familia es pareada con la pérdida de una canasta, inmediatamente comienzo a reír disimuladamente. Oh, ¡cuán triste y trágico! No solamente parece que el último evento parece gratuito, y así lo hace parecer al primer evento(s). Si este es un personaje que igualmente puede entristecerse por ambas ocurrencias, comienzo a juzgarlo con un ojo crítico cuánto realmente extraña a su madre.
Tercero, esto no te da tiempo para decir cualquier cosa, “Lo siento” o ver como el personaje reacciona ante sus movimientos. (Esto es un problema con muchos melodramas. Ver punto 4). Lo que es importante no es la manera en que el personaje se retira —o falla en retirarse— sino metiéndose en el siguiente nivel para ponderarlo “Amarás su BANG debido a que te diré BANG” dentro de su cráneo.
Y, finalmente, los autores también tienden a tener una oreja de madera para saber cómo suena esto para alguien que realmente no conoce o ama al personaje. Pueden pensar que ella hace sonidos nobles y sufrientes. Para una aterradora cantidad de personas, suena a llanto, lloriqueo o en esos casos de autores que son realmente especiales, ambas al mismo tiempo. Se necesita habilidad para evitar que un monólogo cambie de rumbo hacia el territorio llorica. La mayoría de los autores que comienzan sus historias de esta manera no tienen que hacerlo.
Para mantener dramáticos los malos eventos en la vida del personaje, muéstralos (no los cuentes), muestra sus consecuencias, y muestra al personaje reaccionando a ellas como ese personaje haría. No esperes ganar la simpatía del lector con un simple recital. Estoy más interesada en ver como es el personaje a enfrentar sus dificultades. ¿Narcisista? ¿Nervioso? ¿Irónico? ¿Determinado? ¿Deprimido? (Si ella es llorica, tiendo a abandonar la historia y seguir adelante, pero me gustaría ver más lloriqueo que el que el autor ha decido sacar de esta manera, en vez de este aullido melodramático).
4) El verdadero drama necesita tiempo para desenvolverse. El melodrama es jadeante.
Cuando veo a un personaje acercarse a un punto alto, quiero saber que hay suficientes páginas tras de mi para construir esa (novela) o suficiente historia implicada para que yo conozca por qué es importante (historia corta). No disfruto el sentimiento de ser lanzada apresuradamente de un evento a evento, dicho eso, sí, cada cual es importante, transformador de vida y la cosa más importante que el personaje ha experimentado, y entonces ser lanzado de vuelta a otro lugar para observar algo más y que le cuenten exactamente las mismas cosas sobre ello.
Hay una razón concreta del por qué esto no funciona: demasiados eventos maravillosos a la vez tienden a entumecernos, ya sea en nuestras vidas o en las de nuestros lectores. Demonios, un evento maravilloso puede entumecer a alguien. ¿Cómo lidias con un personaje que acaba de presenciar la muerte de toda su raza excepto por si mismo? ¿Cómo lidias con alguien que ha incubado un huevo en su bolsillo derecho de su sudadera y como resultado ve el regreso de los dragones al mundo por primera vez en un millar de años? Esos eventos necesitan toda la atención que sus escritores pueden darles, para desplegar las consecuencias y explorar que sucede después.
¿Significa esto que pienso que solamente debería haber un gran evento por libro? Ciertamente no. Pero pienso que es mucho más difícil crear más de un sentido de drama por libro, sin asignarlos a personajes separados. El personaje lidiando con haberse convertido en un esclavo no va a reaccionar de la manera usual si justo después de eso ve dragones por primera vez. No, pienso que sería el dolor de ver a toda su raza morir y entonces estar cautiva en su mente. Es más probable que caerá sobre ella como un trauma. Es tonto insistir que entonces le preocupa tanto encontrar la espada mágica como al personaje que está específicamente en busca de ella.
Ir a la fuerza de evento en evento, un héroe de fantasía tiene derecho a volverse impactado, entumecido, obsesionado con una cosa en vez de muchas, o simplemente agotado. Está absolutamente mal darle a tus lectores un sentido de la importancia de cualquier evento por sí mismo. Tenderán a mezclarse juntos en la mente del lector, y si separas demasiado las reacciones del personaje, sin darle suficiente descanso en el intermedio, lo veré como si nuevamente estuvieras manipulando sus emociones en favor del argumento.
¿Para qué es apropiado el ritmo jadeante? Una comedia de fantasía, o una donde la principal preocupación es la acción. Ambas pueden funcionar con drama, pero sí el ritmo absolutamente debe ser atropellado, es probable que en vez de eso se la coma.
5) El melodrama renuncia a los matices.
Pocas veces hay algo complicado en una escena melodramática. El villano ata a la heroína a las vías del tren. El héroe tiene que rescatarla. Plano, simple, fácil de procesar y reaccionar. El héroe confronta al villano y lo acusa de matar a sus padres justo antes de apuñalarlo. Sabes que se supone que deberías apoyar al héroe, odiar al villano y aplaudir cuando muere. No podría haber nada más fácil.
El drama no debería ser fácil. Para regresar a los ejemplos que usé arriba, ¿qué hay de fácil en mirar a tu raza morir, convertirse en esclavo, o darte cuenta de que has traído de regreso a los dragones? Nada, a eso es lo que me refiero. Y aunque el personaje puede sentir una emoción sobrecogedora en la cima, pueden, y debería haber otras debajo.
Rabia, shock, miedo, entumecimiento, sorpresa terrible, disgusto, repulsión, un deseo de morir y dolor, podría ser todas respuestas para las primeras situaciones, existiendo varias combinaciones. Para la última, esperaría diversión, maravilla, excitación, lágrimas, sorpresa, satisfacción y quizás un poco de vacío, ahora que finalmente ha logrado la búsqueda, en sus varias etapas. Dependiendo del personaje, podría haber otras emociones.
El mejor tipo de escenas dramáticas causará complicadas reacciones en los mismos lectores. Las melodramáticas probablemente barrerán al autor y a los personajes, mientras deja a la audiencia de pie en el suelo y pestañeando.
6) Las situaciones melodramáticas que estiran la suspensión de descreencia probablemente se convertirán en melodramáticas.
El héroe teniendo tres mujeres enamoradas de él al mismo tiempo, todas las mujeres agradándose las unas a las otras y estando de acuerdo con ello, y el héroe estando igualmente enamorado de las tres mujeres, es una situación como esta.[1] Cada factor que mencioné estira la cadena. Si el lector puede aceptar eso, cada otra mujer en la saga enamorándose del héroe estirará aún más la cadena, hasta que la descreencia simplemente caiga como un piano de cola en los animados de la Looney Tunes. Las cosas no funcionan así.
Sí, en las fantasías tienes magia y muchas cosas que no funcionan de la manera usual en nuestro mundo. Ni la psicología de los personajes tiene que ser la misma. Pero estoy inclinada a pensar que puedes salir mejor librado con mucho más en la magia y la ambientación de lo que puedes salirte con la psicología del personaje. El hombre puede ser el héroe más grande en el mundo y medio loco debido a su magia, y aun así los lectores podrían estar interesados en él, debido a esas habilidades. (O sea, mientras esas mismas habilidades no comiencen a destruir las reglas del mundo). Pero la perfecta relación amorosa de tres, la completa carencia de celos de las mujeres involucradas, y su atracción por cada mujer simplemente no da la cuenta; mientras que podríamos conocer unas pocas personas que reaccionan de esa manera, cada una nueva que agrega eleva al cuadrado el problema. Las cosas se vuelven tontas.
Aquí es donde los autores planean desde las alturas. Están desesperados por justificar las reacciones emocionales de los personajes, debido a que realmente quieren esas reacciones emocionales. Apilan clichés, personajes perfectos y relaciones que nunca han ofrecido antes para mantener andando las reacciones emocionales. Y entonces… hola, melodrama.
¿Autores? Si no pueden construir reacciones emocionales de manera creíble de lo que sucedió antes en el argumento y la historia de los personajes, simplemente acepta que no puedes tener esas reacciones y sigue adelante. No cada personaje puede hacerlo todo. La fantasía sería un lugar mucho mejor si más personas aprendieran eso.
(Y si reconoces la situación de la que estaba hablando encima, lo siento mucho, mucho y te ofrezco una mueca de dolor compartido).
Wii. Divertido. El melodrama es una de mis mascotas odiadas.
[1] Si no lo has reconocido, aquí Limyaael está haciendo referencia a Rand, protagonista de la Rueda del Tiempo de Robert Jordan.
19 Comentarios
DannX
He visto a muchos autores americanos usar el “!?” para énfasis (tiene más sentido cuando se piensa en la pronunciación), pero no muy a menudo y no con tantos signos repetidos. En español lo veo un tanto raro y por eso rara vez lo uso. El drama trato de mantenerlo a lo mínimo indispensable pero a veces se me va la mano, sobre todo cuando tengo que describir emociones muy fuertes.
José Alejandro Cantallops Vázquez
Según Sir Terry Pratchett, usar los signos de exclamación de esa manera era un indicativo de perturbación mental por parte del autor.
Michael Bram
Ouch, he usado muchas veces ese monstruo llamado “¿¡!?”.
¿Acaso está mal? No tenía idea…
Hay muchos puntos en los que la puedo entender – Principalmente el síndrome del elenco de heroínas-, así que, No al Melodrama innecesario.
Aunque temo haber pecado de melodramatico alguna vez, jaja.
l
Jajaja, hasta yo he caído con ese terrible monstruo. En mi cabeza estaba bien, pero por suerte solo lo use en comentarios y no en narrativa.
Lynnx
¡Ah! Como odio equivocarme con mi propio nick.
Michael Bram
I, ¡la Alter Lynnx!
Lynnx
Entendí esa fatereferencia jaja
Michael Bram
You know XD
José Alejandro Cantallops Vázquez
Vaya, eso es suerte, yo recuerdo que el primer cuento que mandé al taller Espacio Abierto era un melodrama de hijo abandonado que regresa a desafiar a su padre. Y admito que en mi mente aquello sonaba genial.
José Alejandro Cantallops Vázquez
Casi todos hemos pecado de melodrama, cuando el año pasado escribí mi primera novela en la primera revisión me di cuenta de que lo que yo había pensado como un gran drama me había salido como un melodrama barato de telenovela.
VonGoldring
Debo admitir que me ha pasado. Tuve una novela sobre brujas y vampiros en la secundaria que resultó ser un mamotreto ileible, con escenas bien melodramáticas. Esa historia se fue a la basura. De hecho lo consideré tan mala, que cuando la releí estando en el preuniversitario, quemé las libretas donde la había escrito, en el patio de mi casa. Aún así todo no fue en vano. Llené cuatro libretas, fue un buen ejercicio de aprendizaje y uno de los personajes fue salbable, de hecho lo incorporé a la trama de mi actual novela. ¿No les ha pasado que desechan una historia y reciclan un personaje que les gusta para otro proyecto?
DannX
Yo no solo reciclo a los personajes, reciclo las historias mismas. Más de una vez he escrito (es decir planeado) dos historias con tramas separadas que terminan uniéndose para formar una nueva o acaban formando parte del mismo universo. O también he tomado viejas ideas de las libretas de mis tiempos de la secundaria y las he reforjado con mi estilo moderno. Siempre hay algo rescatable.
Spriggan Velaryon
Me pasa, en mi caso, lo que inicio como la historia de un “Hombre” se convirtió en la historia de un “Clan”, que luego fue la historia de “Cinco clanes en una Isla”, que luego me dio la idea para historia de “Un continente”, sinceramente espero que ese continente no se vuelva un mundo, porque mientras más se agrande la historia, menos probable es que llegue a escribirla jaja.
–
En cuanto al reciclado de personajes… No creo haberlo hecho hasta ahora
Michael Bram
Yo si que he reciclado personajes. Varias veces, jaja.
Lynnx
Más veces de las que deberia. Generalmente cambian de nombre pero se mantinen siendo los mismo,las ideas se me suelen quedar a medias terminan naciendo cuatro historias abismalmente diferentes de una sola.
José Alejandro Cantallops Vázquez
Vaya, yo tengo algo parecido a lo que escribiste en el preuniversitario, pero fueron par de cosas onda medio anime que escribí cuando estaba en el verde, todo melodramáticas, pero que no quemé, me gusta conservar las cosas que escribo, especialmente si son muy malas, eso me ayuda a recordarme donde empecé y lo que he avanzado y también mostrarle a los demás que con paciencia se puede mejorar.
Yo de esos tengo muchos Karim/Dashein y Dacel, que empezaron como personajes historias que nunca terminé, pero que incluí más tarde en cosas más serias y publicables, de los cuales debo admitir que Karim/Dashein es lo más cercano a lo que tengo a una Darling y por eso cada vez que aparece en una historia trato de que no sea el protagonista ni coger su punto de vista. Es como Anomander en Malaz, Erikson admite que aunque hace muchas cosas geniales, la historia no sería tan genial si se contara desde su punto de vista.
VonGoldring
No tiendo a quemar manuscritos tan a menudo. Pero es que cuando lo releí era tan pero tan melodramatico que daba vértigo, con unas relaciones melosas como raspadura de caña y una trama demasiado artificial, pero bueno, de ahí rescaté a Isabel, personaje que por cierto estás a punto de conocer y que no es una darling, por suerte. Claro que la Isabel de ahora es muy distinta de esa del principio.
Aún guardo un poco de libretas de mis inicios, y también las leo a veces por reírme y otras por ver de dónde empecé. Siempre es bueno recordar.
José Alejandro Cantallops Vázquez
Yo he pensado la idea de quemarlos, pero la misma idea de hacerlo es demasiado melodramática y se me quitan las ganas.
Pero es bueno saber que reciclaste algo de esas historias.
Michael Bram
Irónico.