Diatribas de Limyaael

Limyaael 270 Momentos difíciles de los personajes

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Solo una nota: las diatribas serán más erráticas de lo usual durante las siguientes semanas, ya que tengo que ayudar a editar los trabajos de curso de mis estudiantes de primer año (y entonces tengo que graduarlos—alegría), y dos artículos míos de 20 páginas que debo escribir, uno sobre Yeats, uno sobre el We have always lived in the castle de Shirley Jackson. El fin del semestre, que divertido.

 

Probablemente no debería calificar a estas en ningún orden.

1) Presentaciones.

En la diatriba sobre el Interés Amoroso Designado, hablé sobre personajes que son perfectamente calmados y constantes durante la primera parte de sus historias acabando en rupturas poco caracterizadas de prosa púrpura en el momento que conocen la persona de la que el autor tiene intención de que se enamore. También puede suceder en otras presentaciones. El héroe conoce al villano que más tarde lo traicionará, pero que por el momento se supone que está de su lado, e “instintivamente le desagrada.” Alguien que resultará estar poseído por uno o dos Objetos Místicos, tiene “un aura misteriosa” o una “sonrisa misteriosa,” incluso aunque ninguna de sus acciones es extraña. (La “sonrisa misteriosa” es otra frase que quiero llevar detrás del granero y dispararle). La heroína siente “una oleada de afecto protector” de una persona que está intentando lo mejor que puede para enojarla, o que no encaja con sus estándares más básicos de bondad, solo debido a que el autor sabe que al final ella llegará a mirarlo como un hermano pequeño.

Y ese es realmente el problema: la previsión del autor hace que se olvide de eso, en el momento de la presentación, el personaje no sabe lo que él sabe. Si hay rasgos de la persona que acaba de ser presentada que atraerían la atención del personaje punto de vista, buena o mala, entonces está perfectamente bien concentrarse en esas. Si la heroína escucha que este es un cerdo arrogante y engreído, sería natural para ella tener resentimientos hacia él incluso antes de que lo conozca, etcétera. Pero todo eso depende del conocimiento que realmente hayas trabajado en la historia.

Elimina los “de alguna manera,” el “instintivo,” la “misteriosa marea de emoción ascendiendo desde las profundidades de su corazón.” Nueve veces de diez, cuando el lenguaje se vuelve difuso, el autor está escribiendo desde su punto de vista, no del personaje, debido a que no puede pensar en cualquier otra manera de anticipar la relación que surgirá. Baja marchas, relájate y recuerda que tienes todo un condenado libro para hacer esto. En una historia corta, podrías querer que resulte que el protagonista tiene esta impresión por adelantado, o lidiar con alguien que ha conocido antes; y pienso que es hacer trampa adoptar la voz omnisciente o el “misterioso” estilo fuera del personaje solo debido a que es una historia corta.

2) Rabia.

Las personas también deberían enojarse como ellas mismas. Podría haber variaciones de esa rabia —quizás Selten tiene un arrebato cuando está medianamente irritada, pero se calma, se vuelve fría y observadora cuando está real y profundamente furiosa— pero el lector debería ser capaz de rastrear la expresión de rabia o furia hacia la personalidad original de alguna forma. La considero fuera del personaje si alguien al que no le gusta expresar emociones en público repentinamente explota en gritos en frente de un auditorio lleno de personas. Solo debido a que podría ser dramático no es una razón para no considerar quien es esta persona, al contrario de lo que podría hacerse con cualquier persona aleatoria. Considéralo y has que actúen de acuerdo a ello.

Las consecuencias de la rabia deberían seguirla de igual forma. ¿Tu personaje tiene una personalidad vengativa? Quizás hará un juramente de perseguir a un asesino. Has que valore la lealtad y ella podría querer matar a un traidor incluso aunque normalmente aborrece el asesinato. Una guardia u oficial de policía agotado y cansado de la muerte no debería perder su temperamento ante cualquier asesino aleatorio e intentar ejecutarlo en vez de enjaularlo hasta el juicio. Me refiero a, ¿por qué? ¿Cuál es el punto? Muéstranos que rasgos de J. Asesino Aleatorio pusieron así al guardia.

Una razón por la que vigilar esto es debido a que buscar venganza por un insulto, un asesinato o una traición es un motivo demasiado común en los libros de fantasía, como lo es que el personaje se encuentre vacío al final de la venganza. Los autores confían en ello para proveer una trama al personaje y transformarlo. Pero primero tienes que tener:

  • Alguien que perseguiría la venganza y/o una situación lo suficientemente grave para convertirlos en alguien que lo haría.
  • Un enemigo sobre el cual se pueda practicar la venganza. Si un personaje es solo un “loco en el mundo” y está golpeando a todo el mundo y a todo, la coherencia de la trama se disuelve muy rápidamente.
  • Buenas razones de por qué necesitan perseguir la venganza en vez de matar inmediatamente al enemigo, apresarlo o hacerle algo menos dramático que tomar venganza. Es obvio cuando el autor lo está haciendo artificial.

3) Incertidumbres morales.

Algunas veces he leído a protagonistas que el autor ha ubicado en situaciones éticamente pegajosas, solo que no reconocí que supuestamente iba a ser una situación éticamente pegajosa hasta que el protagonista comenzó a cuestionarse y agonizar por ella. Entonces me pregunté, “¿Ja? ¿Quién cojones se preocupa por eso?” O “¿Por qué le importa una mierda?”

Esto tiene una relevancia especial para la fantasía debido a que si el autor está escribiendo en un mundo y sociedad suficientemente poco parecida y desconectada del nuestro, las preocupaciones morales no van a traducirse perfectamente. He visto algunas buenas historias arruinadas debido a que los autores crearon internamente un sistema moral consistente y entonces hicieron que sus personajes actuaran en su contra —generalmente basados en la moral del siglo 21— sin ninguna razón.

No, no es políticamente correcto para los nobles golpear a los campesinos. Pero si tu héroe noble, que nació de padres nobles, criado por nobles, rodeado día y noche por nobles, habiendo escuchado de esta práctica antes y nunca cuestionarla, y repentinamente decide que está En Contra de los Nobles que Golpean Campesinos, no aceptaré la excusa de la rectitud política. Estoy segura de que tienes un mensaje importante que impartir a menudo no uno que ya haya sido impartido docenas de veces antes de una manera más sutil y quieres que tu héroe sea el avatar de ese mensaje, pero si estoy resoplando mientras rio, de cualquier manera no voy a prestarle atención. (Particularmente si la manera en que el héroe reconoce las incertidumbres morales es completamente falso. Ver punto 4).

En una nota personal, me aburro de las historias con héroes solitarios o inconformes —los cuales me gustan— cuando es obvio desde el comienzo que el propósito del autor es mostrar al héroe solitario e inconforme las Maravillas de Tener una Familia y Ser un Buen Ciudadano y Ayudar a las Personas Debido a la Bondad de su Corazón. Aquí tenemos un lenguaje más confuso, afirmaciones estúpidas como, “Se preguntó repentinamente, por primera vez en su vida, si lo que estaba haciendo era lo equivocado,” los personajes se transforman de personas maravillosamente confiadas en unas alicaídas avergonzadas de su pasado con una pequeña transición. Excepto que, ya sabes, no pienso que haya nada inherentemente malo con ser egoísta o mercenario, que no es necesariamente algo de lo que ser “redimido” y que los rasgos de personaje inteligente con que hizo el autor al protagonista tienen un largo camino para consultar sus crímenes. Reconsidera esta historia, te lo ruego, has que el héroe solitario o inconforme actúe de acuerdo con su moral.

4) Epifanías.

Así que has puesto a tu personaje dentro de una incertidumbre moral, lo has guiado a través de ella en la manera que habría razonado, supuesto o trastabillado, y estás listo para el gran momento cuando decide su nuevo curso. Todo es dulzura y luz, y la epifanía es repentina, e inmediatamente después el héroe tiene que apresurarse para contarle a la heroína que está enamorada de ella.

Excepto que para que tu personaje se prepare mentalmente es increíblemente lento, es más que reservado, odia y aborrece las demostraciones públicas de afecto.

Me gustaría ver más personajes como este —que “este” sirva como un ejemplo o prototipo— no seres vivos y reales arruinados al ser convertidos en cartón cuando llega el momento de la epifanía. El autor ha estado contento con mostrar el lento desarrollo de su mente, su personalidad, su razonamiento. Y entonces, repentinamente decide que está enamorado de la heroína y se transforma de un investigador tímido en el Dramático Hombre Rescatador, o, en vez de hacer un poema para ella y esconderlo en un libro que probablemente encontraría, camina hacia ella mientras está en la corte, la asfixia con sus besos y le pide que se case con él. Ella siempre dice sí, y vivirán felices por siempre jamás en Genérica.

Aquí es cuando la comprensión puede ser tu mejor amiga. Puede ser, debido a que tienes un personaje que es realmente romántico, impetuoso y tiene algo más en su mente que evita hasta ahora lo romántico y los gestos impetuosos; cuando se remueve esa carga, el es libre de ir y realizarlo. Pero me estoy apoyando pesadamente en la otra dirección, debido a que he visto a más autores sacrificar personajes reservados, gentiles o calmados ante el drama que de la otra manera.

Incluso en el momento de la Epifanía, incluso en el momento de mayor revelación, el relámpago en el cielo azul, las palomas cantando…

Recuerda que tu personaje todavía es quien es. La epifanía puede ser un cambio dramático para él, pero es una continuación de su personaje, no una discontinuidad. Por favor, déjalo seguir siendo quien es.

5) Sexo.

Así que quizás tienes una persona que realmente es un amante divino, o un estudiante balbuceante cuando llega el momento del sexo.

¿Lo es?

Quiero saber por qué alguien tan confiado en todos los otros lugares sería aquí diferente. ¿Hay una razón? ¡Grandioso! ¡Muéstrame que razón es! ¡Quiero saberla! ¡De verdad! ¡Estoy esperando!

Pero, en vez de eso, el autor solo convierte al personaje elocuente y confiado en un tonto tartamudeante sin explicación, o con la medio digerida “Ella era diferente de cualquier otra mujer que hubiera conocido.” Y entonces comienzan a sonar las campanas del Interés Amoroso Designado, debido a que quiero saber por qué y como ella es tan diferente y el autor nunca me dice.

De igual manera, quiero saber por qué alguien que es una virgen protegida en una falsa sociedad medieval, alguien que ha sido criado en una sociedad de amor cortés y apenas conoce que hay una conexión entre el sexo y el nacimiento, actúa como una cortesana entrenada en la cama. ¿Ella tenía escondida en secreto porno? Mira, ahora eso sería interesante. Quiero saber dónde consiguió la porno y donde la esconde cuando las sirvientas entran en el cuarto, o si las sirvientas conspiraron con ella para obtenerla. Pero, por favor, no una virgen despistada diosa del sexo.

Pienso que la razón por la que los autores terminan en estos dos extremos es su propio embarazo sobre el sexo. Los extremos son agradables y bien conocidos, y aunque los lectores podrían sonreír tímidamente, no toma demasiado esfuerzo escribirlas. Pero realmente, si también estás apenada de escribir una escena de sexo con un personaje, practica una desaparición. Es mejor que sacrificarla a la escritura de prosa púrpura o los gestos románticos de alguien de trece años.

 

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

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