Autor: Limyaael
Traductor: José A. Cantallops Vázquez
Hay unas pocas definiciones de Deus ex machina, pero la que usaré aquí (cortesía de dictionary.com) es “Un personaje, dispositivo o evento inesperado, artificial o improbable introducido de manera repentina en un trabajo de ficción o un drama para resolver una situación o desenredar un argumento.” Es, por definición, estúpido y malvado y algo que no quieres tener a tu alrededor. Incluso su definición más suave, “inesperado,” apunta hacia un fallo en la historia, ya que algo que ha sido introducido de buena manera puede ser rastreado hacia el pasado por el lector y ser admitido como parte de la historia sin forzar la suspensión de la ficción. Así que esta es una lista de formas para evitar alcanzar uno de esas máquinas divinas en una juntura crítica para el argumento.
1) No traigas una fuerza, persona o dios desde el exterior para el conflicto.
Esto puede parecer obvio, ya que en esencia es la definición de deus ex machina, pero es algo de lo que tiende a sufrir la fantasía. El protagonista hace que lo acorralen y repentinamente hay un viejo y sabio mago con una solución, o una diosa que escoge a la heroína como su campeona, o algún anciano y malvado dragón despertado por los chicos malos escoge este momento para volverse contra ellos. Incluso poco de esto es demasiado. No solamente destruye la historia y le recuerda a la lectora que no está sosteniendo más que papel en sus manos; también hace que tu protagonista no parezca más que simplemente suertudo. Usualmente, no hay ninguna mención de que la protagonista sea tan valiosa que la diosa escoja ese momento para aparecer, o la rebelión del dragón suceda tras un largo periodo de maltrato. Solo sucede, y el héroe o heroína escapa (por supuesto, con el tesoro y la chica/chico), lleno de inmerecida buena fortuna.
Si sabes que una poderosa fuerza va ha aparecer y salvar el día, tiene que ser mencionada en numerosos puntos dentro de la historia, mucho antes de que lo haga y salve el día. Las diosas deberían hacer que la protagonista pase una serie de pruebas, o decirle que complete alguna tarea, entonces conseguirá una infusión de fuerza divina. Incluso entonces, la motivación debería ser razonable, o la diosa se asemejará a un niño tonto que insiste en casi romper sus juguetes antes de decidir tomar acción y hacer algo que podría haber hecho desde el comienzo de la historia. He escuchado objeciones de que si las diosas toman acciones demasiado temprano en la historia no habrá historia. Bien, exacto. Un cuento que podría ser resuelto por algo que suceda simplemente en las primeras cincuenta página es un cuento que no merece ser contado. El autor tiene que idear maneras lógicas de alargar la tensión, y hacer que la diosa cambie de opinión sin ninguna razón en el punto más conveniente para la heroína no es uno de ellos.
También, si un rey mortal o un señor decide repentinamente unirse al conflicto en contra del chico malo y suministra los hombres necesarios para derrocarlo, tiene que haber una razón para eso, especialmente si se negaba con mal genio a abandonar su castillo hasta entonces. Casi siempre es mejor mostrar el cambio de corazón, ya sea antes o después del hecho. (Esta es otra razón por la que cuento una historia de fantasía a través de múltiples narradores y es una buena idea). Un golpe calculado que falla justo en el momento en que el chico malo cree que ha ganado es mucho mejor, más increíble, y más impresionante que el señor oscuro decidiendo volverse bueno debido a que “es lo correcto.”
Si se te ocurre la idea de una fuerza externa durante la emoción del momento, estate preparado para hacer mucha reescritura y volver a encajar la historia dentro de su camino correcto. O solo suéltalo, deja que tus personajes sufran a través de ellos y ten un climax más oscuro del que originalmente planeabas.
2) Si el trasfondo juega un gran papel en la resolución de la historia presente, necesita ser introducida tan pronto como sea posible.
Spoilers para quiénes leen la trilogía de la Joya Negra de Anne Bishop.
Al final de la trilogía, Jaenelle, quién es prácticamente una diosa por si misma, idea una manera de librarse del mal por siempre. Sin embargo, esta forma depende de una historia que todavía no nos ha contado –una historia que descrita solamente en El anillo invisible, un libro que Bishop publicó un año más tarde. En trilogía misma, es relatado de una manera muy precipitada por otro personaje, quién la escuchó de segunda mano. Jaenelle decida que es la única manera en que funcionará, la adopta y, sorpresa sin sorpresa, funciona.
No se debería permitir que esto suceda en una fantasía bien construida. Si sabes que tu personaje tiene las habilidades necesarias para sobrevivir al final, pero no lo has mostrado desarrollando esas habilidades en la historia actual, entonces menciónalas más temprano, menciónalas a menudo, y, idealmente, muéstralas funcionando a pequeña escala en otro lugar. Es mucho más fácil de creer que un personaje podría hacer una versión exagerada de algo que ha estado haciendo todo este tiempo que creer que, “¡Oh, si, en la aventura no lo he dicho hasta ahora, él adquirió la Lengua de Tupin y el conocimiento del Acertijo de Gavlere!” Puedes conocer tu propio canon tanto hacia el pasado como hacia el futuro, pero no puedes pedir que tu audiencia sepa ese tipo de cosas sobre libros que no se han publicado o aventuras que solo existen en los perfiles de los personajes. Si las estableces al final, sentirán que estás sacando las cosas del aire y tienen razón para ello.
3) No ignores lo obvio.
Hay algunas veces en las que he leído un libro de fantasía y me he preguntado por qué la heroína o el héroe simplemente camino fuera de la celda, cuándo anteriormente han mostrado tener las habilidades para atravesar muros; o volar a la cima de una muralla, ya que anteriormente se podían transformar en un cuervo; o escurrirse a través de una habitación silenciosamente, ya que han sido entrenados para hacerlo así. Los autores demasiado a menudo ignoran también las soluciones que han construido dentro de la historia. Ya sea porque buscan un gran y dramático clímax, que solo un cuervo volando hasta la cima de una muralla con un gancho de escalada, o si lo han olvidado, nunca lo sabremos. Pero cualquier autor que valore su trabajo debería tener un ojo afilado con esto.
Si eres el tipo de escritor que planea la resolución de su historia por adelantado (cómo la mayoría de los escritores que parezco conocer), entonces estudia cada elemento y pregúntate a ti mismo si no podría ser subvertido por algo más en la historia. Si la respuesta es un si, o te vas por la solución más simple, lo cuál es más probable que no se siente como un deus ex machina, o idea alguna manera de deshabilitar esa habilidad, persona o truco. Aunque se cuidadoso. Demasiadas discapacidades y tu final podría sentirse como un castillo de naipes, guiando una vez más hacia el síndrome deus ex machina.
Quizás otra manera de hacerlo más simple es no acumular demasiadas habilidades especiales sobre tus personajes. Si no te olvidas de que pueden convertirse en cuervos y tienes que trabajar solo con ese factor a través de toda la historia, es menos probable que lo arrojes por la ventana cuando llegue el gran final.
4) Establece algunas reglas mágicas que nunca romperás, incluso para tus personajes.
Imagino que el amor de sus personajes creados, así como también su amor por escribir sobre personas únicas, yace tras la tendencia de muchos escritores de fantasía hacerlos los Usuarios Mágicos Más Especiales de Todos los Tiempos. Así el personaje puede hacer magia que no tiene nada que ver con su género, o magia que nadie más en su raza puede hacer, o magia que nadie ha sido capaz de realizar en un centenar de años, o magia que fue vista por última vez en su bisabuelo y que el no debería haber heredado, etcétera. El autor usa como justificación la predestinación o el destino para explicarlo, y entonces, a menudo, tuerce las reglas aún más, así que algo imposible incluso para el personaje sucede al final del libro. Si se supone que la magia no puede traer de vuelta a los muertos, se revertirá en favor de revivir al mejor amigo del héroe o su amada. Si la heroína definitivamente no puede levantar una montaña, entonces descansa seguro de que encontrará la fuerza para hacerlo cuándo sea hora de aplastar al chico malo.
Deja de hacer eso.
En algún punto, las reglas tienen que mantenerse firmes, o comenzarás a tener un mundo de fantasía dónde “todo vale,” dónde los personajes principales probablemente podrían solo desear que el villano desapareciera si lo intentan lo suficientemente fuerte. Y las explicaciones para esta cosa imposible en particular que le sucede a esta única persona en particular suena más y más endeble.
Deberías empatizar con tus personajes, todos tus personajes. Pero no deberías simpatizar con ellos. No comenzar a sentir como si sus objetivos son tus objetivos y tienes que asegurarte de que los personajes los logren o te sentirás terrible, porque si llegas a ese punto, vas a introducir un deus ex machina sin pestañear dos veces.
Ten algunas reglas para la magia que sean definitivas. Sin excepciones, sin trucos mañosos. Los personajes estarán forzados a trabajar con lo que tienen, en vez de lo que quieren, y eso podría sorprenderte. Y es posible hacer maravillas con un montón de nada. Las personas lo hacen todo el tiempo en nuestro mundo, sin magia, y en muchas buenas fantasías con nada más que inteligencia y coraje.
5) Recuerda que no todas las sorpresas son buenas.
Una buena sorpresa es mucho más de lo que debería ser un deus ex machina. Alguien que el personaje apenas recuerda aparece y salva su vida. Ayuda que nunca esperó de un dios desciende de los cielos. Algo que nunca supo que sus poderes podrían hacer sucede. Un montón de autores de fantasía intentan explicar esto como un resultado de una oportunidad o una buena narrativa, aunque a menos que tengas una buena base desde la que alzarte, algo que el lector podría haber supuesto incluso aunque no lo hiciera, todavía luce como el autor entrometiéndose dónde no tiene que entrometerse.
¿Pero por qué una sorpresa necesita resolver un argumento? ¿Por qué no tener una desagradable que venga y complique las cosas más, quizás en algo que tus personajes o tú, el autor –si estás atrapado en medio de un bloqueo de escritor- pueden resolver, dónde antes estaban trotando plácidamente?
Siempre he querido ver una fantasía dónde el héroe busca a alguien para salvarlo, como el fiel compañero quién se supone sacrificará su vida para que así pueda ser feliz con su verdadero amor, y escuchar decir a esa persona que, “No.” En algunas fantasía, funciona infernalmente mejor con la línea narrativa establecida y los personajes que con los autos incuestionables de autosacrificio. También forzaría al héroe a confiar en sus propios recursos, y quizás salvar su propio trasero. Le daría la habilidad a su compañero de brillar, aunque sea solo por un momento, y alejarse más allá de ser un dispositivo argumental melodramático.
Por supuesto, esto también requeriría una preparación. Pero pienso que las sorpresas desagradable no requieren tanto como las buenas. Los lectores a menudo están más dispuestos a aceptar algo que complique el argumento y fuerce al héroe a pensar más rápido que algo que aparezca y envuelva todo en un agradable paquete con un lazo en la cima. También están más dispuestos a trabajar con el tono prevaleciente de algunas historias. Si el héroe ha estado denigrando a su compañero durante la historia, pestañeo cuando la veo adelantarse y sacrificar su vida. Entonces, solo estuvo allí por una razón y el autor acaba de probarlo. Algo que muestre una chispa de independencia y espíritu haría que la animara, incluso aunque sé que probablemente el héroe va a ganar. También hace que la victoria sea mucho más interesante.
Solo no pienses sobre los maravillosos secretos que caerán del cielo. Piensa sobre los desagradables secretos escondidos en los escaparates.
Si la mayoría de los autores hacen bosquejos, como siempre me aseguran que hacen, me intriga por qué tantas historias de fantasía se sienten forzadas y artificiales en sus finales. Quizás solo necesitan más reescritura.