Diatribas de Limyaael

Limyaael 244 Haciendo que los personajes pasen por un infierno

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Bueno, este fue el ganador por la mayor cantidad de puntos que nunca he visto en una encuesta, así que aquí va.

 

Probablemente notarás muy rápidamente que todos los elementos en esta lista son psicológicos/emocionales. Bueno, sí. Pienso que las escenas de dolor físico, especialmente de tortura, están demasiado usadas en la fantasía, especialmente debido a que los autores tienden a olvidarse de las heridas cuando se interpondrían en el camino y simplemente enviar a sus personajes a atacar como si nunca las hubieran sufrido. También, los métodos psicológicos/emocionales de hacer pasar a las personas a través de infiernos que significan usar las fallas de los personajes en contra de ellos, y las expectaciones de los lectores de los héroes de fantasía en contra de ellos. Esto es mucho más divertido.

(Y si sueno como una sádica, juro que no lo soy. Estas son simplemente las maneras más profundas y los métodos que más afectan que he encontrado, los cuales también sucede que son dolorosos).

1) Crea una situación que castigue al personaje por usar sus mejores cualidades.

Rápido, ¿cuáles son las virtudes de tus personajes? Virtudes, no defectos. Pensarás en ellas fácilmente. Un típico héroe de fantasía podría ser leal, amante, suficientemente testarudo como para seguir adelante en contra de posibilidades aparentemente imposibles, valeroso y atrevido.

Ahora, pon a ese héroe en una situación donde se adentre en la batalla, haciendo que sus soldados confíen en seguirlo, confiando en que el enemigo retroceda ante él… y haciendo que guie a todos sus soldados dentro de una emboscada, mientras que algunos de ellos ya lo han traicionado y se han unido al otro bando. Su lealtad lo ciega a las necesidades de otros (ya sea por una seguridad mayor o más tranquilidad), su amor y testarudez le asegurarán que se quedará y peleará en vez de retroceder, su valor ha sido convertido en temeridad, y cualquier atrevimiento que use para escupir y maldecir a su enemigo es energía desperdiciada mientras está luchando por su vida. Y, asumiendo que el personaje también es perceptivo, lo cual son la mayoría de ellos, él va a saberlo.

El truco aquí es no hacer parecer la situación artificial. Eso es mucho más fácil de lo que las personas podrían pensar, y probablemente lo más fácil es tener un enemigo empático, un villano que comprende al héroe por dentro y por fuera, ha visto esas cualidades desplegadas en su contra, y tiene una amplia oportunidad de pensar maneras para contraatacarlas, habiéndolas enfrentado en el campo de batalla. Todo lo que hace falta es un poco de ingenio y un poco de paciencia junto con la empatía, y ese enemigo puede crear una trampa dentro de la que se apresure el héroe. Lo ha atrapado de ida y de vuelta.

Todo el tiempo, los autores de fantasía crean a las personas más extraordinarias. El problema es que todas esas personas extraordinarias terminan en el lado del héroe. Pon a alguien enfrentándose a él —ni siquiera un verdadero villano, sino una persona con un objetivo diferente—, que se mantenga fiel a sus buenas cualidades en vez de insistir que la arrogancia o el odio los deben cegar, y el héroe estará ansioso de encontrar suficiente cuerda como para colgarse a sí mismo.

2) Has que confunda una amenaza o enemigo actual con uno del pasado.

Los malvados pasados siempre están apareciendo en la fantasía. Antiguos señores oscuros, demonios que han estado durmiendo durante tres mil años, artefactos que una vez amenazaron todo el mundo y ahora han sido encontrados una vez más… esos son los grandes, pero el tema se extiende incluso a la idea de que los héroes con pasados acosadores deben enfrentarlos nuevamente. Los abusadores aparecen nuevamente. Los amantes despreciados regresan. La constante contemplación del héroe de su historia se convierte en un punto fuerte. Los lectores de fantasía están acostumbrados a ello.

Ahora sujeta eso y ponlo de cabeza.

Pon al héroe enfrente de alguien o algo que le recuerde superficialmente a alguien o algo de su pasado. Podría enfrentar a un enemigo que le recuerda a un abusador de su infancia, una amenaza mágica que es del tipo de amenaza mágica que se enfrentó cuando tenía dieciséis, o una relación romántica que piensa es del tipo una “segunda oportunidad” después de que la primera no funcionara. Se zambullirá en ella, trabajando en pos de las expectativas. Los lectores a menudo van detrás de él. Esta vez derrotará al abusador, apagará la amenaza mágica que es incluso más violenta, y hará funcionar la relación amorosa.

Excepto que sus prejuicios lo han cegado, y bajo la superficie de esta amenaza o situación, es muy diferente, y cuando conoce esas diferencias ya ha tropezado de cabeza.

Actualmente estoy planeando una historia donde uno de los personajes principales —empáticos, sensitivos, brillantes en muchas maneras— hace un intenso esfuerzo para comprender al otro personaje principal. Ella lo hace al relacionarse con alguien de su pasado. Cuando chocan, ella reacciona a él como si fuera esa persona. Enseguida termina chocando contra el suelo, debido a que él es 180 grados diferente de eso y ella nunca se molestó en averiguarlo.

Esa va a ser una de ese tipo de historias en que “gana el lado oscuro,” pero no todas ellas tienen que serlo. Simplemente pueden hacer sufrir mucho al héroe.

3) Has que falle en la tarea que realmente quería tener éxito.

No necesita, quiere. Puede haber tenido un éxito completo salvando el mundo, o no habrá una historia y tus lectores te cazarían. Y dado la predominancia de héroes reluctantes en la fantasía, salvar el mundo, probablemente no sea su deseo más grande. Apuesto a que fue arreado en ello por el Viejo Sabio Mentor y el hosco guerrero, pero con corazón de oro y el resto de los sospechosos habituales.

No, has esto algo que él quiera. Puede que sea ganar un duelo. Puede ser ganar una competición de arte. Puede ser probar finalmente que alguien que piensa que él es un mentiroso que estaba en lo correcto sobre la Situación X. Quizás es enamorar a su verdadero amor para alejarlo de su Obviamente Estúpido Rival.

Los autores son muy indulgentes buenos en darle estas victorias menores a sus personajes. Incluso puede perder algunas de las batallas más importantes, pero ganará estas. ¿Por qué? Debido a que él las quiere. Y, si por alguna casualidad, pierde, el autor rápidamente se adelantará para ofrecerle la frase trillada “Lo que importa no es que ganes, sino como jugaste el juego,” o para señalar que su interés amoroso fue estúpido, bobo y que de cualquier manera la pena no lo merecía. (Lo último es una cosa estúpida que hacer por el autor, ya que es difícil decir cosas aduladoras sobre la inteligencia del héroe por haberse enamorado de una persona como esa).

Así que no. No ofrezcas las frases trilladas. No conviertas a su rival en alguien que ganó solamente porque hizo trampas. No dejes que el héroe reúna las pruebas de que sus enemigos de alguna manera dejaron de mentir para demostrar que él no es un mentiroso. Déjalo fallar, casi saborear la victoria, pero no conseguirla, y dejarlo con una herida apestosa.

Quizás construirá la amargura alrededor de ella. Incluso puede ulcerársele. En el nombre de darle a la fantasía algunos héroes con condenados defectos, podría funcionar.

4) Destruye su actitud de galante caballero en su cabeza.

Otro rasgo común que tienen muchos héroes de fantasía es despreciar a otro personaje o conjunto de personajes en el libro. No odio, de la manera en que podría con el Señor Oscuro, sino desprecio. No son tan buenos como él, no valen su tiempo. Son cobardes y por tanto despreciables. Son mercaderes en vez de luchadores o magos, y por tanto despreciables. Son enemigos menores, objetivos de práctica y materia prima de cañones antes que algo real. Demasiado a menudo, esta actitud se extiende incluso a personajes que los ayudan, pero lo hacen de manera reluctante.

Lo dije en la diatriba del deus ex machina, que realmente me gustaría ver una sorpresa desagradable que abrumara al héroe al final, cuando la persona de la que él depende para resolver el problema y ha tratado como una mierda durante todo el libro levanta sus ojos y dice, “No,” en vez de “Sí.” ¿Alguien que supuestamente se sacrifica a sí mismo para que así el héroe pueda tener su espada del destino, y durante toda la historia le ha dicho eso y ha estado sintiendo lástima de sí misma? (Esta es desde su perspectiva, no esto). Deja que se niegue, y dile por qué se está negando, y deja que el mundo se vaya a la mierda por su orgullo.

Esto no significa que tengas que hacer a tus héroes de fantasía tan orgullosos que sean repulsivos. Significa retroceder un paso y pensar sobre las otras personas en la historia, otras personas que no tienen la perspectiva del héroe y lo verán. Pueden estar “equivocados,” como tú, el héroe y los lectores comprenderán. Pero si son menospreciados por su amor propio, si no tienen razones para tener resentimientos hacia él, si tienen una amargura tan grande en sus almas que preferirían verlo todo caerse en pedazos antes que sacrificar su rencor, entonces bang. A veces deja que se caiga en pedazos.

Y déjale al héroe saber que podría haberlo prevenido si hubiera sido un poco más agradable, un poco más perceptivo —y se supone que esas son las cualidades que tiene que tener, ¿no?

5) Infríngele una pérdida que podría haber prevenido.

No es la escena que más odio, no es la escena que más desprecio, pero por mi dinero que es la escena más nauseabunda en la fantasía es cuando el héroe le da mucho pensamiento a algo —generalmente una muerte— que supuestamente causó, y los otros personajes en la escena le aseguran que no es su culpa. No había nada que nadie hubiera podido hacer, él no estaba allí, fue la culpa de otra persona lo que les causó la muerte, etc.

Has la desagradable reversión y muestra que, sí, ciertamente, el héroe podría haber hecho algo. Es una buena conducta para un resentimiento duradero.

Una vez más, no tiene que ser deliberado. Hazlo el resultado de un accidente, o la personalidad del héroe. Si está sospechando de un teniente debido a que ese teniente tuvo un desacuerdo con él, y anuncia, de manera ruidosa, que ya no va a darle más su protección a ese teniente… bueno, ¿realmente sería una sorpresa si alguien más aprovechara esa oportunidad para matarlo? ¿Una muerte en que definitivamente los guardaespaldas podrían haberse metido en medio? Y si el héroe no hubiera sido tal niño/paranoico/hijodeputa arrogante, todavía estaría vivo.

Quizás sabe que tal y más cual persona será una carga para el ejército, pero los deja venir de cualquier manera, debido a que es así de indulgente. Y entonces, repentinamente esa persona es asesinada o capturada, exactamente de la misma manera en que el héroe previó. Ahora, la preocupación se lo está comiendo vivo (en el caso de captura), y la culpa se lo está comiendo vivo, y el resentimiento se lo está comiendo vivo, y la furia de quienquiera que esté relacionado con esa persona en casa se lo está comiendo vivo. Genial.

6) Fuérzalo dentro de una posición de traidor.

Otro tropo común en la fantasía es forzar al héroe a escoger entre dos personas o dos posiciones éticas. Está en agonía, retorciéndose y entonces escoge. Casi siempre a la vez, el autor rebela que la persona que escogió no era falsa, o que la posición ética que no escogió era insostenible de cualquier manera.

¿Qué carajos estás haciendo? Esa, ahí, es una oportunidad única para la tragedia y el infierno.

Es perfectamente posible que dos amigos que tuviera el héroe, o dos principios que sostenga, pueden coexistir pacíficamente durante un largo tiempo, y entonces comenzar a chocar. El deber y el amor son probablemente los dos principios más fáciles de oponerse. Sí, seguro, ¿podría parecer fácil decir que un personaje casado debería dejarlo todo en favor de su mujer, pero cuando es también el líder de una ciudad-estado y miles de otras vidas cuelgan de la balanza? ¿Es realmente así de fácil?

Bueno, sí, generalmente lo es, debido a que el autor envía un ejército a salvar la ciudad, o hace de la esposa una traidora. No lo hagas. Las personas lo mirarán como un traidor. Él podría mirarse a sí mismo como un traidor (aunque presumo que todavía tiene sus razones para tomar la decisión). Que así sea.

7) Has que mate las cosas que ama.

Oscar Wilde lo dice mejor en “The Ballad of Reading Gaol”:

Y todos los hombres matan lo que aman,

Deja que esto sea escuchado,

Algunos lo hacen con una mirada amarga,

Algunos lo hacen con una palabra aduladora,

Los cobardes con un beso,

¡Los hombres valientes con una espada!

Y nuevamente, esto es algo que aparece en ocasiones en la fantasía, lo cual los autores simplemente se niegan a seguir hasta el final. El héroe tiene que matar por piedad a su mejor amigo, no lo hace a propósito, y tiene a otras personas amadas, a menudos una esposa e hijos, esperando en casa. Él juega un papel crítico en la destrucción de su reino, pero sobrevive para escapar a un nuevo hogar, y con el tiempo llega a amar más ese hogar. Su amor muere en sus brazos como resultado de la búsqueda en que partieron, pero en el siguiente libro está enamorado de alguien más, quien vivirá.

Para obtener el máximo desgarro de las garras que pasan a través de su alma, has que mate la cosa que ama con los ojos abiertos, nada de circunstancias mitigadoras, y nada de suavizarlo más tarde que hagan parecer como si el asesinato fuera lo mejor.

Esta es una de esas cosas que tienen que ser manejadas delicadamente (bueno, realmente, todas estas sugestiones lo necesitan). La tentación de aliviar el sufrimiento que esto causa al héroe es inmensa. Tu mente probablemente comenzará a atarse en nudos, específicamente tratando de hacer eso, e incluso el atajo puede ofrecer posibilidades que no ofrece el hacer que mate las cosas que ama.

Pero no causará la misma cantidad de dolor. Y el dolor es por lo que están ahí, ¿correcto?

 

No muy segura sobre que será la siguiente diatriba, aun así, la encuesta parece muy variada.

Comparte esta entrada y ayuda al blog.

Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

6 Comentarios

  • VonGoldring

    Todos los hombres matan lo que aman… hay mucho en esa frase. Es la certeza de un infierno pequeño. Creo que está muy bien eso de poner a los héroes a ganarse las glorias inmerecidas, nada igual para darle dinamismo a la historia. Pero en serio, es muy fácil acabar matando a nuestro gran sueño y no hay nada que duela más, es una cosa a usar en un personaje. No hay nada peor a la sensación de que las cosas fundamentales están aplastando a las que te hacían ilusión. Eso lo he vivido. Hace casi dos años la vida me había alejado mucho de la escritura, de leer por diversión y de soñar con acabar mi novela. Juro que me sentí miserable un par de veces, a la par estaba haciendo cosas importantes, yo estaba haciendo lo que tenía que hacer, pero la culpa estaba por ahí. Los meses se iban y no escribía ni una página. Aún hoy no tengo certeza de si mi sueño llegue muy lejos pero ya me lo planteo más en serio. Pero repito, cuando la responsabilidad y aquello que amas se interponen surge un conflicto grande, y si debes elegir a la responsabilidad todo de enreda mucho. Me encanta la maestría de Limyaael para sacar los buenos dramas.

    • Michael Bram

      Profundo.
      Supongo que es algo con lo que todos vivimos, y que reaccionamos (y adaptamos) de manera diferente. Deprimirse por las cosas más simples es sorpresivamente fácil. La mente racional dice una cosa (la que tú quieres, el tú, el autoconvencimiento), mientras que su contrapartida la mente emocional (una hermosa amalgama de sensaciones que nos define) nos la juega y hace que nazcan esos sentimientos (y pensamientos) contradictorios.
      Una encrucijada bastante temible, si me preguntas.

    • José Alejandro Cantallops Vázquez

      Yo llevo años lidiando con esa realidad, como poco a poco veo más difícil lograr lo que deseo hacer. La realidad va imponiéndote necesidades, una tras otra y no puedes decir que no, simplemente tienes que seguir adelanta, abandonando a veces cosas que quieres y en las que has invertido tiempo. La esperanza, es que nunca es tarde para retomar esos sueños, nada le impide a uno a retomar la escritura a los 40 o cuando las condiciones lo permiten, la cosa es no rendirse completamente y tener guardado un rincón los planes de respaldo.

      • VonGoldring

        Un brindis por los sueños empolvados en las gabetas. Que resurjan de sus cenizas y nos devuelvan a esos días cuando eramos más jóvenes y la vida no nos había cargado de problemas. No pierdan la esperanza camaradas.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *