Diatribas de Limyaael

Limyaael 278 Educación en la fantasía, parte 1

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Me di cuenta mientras comenzaba esta diatriba de que tenía demasiadas ideas y, más aun, que muchas de ellas no encajaban juntas en la misma diatriba. Así que las dividí. Esta diatriba es sobre ideas generales sobre la educación en la fantasía. Habrá dos separadas sobre entrenamientos con armas y magia (debido a que hay tantos héroes luchadores y magos), y una sobre maneras informales que puede adoptar la educación fuera del ambiente universitario o escolar. Gracias a las personas que sugirieron esta diatriba; es material de calidad.

1) Los profesores también tienen que comer.

De algunas maneras, el modelo obligatorio, la educación libre ha fallado. Eso es, aparentemente no ha sido enseñado a muchos autores de fantasía que tales cosas no pueden existir en el mundo de fantasía sin una base.

¿Quién le paga a los profesores para enseñarle a los niños? Si las escuelas son pagadas por los impuestos, se requeriría de un gobierno capaz de recolectar y canalizar esos impuestos y las personas lo suficientemente ricas como para pagarlos —no el usual campesino hambriento, que nos dicen que no puede pagar los impuestos de nada. Si es una escuela para ricos, cada padre o guardián del estudiante deberá pagar una cuota, no habrá muchos estudiantes pobres, si los hay. Si los profesores son apoyados todos en el pueblo, pueden no pagarle en monedas; por otra parte, debería haber menciones que reciban comida cocinada de los padres, etcétera. Quizás los profesores son itinerantes y vagan, llegando a ofrecer sus habilidades durante un mes o un año, mientras los pueblos puedan permitírselos. Pratchett usa esto en Los hombrecillos libres. Por supuesto, si tal cosa ocurre, es improbable que los estudiantes adquieran un conocimiento estructurado o pulido como lo tendrían de ser más formal. Pueden conocer mucho sobre la geografía de los reinos norteños, si tuvieron un profesor que era bueno en eso y nada sobre todas las especies animales de las planicies del sur, si nunca tuvieron un profesor que conociera sobre eso.

La razón por la que estoy haciendo de esto un gran problema es que me di cuenta de que no sé cómo hacen para vivir muchos profesores en la fantasía. Parecen enseñar por la diversión de ello y hacerlo también durante la noche, o alimentarse de la comida que aparece del aire. (Quizás muchos de los ladrones atrevidos y hambrientos de la fantasía son realmente profesores hambrientos). Tómate algo de tiempo para pensar esto.  Sé que estás ansioso de llegar a las cosas buenas, como tu joven protagonista enfrentándose a su profesor abusador y saber más que él, pero siquiera existe la escuela, tiene que tener un origen.

Los profesores abusadores también podrían conseguir algo de trabajo.

2) Los profesores a menudo caen entre algún lugar intermedio de el “profesor perfecto” y el “odioso bastardo.”

Este es el punto donde mi prejuicio me agarra y me empuja contra la pared y me fuerza a admitir que tengo algo de interés personal aquí. Actualmente, soy una profesora, así como también una estudiante,[1] así que estoy acostumbrada a ver como luce un aula de clases desde ambos lados. Y el lado de profesor a menudo aterradoramente ausente en cualquier novela de fantasía que toma lugar en una escuela. Los profesores son angelicales o horribles en sus trabajos dependiendo de si son o no agradables con el protagonista.

No es solamente más que una caracterización simplista, pienso que es un mal estándar que usar. Los profesores están allí para realizar un trabajo, de la misma manera en que lo está un soldado. Un soldado no es automáticamente un luchador horrible solo debido a que está en el lado opuesto al del protagonista; de hecho, muchas novelas de fantasía toman la ruta contraria y enfatizan que el Señor Oscuro tiene al menos alguno altamente habilidoso o un teniente confiable en el que puede confiar que puede luchar bien y reunir las tropas. En vez de eso, las novelas de fantasía dicen que un soldado es inferior en habilidades debido a que lucha por el Señor Oscuro o debido a que no le gusta el protagonista se siente tonto y chapucero. Y así, las novelas de fantasía establecidas en escuelas donde los profesores a quienes les gusta el protagonista son los habilidosos impartiendo información y los que no lo son están balbuceando y nunca deberían haber sido contratados.

Es mucho, mucho más normal para un profesor ser habilidoso en algunas partes de su trabajo y no en otras. Podría sentirse agradable con trabajar con los estudiantes uno a uno que enseñándoles frente a toda la clase. Podría hacer las cosas muy malamente en el lado práctico, pero puede impartir todo eso que los estudiantes podrían haber querido saber sobre la teoría, o a la inversa. Ella podría enfatizar demasiado en su propia especialidad; por otra parte, los estudiantes van a aprender mucho sobre ese tema en particular, y alguno podría estar interesado. Ella podría ser una amiga sonriente, con quien congenias, pero una profesora horrible. (He conocido muchos más como esos que profesores que fueran horribles bastardos).

Si tu fantasía involucra mucha interacción entre profesores, dales un retrato tan matizado de ellos como sea posible. He escuchado a algunas personas argumentar que está perfectamente bien no hacer esto, debido a que los adolescentes son famosos por no notar los matices. El problema es que estas son las mismas personas que se giran y claman que sus protagonistas son perceptivos, compasivos y empáticos más allá de su edad. Así que acepta el calor o sal de la cocina.

3) Aprender algunas habilidades depende del tiempo.

Así como en los niños, adolescentes o adultos aprenderlas o tenerlas dependerá del tiempo que tengan. Ya sea que aceptes eso, o idees alguna explicación plausible (muy plausible), o te resignes a ti mismo a tener aparentemente un supergenio, es un personaje casi completamente implausible.

  • Los niños los aprenden mejor que los adultos o adolescentes. Muy pronto después del nacimiento, un bebé puede distinguir el sonido de su lenguaje nativo de los sonidos de otros lenguajes, asumiendo que los adultos a su alrededor han estado hablando ese idioma continuamente. Los bebés absorben las palabras a un ritmo impresionante y los niños jóvenes solo un poco más lentamente. La ventana de oportunidad se cierra en los años de la temprana adolescencia y la adolescencia. Los adolescentes y adultos aprendiendo a hablar un segundo, tercero u otro lenguaje es más probable que tengan un acento y/o usen la gramática o los idiomas de una manera muy formal o no apropiadas para una situación que las personas que han aprendido el lenguaje de niños. Esto es también el por qué los niños “salvajes” dejados en lo salvaje como niños y criados entre los animales hasta su adolescencia no van a ser capaces de hablar demasiado, si lo hace; han perdido su periodo de aprendizaje más fértil.
  • Entrenamiento de espadas. Diré más sobre esto en la diatriba sobre entrenar a un luchador, pero permíteme decir que nunca comprenderé por qué esos protagonistas adolescentes torpes de fantasía comienzan a entrenar con la espada durante el periodo que están dejando caer objetos, tropezando con sus propios pies y poniendo en peligro a otras personas. ¿Quieres darle a alguien así ese afilado pedazo de acero? Espera hasta que se sienta cómodo con su cuerpo, por el condenado amor de la seguridad. Incluso mejor, has que comience a entrenar con espadas de madera y cosas así de niño, así los movimientos serán más naturales de lo que serían cuando comience a los dieciséis o incluso más tarde.
  • Leer a las personas. Los niños en situaciones peligrosas pueden desarrollar un sentido agudo de las reacciones de las personas y los disparadores de emociones particulares, especialmente la furia. Sin embargo, si el niño en cuestión tuvo una vida feliz en casa, no hay razón del por qué debería saber “instintivamente” que no debe confiar en un extraño en quienes sus padres confían. Ese “instinto” e “intuición” tiene que soportar mucho peso que no se supone soporte, debido a que los autores están ansiosos de que sus protagonistas no cometan errores de percepción. Detente. En general, el conocimiento de las personas, de otras culturas, de reacciones atípicas en la mayoría de las situación, depende de la experiencia personal, experiencia aprendida de otros, herencia cultural de estereotipos y verdades, y experiencia ganada de los errores, no solo de la “intuición.” Los genios de la percepción instintiva me aburren. Ellos nunca, nunca, cometen errores y los personajes perfectos son aburridos.

4) En algunos lugares la educación es el toro. En otros, es la mierda.

No insistas en que tu cultura de fantasía adopta tu actitud, la de tu país o cultura de educación para todos. Excepto en unas cuantas situaciones especiales, como la historia alternativa, pero a menudo, los mundos de fantasía están desconectados de la Tierra y no tienen razón para imitar sus actitudes sobre nada, especialmente no sobre esto.

¿Es valorada la educación? Puede no serlo y por cualquier cantidad de perfectas buenas razones, incluso entre la nobleza. Muchos nobles en nuestras propias edades medias no aprendieron a leer y escribir, ya sea debido a que eran mujeres o debido a que había escribas entrenados y monjes que hacían eso, y no se suponía que los nobles no fueran escribas o monjes. Podría tomar demasiado tiempo o dinero. Puede dar a conocer actitudes no deseadas; ¡allí van los malditos estudiantes de la universidad, pensando que son mucho mejores que nosotros y revelándose nuevamente, joder! Quizás la educación es muy especializada. Alguien que quiere convertirse en un lingüista podría no encontrar valor de un currículo centrado en la enseñanza solo de matemáticas y ningún lenguaje extranjero o gramática, a menos que sea el tipo de persona que aprecia el conocimiento por su propio valor —e incluso entonces, ¿podría permitirse la pérdida de dinero o tiempo? Hay todo tipo de barreras puestas en el camino.

Inversamente, tampoco hay razón para devaluar la educación. El estereotipo común es que muchos campesinos desprecian la educación, pero no se da ninguna razón del por qué deberían hacerlo. ¿Por qué? Idea alguna explicación y hazla creíble. Quizás los profesores son académicos errantes, dados al latrocinio, como los gitanos. Quizás los nobles son generalmente quienes se educan y los nobles piensan en ello como una transgresión de la ley, arrestando a los campesinos por romperla y entonces señalas satisfecho que las leyes fueron escritas —olvídate de que otra ley que diga que a dichos campesinos no se les permite leer.  Quizás los niños del pueblo van a la ciudad y cuando su educación termina regresan, resoplando y diciendo que nadie los comprende o a sus sueños, mientras actúan snobs y señoriales sobre todos los demás. Todas esas son mejores que convertirlos en ignorantes para hacer brillar a tu protagonista debido a que ama aprender.

Por supuesto, eso es parte de este punto: la ambientación debería mezclarse y apoyarse la caracterización. Tus personajes no crecieron en el vacío, y no estás intentando mantener la ilusión de que ninguno de ellos salió de nuestro propio mundo (la mayoría del tiempo) o tu cabeza. Más que intentar estar de acuerdo en que tu protagonista se siente de la manera en que lo hace sobre el aprendizaje debido a que es especial de esa manera, es mucho mejor —y mucho más interesante— pensar sobre como su cultura hubiera valorado o devaluado la educación, y pon parte de su actitud cultural en la suya propia.

5) El sentido común también tiene un lugar en la educación en la fantasía.

Así que el protagonista está teniendo peleas en la escuela todos los días. O un profesor lo odia tanto y está tan celoso de su talento que le lanza bolas de fuego cada vez que la ve. O es absolutamente vital que los estudiantes tengan silencio para estudiar, pero el protagonista y sus amigos lo interrumpen con su conversación, y los profesores le sonríen a ellos, debido a que son los mejores estudiantes y no hacen nada.

Quiero saber por qué. Una vez más, a menudo situaciones como estas son el producto de a) no pensar y b) querer que el protagonista parezca Especial. No tienen sentido en el contexto de la escuela. Los otros profesores no tienen razones para apoyar al profesor que lanza bolas de fuego, ninguna rebelada hacia el final del libro, pero lo hace. Los otros estudiantes se quejan —con razón, pensaría yo— sobre el protagonista y sus amigos interrumpiendo el tiempo tranquilo, pero son representados como personas que no respetan las reglas y de miras estrechas que importan menos debido a que no van a salvar el mundo. El protagonista se mete en peleas que lo dañan y/o a otros, e interrumpen el flujo de la educación, aun así, es completamente ignorado o mimado, dependiendo de cómo quiera el autor que sean los profesores. (Nuevamente, ver punto 2).

Una vez más, las personas tienden a decir, “Bueno, ¡pero el mundo siempre parece injusto cuando eres un adolescentes!” Nuevamente, eso choca contra la idea de que se supone que el protagonista es el estudiante más inteligente, justo y perceptivo en la escuela. (Es también la razón por la que no leo mucha fantasía de adolescente. No tengo interés en leer sobre alguien que siente que todo el mundo lo está persiguiendo y está en lo correcto).

En vez de eso, hay todo tipo de cosas más pragmáticas, algunas veces más oscuras y subterráneas que podrían ser usadas, las cuales son mucho más interesantes, sensibles e incluso suceden en la vida real. Quizás los profesores no castigarán al otro estudiante con que el protagonista estaba luchando debido a que es el hijo del director. Quizás el profesor que está lanzando las bolas de fuego está usando ilusiones, y se supone que esto es parte del entrenamiento del protagonista para salvar el mundo. Quizás los profesores lanzan hechizos alrededor del protagonista y sus amigos para evitar que su cháchara perturbe a los otros estudiantes, así los que se quejan son los que solamente piensan que escucharon algo. Hay todo tipo de explicaciones, justas e injustas, que tendrán sentido y encajarán mucho mejor que los profesores y los otros estudiantes odiando al protagonista debido a que es hermoso, inteligente y talentoso.

6) Los estudiantes a menudo son peces grandes en charcas pequeñas.

Un estudiante puede sentir que sabe todo lo que hay que saber. Quizás realmente es el estudiante más inteligente en su escuela del pueblo. Y entonces va a la universidad y también aquí es el estudiante más inteligente —de hecho, la persona más inteligente, mucho más avanzada que sus profesores.

¿Eh?

Aquí es donde entra la idea de la experiencia. No me importa cuán inteligente es con cinco años; ella no va a saber más sobre su tema que un arqueólogo de sesenta años que ha estado leyendo sobre su campo durante cuarenta años. Ella no tendrá el tiempo, y especialmente no habrá leído los libros, hablado con otros académicos y viajado a las ruinas antiguas para buscar entre ellas. De igual manera, una de trece años podría ser ciertamente muy buena escribiendo sus pensamientos, pero eso no la hace una compositora instintiva de sextinas, especialmente si nunca ha aprendido las reglas de una.

Los familiares, profesores que conocen a sus estudiantes personalmente, amigos de la familia y etcétera podrían alzar hasta al cielo a un estudiante. Eso no significa que sea el mejor en todo. Eso no significa que va adentrarse en un medioambiente más grande y todo el mundo se impresionará ante su talento. (Esta es una lección que, en nuestro mundo, los estudiantes de la preparatoria que van a la universidad por primera vez lo aprenderán de una manera más áspera). Eso no significa que ella sepa más o es mejor que alguien que tiene experiencia, práctica y sobre todo, errores que los guiaron.

Estoy golpeando este tambor tan duro debido a que encuentro el “talento instintivo” demasiado usado incluso en las novelas de fantasía donde la escuela no es el centro del libro. El autor se lo saca repentinamente del su trasero aire cuando el personaje se mete en una situación dura; repentinamente recuerda algún movimiento de espada que ha visto solamente una vez y lo ejecuta perfectamente, compone un nuevo tipo de poema y lo recita en el momento. En vez de eso, intenta hacer que tus personajes piensen la manera en que superan sus dificultades o usa las habilidades que tienen. Encuentro que la calidad provoca más simpatía que la cantidad. Muéstrame una heroína que sepa cómo moverse por el terreno, ha entrenado durante toda su vida, y lo usa para engañar a los enemigos que la han estado persiguiendo más que una que repentinamente que puede mover montañas debido a que una vez escuchó a alguien hablando sobre una teoría para ello.

Eso fue divertido.

[1] Estoy en una situación similar a Limyaael, soy profesor de Ergonomía en la universidad y los estudiantes pueden resultar ser unos pequeños bastardos y uno pasar un infierno para hacer que las clases le parezcan interesantes y no se distraigan con el teléfono.

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

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