Artículos sobre fantasía y escritura

Muestra tu trabajo – 10 maneras de compartir tu creatividad y ser descubierto


¿Interesado? ¿Quieres que tus cuentos y novelas se publiquen? ¿O simplemente mostrarle al mundo que eres una persona creativa? Si es así, este artículo que resume el libro de Austin Kleon y lleva su título, te interesará, como me sucedió a mí y terminé leyéndolo durante el fin de semana.

Este libro comparte varios de los principios que expliqué en un artículo similar que publiqué el año pasado llamado: Cuenta tu historia y crea tu audiencia antes de haber escrito tu libro. Aunque el enfoque del primer artículo es más hacia la promoción de tu obra contando tu historia, haciendo que las personas se identifiquen con tu historia y, por tanto, se interesen en tu trabajo, este libro de Austin Kleon (que es famoso por su libro Steal like an artist) se centra más en el aspecto humano del proceso, en la mentalidad que debes tener, las cosas que evitar y maneras de mantenerte animado.

Estos consejos no están centrados solo en la literatura, sino que tienen un alcance general, por lo que pueden servirte para motivarte a hacer lo que sea que has estado posponiendo durante años. Es un libro perfecto para motivarse, que te da unos cuantos trucos para hacer las cosas bien y tener éxito en mostrar tu trabajo, incluso si tu ambición es convertirte en un gran memero o demiurgo literario.

El artículo será bastante largo, así que deberías mirar por encima de tu hombro, ver si tu jefe no se aparecerá por tu puesto de trabajo durante la siguiente media hora, los niños están entretenidos o nadie te irá a molestar en tu cuarto. Entonces, perfecto, estás listo para comenzar a leer y trazar planes en tu cabeza.

No tienes que ser un genio.

Si crees que el proceso creativo es algo reservado a las personas tocadas por la inspiración o su musa, que llegará de repente y entonces deberás encerrarte para crear una obra maestra, lamento decirte que este es solo un mito sobre la creatividad. No lo digo yo, lo dice Murakami y Austin Kleon, el autor de este libro, que elige comenzar abordando este punto debido a que si estás leyendo su libro (o este artículo) es porque miras a los grandes autores: Sanderson, Abercrombie, Martin y Tolkien, y los imaginas como genios inalcanzables y a nosotros, los demás aporreadores de teclados como personas normales que nos quedamos con la boca abierta cuando leemos lo que han hecho.

Esta manera de pensar nos hace sentir inferiores, siembra dentro de nosotros un sentimiento de inferioridad, le da la voz cantante a los pensamientos que dicen que aunque lo intentemos nunca estaremos a su altura y nos sentiremos derrotados antes de ver si realmente valemos para algo. Por eso, plantea que lo primero que debes hacer es cambiar tu forma de pensar hacia una más saludable:

Encuentra un scenius

El “scenius” es un término para pensar en la creatividad de manera más saludable, acuñado por Brian Eno. Esta expresa que a menudo las grandes ideas nacen de un grupo de individuos creativos -artistas, curadores, pensadores, teóricos y otros creadores-, estos crean una “ecología del talento.” O sea, un ambiente donde sus participantes comparten ideas creativas y se retroalimentan. El resultado de tu obra no es más que una mezcla de todo ese proceso interacción, que será continua y vivirá ofreciéndote ideas, evitando que tenga que depender de que en aislamiento te baje la musa.

El autor del libro apunta que si miramos detenidamente historia, muchas de las personas en quienes pensamos como genios solitarios, realmente eran parte de “todo un grupo de personas que estaban apoyándose las unas a las otras, estudiando el trabajo de los demás, copiándose los unos a los otros, robándose ideas y aportando ideas.” El scenius en que vivían esas grandes personalidades no les quita su mérito, sino que reconoce algo que demasiado a menudo ignoran los creadores, ningún buen trabajo es creado en el vacío y la creatividad, en el buen sentido, es una coloración, el resultado de una mente conectada a otras mentes.

Trata de imaginar cómo sería la fantasía escrita por Sanderson, Abercrombie, Erikson o cualquier otro autor de fantasía moderna sin que en los finales de los noventa y principios de los dos mil no hubiera todo un grupo de escritores que deseaban cambiar la fantasía tradicional y escribir cosas nuevas. Lo que hubiera sucedido si todos hubieran estado trabajando en aislamiento, sin estar al corriente de lo que se había escrito y lo que se estaba escribiendo. Incluso a ellos les hubiera sucedido lo que a menudo nos pasa cuando comenzamos a escribir, que nuestra gran obra maestra termina siendo algo que ya ha sido escrito o es un tema agotado.

En el contexto de un “scenius” no necesitamos ser genios, sino formar parte de un ambiente en el con compartamos nuestras ideas, hagamos conexiones de calidad y den inicio a conversaciones que nos pongan a pensar. Piensa en la taberna del blog, ¿cuántas veces nuestra conversaciones alocadas o intercambios no han terminado en ideas para cuentos, historias o simplemente te ha motivado a escribir?

Y de eso se trata este concepto, de que encuentres un lugar (ya sea un blog, un foro, un grupo de Facebook, un taller literario o cualquier otro sitio) donde puedas compartir tus ideas y te sientas creativo. Hoy en día con el internet es más fácil para los creadores encontrar un lugar que cumpla con estas condiciones, y si no lo tienes, es momento de que te pongas a ello y te olvides de que debe ser un genio.

Sé un amateur

Una vez que hayas encontrado tu “scenius” es momento de aprovechar las oportunidades, experimentar y seguir impulsos. No trates de ser un profesional, no mientras no hayas encontrado a lo que realmente quieres dedicarte o seas un experto en el tema. Ser un amateur te da la libertad de probar lo que mejor funciona para ti y compartir los resultados de tus experimentos (recuerda que las personas buscan identificarse contigo, y contar tu historia, especialmente la de tus fracasos, te ayudará a conectar con los demás).

Cuando no tienes miedo a fracasar, de lucir ridículo, de cometer errores y estás enamorado de lo que quieres hacer, lo más probable es que hagas nuevos descubrimientos y vayas definiendo mejor lo que puedes hacer. Este enfoque te llevará a hacer cosas, y aunque estas no sean grandiosas te sacarán del inmovilismo, estarás escribiendo, dibujando o creando algo y no simplemente sentado pensando en el gran creador que podrías ser. Es mejor estar haciendo algo que nada, la práctica hace al maestro y sucede lo mismo con el proceso creativo.

Ser un amateur es también ser una persona que vive aprendiendo constantemente, alguien que le presta atención a lo que están compartiendo los demás en su área de interés y entonces comienza a pensar en lo que no están compartiendo. Esos agujeros a los que los demás no le prestan atención y en lo que estás interesado, son oportunidades esperando para que los rellenes con tu propio trabajo. No importa cuán malo seas al principio, olvídate de la perfección, con el tiempo irás aprendiendo, pero mientras expondrán a las personas tu trabajo.

En el caso de los escritores esto puede traducirse a las historias que merecen la pena ser contadas pero no has leído. Esas ideas que te parecen tan geniales que no concibes que nadie haya escrito nada sobre ellas. Estas son tus oportunidades, estas son las que deberás aprovechar y si no sale bien, sólo recuerda que Sanderson tuvo que escribir seis novelas antes de publicar, Erikson tuvo que esperar más de diez años y se rechazado más de una decena de veces y Joe Abercrombie reescribió dos veces su trilogía La Primera Ley, antes de que fuera algo medianamente legible.

No puedes encontrar tu voz si no la usas.

Siempre nos dicen que encontremos nuestra voz y que esta nos diferenciará de los demás creadores. Pero la verdad es que la mayoría de las veces, incluso hasta hace muy poco (exactamente la lectura de este libro) no tenía una definición clara para lo que era. Sin embargo, la definición de Austin es la mejor que he encontrado y la que más me gusta:

“Ahora me dado cuenta de que la única manera de encontrar tu voz es usarla. Está entretejida dentro de ti. Habla sobre las cosas que amas. Tu voz las seguirá.”

Es algo sencillo, pero muchas veces la mayoría de nosotros tenemos miedo a expresarnos, a hablar sobre lo que nos gusta por miedo a ser rechazados, mirados de manera extraña, a sentirnos incomprendidos. Pero si queremos ser creadores debemos compartir lo que nos gusta, nuestra obra y dejarla online, encontrando de esta manera nuestra voz, la que nos diferencia como creadores y la que crea la identidad que atraerá a nuestro público.

Para compartir nuestra voz el autor señala que algo que es esencial en nuestros días:

“…si tu trabajo no está online, no existe. Aquí todos tenemos la oportunidad de usar nuestras voces, lo que tenemos que decir, pero demasiados de nosotros le estamos desperdiciando. Si quieres que las personas sepan lo que estás haciendo y las cosas que te importan, debes compartirlas.”

Esto es algo que para nosotros los cubanos ha sido bastante difícil durante los últimos años. Especialmente, porque su acceso a sido muy caro y muy pocos la podemos tener en casa (que conste que no lo tengo), pero el aumento de los salarios, el acceso los paquetes de datos se ha hecho más fácil. Aunque no podrías montarte un blog con todas las de la ley o un sitio web, sí que podrías estar más activo en las redes sociales y sitios que te gustan, hablando sobre lo que te amas y desarrollando tu voz.

Lee obituarios.

“Recordar que pronto estaré muerto es la herramienta más importante que he encontrado nunca para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Debido a que casi todo –todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo a la vergüenza o el fracaso– estas cosas no importan ante la expectativa de la muerte, dejan solo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo.”

Esta frase es de Steve Job, y aunque suene raro en un libro de motivación, uno debería considerar que: algún día estarás muerto. Este hecho simple de la naturaleza puede ayudarte a ponerte a trabajar, a dejar de lado las cosas que no son importantes y centrarte en lo que realmente quieres hacer con tu vida. Piensa en los obituarios (son esas notas de prensa que se dedican a las personas que han fallecido y resumen lo que han hecho en la vida, las cuales son inexistentes en Cuba), ¿qué diría el tuyo? ¿Por qué quiere ser recordado?

Prueba escribir tu propio obituario y encontrarás que esta es una herramienta muy motivadora y que te de ese último empujón que necesitas para comenzar a trabajar en lo que quieres hacer con tu vida.

Piensa en el proceso, no en el producto.

Tradicionalmente, se nos ha enseñado a pensar que no debemos compartir el proceso mediante el cual logramos nuestra obra, que es nuestro secreto más preciado, que si hablamos sobre nuestras ideas o la manera en que las convertimos en novelas o cuentos nos las robaran. El autor del libro señala que esto es algo que tenía sentido en la era pre-digital, cuando la única manera en la que el artista podía conectar con su público era mostrando su producto terminado. Pero hoy en día, gracias a las redes sociales y el Internet, no necesitamos ser aceptados por estas instituciones para que tu público potencial conozca nuestra obra, basta con crearse un blog o un perfil en cualquier red social.

Un creador puede compartir lo que quiera, cuando quiera y a casi sin ningún costo (en nuestro caso, lo que cuesta un paquete de datos). Puede ser tan abierto como quieras respecto a tu proceso creativo y mantener una actualización diaria de tus progresos, de esta manera puedes crear un vínculo único con tu audiencia. A las personas les gusta formar parte de grupos más grandes, un scenius y aunque después compren tu obra, se sentirán agradecidos por haber formado parte de su proceso de creación.

Comparte algo pequeño cada día.

El éxito de la noche la mañana es un mito, nadie se convierte en una estrella de repente. Tras el éxito de cualquier escritor, artista o creador encontrarás alrededor de una década o más de trabajo duro y perseverancia, este no es un trabajo para aquellos que se rinden fácilmente ni que desisten ante los fracasos iniciales.

Sin embargo, para lograrlo no tienes que planear tus objetivos en términos de años o meses, céntrate en los días, poco a poco. Las semanas, los meses y los años son inventos completamente humanos. Además, planear en la escala de un día te permitirá centrarte en lo que es inmediatamente importante.

Si todos los días te pones la meta de compartir en tus redes sociales o tu blog aunque sea una pequeña parte de tu trabajo, en lo que estás pensando, lo que estás leyendo o las cosas que te han inspirado. Al cabo de un año todos estos pequeños aportes a tu comunidad de lectores sumará más de trescientas sesenta entradas, imágenes o vídeos que los habrán hecho sentir partes de tu proceso creativo.

Austin recomienda que cuando estás en las etapas iniciales de un proyecto, compartas tus influencias y lo que te esté inspirando. Si estás a mitad de un proyecto, escribe sobre los métodos que estás usando y el progreso de tu trabajo (¿alguien se acuerda de la barra de progreso las novelas que está escribiendo Brandon Sanderson en su sitio web?). En cambio, si ya has terminado un proyecto muestra sólo a tu comunidad, escribe sobre lo que has aprendido e invitarlos a comentar.

Estas pequeñas publicaciones diarias son mucho mejores que un portafolio o un resumen de tu currículo literario, debido a que muestra a las personas interesadas en tu obra en que estás trabajando ahora mismo y les permite ver tu progreso. Además de que les demostrará que eres alguien capaz de trabajar de manera constante y mantenerse creativo.

La ley de Sturgeon, o sea, el 90% de todo es mierda.

Esta ley fue planteada por el escritor de ciencia ficción Theodore Sturgeon, quien decía que el 90% de todo lo que hay allá afuera y que se publica es mierda. Y lo mismo se aplica a nuestro propio trabajo, no podemos esperar o estresarnos porque todo lo que escribamos sea perfecto, inspirador o interesante.

Es algo natural, y aunque puede parecer que hay escritores o creadores que solamente saben hacer cosas buenas, esto no se debe a que todas sus ideas lo sean, sino a que saben distinguir lo que es bueno de lo que es mierda. O como lo llamaría Yoss, tienen un buen detector de mierda y, por tanto, saben que ideas merecen ser trabajadas y cuáles deben ser desechadas. Y la mejor manera de desarrollar este detector de mierda es enseñarle tu obra a las demás personas y ver cómo reaccionan, con el paso del tiempo irás aprendiendo que les gusta y que no.

Cuidado con lo que compartes.

Hablamos de compartir algo de tu trabajo todos los días y que lo hagas mediante tus redes sociales o el Internet, sin embargo esto entraña un peligro que antes no existía: no compartas nada de lo que puedas arrepentirte después. Una vez que publicas algo en Internet habrá copias por todas partes e incluso si borras el contenido original, alguien le habrá sacado una captura de pantalla, lo habrá descargado o estará en el feed de la red social.

Por eso, cuando no estés seguro de si desea compartir algo, déjalo descansar durante al menos un día y entonces pregúntate a ti mismo: ¿es de ayuda? ¿Es entretenido? ¿Es algo con lo que me sentiría cómodo si lo vieran mi jefe o mi madre? Si la respuesta es afirmativa, entonces compártelo, si no lo es, entonces guárdalo para más tarde o no lo compartas. Recuerda que tu meta es compartir algo una vez al día, no abuses de ello. Por experiencia propia sé que lo que más provoca que las personas bloqueen una página es que esta los llene de contenido y que este no sea relevante.

Almacena contenido para más tarde.

Esto es una de las cosas que aprendí durante mis primeros dos años trabajando en este blog, si quería mantener un ritmo de publicación regular, no podía estar todos los días intentando encontrar algo que publicar. La solución la encontré al leer como abordaban este problema los sitios que publicaban varias veces al día: creaba un calendario de publicaciones y almacenaban contenido.

Lo mismo deberías hacer si vas a compartir alguna actualización de tu trabajo diariamente. Almacena cosas interesantes, memes, artículos y otras cosas que hayan influenciado tu obra, que estén presentes en tu proceso creativo y que tus lectores encuentren útiles. Así, lenta pero firmemente, crearás fans con el paso del tiempo.

De esta manera reduces el estrés de buscar algo que publicar todos los días y puedes planificar a largo plazo (en mi caso, planifico el contenido del blog semestralmente). Además, si compartes tus publicaciones en alguna red social y miras lo que has compartido durante el último año podrás ver tu avance, tus logros, las cosas en las que estabas pensando al principio, te darás cuenta de temáticas y tendencias en lo que compartes. Una vez que te das cuentas de estas temáticas o tendencias, estas pueden convertirse en algo mucho más grande y sustancial, ya sea libros, estudios o álbumes de imágenes.

Construye tu propio espacio en Internet.

Este es un punto en el que yo mismo he estado insistiendo a lo largo de una serie de artículos y siempre recomiendo a todos: consigue tu propio blog (o sitio web, aunque en el caso de Cuba es un poco más difícil). Las redes sociales son grandiosas, hay millones de usuarios y decenas de miles de personas interesadas en lo mismo que tú, pero estas no son estáticas, algunas ganan popularidad, otras entran en decadencia o cambian sus políticas de privacidad, la gente se aburre de ellas y siempre está buscando estar en la más popular. Eventualmente, redes sociales como YouTube o Facebook podrían entrar decadencia o desaparecer si surge una alternativa más interesante y novedosa.

Por lo que si quieres tener un espacio donde puedan encontrar tu trabajo y expresarte libremente, no hay nada mejor que tener un sitio que te pertenezca, un lugar que puedas controlarlo todo y donde siempre puedan encontrarte. El autor coincide conmigo en que tener un blog es la forma ideal para almacenar tu trabajo: un post diario no es nada por su cuenta, pero a lo largo de una década serán millares y se convierte en el trabajo de tu vida. Simplemente dale un vistazo a mi propio blog, tres años y medio ha generado casi un millar de entradas y se ha convertido en lugar del que provienen la mayoría de mis éxitos, el lugar donde hecho una gran cantidad de amistades y he aprendido muchas cosas dialogando con ustedes.

Tener un blog puede sonar como algo técnico y complicado, pero con apenas un mínimo técnico podrías ser capaz de compartir con el mundo tu trabajo, tus ideas y las cosas que te interesan. Incluso aquí en cubava se puede hacer mucho si perseveras lo suficiente. Y recuerda siempre construir una buena reputación, ser transparente, no comprometerte a cosas que no quieres hacer y no preocuparte por hacer mucho dinero o ser exitoso. Simplemente preocúpate por hacer un buen trabajo y, si construyes una buena reputación, eventualmente se convertirá en su propia moneda.

No te conviertas en el hombre spam.

Estoy seguro de que conoces al menos a una de estas personas. Son las que encuentras en cualquier taller literario, grupo de WhatsApp o de Facebook dedicado a escritores. De lo único que hablan es de todas las grandes historias que van escribir, sin darte una oportunidad de hablar sobre tu trabajo. Son personas intensas y que cuando se les ocurre su última gran idea, quieren que seas el primero em escucharla.

También son el mismo tipo de personas que tras conocerla durante varios meses te das cuenta de que a pesar de lo mucho que hablan de sus grandes ideas realmente no han escrito ninguna. Y si lo han hecho, su calidad deja mucho que desear, desechando enseguida el manuscrito en vez de sentarse revisar y dar lo mejor de sí. A este tipo de personas, Austin los llama los hombres/mujeres spam, que son aquellos que solo pueden hablar sobre sí mismos y de su propio trabajo.

Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de los artistas o creadores que no tienen éxito, sino que con el tiempo, algunos creadores consagrados empiezan a pensar que todo gira a su alrededor y que sus fans sólo deben ser consumidores pasivos. Algo que quizás fuera cierto durante el siglo pasado, cuando la interacción entre creador y fans era más difícil. Pero ahora, con el uso de las redes sociales y la interacción constante, lo que realmente le dará éxito a un creador y sostenibilidad a lo largo del tiempo, es que sea capaz interactuar con su audiencia, escucharlos y establecer una retroalimentación beneficiosa.

Recuerda que el “scenius” no sólo se compone por creadores sino por la persona común, cualquiera puede contribuir a brindarte ideas interesantes o conceptos nuevos. Tus fans también son parte del scenius y muchos también serán personas creativas o ingeniosas que tienen ideas que podrían ayudarte mejorar tu obra y lo único que debes hacer es compartir con ellos, escucharlos y tratar de que no todo gire a tu alrededor.

La prueba del vampiro.

Tranquilos, está no consiste en darle de comer dientes de ajo a ese amigo tuyo que solamente sale por las noches. Austin habla de un tipo de vampiro diferente, no uno que no chupa sangre, si no que chupa la energía de las personas. Para descubrir a los vampiros chupa energías citaba una de las biografías de Picasso, donde se cuenta que podías pasar todo un gran día con Picasso y entonces regresarías a casa cansado, mientras que Picasso volvería a su estudio y pintaría toda la noche, usando la energía que te había chupado.

Este tipo de prueba te permitirá determinar de una manera simple a quien debes dejar entrar o salir de tu vida, no sólo en la parte creativa sino en general. Si después de pasar todo un día con alguien te sientes agotado y sin energías, esa persona un vampiro. Mientras que si te sientes lleno de energía, con ganas de trabajar y con unas cuantas ideas interesantes, esa persona no es un vampiro.

Es importante identificar este tipo de personas por qué pueden afectar tu vida creativa, absorbiendo (ya sea de manera inconsciente o no) la energía y el tiempo que tienes destinado a trabajar en tu creación. Y, aunque la solución de sacarlo completamente de tu vida es algo extrema, especialmente si son viejos amigos, la solución que he encontrado (sí, tengo un par de vampiro en mi vida) es planificar el tiempo de interacción con ellos y no dejar que te interrumpan si estás a mitad de tu proceso creativo. Puede molestarlos, pero encuentro que es mejor que separarnos completamente.

Aprende a soportar un golpe.

Una vez que tu obra está en Internet, al alcance de cualquiera que se moleste por pasar por tu blog o página/grupo en las redes sociales, serás criticado. Mientras más famoso te hagas, enfrentarás más crítica y si has hecho tu trabajo bien, una gran parte será positiva y estarás feliz por ella. Sin embargo, esta no serán las que más retengas, esta será la crítica mordaz y despiadada de aquellos a quienes no les gusta tu trabajo o simplemente quieren hacerte daño.

Algunas personas son sensibles a este tipo de crítica, especialmente si no la han sufrido con anterioridad en algún taller literario o por amigos que no tienen pelos en la lengua. Una mala crítica es como un golpe en el boxeo y debemos aprender a encajarlos de manera correcta, debido a que de otra manera no nos derrumbaremos y junto con nosotros nuestra carrera creativa. Para esto, Austin nos ofrece el proceso que usan los boxeadores para encajar un golpe y lo traduce al ambiente artístico:

Fortalece tu cuello: la manera de ser capaz de encajar un puñetazo (crítica mordaz) es siendo golpeado mucho. Publica mucho de tu trabajo. Deja que las personas lo critiquen. Entonces haz incluso más trabajo y sigue allí, soportando golpes (críticas). Mientras más crítica recibas, más te darás cuenta de que no pueden dañarte.

Gira con los golpes: sigue el movimiento. Cada pedazo de crítica es una oportunidad para un trabajo nuevo. No puedes controlar qué tipo de crítica recibes, pero puedes controlar cómo reaccionas a ella. Algunas veces cuando las personas odian algo al respecto de tu trabajo, es divertido esforzarte incluso más en ese elemento. Hacer incluso más lo que odian. Hacer que tu trabajo sea odiado por ciertas personas es una medalla de honor.

Protege tus áreas vulnerables: si tienes trabajo que es demasiado sensitivo o demasiado cercano a ti para ser expuesto a la crítica, mantenlo escondido, pero recuerda lo que dice el escritor Colin Marshall: “La evasión compulsiva de la vergüenza es una forma de suicidio.” Si vas a tu vida evitando la vulnerabilidad, tú y tu trabajo nunca estarán realmente conectados con otras personas.

Mantén tu balance: tienes que recordar que tu trabajo es algo que haces, y no quién eres. Esto es especialmente difícil de aceptar para los artistas, debido a que demasiado de lo que hacen es personal. Mantén tu familia, amigos y las personas que te aman por lo que eres, no sólo por tu trabajo.

No alimentes a los trolls.

Así como atraerás la crítica mordaz de aquellas personas no interesadas o a las que le desagrada tu trabajo, también atraerá a los trolls, que son personas que sólo buscan provocar una reacción odiosa o agresiva en ti. Esta persona no están interesadas en mejorar tu trabajo y no le deberías prestar atención, no los alimentes y eventualmente se irán.

Internet está llena de personas tristes, resentidas o completamente locas, para las cuales debes desarrollar filtros mentales que las dejen fuera. Sin embargo, el peor troll de todos es aquel que vive dentro de tu cabeza, esa voz que te dicen que no eres lo suficientemente bueno, que apestas y que nunca lograrás nada. Pero puedes combatir al troll que está dentro de tu cabeza trabajando en tus proyectos, haciendo y publicando pequeñas cosas todos los días, compartiendo con tu audiencia y siguiendo adelante.

Y si los que están fuera de tu cabeza comienzan a dar de problemas, no temas usar los botones para bloquear a las personas en las redes sociales, borrar comentarios desagradables o, si estos se vuelven demasiados insistentes o dañinos, desactivarlos completamente.

Esto es algo que me sucedió al inicio del blog y recuerdo que me tomó un rato superarlo, especialmente porque parte de lo que decían en esos comentarios era cierto (ya sabes, mi troll interno pinchando con su tridente). Incluso pensé en abandonar el blog, pero una vez que te das cuenta que estas personas realmente no pueden hacerte daño e ignorarlos es la mejor política, puedes seguir adelante con tu trabajo creativo sin demasiadas preocupaciones.

 

Y hasta aquí este artículo, debido a que si les cuento más ya no les interesaría leer Show your work! de Austin Kleon. Por eso, no he comentado intencionalmente (y porque el artículo se haría demasiado largo) muchos capítulos interesantes:

  • Cuenta buenas historias.
  • Enseña lo que sabes.
  • Véndete.
  • Quédate por los alrededores.
  • Y muchos otros temas menores relacionados con la promoción de tu trabajo creativo.

Espero que te haya gustado el artículo, hayas aprendido algo nuevo y si tienes algo de tiempo libre, un conocimiento decente de inglés, te leas este libro tan increíble de Austin Kleon. Cuídense y nos leemos en un próximo artículo.

 

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Ingeniero industrial y profesor de Ergonomía de día y, de noche, escritor de fantasía y traductor. A finales del 2017 crea el blog El último puente, con la intención de aumentar la lectura de la fantasía y su escritura dentro de Cuba.

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