Limyaael 266 Intereses amorosos designados
Autor: Limyaael
Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez
Ah, aquí estamos.
Afortunada de mí, ya que sucede que en este momento estoy leyendo una novela de fantasía con tres Intereses Amorosos Designados, así que tendré ejemplos mirándome a la cara.
Mira, tengo esta cosa. Cuando hay romance en mi novela de fantasía, a menudo lo miro como alguien lo hace a una mosca en la sopa. Esto es debido a que como las moscas en la sopa, muchos romances de fantasía no son solamente obvios y apenas poseen un aleteo de vida, sino que también hacen que las cosas alrededor de ellos sepan mal.
Esto no significa que todos lo hagan. Pero la gran mayoría de ellos lo hacen. Y todo eso se debe a que el autor no puede ser jodidamente sutil sobre los Intereses Amorosos Designados. Todos sabemos de quién va a enamorarse el personaje. Y no lo sabemos debido a que el autor es bueno con la química o parece como si estas personas se harían el bien la una a la otra, las cuales considero razones aceptables. Lo sabemos debido a que el autor avanza sin esfuerzo hacia las convenciones de género aceptadas por el lector, al punto de no desarrollar una persona verdadera que se enamore de su protagonista; en vez de eso, conseguimos un personaje tipo.
Pienso que eso es inaceptable.
1) Dale alguna razón al protagonista para notar que su futuro amor es atractivo(a).
Es realmente notable cuando cada otro personaje en el libro consigue una descripción del tipo “el hombre alto, con nariz ganchuda que nunca sonríe” o “o la mujer de ojos verdes con una expresión desanimada,” pero en el momento que el Interés Amoroso Designado llega a escena, él o ella tendrá “hermosos ojos azules,” “hermosos rasgos cincelados,” o “cabello como un sueño de seda dorada impulsada por el viento.” (Solo inventé la última y estoy segura de que allá fuera hay adulaciones peores. Ver punto 2).
¿Cuál es el punto de esto? ¿Por qué el narrador está identificando a este único personaje y solamente a este único personaje como hermosa/guapo? ¿Y por qué, oh por qué, el autor tiene que incluir, muchas veces, otros personajes masculinos o femeninos a quienes compara de manera desfavorable con esta persona en términos de apariencia?
Por favor, quiero algo de explicación. ¿Encaja este personaje en particular con el tipo del protagonista? ¿De cualquier manera, cuál es su tipo? Y no uses eso como una excusa multipropósito; solo debido a que alguien le gustan las mujeres rubias no significa que él o ella va a ser atraído por cada mujer rubia en la existencia. ¿Por qué repentinamente nota rasgos que nunca ha notado antes? ¿Por qué simplemente están “seguros,” sin nunca haber hablado con esta persona, que él o ella es inteligente, interesante o maravillosa, simplemente basado en las apariencias? (Sara Douglass, te estoy mirando DIRECTAMENTE A TI).
Déjalo. Demasiado a menudo no hay explicación, lanzando al nuevo personaje dentro de una posición típica; es repentino, así que es tan sutil como un ladrillo a la cabeza; y hace parecer al protagonista superficial. ¿Has notado cuán pocos héroes/heroínas de fantasía se enamoran de alguien con cicatrices, poco atractivo o simplemente normal? Sucede que escogen a alguien basado en las apariencias, y ¡mirad!, es la elección correcta.
*golpe de golf* Autor, ahí hay una manera maravillosa de hacer parecer a tu protagonista más profundo.
2) Que el lenguaje tienda hacia el púrpura es a menudo una señal del Interés Amoroso Designado.
El autor puede escribir en un estilo complaciente, uno pedestre o uno lacónico. De cualquier manera, a menudo lo altera cuando el Interés Amoroso Designado entra a la habitación, incluso si el autor específicamente no lo identifica a él o ella como hermoso o apuesto.
Repentinamente, las emociones están “encendiéndose” en el protagonista en vez de “ahogarlo,” “alzarse” o usando cualquier verbo menos dramático. Cuando el protagonista y el Interés Amoroso Designado se miran el uno al otro a los ojos, están “ahogándose en el (inserta aquí el color de ojo).” (Si yo fuera la Suprema Dictadora de la Escritura de Fantasía, nadie podría volver a usar una vez más esa frase). Un protagonista que se ha expresado a sí mismo calmada y claramente comienza a decir cosas como, “ Estoy completamente consagrado a ti,” y otras frases trilladas que pertenecen al Hospital General. En los peores casos, los autores se adentran en largos párrafos de descripciones sobre la manera en que el Interés Amoroso Designado está vestido —especialmente notable cuando no sucede para nadie más; esto también es un subconjunto del punto 1— y dice cosas como, “Trajo una frescura dentro de la habitación con ella.”
¿Gente? Les voy a contar lo que por ahora parece ser un gran secreto, uno qué pensaría que sería muy obvio, pero el cual parece ignorar todo el mundo.
No todo el mundo nota las cosas sobre las personas que le gustan de la misma manera.
Realmente, este es mi queja más grande sobre el lenguaje púrpura. No es que el lenguaje sea melodramático, aunque puede serlo, suficiente como para hacerme resoplar con fuerza. No es que el autor solo le aplique esa descripción al Interés Amoroso Designado, aunque eso va con el punto 1 y me molesta. No es incluso que el autor sienta la necesidad de insultar la inteligencia del lector al tomar letras gigantes de neón para indicar quien se va a enamorar de quien.
Es que el autor pervierte a su propio personaje protagonista en favor del cliché romántico. El protagonista que ha sido calmado y neutral hasta ahora va todo chocho: aquí no queda nada de su personalidad en su reacción, cuando, lógicamente, debería estar reaccionando como el mismo hubiera hecho incluso si es una emoción que nunca ha experimentado antes. Incluso las reacciones extremas deberían aparecer en el terreno arraigado de su personalidad. (Esto va en la diatriba “estando en el personaje durante los momentos difíciles,” wajá).
Igualmente, a menudo el autor pervierte su propio estilo. Por ejemplo, si este es un cambio notable de su nivel de uso de adjetivos, las personas lo van a notar. Y, demasiado a menudo, cambia hacia un estilo en el que tiene poca habilidad o práctica escribiendo, haciendo que estas secciones sean entumecedoras.
Hazte un favor a ti y a tus lectores, y se sutil sobre ello, ¿mmm? Has que el personaje reaccione de la manera en que él o ella lo haría ante esta persona. Dale a las emociones una fuente. Usa descripciones que podrías idear para otras personas, lugares y ropas, especialmente eso último. La habilidad yace en como las usas, no en la púrpura.
3) No crees un interés amoroso para “complementar” o “recompensar” al protagonista.
Cántalo conmigo: El héroe es herido y la mujer que lo sana “comprende su dolor” y se enamora de él y el de ella. La heroína ha sido traicionada por un hombre, y hace un voto de nunca volverse a enamorar, hasta que ella conoce al único hombre que valora la lealtad tanto que nunca la traicionaría. El joven espadachín impulsivo tiene una mujer compañera calmada y sensata que lo vigila y lo saca de los problemas. La heroína escapa de casa debido a que nadie comprende su deseo de ser una maga, y el primer mago masculino que conoce es completamente adorable, solidario y está apropiadamente aterrado cuando ella le cuenta la historia de su vida.
Me gustaría administrar un “golpe” colectivo a las cabezas de estos autores, pero hay tantos de ellos que nunca podría dárselo a todos. Además, entonces mis manos estarían destrozadas y no podría escribir estas diatribas.
Al hacer esto, el autor le ha negado cualquier estatus o personalidad al interés amoroso más que ser el Interés Amoroso Designado. Esa no es una persona de la que se está enamorando el protagonista; es un autómata cuyas uno o dos características definitorias son exactamente las únicas que necesita para confortar al protagonista, borrar cualquier defecto que él o ella tenga por ser una persona para correr tras ellas y limpiar sus desastres, comprenderlos, perdonarlos y amarlos por lo que sea (incluso esas cosas que no deberían ser perdonadas tan fácilmente, como las heroínas que instantáneamente y sin esfuerzo perdonan a los héroes que las golpeaban), y los “recompensen” después de una guerra u otro trauma.
Esta no es una persona. Este es un personaje tipo. Es el equivalente de darle al protagonista un adorable oso de juguete. Excepto que este adorable oso de juguete también puede contestar, lucir como un humano y está más que deseoso de follar.
Si un autor admite que él o ella estaba haciendo eso no me irritaré. (Por otra parte, tampoco estaría leyendo la historia). Pero deja que un autor intente convencerme de que su títere de sombra es una persona tan completa y realmente desarrollado como el protagonista del que él está tan obviamente enamorado, y lucharé como loca.
El autor obviamente no tiene un mismo compromiso y devoción con los personajes en tal situación. Ella no ve a el Interés Amoroso Designado como una persona, sino como una recompensa o un contraste. Su protagonista es tan maravilloso que él o ella lo merece. Ah, no, no lo merecen. Ahora vete, o ven aquí para que pueda darte una galleta.
4) No dejes que un Interés Amoroso Designado con diferentes objetivos y principios los subordine fácilmente a los objetivos y principios del protagonista.
Una manera en que los autores a veces intentan atizar la tensión es poniendo al protagonista y al Interés Amoroso Designado en lados opuestos de una guerra, o haciéndolos rivales en una profesión o búsqueda particular. ¿Se enamorarán en contra de las probabilidades?
Por supuesto que lo harán. ¿Sabes por qué? Debido a que el autor valora al protagonista por encima del Interés Amoroso Designado y en el momento en que entran en serio conflicto, el Interés Amoroso Designado capítula —a menudo sin ninguna experiencia o incluso argumentos persuasivos que los convenza— y adopta el lado del protagonista.
Esto es desagradable.
Demasiado a menudo lo encuentro especialmente desagradable debido a que el Interés Amoroso Designado es representado como “egoísta” por tener objetivos y principios diferentes. Su lado (la mayoría de las veces es un ella) es el equivocado, tan obvia y risiblemente que nadie en su sano juicio o medio inteligente se pondría de su lado por un momento. Así el autor quiere convencerme de que ella tiene profundas, quizás irracionales, razones personales para apegarse a ese lado.
El autor no lo hace. En vez de eso, le da a la heroína una sacudida rápida y corta que le quita cualquier otra cosa que no sea seguir el lado del héroe como un perro faldero, y ocupa su lugar “adecuado.”
No puedo sugerir algo fijo a esto más que hacer la diferencia y la rivalidad real, debido a que me hace sentir tan enferma del estómago ver a un personaje etiquetado como “¡Equivocado! ¡Equivocado! ¡Equivocado!” sin ningún recurso. No es como que pensaran que pueden ayudarlo, tú, jodido autor estúpido. Tú fuiste el que eligió hacerlos de esta manera, para escribir está condenada historia. Ahora deja de castigar al autómata y escríbeme un conjunto real de rivales o personas con principios diferentes, que tengan verdaderas y legítimas razones que reivindicar cada uno.
5) Cualquier cosa dañina que dicen sobre el Interés Amoroso Designado es una mentira automática.
Junto con no tener verdaderas vidas y personalidades por su cuenta, los Intereses Amorosos Designados a menudo no tienen defectos. Por supuesto, el autor intenta desesperadamente convencer al protagonista de que los tienen. Debido a que no podemos tener al protagonista enamorándose de una persona viva y real, que comete errores reales y vivos, esos defectos son explicados. Cualquier cosa que hagan que parezca equivocada tendrá una buena razón respaldándola. Cualquier cosa negativa que diga cualquier otra persona es una mentira, la mayoría de las veces basada en los celos de la belleza, magia o alta cuna del interés amoroso. (Las estúpidas novelas de fantasía parecen pertenecer al fandom de las Personas que Están Celosas por Razones Insignificantes). Cualquier cosa que parezca un defecto inherente al Interés Amoroso, como sacar conclusiones apresuradas, en vez de ser eso, termina salvando el día.
Por supuesto, quizás el caso más simple y crudo de esto es el héroe/heroína piense que el Interés Amoroso lo ha engañado. Siempre lo creen, a pesar de una total carencia de pequeñas cosas como, oh, caracterización anterior y evidencia creíble. Y al final el Interés Amoroso Designado es probado inocente, la persona con la que pensó que le había engañado es aprovechada (siento decir, que no en la buena manera), y todo está súper. Después de todo, un oso de peluche no es el responsable de quien lo coge y lo abraza.
¿Conoces ese consejo sobre la caracterización profunda y trabajar con los defectos que has aplicado a tu protagonista? Sep. Ahora ve y aplícaselo también al personaje(s) secundarios más importantes.
6) Los Intereses Amorosos Designados no están en casa para la pasión o complejidad.
Oh, están en casa para las versiones púrpuras y homogeneizadas de ello cuando el protagonista “siente una necesidad como un tsunami alzándose implacable del océano de su alma,” o cuando el héroe/heroína hace algo estúpido que supuestamente prueba que él o ella pertenece al Interés Amoroso Designado, como matar un dragón que probará —ah— regresaré a eso cuando pruebe que deben estar juntos. O está el “problema,” a menudo en un matrimonio, que es resuelto por algo que trata solamente los síntomas y no la enfermedad, como el Interés Amoroso Designado siendo secuestrado y el protagonista rescatándolo, lo cual por supuesto prueba que su amor es profundo y se comprenden el uno al otro ahora y no lucharán nunca jamás, al menos hasta la siguiente vez que alguien deje el orinal en el medio del piso y sea pateado por la primera persona que salga de la cama. Este no es el aspecto del Interés Amoroso Designado que más me molesta, pero es el que más me intriga. Bien, así que pasaste algunos problemas para establecer que esta pareja tiene un vínculo a prueba de fuego y lluvia y están profundamente enamorados, ¿correcto? (Al menos, esa es la manera en que lo usan en la mayoría de las novelas de fantasía románticas). ¿Entonces por qué en el mundo estás aplastando ese gran romance para hacer un placebo que la audiencia pueda tragar fácilmente, sin notarlo, debido a que antes han tenido demasiado placebo?
Realmente, realmente me intriga, y en algunos sentidos me horroriza. Es tan difícil como pensar que los autores de fantasía piensan que las audiencias no aceptarán otra cosa que no sea un matrimonio taimado y una pareja feliz sonriente en el ocaso, incluso para personas para las cuales podría estar completamente fuera de personaje. Apuesto que tus lectores son más fuertes que eso.
Eso fue vigorizante. Ahora puedo regresar a leer el libro con tres Intereses Amorosos Designados, sobre el cual ciertamente habrá una reseña, y sobre el cual en mi cabeza ya hay mucho enfado.
2 Comentarios
DannX
Oh yo he bailado cerca de este pantano y en ocasiones me he bañado en él. No porque mi intención haya sido crear Intereses Amorosos Designados (nunca lo es), sino porque el resultado parece serlo.
Cuando tengo un grupo variado de personajes (casi siempre) una de las cosas que hago es imaginar de quién entre ellos se enamorarían y por qué motivo, y por esto no puedo evitar pensar que los estoy “designando”.
Esto sin embargo es parte de mi sistema, una forma que tengo de entrenar mi mente creativa, y no creo que pueda dejar de hacerlo. Cualquier relación que acabe apareciendo en la historia, eso sí, será lo más fundamentada y realista posible.
O esa es la idea. En la práctica esto ha tenido resultados mixtos, y es algo en lo que todavía he de seguir trabajando.
José Alejandro Cantallops Vázquez
Hola, Dannx, no creo que tu sistema de emparejar a tus personajes sea de intereses amorosos designados, a menos que desde el comienzo de su relación, estos personajes den muestras de que terminarán juntos. Creo que en estos casos es mejor dejar pasar algún tiempo y que se vayan conociendo, tengan temas de conversación no sexuales. O, en el caso de que simplemente quieran tener sexo, pos eso, que se lo digan directamente.