Diatribas de Limyaael

Limyaael 279 Entrenando luchadores

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Aquí está la diatriba sobre entrenar héroes luchadores. Para la mayoría de esta, asumo que el personaje que está entrenando es tu protagonista. No tiene que ser así, pero he leído demasiados libros donde un personaje va de un estado novicio al de experto de una manera ridículamente simple, y en eso se centrarán muchos de mis consejos.

(Solo una nota: Responderé los comentarios de la diatriba anterior más tarde. Justo ahora, me duelen mucho las manos y todavía tengo que adelantar 1300 palabras de una historia corta).

1) Varía los estilos de aprendizaje y enseñanza.

Casi cada escena de entrenamiento que he leído —ya sea una lección privada de esgrima, un intento rápido y sucio de que los luchadores campesinos atrapen lo esencial o un maestro de armas en un mundo medieval instruyendo a varios estudiantes nobles— hace que el profesor haga una demostración visual del movimiento en el aire o contra un muñeco de paja, y entonces desafía al estudiante que imite el movimiento. La mayoría del tiempo, el estudiante lo hace perfectamente o si tropieza, lo hará perfectamente en algún momento crucial en el futuro. (Ver punto 6).

Se vuelve un poco aburrido. También olvida que las personas tienen maneras muy, muy diferentes de aprender y enseñar. Algunos estudiantes aprenderían mejor de una descripción verbal del movimiento, una demostración real sobre otro cuerpo que puede devolver el golpe más que un muñeco de paja que se queda parado o un aire que presente menos resistencia, una retirada, una ruptura del movimiento dentro de sus partes componentes, o discutir que movimiento están destinados a hacer. Algunos necesitan aprender un estilo de lucha completamente diferente, debido a sus limitaciones físicas (ver el siguiente párrafo). Seguro, podrías argumentar que el maestro de armas no tiene el tiempo suficiente para entrenar a cada estudiante en un estilo diferente, pero si está siendo pagado lo suficientemente bien y solamente tiene uno o unos pocos estudiantes, o si está entrenando al futuro salvador del mundo, lo mejor es que jodidamente hiciera que valga el tiempo. Es extraordinariamente tonto para mí que los autores insistan en mostrarme a un profesor abusador y adultos que no tienen simpatía con el estudiante, cuando se supone que todo el punto es que el profesor y el estudiante juntos, produzcan resultados —cuyos resultados, en un libro de fantasía, son más que importantes. Si nadie es lo suficientemente como para enmendar la situación, entonces el protagonista tendrá que hacer otra cosa que rendirse y entonces dominar inesperadamente el movimiento en momento preciso.

Entonces están las limitaciones físicas. Si tu protagonista tiene problemas con su vista, la instrucción visual del combate de espada podría ser un problema. Si le falta un ojo, duplica el problema; sus percepciones del mundo estarán alteradas y ahora tiene un lado ciego. (Un personaje que escribió Simon R. Green perdió su ojo derecho, y aunque su arma solía ser la espada, la cambió a un hacha para compensarlo). Algunos estudiantes serán demasiado pequeños como para blandir los inmensos espadones, demasiado delicados para disparar los arcos largos, y/o también muy pequeños para usar de manera efectiva armas realmente largas. Algunos protagonistas tendrán viejas heridas, pechos más amplios o diferentes centros de gravedad. Trabájalo tan inteligentemente como puedas. Una cosa es decir tonterías sobre algunos detalles o cambiarlos debido a que este es tu mundo de fantasía; y otra cosa completamente diferente es escribir sobre un protagonista “esbelto” y “que mide menos de 1,50” y entonces describirlo blandiendo durante horas un espadón de 0,9 metros.

2) Varía la relación entre el estudiante/mentor.

Es muy, muy fácil caer dentro del estereotipo usual de “protagonista inocente + el gran soldado experimentado hosco y gruñón.” Una vez más, como con el entrenamiento puramente visual, algunas veces tiene sentido, o el autor puede crear variaciones interesantes de ello, pero realmente estoy enferma y cansada de verlo por todos lados.

Intenta usar un mentor que es más joven. Digamos que tu protagonista tiene 12 y quiere salir a luchar en las guerras cuando tenga 16. (Ver punto 3). Su profesor no tiene que ser un viejo de treinta y cinco años que se refiere a él como “jovenzuelo” y tener canas en la barba y “músculos como cuerdas.” Podría ser un joven de veinticinco años que también comenzó a entrenar con doce y recuerda más lo que era tener esa edad. También, tal compañero de lucha también cumpliría más probablemente con las maniobras de lucha que se demandan de él; los soldados más viejos han vivido vidas más largas en las dificultades y comenzarán a ser más lentos.

Podría ser más viejo. Un hombre en sus cuarenta o cincuenta sería menos capaz de realizar todo lo que un luchador más joven puede, pero sabrá mucho más sobre la supervivencia, y probablemente todavía será mejor que el novicio nueve de cada diez veces. (Una vez más, ver punto 3). Si el secretismo es un factor importante, incluso puede hacer de la enseñanza su modo de vida, y no parecerá inusual para él tomar al protagonista como un estudiante, como lo sería si un mercenario en la cima de su carrera repentinamente dejará la aventura y solo se concentrara en entrenar un niño.

 Prueba haciéndolo mujer. Si el mundo es uno medieval absolutamente genérico, esto puede no ser posible (aunque incluso entonces aun así habrá algunas mujeres que se vestirán con ropas de hombres y lucharán), pero muchos autores de fantasía establecen sociedades donde los hombres y mujeres pueden luchar como iguales. Entonces, ¿por qué no tener a una mujer enseñando a luchar al protagonista? No lo sé. Probablemente debido a que es más difícil imaginar a una mujer dentro del estereotipo de gruñona y hosca —¡Por dios, ella ni siquiera puede fingir las canas en la barba!— o debido a que cuando los autores de fantasía comienzan a pensar sobre mentores, sus mentes automáticamente dan un paso hacia el viejo hombre sabio instruyendo al estudiante. He escuchado unas pocas quejas de que una mujer enseñando a un adolescente a luchar está en desventaja, debido a que las mujeres tienen diferentes centros de gravedad y por tanto, diferentes estilos de lucha que los hombres. Amablemente les sonreiré y entonces les preguntaría por qué está bien para las jovencitas aprender de los viejos soldados gruñones. Una vez más, tendría mucho más sentido hacer que mentor y estudiante se adaptaran, más que insistir en la primera cosa que venga a la mente.

Estoy segura de que hay otras variaciones, todas más sutiles que esta. Una buena es pensar primero en la mentalidad del mentor, quien está fuera de esta situación. Mi experiencia es que las personas no se transforman completamente cuando se adentran en el rol del profesor; se llevan mucho de quienes son con ellas. Si primero imaginas al profesor y, entonces, imaginas como sería como profesor, puede ayudarte a evitar al viejo hosco y gruñón.

3) EETT = El Entrenamiento Toma Tiempo.

Esta es la parte que más me molesta de los protagonistas que nunca en sus vidas han cogido una espada, pero enseguida se convierten en expertos que pueden superar a sus profesores, al teniente del Señor Oscuro o incluso al mismo Señor Oscuro en unas pocas semanas o meses. (Ha pasado un tiempo desde que vi una historia que hizo al protagonista mejor en meras horas o días, gracias a cualquiera dioses crean ustedes). Aprender a usar la espada es más que solo demostraciones visuales de movimientos. Es aprender balance, aprender a leer las emociones de tus oponentes, aprender que pequeños trucos incrementarán tus posibilidades de supervivencia —ver punto 4—, aprender cómo cuidar de tu arma, aprender como estimar que estilos de lucha diferentes hay y la mejor manera de enfrentarlos, aprender cómo lidiar con contratiempos repentinos como una herida, y estoy muy segura de que hay cosas que no he cubierto.

Aprender como montar un caballo no solo involucra saltar sobre su espalda y galopar por los alrededores. Los caballos tienen diferentes modos de andar, diferentes requerimientos dependiendo de la raza, diferentes personalidades, diferentes habilidades. Un protagonista puede ser capaz de montar sin miedo su poni en casa. Esa es una cosa muy diferente de montar un caballo de guerra completamente entrenado; estará buscando señales que él no podrá darle. El mismo tamaño puede sacarlo de concentración, quizás fatalmente, nunca olvides los aspectos más sutiles. Los jinetes a menudo practican durante años antes de ser buenos en ello. He visto protagonistas que nunca han cabalgado, o solamente han cabalgado burros y ponis, sentirse perfectamente cómodos sobre un caballo de guerra en tres días. Lo que más menciona el autor son los dolores musculares y las ampollas que causa la silla —“pero las ampollas se irán.” Eso hace que cada vez ponga los ojos en blanco.

No veo absolutamente nada mal comenzar la historia cuando tu protagonista ya está completamente entrenado. Quizás ellos podrían ser, sujétate a la silla, ya adultos, o adolescentes que han entrenado estas habilidades desde niños pequeños. (Por ejemplo, el por qué la mayoría de los herederos secretos tienen infancias tan inactivas es intrigante. ¡Tienen que salvar el mundo! Dales algo de entrenamiento mientras todavía son jóvenes, ¿por qué no lo harías?) La fascinación con tener un protagonista sin experiencia es verlo madurar con el tiempo. No sé tú, pero estoy cansada de las personas que pasan de ser inexpertas a experimentadas sin hacer el crecimiento. Retén tu prisa y recuerda EETT.

4) Muestra al protagonista aprendiendo algunos trucos.

Se supone que esta persona va a salvar el mundo, ¿no? Bien. El mentor, hechicero, soldado, banda de compañeros o quienquiera que venga sabe eso, ¿correcto? Bien. Tienen listos los profesores y un lugar listo para entrenar, ¿correcto? Bien.

Así que ¿por qué cojones solo es entrenada en una sola habilidad?

La entrenan para luchar con su magia y eso es todo lo que hacen. O la entrenan para manejar la Espada de Poder Místico, y eso es todo lo que hacen. Aparentemente nunca prevén que podría llegar el momento cuando alcancen a los límites de su magia —mejor que tengas límites— y se agote, o pierda su Espada de Poder Místico o se canse demasiado como para blandirla. (Bueno, claro que no lo hicieron; el autor nunca dejaría que tal cosa sucediera, así que no tienen que preverlo). ¿Así que qué va a suceder entonces? ¿Correr ante los goblins o yacer en una pila de basura y esperar no ser descubierta, o ser capturada y llevada a la fortaleza oscura, dónde probablemente blandirá esa única habilidad por última vez?

La mayoría del tiempo, sí, eso es exactamente lo que sucede. Quiero saber dónde están todas las heroínas que están demasiado cansadas como para blandir sus espadas, o está atascada en un cuerpo y tienen que enfrentar a otro enemigo, y todavía pueden blandir sus cuchillos y dar un buen espectáculo. Quiero saber dónde están los héroes que, debido a que blanden el poder de los cuatro elementos, automáticamente no ceden a la desesperación debido a que no están cerca de un fuego, sino que en vez de eso aprietan el aire alrededor de los cuellos de sus enemigos y los asfixian hasta la muerte. Quiero saber dónde están todos los protagonistas que saben cómo cuidar de sus condenados caballos, construir sus propias fogatas, atender sus condenadas heridas, solo en caso de que se separen de los otros miembros del grupo. Escuchamos que las personas que entrenan a estos protagonistas están planeando para lo peor, pero la mayoría del tiempo, condenadamente no luce como si lo hicieran. Luce más como que el protagonista es un juguete que debe seguir un camino y hacer una cosa —probablemente una cosa para la que ella no debería ser lo suficientemente experimentada después del entrenamiento abreviado que ha tenido. Te apuesto que la excusa de los autores con eso es la mierda de “talento instintivo.” Te ofrecí mis sentimientos sobre eso en una diatriba anterior.

¿No es más interesante escribir sobre personas competentes, ingeniosas y flexibles que se acercan a un problemas desde distintos ángulos, más que golpear los problemas con una solución una y otra vez, o sacarse algo de sus traseros cuándo el autor los necesita?

5) Integra la magia con la lucha, si vas a hacerlo.

He leído sobre muchas sociedades de fantasía donde se supone que los luchadores están estrenados para manejar ambas “espadas y magia.” Entonces los vemos en batalla. Y están alternando lanzar bolas de fuego y dando tajos con sus espadas.

Eso no es interesante. ¿Por qué debería ser interesante? No es diferente de usar una espada en una mano y un cuchillo en la otra. Muéstrame maneras en las cuales la magia podría ser usada para mejorar el aspecto físico de la lucha o para crear inconvenientes a uno de los enemigos. Eso sería interesante.

Si el protagonista ha sido entrenado en ambos, usar un arma y usar su magia, quiero saber por qué. Sí, he dicho que pienso que es útil entrenarla en más de una habilidad en el punto 4, pero los autores a menudo convierten en una gran bola peluda el mucho tiempo que consumen ambas, luchar y usar la magia, entonces sin explicar como el protagonista se las arregla para aprender ambas a la vez, o por qué tiene que hacerlo. Sale como otro intento de hacerlo Especial. Que es diferente de un protagonista aprendiendo a encender su propio fuego, lo cual no tiene que tener lugar al mismo tiempo en que está blandiendo una espada, y además, la mayoría de las personas pueden aprender.

Si puedes mostrar a la lucha y a la magia entremezclándose, volviéndose algo que ni es una cosa ni la otra, entonces hemos concedido algo bueno. Quizás el protagonista canturrea canciones mientras lucha, lo cual puede guiar ambas, los golpes de su espada y la invocación de su magia; la resonancia de su cuerpo mientras canta la canción entonces guía la magia dentro de la hoja, y cuando golpea su objetivo, hace más daño. Quizás los gestos místicos que hace el protagonista son los que hace con su espada, y es importante aprender a controlarlos debido a que un balanceo repentino puede arruinar todo el hechizo. Quizás el protagonista, por virtud, tiene el acero en su mano y puede afectar el acero de sus enemigos con magia de simpatía y hacer que sus hojas se rompan o se calienten cuando estén cerca de él. Piensa en cosas. Entonces tus personajes pueden ser luchadores/magos únicos, más que solamente alguien que tiene más habilidades de las que necesitará algunas vez.

Y eso nos trae al punto 6.

6) Hacer trampa no es interesante.

Los autores de fantasía tienden a decir tonterías cuando están entrenando a sus protagonistas luchadores. Si su investigación les ha dicho que algo es difícil, entonces inventarán un pedazo conveniente de magia, cultura o psicología para saltársela. “Bueno, no tiene diez años para entrenar debido a que su profesor de lucha es inmortal, y él carga sus memorias en su cabeza, así que ella conoce todos los movimientos.” “Puede blandir un espadón debido a que secretamente es parte gigante. Sí, incluso aunque dije que era pequeña, esbelta y sus muñecas eran realmente finas.” “Bueno, usa espejuelos, pero nunca se romperán en batalla debido a que es considerado deshonroso lanzar un golpe contra el rostro de alguien.” “Repentinamente dominó el movimiento que nunca podría haber hecho antes debido a que se dio cuenta de que su verdadero amor la amaba.”

Todo esto lo hace menos interesante, debido a que están haciendo tres cosas estúpidas. Primero, están alejándose más y más del sentido común, y corriendo el riesgo de haber creado un mundo que suena estúpido. ¿Me estás diciendo que un luchador que quiere ganar, que quiere matar a su oponente, nunca, nunca lanzaría un golpe al rostro de alguien? ¿Me estás diciendo que cada luchador en el mundo se preocupa por esto, incluso los ceñudos mercenarios poco honorables? Jódete. Recuérdame nunca leer nada establecido en un mundo tan estúpido.

Segundo, están jugando el juego de “también tengo tu pastel y me lo como”  —querer dos cosas que se cancelan la una a la otra que existen en la historia. La heroína es pequeña y esbelta, consiguió toda la belleza de una medio elfo, pero también en secreto posee la fuerza por ser medio gigante. Y esto sale hasta más tarde en la historia, cuando el autor lo quiere. No que no tiene sentido por qué la heroína luciría completamente como uno de sus padres, para solo conseguir una característica del otro y ser capaz de tener esa característica sin tener abultados músculos como cuerdas que serían necesarios para contenerla. Una manera perfecta para joder todas las cosas que has hecho.

Tercero, lucen como lo que son, atajos para evitar el trabajo. Tu heroína no tiene que haber entrenado por años; simplemente es una experta instintiva con un profesor inmortal. Estoy tan feliz por ella. Olvídate de que se acaba de convertir en una superhumana y aparentemente invulnerable, y así toda la tensión ha explotado. Es más importante que tu heroína no tenga que entrenar por años. Y que descubra el movimiento a tiempo debido al poder del amor —así que todo el destino del mundo cuelga de un tonto accidente psicológico. De esa manera tiras por la ventana el desarrollo del personaje, el entrenamiento, la personalidad y la habilidad del Señor Oscuro.

Deja de hacer trampa. Es estúpido. Reduce a la fantasía de vuelta al nivel de, “¡Es fantasía, así que puedo hacer cualquier cosa que quiera!”

Mmmm. Esto puede sonar como una lista de frustraciones con los personajes de los jóvenes luchadores.

Bueno. Lo es

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

Un comentario

  • DannX

    Oh, esta también es perfecta. Lim estaba pensando en mí cuando escribió estas últimas diatribas, poco tengo que añadir.

    Buena parte de los cambios que estoy haciendo en mi novela son para resolver problemas que describe Lim en los puntos 3 al 6, que no puedo del todo, dada su naturaleza, pero estoy tratando de hacer más creíbles y bien fundamentados.

    Mucho terreno por cubrir aún.

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