11/25/19

Escribe todos los días, aunque corte la leche a quince metros, pero escribe

Por: José Alejandro Cantallops Vázquez

El título de este post es una frase de David Gemmell que leí mientras investigaba su biografía hacia par de años. Esta la usaba para referirse a sus primeros escritos, dando fe de lo malo que eran; pero el siguió escribiendo y convirtió esos primeros escritos en Leyenda, una de las mejores novelas de fantasía épica que he leído.

Este probablemente sea el consejo más viejo que viene en los libros de escritores, y es el único que siempre funciona para todos. La literatura es como un deporte y el escritor como un atleta, mientras más practiques mejor conocerás el deporte y sabrás que eres capaz de hacer. Esto no garantizará que seas el mejor si escribes más que nadie, eso ya es cuestión de la persona, pero te aseguro que serás mejor que si no lo hubieras hecho.

La práctica hace al maestro

Ya lo decía, el proverbio popular, la base de cualquier mejora es el trabajo duro. Esto es algo que muchos escritores novatos no entienden, puedes tener un don natural con las palabras, pero si no lo practicas con regularidad se oxidará. Aquí no te hablo de que escribas todos los días, que sería lo ideal, sino de escribir de manera regular, para que de esta manera practiques y mejores lo que ya sabes.

Esto es algo de lo que adolecen los escritores que dependen de su musa, pasan grandes períodos de tiempo sin escribir y cuando tienen una gran idea, su escritura no está al nivel de ella. Algo que no hubiera sucedido si hubieran estado escribiendo todo ese tiempo entre gran idea e idea. Para eso tienen su banco de ideas, del cuál ya hablé en un post anterior, para estas sequías, para mantenerse escribiendo y mejorando su dominio de las estructuras literarias, su descripción, su narración, encontrando su propia voz.

Sin embargo, esta práctica debe tener objetivos, no ser algo aleatorio. Imagínalo como un plan de ejercicios, debe estar estructura para ir desarrollando de igual manera todos los músculos de mente escritora. Escribir mucho sobre un tema del que ya te sientes cómodo puede que haga que mejores, pero estarás olvidando el resto de tus habilidades, algo que definitivamente no deberías descuidar. Los escritores que publican son buenos en algunas de estas habilidades, mientras los que trascienden épocas, son maestros de todas.

La constancia te dará disciplina y hará que escribir sea más fácil

Estarás pensando que hoy me he sacado todas las frases manidas que había en los manuales de escritura y te las solté aquí para hablarte de lo mismo. Quizás, pero no, la verdad es que yo pensaba lo mismo que tú cuando hace tiempo leí todos esos decálogos y consejos sobre cómo ser un escritor. Y admito, hasta hace menos de un año decidí ser consistente y escribir todos los días, aunque no fuera literatura (de eso hablo más adelante).

Los resultados, pues lo que habían dicho los perros viejos, ahora escribir una historia me resulta muy fácil. ¿Por qué? Porque al ser consistente y escribir todos los días unas 2,000 o 3,000 palabras, ya mi cerebro, el gran músculo del escritor, sabía que estructuras usar para transmitir lo que quería decir. Había escrito tanto que mis dedos sabían dónde pulsar, que palabras escribir, todo rápido y con un mínimo de equivocaciones.

Pero, por encima de todo, el mayor beneficio de todos, es que incorporé a mi inconsciente las estructuras de las historias, sus elementos pulidos por la práctica. Más confianza en mí como escritor de ser capaz de convertir esa idea que tengo en la mente en una historia leíble.

Escribe, aunque sea m…., no importa

Ya a estas alturas estarás cansado de la muela, pero escribe, escribe, escribe. No importa que sea m…., muchas personas que conozco no escriben porque están esperando la idea adecuada. Esperar la idea adecuada está haciendo que tus habilidades se oxiden y si no practicas ninguna de las técnicas sobre las que he hablado en mi post sobre generar ideas, puede que tu espera sea una muy larga.

Escribir m…. tiene sus ventajas:

  1. Primero, vas a escribir.
  2. Te permite trabajar en alguna técnica específica que quieras usar en una historia mejor o ver si logras dominarla. Por ejemplo, intentar escribir un cuento circular, una caja china, una nueva forma de escribir los diálogos, un estilo distinto, una descripción. Escribir mierda es tu zona de experimentación.
  3. Te sirve para hacer borradores de historias más importantes, probar a sus personajes, que punto de vista sería el más adecuado.

No todo tiene que ser literatura

Esto es otra cosa de la que me he dado cuenta: no tienes por qué escribir solo ficción. Desde hace casi un año, traducir se ha vuelto uno de mis hobbies favoritos, las traducciones de Limyaael son una prueba de ello, así como de otros textos menores. Y lo cierto es qué me han ayudado, han mejorado mi literatura, para seleccionar mejor las palabras que uso y transmitir un mensaje más claro.

No digo que te pongas a traducir, eso requiere de un buen dominio de otro idioma y tiempo, pero si puedes hacerlo, hazlo, verás los beneficios. También sirve escribir otro tipo de textos no literarios, como reseñas, posts, opiniones, pequeños ensayos. Todos estos harán que te expreses más claro y organices mejor las ideas que quieres exponer.

Sigues mí línea de pensamiento, ¿no? Sí es así, ya habrás comprendido que lo que te importa como escritor es seguir escribiendo, tanto como puedas y te sientas cómodo, de la manera más regular posible. Buscando mejorar y crecer en el proceso, no importa que al principio tu escritura corte la leche a quince metros, todos empezamos así, pero solo depende de ti mejorar.

11/18/19

Los Leones de Al-Rassan, Guy Gavriel Kay

Reseña por: José Alejandro Cantallops Vázquez

La península de Al-Rassan es un lugar lleno de religiones: al norte viven los jaditas que rinden culto al sol, al sur los asharitas que adoran a las estrellas y, entre ellos, habitan los kindath, el pueblo errante que venera a las lunas gemelas. Durante el reinado de los grandes califas los tres pueblos han convivido en una paz relativa, pero hace quince años Ammar ibn Khairan, un poeta y guerrero asharita hará que su nombre entre en la historia por matar al último de los califas. A partir de entonces la vida en la península quedará dividida en los conflictos religiosos y las ambiciones de los pequeños reyes que no duran lo que una flor de primavera.

Quince años después del asesinato del último califa, Fezana es una ciudad que debe pagar por la rebeldía de su pueblo. Pocos saben de este castigo, menos Jehane bet Ishak, doctora e hija de Ishak ben Yonannon, el médico más famoso de la península. Ella con sus casi treinta años es una mujer soltera, inteligente, ingeniosa y un buen médico, sin embargo, el destino hará que Ammar ibn Khairan vaya a buscarla a su puesto de trabajo sin que ella lo reconozca, para que atienda a un paciente. Dicho paciente debe asistir a una importante reunión, pero Jehane lo impide, a pesar de los ruegos del paciente, expulsar una piedra del riñón es un asunto serio. A pesar, de que su opinión se enfrente a la de Ammar ibn Khairan, este accederá a permitir la ausencia del paciente, marcando de esta manera el destino de Jehane.

Ammar ibn Khairan, se convirtió en el hombre de confianza del rey de Cartada, Almalik de Cartada, cuando a sus órdenes mató al último califa. Desde entonces ha destacado por su ingenio, su habilidad con la espada, sus modales y su poesía, convirtiéndolo, a la vez, en uno de los hombres más cultos y peligrosos de Al-Rassan. Ahora se encuentra en la ciudad de Fezana acompañando a su pupilo, Almalik, hijo del rey de igual nombre, para inaugurar la nueva ala del palacio y dar una lección a los rebeldes.

No conoce cuál será la lección, pero si quiénes deben ser invitados, incluyendo un comerciante de seda que acaba de ver agravada su enfermedad. Es así como conoce a Jehane bet Ishak y queda cautivado por su ingenio, pero es un hombre acostumbrado a no ilusionarse demasiado, nadie con su fama ha sobrevivido tanto dejándose llevar por los impulsos.

Por tanto, vuelve al palacio, dónde se encuentra con el resto de los invitados, sin sospechar la masacre que se cometerá y que cargarán a su nombre. ¿Qué es una masacre de comerciantes y nobles para el hombre que mató al último califa? La respuesta, es demasiado, Ammar ibn Khairan solo mata cuándo su honor lo exige y el rey de Cartada aprenderá lo que esto significa. Pero antes, deberá advertir a Jehane, su vida y la del comerciante que no asistieron a la reunión corren peligro.

Rodrigo Belmonte es el Azote de Al-Rassan, el mejor guerrero jadita de los reinos del norte. Él y su compañía son temidos como los mejores soldados de la península y el rey Ramiro de Valledo le ha encomendado la misión de recoger los tributos de la ciudad de Fezana. Es un hombre justo y conocido por cumplir siempre su palabra, pero su relación con el nuevo rey y su condestable Conde de Rada no es la mejor, más cuándo le advierte a este último que aplicará la justicia del rey si encuentra a su hermano saqueando las tierras de Fezana.

Pero al llegar a las tierras de Fezana se encuentra con la masacre que ha ordenado el rey de Cartada, así como a Jehane y al comerciante que Khairan que ha salvado. Al igual que este último queda impresionado por la belleza de Jehane, pero un asunto más urgente requerirá de su atención, están saqueando una aldea y es el hermano del condestable quién lo hace.

 Durante ese día la vida de estos tres personajes cambiará por completo y aunque se separen temporalmente volverán a unirse por circunstancias del destino. Una vez juntos descubrirán que más allá de creencias y prejuicios, nada puede opacar la grandeza de los hombres en una península que se dirige hacia un período conflictivo.

Al igual que con mi reseña sobre el primer libro de los Guerreros de Troya: El arco de Plata, de David Gemmell, me hizo falta más de una página y media para resumir la complejidad de este libro. Un poco más largo de lo que estoy acostumbrado a leer últimamente, Guy Gavriel Kay nos regala una novela independiente de fantasía histórica basada en la historia de la península española que da gusto leer.

No solo por la especulación histórica inherente al desarrollo de la España de Al-Andalus en un mundo alternativo dónde dos lunas coronan las noches. Kay nos regala personajes realmente ingeniosos, no las presunciones de ingenio que he leído en otras novelas del género. Jehane, Rodrigo y Ammar destilan un ingenio que sale de la página y deja (por lo menos a mí), la sensación de una persona ingeniosa, inteligente y cuyos diálogos pueden tener varias capas de significado que solo un lector atento puede captar en su plenitud.

Además, nos muestra una novela dinámica, dominada por el drama y un tono oscuro que siempre rodea al cambio de las sociedades, esos momentos durante los cuáles, en un solo día, todo lo que conoces puede cambiar para siempre. En el caso de los personajes, la Al-Rassan que conocían, con sus tres fes conviviendo en un mismo mundo. Aquí es dónde he encontrado el único defecto que le encuentro a la escritura de Kay, y es que a veces adquiere el tono de gran narrador de cuentos y le adelanta al lector conclusiones propias.

Otro aspecto que disfruté en esta novela y no lo había encontrado antes en mis lecturas (que ya van por más de 250 títulos), es la habilidad de Kay cómo poeta. Mediante mis traducciones de Limyaael, admirado del autor había obtenido la referencia de que era tan buen escritor como poeta. La poesía que escribe y deja que el lector disfrute cómo versos de Ammar sacuden el alma de quién está sumergido en la historia.

Así que creo que la mejor forma de terminar esta reseña y animarlos a leer este libro es con un poema que aparece en la historia:

Preguntadle a Fezana qué ha sido de Fibaz

Y dónde está Ardeño o dónde Lonza.

¿Donde está Ragosa, la sede de un gran saber?

¿Cuántos hombres sabios quedan en ella?

¿Dónde está Cartada, la ciudad de las flores?

¿En el rojo valle de su poder?

¿O Seria, donde fue hilada la seda?

¿Dónde están Tudesca, Elvira, Aljais?

¿Y dónde, en esta penumbra, está Silvenes?

¿Y los arroyos, los jardines perfectos y

Los patios de muchos arcos del Al-Fontina?

Los aljibes y las fuentes lloran de pesar

Como lo hace un amante cuando el alba llega

Para alejarlo de su deseo.

Lloran la muerte de los leones,

El fin de la amada Al-Rassan

Que ya no está.

Descargar: Los leones de Al-Rassan, Guy Gavriel Kay .epub

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Lee Elantris en un fin de semana

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11/15/19

Lee Elantris en un fin de semana

Por: José Alejandro Cantallops Vázquez

A estas alturas, como fan de la Fantasía, debes haberte dado cuenta de que es muy raro encontrar novelas que sean relativamente cortas (unas 100,000 palabras o menos). Aunque últimamente, ese es el tipo de novela que estoy leyendo,[1] no son la regla y mucha de la buena fantasía son libracos de más de 200,000 palabras, que como todo buen fan del género debes leer.

Entonces la pregunta que todo lector se hace es: ¿cómo leo todas esas sagas y me queda tiempo libre? Yo hace par de años le encontré dos respuestas a esta pregunta y hoy las compartiré con ustedes.

La primera, fueron los audiolibros, aunque lo más exacto sería decir los programas para convertir texto en audio, como el TextAloud. A pesar de que las voces pueden tener sus problemas al sonar naturales y los nombres de los personajes sonar extraños, me permitían leer (escuchar) los libros mientras hacia otras cosas. Pero a largo plazo, tenía que pasarme casi el día entero con los audífonos puestos. Así escuché La Rueda del Tiempo completa, pero lo dejé: era una forma muy lenta de leer.

La segunda, fue aprender a leer más rápido. Terminada La Rueda del Tiempo, encontré el curso de Ramón Campeyó, el cuál se especializaba en la lectura ultrarrápida y que cualquiera podía lograr. Para el promedio, leo rápido, pero el curso estaba tan bien estructurado que decidí probarlo, pues también tenía un software incluido. Los resultados fueron bastantes buenos, con un mínimo de práctica estaba leyendo a más de 360 palabras por minuto. O sea, podía leerme Elantris, de Brandon Sanderson en un fin de semana.

Eso es lo que les propongo para este post, darle algunos consejos para que mejoren su velocidad de lectura y devoren esas novelas monstruosas en cuestión de días. Con algo de constancia, verás que los beneficios se expanden también fuera del ámbito de la Fantasía, ya que serás capaz de estudiar y analizar información de manera más eficaz.

Algunos mitos sobre la lectura rápida

Como con muchas otras cosas, las personas siempre tienen creencias equivocadas. En el caso de la lectura rápida, existen varias, todas basadas en la creencia de que si lees mucho más rápido de lo que hace una persona normal, no obtendrás la misma experiencia. Lo cuál, es falso, por supuesto.

Como señalaba Ramón en su curso de lectura, el punto, es que las personas piensan que para leer más rápido basta con simplemente ver más palabras en un mismo intervalo de tiempo. Pero, en realidad, lo que necesitas es aumentar tu capacidad de procesar todas esas palabras en el mismo intervalo de tiempo. Algo de lo que todos somos capaces de hacer, cuando lees debes haberte dado cuenta de que te pones a pensar y eso indica que no estás aprovechando todo tu potencial lector.

El otro mito más difundido, es que al leer tan rápido, el lector no disfruta de ellos. Eso es también falso, yo me he leído unos cuantos libros en cuestión de horas y los he disfrutado tanto como cualquier persona que haya tardado días. Esto se apoya en lo anterior, al ser capaz de procesar todo lo que lee, el lector rápido disfruta de la comprensión del texto completo y no tiene que hacer pausas de días ante de reanudar la lectura, tiempo tras el cuá, obviamente habrá olvidado algunos detalles. 

Los golpes de vista, la base de todo

La creencia general, es que leemos letra a letra, palabra a palabra, como nos enseñaron en la primaria, pero no es así. Nuestro cerebro, adivina las palabras que vemos, siendo las más importantes la primera y última letra. El odren no ipomrta, nesurto crebero lo lerea ed caulqieur marena. Y a la hora de leer, prefiere hacerlo en grupos de palabras por cada golpe de vista que damos.

Por tanto, la forma más sencilla de mejorar tu velocidad de lectura, es comenzar a leer en bloques de tres palabras por cada golpe de vista. Aunque teóricamente se pueden leer seis palabras en un solo golpe de vista, con tres, triplicaremos nuestra velocidad actual y nos sentiremos cómodos.

Comienza a practicar y a partir de ahora, lee este post en grupos de tres palabras. Hazlo lento al principio, hasta que te acostumbres y leer en grupos de tres sea algo inconsciente.

Ahorra tiempo con los nombres

Como ya viste, no leemos las palabras completas, nuestro cerebro las supone. Por tanto, creo que coincidirás conmigo en que puedes ahorrar tiempo a la hora de leer si saltas las palabras que más se repiten. Esto consejo es completamente mío, y sí, muchos de ustedes estarán protestando, que todas las palabras de la novela deben leerse, ¿pero realmente aporta algo leer el mismo nombre?

Para mí no, de nuevo, es algo personal, pero no le veo sentido el tener que leer los nombres de los personajes y otras palabras comunes una y otra vez. Si el escritor ha hecho bien su trabajo, con leer la primera letra, ya sé que personaje está hablando y puedo seguir de largo con el texto.

Lees con tu cerebro, no necesitas subvocalizar

Una de las costumbres que tienen los lectores comunes y que evitan que mejoren su velocidad, según señala Ramón en su libro, es la subvocalización. O sea, elimina la costumbre de leer en voz baja o usando la voz dentro de tu cabeza, cuando haces esto, obligas a que tu cerebro procese las palabras al mismo tiempo que las lee.

Y esto es lento, mucho. Alguien que lee en voz alta puede leer como mucho, media página por minuto. En el mismo tiempo, tú que estás leyendo este artículo en grupos de tres palabras hubieras leído tres palabras y media. Pero este solo es el inicio, eliminar la subvocalización hará que leas directo con tu cerebro, tendrás una comprensión directa y más profunda de la información. Así que por lo que queda de este artículo, calla tu voz interna.

Descansa cada cierto tiempo

Otra cosa que aprendí tras leer el curso de Ramón, es que no leemos a la misma velocidad todo el tiempo. En el primer par de minutos iniciales, nuestra velocidad de lectura está en su máximo, ya que nuestro cerebro está fresco y es capaz de asimilar la nueva información con facilidad. Pero a medida que el tiempo de lectura aumenta, nuestro cerebro se va saturando y leemos más lento, hasta que llega ese momento que todos lectores conocemos en que por mucho que queramos, nuestro cerebro no asimila más.

La solución es simple: toma descansos. Al cabo de unos cinco minutos, más o menos, deberías detener tu lectura y relajar tu mirada. Esto será bueno para tus ojos que descansarán, mientras al mismo tiempo tu cerebro procesa lo que has leído y libera espacio para comenzar otra vez.

Aplícalos y lee todos los días

Creo que con esto consejos es suficiente para que con un mínimo esfuerzo aumentes tu velocidad de lectura y devores todos esos libracos. Te apuesto, que sí comienzas a leer Elantris este viernes, aplicando los consejos que te he dado, deberías ser capaz de leerlo para el lunes. Dale un intento y deja tus comentarios sobre tu experiencia.

 

[1] Las Monarquías de Dios de Paul Kearney y La Compañía Negra de Glen Cook.

11/14/19

Limyaael 153 Evitando el Deus ex Machina

Autor: Limyaael

Traductor: José A. Cantallops Vázquez

Hay unas pocas definiciones de Deus ex machina, pero la que usaré aquí (cortesía de dictionary.com) es “Un personaje, dispositivo o evento inesperado, artificial o improbable introducido de manera repentina en un trabajo de ficción o un drama para resolver una situación o desenredar un argumento.” Es, por definición, estúpido y malvado y algo que no quieres tener a tu alrededor. Incluso su definición más suave, “inesperado,” apunta hacia un fallo en la historia, ya que algo que ha sido introducido de buena manera puede ser rastreado hacia el pasado por el lector y ser admitido como parte de la historia sin forzar la suspensión de la ficción. Así que esta es una lista de formas para evitar alcanzar uno de esas máquinas divinas en una juntura crítica para el argumento.

 

1) No traigas una fuerza, persona o dios desde el exterior para el conflicto.

Esto puede parecer obvio, ya que en esencia es la definición de deus ex machina, pero es algo de lo que tiende a sufrir la fantasía. El protagonista hace que lo acorralen y repentinamente hay un viejo y sabio mago con una solución, o una diosa que escoge a la heroína como su campeona, o algún anciano y malvado dragón despertado por los chicos malos escoge este momento para volverse contra ellos. Incluso poco de esto es demasiado. No solamente destruye la historia y le recuerda a la lectora que no está sosteniendo más que papel en sus manos; también hace que tu protagonista no parezca más que simplemente suertudo. Usualmente, no hay ninguna mención de que la protagonista sea tan valiosa que la diosa escoja ese momento para aparecer, o la rebelión del dragón suceda tras un largo periodo de maltrato. Solo sucede, y el héroe o heroína escapa (por supuesto, con el tesoro y la chica/chico), lleno de inmerecida buena fortuna.

Si sabes que una poderosa fuerza va ha aparecer y salvar el día, tiene que ser mencionada en numerosos puntos dentro de la historia, mucho antes de que lo haga y salve el día. Las diosas deberían hacer que la protagonista pase una serie de pruebas, o decirle que complete alguna tarea, entonces conseguirá una infusión de fuerza divina. Incluso entonces, la motivación debería ser razonable, o la diosa se asemejará a un niño tonto que insiste en casi romper sus juguetes antes de decidir tomar acción y hacer algo que podría haber hecho desde el comienzo de la historia. He escuchado objeciones de que si las diosas toman acciones demasiado temprano en la historia no habrá historia. Bien, exacto. Un cuento que podría ser resuelto por algo que suceda simplemente en las primeras cincuenta página es un cuento que no merece ser contado. El autor tiene que idear maneras lógicas de alargar la tensión, y hacer que la diosa cambie de opinión sin ninguna razón en el punto más conveniente para la heroína no es uno de ellos.

También, si un rey mortal o un señor decide repentinamente unirse al conflicto en contra del chico malo y suministra los hombres necesarios para derrocarlo, tiene que haber una razón para eso, especialmente si se negaba con mal genio a abandonar su castillo hasta entonces. Casi siempre es mejor mostrar el cambio de corazón, ya sea antes o después del hecho. (Esta es otra razón por la que cuento una historia de fantasía a través de múltiples narradores y es una buena idea). Un golpe calculado que falla justo en el momento en que el chico malo cree que ha ganado es mucho mejor, más increíble, y más impresionante que el señor oscuro decidiendo volverse bueno debido a que “es lo correcto.”

Si se te ocurre la idea de una fuerza externa durante la emoción del momento, estate preparado para hacer mucha reescritura y volver a encajar la historia dentro de su camino correcto. O solo suéltalo, deja que tus personajes sufran a través de ellos y ten un climax más oscuro del que originalmente planeabas.

2) Si el trasfondo juega un gran papel en la resolución de la historia presente, necesita ser introducida tan pronto como sea posible.

Spoilers para quiénes leen la trilogía de la Joya Negra de Anne Bishop.

Al final de la trilogía, Jaenelle, quién es prácticamente una diosa por si misma, idea una manera de librarse del mal por siempre. Sin embargo, esta forma depende de una historia que todavía no nos ha contado –una historia que descrita solamente en El anillo invisible, un libro que Bishop publicó un año más tarde. En trilogía misma, es relatado de una manera muy precipitada por otro personaje, quién la escuchó de segunda mano. Jaenelle decida que es la única manera en que funcionará, la adopta y, sorpresa sin sorpresa, funciona.

No se debería permitir que esto suceda en una fantasía bien construida. Si sabes que tu personaje tiene las habilidades necesarias para sobrevivir al final, pero no lo has mostrado desarrollando esas habilidades en la historia actual, entonces menciónalas más temprano, menciónalas a menudo, y, idealmente, muéstralas funcionando a pequeña escala en otro lugar. Es mucho más fácil de creer que un personaje podría hacer una versión exagerada de algo que ha estado haciendo todo este tiempo que creer que, “¡Oh, si, en la aventura no lo he dicho hasta ahora, él adquirió la Lengua de Tupin y el conocimiento del Acertijo de Gavlere!” Puedes conocer tu propio canon tanto hacia el pasado como hacia el futuro, pero no puedes pedir que tu audiencia sepa ese tipo de cosas sobre libros que no se han publicado o aventuras que solo existen en los perfiles de los personajes. Si las estableces al final, sentirán que estás sacando las cosas del aire y tienen razón para ello.

3) No ignores lo obvio.

Hay algunas veces en las que he leído un libro de fantasía y me he preguntado por qué la heroína o el héroe simplemente camino fuera de la celda, cuándo anteriormente han mostrado tener las habilidades para atravesar muros; o volar a la cima de una muralla, ya que anteriormente se podían transformar en un cuervo; o escurrirse a través de una habitación silenciosamente, ya que han sido entrenados para hacerlo así. Los autores demasiado a menudo ignoran también las soluciones que han construido dentro de la historia. Ya sea porque buscan un gran y dramático clímax, que solo un cuervo volando hasta la cima de una muralla con un gancho de escalada, o si lo han olvidado, nunca lo sabremos. Pero cualquier autor que valore su trabajo debería tener un ojo afilado con esto.

Si eres el tipo de escritor que planea la resolución de su historia por adelantado (cómo la mayoría de los escritores que parezco conocer), entonces estudia cada elemento y pregúntate a ti mismo si no podría ser subvertido por algo más en la historia. Si la respuesta es un si, o te vas por la solución más simple, lo cuál es más probable que no se siente como un deus ex machina, o idea alguna manera de deshabilitar esa habilidad, persona o truco. Aunque se cuidadoso. Demasiadas discapacidades y tu final podría sentirse como un castillo de naipes, guiando una vez más hacia el síndrome deus ex machina.

Quizás otra manera de hacerlo más simple es no acumular demasiadas habilidades especiales sobre tus personajes. Si no te olvidas de que pueden convertirse en cuervos y tienes que trabajar solo con ese factor a través de toda la historia, es menos probable que lo arrojes por la ventana cuando llegue el gran final.

4) Establece algunas reglas mágicas que nunca romperás, incluso para tus personajes.

Imagino que el amor de sus personajes creados, así como también su amor por escribir sobre personas únicas, yace tras la tendencia de muchos escritores de fantasía hacerlos los Usuarios Mágicos Más Especiales de Todos los Tiempos. Así el personaje puede hacer magia que no tiene nada que ver con su género, o magia que nadie más en su raza puede hacer, o magia que nadie ha sido capaz de realizar en un centenar de años, o magia que fue vista por última vez en su bisabuelo y que el no debería haber heredado, etcétera. El autor usa como justificación la predestinación o el destino para explicarlo, y entonces, a menudo, tuerce las reglas aún más, así que algo imposible incluso para el personaje sucede al final del libro. Si se supone que la magia no puede traer de vuelta a los muertos, se revertirá en favor de revivir al mejor amigo del héroe o su amada. Si la heroína definitivamente no puede levantar una montaña, entonces descansa seguro de que encontrará la fuerza para hacerlo cuándo sea hora de aplastar al chico malo.

Deja de hacer eso.

En algún punto, las reglas tienen que mantenerse firmes, o comenzarás a tener un mundo de fantasía dónde “todo vale,”  dónde los personajes principales probablemente podrían solo desear que el villano desapareciera si lo intentan lo suficientemente fuerte. Y las explicaciones para esta cosa imposible en particular que le sucede a esta única persona en particular suena más y más endeble.

Deberías empatizar con tus personajes, todos tus personajes. Pero no deberías simpatizar con ellos. No comenzar a sentir como si sus objetivos son tus objetivos y tienes que asegurarte de que los personajes los logren o te sentirás terrible, porque si llegas a ese punto, vas a introducir un deus ex machina sin pestañear dos veces.

Ten algunas reglas para la magia que sean definitivas. Sin excepciones, sin trucos mañosos. Los personajes estarán forzados a trabajar con lo que tienen, en vez de lo que quieren, y eso podría sorprenderte. Y es posible hacer maravillas con un montón de nada. Las personas lo hacen todo el tiempo en nuestro mundo, sin magia, y en muchas buenas fantasías con nada más que inteligencia y coraje.

5) Recuerda que no todas las sorpresas son buenas.

Una buena sorpresa es mucho más de lo que debería ser un deus ex machina. Alguien que el personaje apenas recuerda aparece y salva su vida. Ayuda que nunca esperó de un dios desciende de los cielos. Algo que nunca supo que sus poderes podrían hacer sucede. Un montón de autores de fantasía intentan explicar esto como un resultado de una oportunidad o una buena narrativa, aunque a menos que tengas una buena base desde la que alzarte, algo que el lector podría haber supuesto incluso aunque no lo hiciera, todavía luce como el autor entrometiéndose dónde no tiene que entrometerse.

¿Pero por qué una sorpresa necesita resolver un argumento? ¿Por qué no tener una desagradable que venga y complique las cosas más, quizás en algo que tus personajes o tú, el autor –si estás atrapado en medio de un bloqueo de escritor- pueden resolver, dónde antes estaban trotando plácidamente?

Siempre he querido ver una fantasía dónde el héroe busca a alguien para salvarlo, como el fiel compañero quién se supone sacrificará su vida para que así pueda ser feliz con su verdadero amor, y escuchar decir a esa persona que, “No.” En algunas fantasía, funciona infernalmente mejor con la línea narrativa establecida y los personajes que con los autos incuestionables de autosacrificio. También forzaría al héroe a confiar en sus propios recursos, y quizás salvar su propio trasero. Le daría la habilidad a su compañero de brillar, aunque sea solo por un momento, y alejarse más allá de ser un dispositivo argumental melodramático.

Por supuesto, esto también requeriría una preparación. Pero pienso que las sorpresas desagradable no requieren tanto como las buenas. Los lectores a menudo están más dispuestos a aceptar algo que complique el argumento y fuerce al héroe a pensar más rápido que algo que aparezca y envuelva todo en un agradable paquete con un lazo en la cima. También están más dispuestos a trabajar con el tono prevaleciente de algunas historias. Si el héroe ha estado denigrando a su compañero durante la historia, pestañeo cuando la veo adelantarse y sacrificar su vida. Entonces, solo estuvo allí por una razón y el autor acaba de probarlo. Algo que muestre una chispa de independencia y espíritu haría que la animara, incluso aunque sé que probablemente el héroe va a ganar. También hace que la victoria sea mucho más interesante.

Solo no pienses sobre los maravillosos secretos que caerán del cielo. Piensa sobre los desagradables secretos escondidos en los escaparates.

 

Si la mayoría de los autores hacen bosquejos, como siempre me aseguran que hacen, me intriga por qué tantas historias de fantasía se sienten forzadas y artificiales en sus finales. Quizás solo necesitan más reescritura.