Por: José Alejandro Cantallops Vázquez El artículo de hoy es un poco diferente al que están acostumbrados a leer en el blog, en vez de hablar sobre el arte del escritor o sobre fantasía, hablaremos sobre cómo cuidar tú salud como lector. Sí, lo que acabas de leer, consejos para cuidar nuestra salud mientras leemos y bueno, de paso también cuidar a largo plazo nuestro cuerpo, y, por supuesto, poder leer durante más tiempo. Aunque la actividad misma de la lectura no representa un esfuerzo físico considerable ni siquiera ligero comparado con el simple caminar o hacer un poco de ejercicio, tiende a extenderse durante varias horas. El tiempo que empleamos en leer aumenta aún más si somos lectores empedernidos (como el autor del post ha confesado ser), las horas se acumulan y en una sola semana podemos pasarnos 14 o más horas leyendo. Es entonces, cuándo llevamos tanto tiempo y durante varios años (una vez que eres lector no puedes dejar de ser lector), que se empiezan a notar los efectos sobre nuestra salud. No soy un experto en el tema, pero en los últimos meses como profesor de ergonomía en la universidad he adquirido suficientes conocimientos sobre el tema para hablar con base. Y los consejos, como casi siempre, están basados en mi experiencia personal, así que si sientes que estos no te resultan beneficiosos puedes saltarte este artículo y consultar la opinión de un experto. Y, claro, si encuentran un error señálenmelo al final del artículo, se agradecerá. Que se haga la luz El principal problema que sufrimos todos los lectores, y a veces una forma por la que nos reconocemos, es el uso de espejuelos que viene del desgaste visual de la lectura. Cuantos al principio (y me refiero a antes de usar espejuelos), cogíamos y agarrábamos un libro y nos poníamos a leer en el primer lugar que nos encontrábamos, sin importarnos si las persianas estaban medio abiertas o estábamos lejos de la lámpara y la página se veía oscura. ¿Qué levante la mano el que entonces se molestaba en obtener una mejor iluminación? Cambiar de posición para sentirnos más cómodos y a veces conseguirla era pura coincidencia. Por qué fijar la vista no tiene la culpa El desgaste visual se debe en su mayoría más a la carencia de un nivel de iluminación adecuado (si se me van los términos de ingeniería me disculpan), que a la actividad de leer. El “fijar la vista,” como se le llama comúnmente no es más que el desgaste que sufre la pupila al dilatarse (leer a oscuras) o contraerse (leer de las pantallas de nuestro celular/tablet/computadora), durante largos períodos de tiempo. Nuestro cerebro no diferencia entre, digamos, una fotografía y un párrafo, para el son la misma cosa: información visual que debe procesar. Y, sí, lo sé, me estarás diciendo que entonces porque tardamos más tiempo en comprender un texto que una imagen, si supuestamente se procesan de la misma manera. La respuesta está en que las palabras, son conceptos abstractos que salvo los sustantivos comunes, no tienen una representación en el mundo natural. ¿Cómo imaginas la felicidad, el amor, el odio? La imagen que cada uno de ustedes tendrá es muy distinta de la otra persona, debido a que al ser las palabras definiciones abstractas el cerebro las va rellenando con las imágenes y recuerdos que hemos etiquetado con esa palabra. Así que el que nos demoremos más en comprender un párrafo que una imagen, se debe aque nuestro cerebro pasa más trabajo buscando referencias de esos conceptos. La solución Bastante sencilla: trata de leer siempre en un lugar que tenga una iluminación adecuada. Este adecuado son 200 lux, que traducidos a lenguaje común en un cuarto hogareño sería tener las persianas abiertas en un día soleado y que la luz no cree reflejos incómodos. Por la noche, depende más de que te pongas debajo de la lámpara, ligeramente hacia adelante, así el libro o celular en que estés leyendo recibirá toda la luz y no quedarás deslumbrado por la lámpara. También debes evitar la tentación de usar el celular para leer con la luz apagada. La luz azul que emite la pantalla de los celulares afecta de manera especial la pupila y altera tus ciclos de sueño. Estoy seguro que te habrá pasado más de una vez que tras terminar un libro a altas horas de la noche te quedas desvelado. Así que siempre que puedas, evita leer hasta tan tarde o consigue una apk a la que se le pueda activar el filtro de luz azul (aquí puedes descargar la apk que uso (poner enlace al Moonreader)). Además, deberías buscar una combinación de colores sepia, para evitar los fondos demasiado brillantes que pueden hacerte sentir incómodo tras varios minutos de lectura. Otro consejo que ayuda mucho y no requiere de demasiado esfuerzo es para de leer cada veinte minutos y descansar veinte segundos. Esta regla hará que tus ojos descansen y parpadees humedeciendo la córnea y evitando la reseques de los ojos que es la que provoca la irritación y enrojecimiento de los ojos. Como ves, son cosas sencillas las que tienes que hacer: asegurarte de que hay suficiente luz para que tu visión no se esfuerce. Pero claro, uno es débil y a veces cae en la tentación, más cuando estás pegado a una saga. La posición en que lees sí importa Recuerdo que hace muchos años, de niño fui a una consulta médica y mi madre le preguntó a la doctora cual era la mejor posición para que leyera, ya que desde entonces me la pasaba pegado a los libros. La doctora enseguida respondió que la mejor forma de leer era sentado, algo que con los años, mi experiencia como lector y últimamente como profesor ha demostrado ser incorrecta. Al igual que en los sesenta se creía que fumar era saludable, el estar sentado ha demostrado ser tan dañino a largo plazo para la columna, como lo es la nicotina para los pulmones. Nuestro cuerpo está diseñado para estar de pie, con breves descansos en la posición de sentado. En ese momento, el peso del cuerpo recae en la turbocallosis (los glúteos y una parte trasera de los muslos), partes que de paso no están diseñadas para resistir el peso durante un largo tiempo. Al estar sentados durante mucho tiempo las presiones sobre nuestra columna hacen que busquemos acomodarnos, subir una pierna, las dos, acomodarnos de lado contra el reposabrazos, encorvarnos para leer mejor. Esas formas en que terminamos acomodándonos son las que nos hacen daño, debido a que la columna adapta formas inusuales durante largos periodos de tiempo dando origen a la escoliosis. Por tanto, mi recomendación es que siempre que puedas leas acostado, de esta manera el peso de tu cuerpo se distribuirá de manera más o menos uniforme. Leer acostado también trae sus consecuencias a largo plazo como el debilitamiento de los músculos, pero que puedes corregir levantándote cada quince minutos y dándote un paseo antes de volver a la lectura. Créeme, tu cuerpo lo agradecerá. Sé moderado Y último, pero no menos importante: modera la cantidad de tiempo que dedicas a leer al día. Esto se aplica de manera especial a los lectores jóvenes, que pueden pasarse días enteros pegados a una saga y leer, por ejemplo, Canción de Hielo y Fuego en un mes (yo leí los primeros tres libros en dos semanas, hace mucho tiempo). Pero, si tienes trabajo y otras responsabilidades el tiempo es menor. Sin embargo, siempre encontraremos una saga que nos engancha y sacamos tiempo de dónde no tenemos: leyendo en la oficina cuándo el jefe sale, en la parada, en la guagua, en el baño, de noche cuando supuestamente deberíamos estar durmiendo. En fin, nos volvemos adictos a ese libro y no paramos hasta terminarlo. Esto, aunque puede resultar en una muy buena sensación de satisfacción, hace que nos olvidemos por completos el cuidar nuestra visión y la posición de nuestro cuerpo, porque solo nos importa leer. Y aunque no estoy diciendo que no lo hagas, solo presta más atención para la próxima y préstale atención a los consejos que te he dado. También te convendría aprender a leer más rápido y tener un horario más o menos fijo de lectura. Así, leer esa saga que te tiene enganchado se convierte en algo parecido a comerse un buen flan. Una delicia por la que vale la pena esperar. Por ahora, estos son todos los consejos que puedo darte, aunque hay muchas más cosas pequeñas que podrías hacer para cuidar tu salud, pero esas ya no tienen que ver con la lectura. Aunque siempre es bueno hacer ejercicios… espera, ¡se puede hacer ejercicios y leer al mismo tiempo! y exactamente de eso tratará mi siguiente artículo. Así que si quieres saber cómo es posible, pásate por aquí la semana que viene el miércoles y te lees otro artículo y descubres que cosas nuevas he publicado.
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